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Los diapiros de la Cuenca Vocontiense comparten muchas características con los del Norte de África. A grandes rasgos, pertenecen al mismo contexto geodinámico (Tethys, Atlántico Norte), están constituidos por evaporitas del Triásico, afloran en superficie, y también fueron deformados por la Orogenia Alpina. Sin embargo, la región del SE de Francia tiene una entidad mucho menor, con apenas una decena de diapiros, y sus mineralizaciones asociadas son pequeñas y escasas. Además, la relación entre mineralizaciones y diapiros no es tan evidente.

El único estudio sobre las mineralizaciones peridiapíricas de la Cuenca Vocontiense conocido por el momento es el de Perthuisot et al. (1983). Sin embargo, existen varios trabajos sobre la naturaleza y origen de los fluidos atrapados en los minerales diagenéticos y neoformados en las evaporitas diapíricas (Perthuisot y Guilhaumou, 1983; Edon, 1993; Edon et al., 1994). Edon (1993) sugiere que pudo existir una relación indirecta entre dichos fluidos y las mineralizaciones.

1.4.3.1. Contexto geológico

La Cuenca Vocontiense está situada entre el Este del Macizo Central y el Oeste de los Alpes (figura 1.10). Durante el Mesozoico, esta región fue ocupada por una plataforma estable, que hacia el oeste se prolongaba en el área emergida del Macizo Central. La secuencia estratigráfica es muy similar a la de la CVC y tuvo su máximo desarrollo sedimentario durante el Mesozoico (Perthuisot et al., 1983).

Durante el Triásico tuvo lugar el inicio del rifting que afecta a Europa Occidental. Sobre el zócalo paleozoico se depositó un tramo basal detrítico (Triásico Inferior), un tramo medio constituido por niveles arcillosos y carbonatados marinos (Triásico Medio) y un tramo superior constituido por arcillas, evaporitas y halita masiva (Triásico Superior). En el centro de la cuenca, las evaporitas alcanzan más de 1000 m de potencia. Durante el Triásico Superior, los movimientos extensivos pre-rift en la región provocaron pequeñas diferencias laterales de subsidencia. Con posterioridad, durante el Lias- Dogger, el rifting del Tethys provocó un cambio en el contexto dinámico de la región, con el desarrollo de una importante subsidencia que alcanza sus máximas cotas durante el Lias Superior, siendo la sedimentación controlada por la reactivación de fallas N 50º y fracturas estefanienses E-O. Estas fallas coinciden con niveles de despegue que afectan a las evaporitas Triásicas. Hacia el E, la profundización general de la región aumentó desde el Malm hasta el Cretácico Inferior. Durante el Calloviense-Oxfordiense, más de 2500 m de margas negras se depositaron con una amplia distribución en toda la cuenca. A lo largo del Cretácico Inferior, se produjo una somerización de los medios deposicionales, que culminaron con el brusco cambio del Aptiense, desapareciendo las facies Urgonianas y siendo reemplazadas por margas negras ricas en materia orgánica. Durante el Cretácico Superior, la cuenca se vio involucrada en la colisión Alpina, lo que se tradujo en la formación de pliegues de dirección E-O y la reactivación de fallas N-S. A finales del Cretácico, se produjo la emersión definitiva de la cuenca.

Todos los diapiros Triásicos en la Cuenca Vocontiense afloran en las Cadenas Subalpinas (zona oriental de la cuenca), y están relacionados con la reactivación de las fallas de zócalo de dirección NS a NO-SE. Algunos de estos diapiros, como el de Montalieu y Condorcet, se localizan precisamente en la intersección de dos grandes accidentes NE-SO y NO-SE (Edon, 1993). Se pueden diferenciar dos grupos: los diapiros orientales, que siguen una alineación NO-SE; y los diapiros occidentales, que siguen la falla de Nîmes (NE-SO), y direcciones N-S relacionadas (figura 1.10). El ascenso diapírico tuvo lugar en tres fases principales (Edon et al., 1994). La primera de ellas se inició en el Lias y finaliza en el Calloviense, en relación al desarrollo del rifting del Tethys. En el Oxfordiense se produjo una reactivación, coincidiendo esta vez con el rifting del Atlántico Norte, y finalizó en el Albiense o antes, en función del diapiro. La tercera etapa corresponde a la reactivación asociada a la Orogenia Alpina. Sin embargo, esta vez el ascenso tuvo lugar en un ambiente compresivo, formándose cabalgamientos a favor de los diapiros, que son intensamente deformados.

1.4.3.2. Principales depósitos asociados a diapiros de la Cuenca Vocontiense

En la cuenca Vocontiense, los depósitos peridiapíricos son escasos. La región es rica en depósitos minerales, pero no hay una relación sistemática de los depósitos de Pb-Zn con los diapiros Triásicos. Cuando esta relación existe, generalmente el depósito no está situado en las inmediaciones del diapiro (Perthuisot et al., 1983; Edon, 1993).

1.4.3.2.1. Diapiros occidentales

Los diapiros de Propiac, Montaulieu, Condorcet y Suzette (ver figura 1.10) constituyen los principales ejemplos. Están alineados sobre una falla N-S, que es satélite de la de Nîmes (NE-SO), e intruyen en materiales sinsedimentarios fuertemente deformados. En el diapiro de Condorcet, el Triásico aflora, pero pinzado en un cabalgamiento formado a favor de la estructura diapírica. La mineralización de sulfatos (celestina y barita) y sulfuros (esfalerita, galena) aparece en el contacto Triásico-encajante, y va acompañada de calcita y ankerita. Forma filones y diseminaciones en carbonatos dolomitizados del Calloviense (Edon, 1993).

En el diapiro de Propiac no existen mineralizaciones directamente asociadas, pero en el flanco oriental, siguiendo un accidente E-O, hay unos filones de barita, celestina, estroncianita, galena, esfalerita y estibina. La ganga es de carbonatos de Ca y Sr, calcita- ankerita y dolomita barroca, y el encajante son carbonatos del Calloviense (Edon, 1993) 1.4.3.2.2. Diapiros orientales

Se sitúan sobre el antepaís del cabalgamiento alpino (ver figura 1.10). Los afloramientos triásicos orientales se alinean siguiendo los accidentes de zócalo NO-SE, y los ejemplos principales son los diapiros de Laragne, Montrond y St-Geniez.

El sector de Orpierre está situado varios kilómetros al Oeste del diapiro de Montrond, y se alinea siguiendo un accidente NE-SW, en el que se localiza un entramado de filones de calcita, galena, esfalerita y cantidades variables de estibina. La esfalerita presenta textura botrioidal y se dispone en bandas alternantes con calcita. La mineralización ha podido ser relacionado con el diapiro de Montrond, a pesar de la distancia existente entre ambos, porque los filones se distribuyen de manera convergente hacia el diapiro (Perthuisot et al., 1983; Edon, 1993).

Los filones del diapiro de St-Geniez tienen una dirección NE-SO, y afloran en las proximidades del diapiro. Están constituidos por calcita, barita, y trazas de galena. Aunque los depósitos peridiapíricos de la Cuenca Vocontiense son predominantemente filones encajados en las rocas sedimentarias alrededor de los diapiros, también se han descrito diseminaciones. Además, en muchos diapiros occidentales se ha reconocido la presencia de dickita (Edon, 1993), un mineral de la familia de la caolinita-nacrita, lo que se ha interpretado como el resultado de la interacción de fluidos ácidos con el encajante margoso.