3.4 Feature identification algorithm
3.4.2 Systematic searching algorithm
El enfoque de necesidades básicas busca dar un marco metodológico al análisis de la pobreza, el cual, es diferente al problema de escasez. La pobreza se define como un nivel de vida con relación a un estándar o medida mínima acep- table. Por ejemplo, existen algunas familias que viven en condiciones de nutrición inaceptables dado que su dieta no incluye los nutrientes básicos ni el nivel calorífico mínimo requerido para un crecimiento sano. En muchos países este 55 CEPEP, Apuntes de Evaluación Social de Proyectos, 1999, y Harberger C. Arnold, “Basic Needs versus Distributional Weights in social costbenefit analisis”, Organización Mundial de la Salud.
Algunos trabajos prácticos han tratado de resolver ta- les limitaciones. Uno de los planteamientos en el caso del consumo de agua potable, es el de utilizar la demanda de la clase media como la representativa de la curva de de- manda social para los más necesitados, hasta que alcanzan un nivel de consumo como el sugerido por la Organización Mundial de la Salud.
A.7.2 Requerimiento de Agua Potable
La cantidad de agua que se provee y que se usa en las vi- viendas es un aspecto importante de los servicios de abas- tecimiento de agua domiciliaria que influye en la higie ne y, por lo tanto, en la salud pública. Hasta la fecha, la Orga- nización Mundial de la Salud, OMS, ha proporcionado datos sobre la cantidad de agua domiciliaria que se requiere para promover una buena salud. Estos valores contemplan los requerimientos de agua relacionados con la salud a fin de obtener una cifra mínima aceptable que permita satisfacer las necesidades de consumo (para bebida y preparación de alimentos) e higiene básica.
Si bien la necesidad básica de agua incluye el agua que se usa en la higiene personal, no resulta significativo esta- blecer una cantidad mínima ya que el volumen de agua que usen las viviendas dependerá de la accesibilidad, la que se determina principalmente por la distancia, el tiempo, la confiabilidad y los costos potenciales. La accesibilidad se puede categorizar en términos del nivel de servicio. La tabla A.6 resume el grado en el que los diferentes niveles del servicio pueden atender los requisitos para mantener una buena salud y las intervenciones que garantizarían los máximos beneficios.
beneficio marginal privado y el beneficio marginal social, decrece hasta llegar a ser cero en X*.
Por otra parte, la presencia de esta externalidad implica que la comunidad tiene una disposición a pagar para pro- porcionar a los pobres los bienes adicionales que necesitan para alcanzar el nivel X*. No obstante, conforme menor es el nivel de pobreza esta disposición a pagar va dismi- nuyendo. Por lo tanto, si se pudiera otorgar el subsidio S* se observaría una ganancia neta social dada por el área sombreada de la figura siguiente.
Figura A.14 Beneficio de los programas contra la pobreza
El desafío de este enfoque es, primero, establecer el nivel o estándar mínimo aceptable (o sea la canasta X*) que todo miembro de la comunidad debe consumir, pues esta es una apreciación subjetiva que puede cambiar con el tiempo. Por otra parte, aunque existe una disposición de la sociedad para pagar y lograr que los pobres alcancen el consumo X*, el beneficio de otorgar un subsidio dependerá de qué tan diferenciado y focalizado esté, es decir, debe otorgarse únicamente al grupo de personas definido como “pobre” y de acuerdo con su nivel de pobreza.
Nivel del servicio Medición del acceso Necesidades atendidas Nivel del efecto en la salud
Sin acceso (cantidad recolectada generalmente menor de 5 l/hab./d)
Más de 1.000 m ó 30 minutos de tiempo total de recolección
Consumo – no se puede garantizar Higiene – no es
posible (a no ser que se practique en la fuente) Muy alto
Acceso básico (la cantidad promedio no puede superar 20 l/hab./d)
Entre 100 y 1.000 m ó de 5 a 20 minutos de tiempo total de recolección
Consumo – se debe asegurar Higiene – el lavado de manos y la higiene básica de la alimentación es posible; es difícil garantizar la lavandería y el baño a no ser que se practique en la fuente
Alto Acceso intermedio (cantidad
promedio de aproximadamente 50 l/hab./d)
Agua abastecida a través de un grifo público (o dentro de 100 m o 5 minu tos del tiempo total de recolección)
Consumo – asegurado Higiene – la higiene básica personal y de los alimentos está asegurada; se debe asegurar también la lavandería y el baño
Bajo Acceso óptimo (cantidad promedia
de 100 l/hab./d y más)
Agua abastecida de manera continua a través de varios grifos
Consumo – se atienden todas las necesidades
Higiene – se deben atender todas las necesidades Muy bajo
ciliaria, principalmente en aquellos países que han atendido las necesidades básicas. Los beneficios para la salud, entre otros, que ofrece el abastecimiento mejorado de agua son significativamente mayores cuando hay una continuidad en el acceso al agua potable segura dentro de la vivienda. En este caso, el nivel del servicio se considera óptimo.
En la práctica no es fácil distinguir en el nivel domiciliario entre el uso casero del agua y el uso productivo, principal- mente en las comunidades urbanas pobres. El uso casero del agua forma parte de las estrategias de supervivencia de los pobres en el nivel domiciliario. El aseguramiento de la calidad adecuada del servicio para mantener el uso produc- tivo de pequeña escala también puede generar beneficios sociales y de salud significativos, por ejemplo, en la produc- ción de alimentos. Por lo tanto, el acceso al agua de calidad adecuada para la actividad productiva de pequeña escala en tales áreas es importante en la lucha contra la pobreza y puede dar lugar a beneficios indirectos pero significativos para la salud.
Se puede concluir que de acuerdo a lo expuesto por la OMS, se debería de buscar un consumo de 100 l/hab/ día o uno similar de acuerdo a los consumos que existan en la zona.
A.7.3 Metodología
Comúnmente se habla acerca de las consideraciones sobre la función de la demanda, que esta es igual al beneficio marginal privado (BMgP) y de igual forma es igual al be- neficio marginal social (BMgS). Para lo anterior se habla de que el BMgP es lo que se está dispuestos a consumir al correspondiente precio y que el BMgS es el beneficio que le representa dicho consumo.
Figura A.15 Gráfica de la función de demanda Los beneficios a la salud pública que ofrece el uso de
mayores volúmenes de agua generalmente dan como re- sultado dos mejoras principales. La primera se refiere a la superación de la falta de acceso básico debido a las dis- tancias y al tiempo de recolección del agua que dan lugar al uso de volúmenes inadecuados para la higiene básica personal y para el consumo humano. Otra mejora signifi- cativa para la salud ocurre cuando se dispone de agua en la vivienda.
Otros beneficios derivados de mejorar el acceso incluyen la disposición de más tiempo, por ejemplo, para el cuida- do de niños y la preparación de alimentos y actividades productivas. Si bien los beneficios para la salud debido al mayor acceso al agua podrían parecer limitados, se debe tener en cuenta los beneficios de tener más tiempo, in- clusive para la educación, ya que pueden ser importantes para el desarrollo. También pueden existir otras mejoras en niveles más altos del servicio relacionadas con el mayor acceso, el control de la calidad del agua potable y un mejor nivel socioeconómico.
Si no se logra un nivel básico de acceso al servicio, no se podrá asegurar la higiene y se podrían poner en riesgo los requisitos para el consumo. Por lo tanto, proveer un nivel básico de acceso es la más alta prioridad para los sectores de agua y de salud.
En la población que recibe niveles básicos de servicio, los beneficios para la salud pública se logran principalmen te mediante la protección de las fuentes de agua, la promo- ción de buenas prácticas de higiene, el manejo y tratamien- to domiciliario del agua y otras conductas clave de higiene en situaciones críticas (especialmente el lavado de manos y cara).
Todo individuo tiene derecho al agua, lo que implica el acceso a la cantidad mínima necesaria para satisfacer sus necesidades básicas. El progreso para lograr este nivel de servicio en todo el mundo está relacionado con beneficios significativos para la salud y sigue siendo uno de los princi- pales intereses en las iniciativas de política internacional a través de los objetivos de la Declaración del Milenio y de las actividades de monitoreo a través del Programa Conjunto de Monitoreo de la OMS y de la UNICEF.
En los casos en los que no se ha logrado el acceso uni- versal a un nivel básico del servicio, las iniciativas de las políticas deberán centrarse en aumentar la cantidad de vi- viendas con este nivel de servicio. El avance de las políticas de todos los países debería apuntar hacia la conexión domi-
Aunque no es una práctica común, es metodológicamen- te aplicable y refleja de manera muy adecuada el efecto en las clases de menores ingresos.
En países como Chile sí se usa esta metodología, además de que debería utilizarse como una de las bases para tarificar eficientemente, ya que si las curvas sociales y privadas de los pobres fueran iguales, no habría razón de los subsidios, es decir que el subsidio sirve para cubrir la E(+) provocada por la diferencia de las curvas. Cuando los proyectos tienen un beneficio especialmente en las clases populares, esta metodología debería ser la aplicable e identificar plenamente los beneficios para el país.