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5Table 5.2: Fixed crop-specific payment based on historic 2000-2002 yields

Para cerrar este escenario de circunstancias generales que inciden en la existencia de los conocimientos tradicionales, nos referiremos a algo que, de alguna manera, ya ha quedado indicado en los puntos anteriores: la lógica industrial propia del paradigma de productividad intensiva para la generación de excedentes, sobrexplotación y acumulación acaparadora de recursos, en la que el extractivismo es uno de los pilares sistémicos.

La industria extractiva es otro comportamiento heredado de la época colonial. En ella, el ansia por los metales y piedras “preciosas”, nacidos como símbolos arbitrarios de riqueza, motivaban la invasión de territorios para apropiarse de recursos naturales. Por ejemplo, Francisco

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Pizarro capturó a una de las principales autoridades incas (Atahualpa) para pedir un rescate que pesaba veinte mil marcos de plata fina y un millón trecientos mil escudos de oro fino. Sin embargo, cuando esta cifra fue pagada, lo degolló de todas formas147. Entre 1545 y 1558, se descubrieron las fértiles minas de plata de Potosí, las Zacatecas y de Guanajuato. Y ya para el siglo XVII, este metal representaba el 99% de las exportaciones minerales de América148, la extracción de recursos en esta época era un comportamiento monárquico incentivado por los miembros prestamistas de otras naciones como la alemana, genovesa, flamenca y española con quien la Corona se encontraba comprometida en deudas149 en las que hipotecó recursos de territorios de los que se apropiaba mediante el extermino de culturas y, con ellas, de su conocimiento.

Pero, la extracción de metales no es la única actividad extractivista conocida. En Brasil, por ejemplo, durante el primer periodo de la colonización, se extraía la madera150, aunque luego comenzaron a llover los aventureros y cazadores de fortuna atraídos por el oro que apenas comenzaba a descubrirse en esa zona. Esto generó que, de 300.000 habitantes en 1700, un siglo después pasaran a ser 3.300.000 personas151. En estas fechas, se comienza ya a ver con más claridad cómo un sistema de mercado y comercio extractivo se estaba configurando, y la forma en que se utilizaba al derecho como herramienta para la concentración de los recursos naturales, convirtiendo a unas sociedades en esencialmente extractivistas y a otras en principalmente industriales. Muestra de esto es que Portugal firmó el Tratado de Methuen con Inglaterra en 1703, que resulta en un acuerdo comercial que, en definitiva, conlleva al pago de las

147

Miguel León Portilla, en “Las venas abiertas de América Latina”, Eduardo Galeano (Colombia: Tercer Mundo, 1995) 23.

148

J.H. Elliot y Earl J. Hamilton, en “Las venas abiertas de América Latina”, Eduardo Galeano (Colombia: Tercer Mundo, 1995) 27.

149

Ibíd., 29.

150

Eduardo Galeano, “Las venas abiertas de América Latina”, 65.

151

Celso Furtado, “Foración económica del Brasil”, en Las venas abiertas de América Latina, Eduardo Galeano, (Colombia: Tercer Mundo, 1995) 66.

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manufacturas británicas (productos industriales) a cambio del oro152 (del extractivismo en tierras de la Abya Yala).

Es importante destacar que es la misma práctica extractiva destructiva del hábitat de pueblos y de ecosistemas la que posibilita el pago de mano de obra con la cual logra mantener su modelo de “desarrollo”. En los tiempos de la colonia, dicha mano de obra provenía en gran parte de esclavos africanos contrabandeados por Inglaterra y Holanda, países que así amasaron grandes fortunas153. Es decir, los recursos naturales fueron convertidos en una fuente de fuerza para el sistema, que le permitió la reproducción de la dominación en los mismos oprimidos que trabajaban para él, desestimulando la cosmovisión indígena de convivencia y relación cooperante para la reproducción de la vida entre iguales.

Luego de la “independencia” de América (no de la Abya Yala), la lógica de extracción de recursos de forma intensiva y, por ella, la invasión de territorios ocupados por pueblos indígenas ha continuado. Entre 1890 y 1910, las exportaciones de caucho en Brasil pasaron del 10% al 40%. Esta industria incluso dejó su marca en enfrentamientos bélicos entre Bolivia y Brasil por el territorio donde dicho recurso se encontraba (el Acre)154, zona amazónica que muchos pueblos indígenas habitan como los kashinawa, jaminawa, shamenawa, madiha, ayine, asahaninka, entre otros. Varios de estos pueblos indígenas se resistieron a la invasión de las tierras y recursos donde habitaban y con los que se relacionaban, en donde se puede observar que ya no eran las autoridades monárquicas europeas sino los criollos de discurso independentista los “nuevos” colonizadores aunque con las mismas viejas ideas y prácticas de conquista y dominio de motivación económica, con lo que se da continuidad al exterminio de las culturas ancestrales.

152

Eduardo Galeano, “Las venas abiertas de América Latina”, 71.

153

Ibíd.

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Además, si por la fuerza no lo conseguían, los programas “inclusivos” en que los indígenas terminaban como esclavos civilizados y evangelizados, deudores y mano de obra barata y maltratada hacían el resto de la labor155.

En toda esta época de la colonia propiamente dicha y la posterior a ella se acentúa la creencia de que el desarrollo se mide en dinero, de que no hay posibilidades de educar, de dar salud, vivienda, alimentación, de construir, etc. sin una motivación valorable en un soporte físico no perecedero. Pero, esta idea, como hemos visto, no es imprescindible para motivar la acción, el bienestar o la organización social entre los pueblos indígenas, cuya medida de satisfacción no se encontraba en lo económico sino en un conjunto de elementos donde lo empírico hace parte de lo espiritual.

En la actualidad, la extracción de recursos como el oro, la plata, la madera y el caucho continúa existiendo y provocando la invasión de los habitad de pueblos indígenas y con ella su aculturación donde la perdida en algunos casos y la refuncionalización en otros de su conocimiento como ya se ha visto inciden en la existencia y forma de existencia del mismo. A estos recursos objeto de extracción se han añadido el carbón y el gas, principales fuentes de energía en el mundo antes del petróleo, y recientemente otros elementos extraídos para la industria nuclear, militar y tecnológica. Así, Estados Unidos es uno de los países con mayor dependencia del extractivismo. Por ejemplo, en el 2008, importó el 100% de aluminio que su mercado requiere (11 millones 600 toneladas métricas de bauxita y 2 millones 600 mil toneladas de alúmina) desde Jamaica, Brasil, Guyana, Guinea, Australia, entre otros países156. Muy seguramente pronto impulsará un mayor patrón extractivo de estos materiales en Sudamérica y el

155

Wade Davis, “El río: exploraciones y descubrimientos en la selva amazónica”, (Bogotá: Fondo de Cultura Económica, Banco de la República, El Ancora, 2001) 285.

156

Gian Carlo Delgado Ramos, “La gran minería en América Latina-impactos e implicaciones” (México: Universidad Nacional Autónoma de México, 2011) 34.

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Caribe donde se encuentra el 46% de la reservas de bauxita del mundo157. Algo similar le ocurre con el zinc, del cual importa el 73% desde Perú, México, Irlanda, Australia, Canadá y Corea158, al igual que en los casos de muchos otros elementos como el níquel, cobre, arsénico, cesio, indio, manganeso, niobio, tierras raras, rubidio, estroncio o tantalio159, materiales que su economía y su industria militar requieren.

Por otra parte, el consumo de energía a partir de combustibles fósiles procedentes del extractivismo es realmente alto en países como China cuyo 88% de energía provino de este tipo de recursos en el 2011160. De la misma manera, el Reino Unido tiene como fuente principal de energía a este tipo de combustibles llegando en el 2010 al 88%. En el 2011, los combustibles fósiles representaron para Rusia el 91% de energía y en el caso de Japón en el 2012 estos combustibles fósiles significaron casi el 95%161.

Ese uso de energía fósil y minerales de los países antes mrencionados entre otros está de múltiples formas conectado con Sudamérica, donde no se ha implementado cualquier tipo de industria, sino que es precisamente la industria de extracción de recursos en zonas donde habitan pueblos indígenas la que se ha intensificado y potenciado, ocupando en muchos de estos países los primeros lugares en sus productos de exportación. En el caso de Chile, el cobre refinado y los minerales de cobre y sus concentrados representan el 49,55% de sus exportaciones162. En Bolivia, son los gases de petróleo, los minerales y sus concentrados, el zinc, el estaño, la plata, el

157 Ibíd. 158 Ibíd. 34-35. 159 Ibíd. 36. 160

Banco Mundial, Indicadores de consumo de energía,

<http://datos.bancomundial.org/indicador/EG.USE.COMM.FO.ZS/countries>. Consulta: 05 de julio, 2014.

161

Ibíd.

162

Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Serie SIGCI, Principales productos de exportación, Chile, <http://www.cepal.org/comercio/serieCP/eclactrade/serie_spanish_106.html>. Consulta: 05 de julio, 2014.

60

plomo, el petróleo crudo y el oro los que representan el 79,57% de sus exportaciones163. En Ecuador, es el petróleo crudo el producto de mayor exportación con el 52,81%164. En Brasil, son el hierro, sus concentrados y el petróleo crudo los que representan una quinta parte aproximadamente de sus exportaciones (18,19%)165. En Colombia, el petróleo crudo, carbón, oro y las ferroaleaciones significan el 60,53% de sus exportaciones166. Para Venezuela, el petróleo crudo ocupa prácticamente el 67% de sus exportaciones167.

Por otro lado, Argentina no reporta ser un gran exportador de recursos no renovables, pero esto no significa que no se encuentre inmerso en el modelo extractivista pues muchos de estos recursos sirven para su propio mercado interno. Desde el 2007, el consumo de combustibles fósiles como principal fuente de energía en este país nunca ha descendido del 89%168, además de que existen en este país distintas zonas de extracción de oro, plata, cobre, molibdeno, magnesio, plomo y otros elementos en yacimientos como el Bajo de la Alumbrera, Calcatreu, Campana Mahuida, Cerro Vanguardia, Gonzalito, Las Capillitas, y muchos otros que suman más de 30 minas de extracción, con previsión para abrir nuevos centros de extracción en

163

Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Serie SIGCI, Principales productos de exportación, Bolivia, <http://www.cepal.org/comercio/serieCP/eclactrade/serie_spanish_106.html>. Consulta: 05 de julio, 2014.

164

Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Serie SIGCI, Principales productos de exportación, Ecuador, <http://www.cepal.org/comercio/serieCP/eclactrade/serie_spanish_106.html>. Consulta: 05 de julio, 2014.

165

Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Serie SIGCI, Principales productos de exportación, Brasil, <http://www.cepal.org/comercio/serieCP/eclactrade/serie_spanish_106.html>. Consulta: 05 de julio, 2014.

166

Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Serie SIGCI, Principales productos de exportación, Colombia, <http://www.cepal.org/comercio/serieCP/eclactrade/serie_spanish_106.html>. Consulta: 05 de julio, 2014.

167

Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Serie SIGCI, Principales productos de exportación, Venezuela, <http://www.cepal.org/comercio/serieCP/eclactrade/serie_spanish_106.html>. Consulta: 05 de julio, 2014.

168

Banco Mundial, Indicadores de consumo de energía,

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la Puna de Atacama, el Salar del Hombre Muerto, el Cuyana, el Incahuasi en Catamarca, La Carolina en San Luis, Esquel en Chubut, entre otras169.

Los conflictos que este tipo de industria ha tenido en los últimos tiempos con los pueblos indígenas y sus descendientes son diversos. En Guatemala, por ejemplo, las comunidades indígenas Maya Queqchi se encuentran opuestas a la minería de níquel en la zona de Estor, actividad que se ha desarrollado desde 1959, y un conflicto en el que han sido violados derechos de seguridad, integridad personal y medio ambiente sano en el que actualmente se encuentran involucradas empresas canadienses y estadounidenses170. En el Perú, 6 concesiones mineras que involucran a 54 kilómetros cuadrados para la extracción de 63 millones de onzas de plata por año durante 11 años han provocado que la Coordinadora Nacional de Comunidades Quechuas y Aymara, la Confederación Nacional de Comunidades del Perú afectadas por la Minería, las poblaciones de Huacullani y Kelluyo, el Frente de Defensa de Recursos Naturales de la zona sur del Puno y el Movimiento de Amnistía y Derechos Fundamentales de Puno articulen sus esfuerzos para oponerse a la actividad extractiva171. El caso de Ecuador nos muestra que existen mayores incentivos financieros para derribar bosques172 y exterminar culturas que para su conservación. Allí, en la zona del Parque Nacional Yasuní, los comerciantes de madera se han aprovechado de indígenas huaoranis colonizados y de colonos en la zona a quienes pagan para atacar a los pueblos indígenas en aislamiento voluntario, de forma que esto les permita llevar a

169

Enciclopedia libre, Minería en Argentina, <http://es.wikipedia.org/wiki/Miner%C3%ADa_en_Argentina>. Consulta: 05 de julio, 2014.

170

Observatorio de Conflictos Mineros de América Latina, El níquel de El Estor,

<http://basedatos.conflictosmineros.net/ocmal_db/?page=conflicto&id=13>. Consulta: 23 de julio, 2014.

171

Observatorio de Conflictos Mineros de América Latina, Cancelan concesiones mineras a Bear Creek luego de fuerte rechazo comunitario, <http://basedatos.conflictosmineros.net/ocmal_db/?page=conflicto&id=227>. Consulta: 23 de julio, 2014.

172

REED+, El valor de los bosques, 8vo párrafo,

62

cabo la extracción de cedro173, actividad que se está realizando en una zona que posee la calidad de intangible creada como tal en 1999 en virtud de la existencia en ella de pueblos no contactados, sobre la que también existen medidas cautelares otorgadas por la CIDH (Comisión Interamericana de Derechos Humanos) desde el 10 de mayo de 2006174.

Más todavía, en el caso del Ecuador, la situación se agrava actualmente con las acciones del gobierno para ampliar en la zona antes indicada la extracción del petróleo, en donde es notorio que los errores del pasado continúan cometiéndose. Otro caso lo encontramos en los indígenas Sarayaku, también de la Amazonía ecuatoriana, quienes debieron incluso movilizar a sus pobladores, hombres, mujeres, jóvenes y niños para resguardar su territorio de los denominados Campos de Paz y Vida con los que, a su momento, se hizo posible el ingreso armado de la empresa CGC y el ejército a su territorio175. Este pueblo que ha venido soportando atentados y amenazas contra su vida, la integridad física de miembros, salud, alimentación, educación, cultura, espiritualidad176 y libre determinación, por estas mismas circunstancias, hoy enfrenta graves problemas para la continuidad de sus prácticas y conocimientos indígenas. Han sido víctimas de acciones como el impedimento de libre tránsito por el Río Bobonaza, recurso no solo de vida como es el agua sino medio de transporte, con lo que se los presionaba para que accedieran a una negociación forzada177 o el despiadado abandono de más de tonelada y media de pentolita (explosivo de alto poder) en 146 puntos, material que fue llevado para la actividad

173

Carlo Andrés Vera, El exterminio de los pueblos ocultos, Minuto 31:30, <http://vimeo.com/35717321>. Consulta: 03 de julio, 2014.

174

Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Medidas Cautelares otorgadas por la CIDH durante el año 2006, <http://www.cidh.org/medidas/2006.sp.htm>. Consulta: 03 de agosto, 2014.

175

Mario Melo, Aportes Andinos No. 15 Derecho a un ambiente sano, El Caso Sarayaku: una lucha por el ambiente y los derechos humanos en la Amazonía ecuatoriana (Quito: Universidad Andina Simón Bolívar, 2006), 1.

176

Ibíd.

177

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extractiva y que da cuenta que este tipo de industria requiere un amplio poder destructivo sobre la zonas naturales para poder llevar a cabo su actividad178.

De esta misma forma, podríamos mencionar otros casos en Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Guyana Francesa, Honduras, México, Nicaragua, Panamá Paraguay, Perú, República Dominicana, Trinidad y Tobago y Uruguay que suman alrededor de 212 conflictos por minería179 —cifra donde no se encuentran incluidos los conflictos por extracción de petróleo, madera, entre otros materiales—. En muchos de estos casos, territorios ancestrales, pueblos indígenas o quienes se reconocen como sus descendientes se encuentran involucrados.

Todo lo antes dicho no parece compatible con la idea de que el extractivismo motive la salida de la pobreza de estos pueblos, ni bienestar o dignidad y claramente tampoco un ambiente para el libre y sano desarrollo. Así, el extractivismo ha traído mayor conflictividad y problemas sociales, criminalizando a los pobres (o a quienes son calificados de pobres), condenándolos a ser perseguidos, expulsados, adoctrinados o asediados como obstáculos al desarrollo, o a una forma única de presentar el desarrollo. El extractivismo, que ha logrado funcionar con “éxito” durante este corto tiempo de 500 años, y más intensivamente en los últimos 200 años, comienza a presentar síntomas de agotamiento, logrando sostenerse hasta el momento por las implementaciones tecnológicas, que sin embargo aún no son capaces de recrear la complejidad y calidad de los ecosistemas como las suficientes fuentes y recursos para brindar bienestar general a la población, donde se ve más cercano el exterminio de los recursos y las culturas que la capacidad para regenerarlos o de crear otros ecosistemas sociales y naturales.

178

Ibíd.

179

Observatorio de Conflictos Mineros de América Latina, Base de datos de conflictos mineros, proyectos y empresas mineras en América Latina,<http://basedatos.conflictosmineros.net/ocmal_db/>. Consulta: 23 de julio, 2014.

64

Esta industria extractiva es, entonces, otra circunstancia agresora a los pueblos indígenas, su cosmovisión y su conocimiento, mismo que de ser rescatado y nutrido especialmente en cómo el ser humano se relaciona con el entorno y logra la satisfacción de sus necesidades, se constituiría en una alternativa (no en una imposición) que dote de sostenibilidad y sustentabilidad a la vida global.

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CAPÍTULO DOS

El conocimiento tradicional frente al sistema de propiedad intelectual de

comercio internacional

Actualmente, la propiedad intelectual (P.I.) es uno de los sectores económicos de mayor crecimiento en el mundo. Solamente en el 2010, el número de solicitudes sobre marcas180, patentes181, diseños industriales182 y modelos de utilidad183 sumó los 8.732.000 en todo el planeta184. Y, dos años después (durante el 2012) las solicitudes para obtener derechos de propiedad industrial185 llegaron a sumar 10.977.500186. Es decir, el número de solicitudes de concesión de derechos de propiedad intelectual crece cada año, a una velocidad equiparable al

180

Es cualquier signo o combinación de signos que son aptos para distinguir los bienes o servicios de una empresa de las de otra empresa. Abstracción del artículo 15 # 1 del ADPIC (Acuerdo sobre los aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio).

181

Las patentes son invenciones de producto o de procedimientos que poseen como requisitos ser nuevas, provenientes de actividad inventiva y susceptible de aplicación industrial para conferir el derecho exclusivo a su titular de impedir que terceros sin su consentimiento fabriquen, usen, oferten o importen un producto o utilicen un proceso patentado. Abstracción de los artículos 27 # 1, 28 literal a y b del ADPIC (Acuerdo sobre los aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio).

182

Los dibujos o modelos industriales (también denominados diseños industriales) se aplican a una amplia variedad de productos u obras de artesanía. Hacen referencia a los aspectos ornamentales o estéticos que otorguen una apariencia especial a un producto u obra. Abstracción del concepto de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual OMPI, “Datos y cifras de la OMPI sobre P.I. - Serie de la OMPI Economía y Estadística” (Ginebra: OMPI, 2012) 6 (edición electrónica).

183

Los modelos de utilidad son adaptaciones e innovaciones en productos ya existentes. Abstracción de la OMPI – “¿Qué es un modelo de utilidad?” <http://www.wipo.int/sme/es/ip_business/utility_models/utility_models.htm>. Consulta: 17 de agosto, 2014.

184

5.588.000 solicitudes de marca, 1.979.000 solicitudes de patente, 669.000 solicitudes de diseño industrial y 496.000 solicitudes sobre modelos de utilidad. Organización Mundial de la Propiedad Intelectual OMPI, “Datos y cifras de la OMPI sobre P.I. - Serie de la OMPI Economía y Estadística” (Ginebra: OMPI, 2012) 12 (edición