5.7 Attitude Survey
5.7.2 How do we Teach Action Most Eectively?
En los últimos años empezamos a comprender la necesidad de insertar las relaciones comunicación/política en un mapa cruzado por tres ejes: a) el de la construcción de lo público; b) la constitución de la comunicación y las imágenes en espacio de reconocimiento social; y c) la institucionalización de la comunicación.
I.1.6 Lo público
Fagocitado casi siempre por lo estatal, sólo en los últimos años, lo público empieza a ser percibido en las peculiaridades de su autonomía, sustentada en su doble relación con los ámbitos de la «sociedad civil» y de la comunicación. Articulando el pensamiento de H. Arendt y el de R. Sennet, lo público se configura como “lo común, el mundo propio a todos”, lo que implica que -como la misma Arendt ya afirmaba- ello sea al mismo tiempo “lo difundido, lo
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La guerra fría es un caso de la improductividad de los sistemas de información como sistemas sociales totales. Y la economía de mercado es un buen ejemplo de las posibilidades de los sistemas de comunicación. 56
La información tiene diversas acepciones y visiones en nuestro mundo contemporáneo. Una de las más operadas es la que tiene relación con los llamados medios de información colectiva, los medios.
‘publicitado’ entre la mayoría”. Que es en lo que hace hincapié Sennet cuando refiere lo público a aquel espacio de la ciudad (desde el ágora griega) en el que la gente se junta para intercambiar informaciones y opiniones, para deambular escuchando y entretenerse controvirtiendo.57
Pero la figura más plenamente comunicacional de lo público es la opinión pública. Ésta es entendida originariamente como la acción que se oponía a la práctica del secreto, propia del Estado absolutista, y será después el principio de la crítica como derecho del público a debatir las decisiones políticas, esto es el debate ciudadano: espacio de articulación entre la sociedad civil y la sociedad política, entre conflicto y consenso.58
Gabriel Tarde ubica definitivamente la idea de opinión pública en el ámbito de la comunicación al analizar el cruce de la transformación de las creencias de la muchedumbre en opinión política y el desarrollo del medio en que ésta se expresa, la prensa.59
Ese efecto va a ser el desplazamiento de la legitimidad de lo político desde afuera hacia dentro. Habermas ve ahí el punto de sutura de aquella esfera pública que surgió con la entrada en la política de las masas de desposeídos: la desprivatización radical de esa esfera ha ido destruyendo las bases de la publicidad burguesa, borrando los linderos entre Estado y sociedad. La
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BARBERO, José María. El impacto del comunicador en el campo laboral, conferencia dictada durante el II Congreso Internacional de Comunicación. Mexicali, B.C. México, 2001. p. 14.
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Ya a mediados del siglo XIX, Tocqueville introduce otra versión de la opinión pública, la voluntad de las mayorías, relegando a un segundo plano la libertad individual de los ciudadanos, con todo lo que ello implicará de contradicciones para una democracia en la que lo cuantitativo pesará siempre más que lo cualitativo.
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Lo que interesa a Tarde es el nuevo tipo de colectividad que emerge -el público- como efecto psicológico de la difusión de la opinión.
recomposición de la hegemonía “acabó arruinando la vieja base de lo público sin dotarla de una nueva”.60 La formación inicial de la “esfera pública
burguesa” es entendida por J. Habermas como la aparición de aquella instancia “mediante la cual el interés público de la esfera privada en la sociedad burguesa deja de ser percibido exclusivamente por la autoridad y comienza a ser tomado en consideración como algo propio por los súbditos mismos”.61
Lo que emerge en la esfera pública es un nuevo modo de asociación no vertical -como el que se forma desde el Estado- y del que hacen parte originariamente sólo los que tienen instrucción y propiedad. Condición que lastrará a futuro esa esfera, pues no será capaz de resolver el dilema que entraña: la traducción de la voluntad general en razón universal no hará sino traducir el interés general en argumentos privados identificando el espacio político con el espacio público burgués.62
Un siglo después la esfera pública es redefinida por la presencia de las masas urbanas en la escena social, cuya visibilidad remite a la transformación de la política que, de un asunto de Estado, pasa a convertirse en “esfera de la comunidad, la esfera de los asuntos generales del pueblo”.63
De otro lado, la visibilidad política de las masas va a responder también a la formación de una cultura popular de masa: los dispositivos de la mass media
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HABERMAS, Jürgen. Teoría de la Acción Comunicativa. Tecnos. Madrid, 1981. p. 171. 61
Ibid, 205. 62
Empecemos considerando, desde un punto de vista histórico, la idoneidad y la plausibilidad de la visión de Habermas sobre el surgimiento de la esfera pública burguesa en los inicios de la Europa moderna. Una de las críticas que más frecuentemente se ha hecho a esta visión es que, centrando la atención en la esfera pública burguesa, Habermas tiende a olvidar la significación de otras formas de actividad y de discurso público que existieron en los siglos XVII, XVIII y XIX en Europa, formas que no se insertaron en la sociabilidad burguesa, y que en algunos casas fueron excluidas u opuestas a la misma.
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articulan los movimientos de lo público a las tecnologías de la fábrica y del periódico, al mismo tiempo que la aparición de la rotativa, gracias a la cual se amplía el número de ejemplares impresos, abarata los costos y reorienta la prensa hacia él «gran público».
Partiendo de la concepción del Estado contemporáneo y del sistema internacional de la información actual, creado tras los Tratados de Yalta y Potsdam, y por tanto, en revisión desde la unificación de Alemania, la caída del “telón de acero” y la descomposición de la URSS, podemos fijar que el intercambio de información se nos da en un sistema abierto donde participan como actores los estados y las organizaciones intergubernamentales, pero con una fuerza transnacional, que es la opinión pública que acrecienta su fuerza con la evolución de los medios de comunicación.64
Fernanda Martín retoma la división de Ferdinand Tönnies entre comunidad y sociedad, en la que los individuos que forman una comunidad son contemplados como fin en sí mismos. En la comunidad existe una participación mutua en la que se implican vidas privadas. La sociedad, en cambio, es una forma social basada en intereses utilitarios. “En ella, el individuo considera a los demás no como fines en sí, sino como medios para conseguirlos. Los miembros valoran su pertenencia al grupo de un modo extrínseco”.65
Para Deutsch, “una comunidad consiste en personas que han aprendido a comunicarse y a entenderse por encima del intercambio de bienes y
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Ver sobre el tema Núñez de Prado Y M. A. Martín. Estructura de la Comunicación Mundial. Universitas. 1996. pp. 61-78.
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MARTÍN Barbero, Jesús. La educación desde la comunicación. Editorial Norma. Buenos Aires, 2002. p. 15.
servicios”.66 Según él, las cuatro condiciones para llegar a tal tipo de
integración son:
1.- Pertenencia mutua de unas unidades respecto a otras.
2.- Compatibilidad de valores y algunas recompensas conjuntas afectivas. 3.- Sensibilidad mutua.
4.- Algún grado de identidad o lealtad común generalizada. 67
En línea parecida se halla Burton, quien afirma: “Las comunicaciones son un buen punto de partida, pues son medios importantes de transacciones o lazos entre las unidades que crean los sistemas. Las comunicaciones y no el poder son la principal influencia organizadora de la sociedad mundial”.68
Los conceptos clásicos de cooperación/integración que motivaron en su día el nacimiento de las estructuras internacionales adquieren valor contingente en la sociedad global. La interdependencia se redefine exclusivamente bajo los parámetros de la libertad de mercado. En este marco, la comunicación nos descubre los siguientes valores:
Primero, su relación con la cultura. Los postulados “quien comunica civiliza” y “no existe civilización sin comunicación” es ambivalente y origina nuevos alineamientos en la sociedad internacional.
En segundo lugar, en su perspectiva social, como miembro parte de instituciones: en este enfoque, la comunicación (en su faceta persuasiva) se
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DEUTSCH, Karl. Los Nervios del Gobierno. Editorial Paidós. Buenos Aires, 1985. p. 30. 67
Este autor tiene un concepto de integración enormemente amplio en el que caben numerosas realidades de cooperación pacífica.
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nos presenta ya con una clara intencionalidad, como consecuencia clara del proceso informativo.
Por último, socialmente, la comunicación es poder. Un dominio que combina sus posibilidades persuasivas y coactivas dependiendo del tipo de relación y del fin que se persigue, del ámbito territorial y cultural y de su contexto. Utilidad que se relativiza en la sociedad de la información al depender de valores personales más que de la escasez de bienes, pero que obliga a las organizaciones a tratar la información, misma que será útil para ésta si permite: estructurar, movilizar, decidir e innovar.