Enrique Melgarejo, MD.; Isabel E. Jáuregui, MD.; Dora Inés Molina, MD., HFACP.
Introducción
Durante los últimos 15 años se ha gestado a nivel mundial una conciencia acerca de diferencias en la Medicina de Géneros y Razas (1-6).
Y es la Cardiología el área de la salud en la cual se han encontrado mayores diferencias en lo que hace referencia a los géneros (7,8).
Esto simplemente, porque como especialidad involucra y está íntimamente ligada a los sistemas neuro-reno- cardio-vasculares, a través del templo de la pared vascular que incluye al endotelio. Es precisamente en esta estructura en donde hay diferencias genómicas que inciden de manera directa y con impacto clínico, radica- das básicamente a nivel de receptores, carga enzimática, canales, ligandos, caveolas, estructuras y matriz extracelular.
Estas diferencias comienzan desde fases tempranas en la vida fetal (diferenciación) y se manifiestan fenotípicamente a partir de la adolescencia, acopladas a las fluctuaciones y variaciones cíclicas en la mujer, como lo son la variabilidad hormonal, y sus efectos asociados, durante sus ciclos menstruales y de ovulación, los embarazos, durante el paso casi abrupto de la vida fértil a la menopausia y durante la post-menopausia (9). Desde el punto de vista genómico, la carga genética de los homínidos fue hecha para ser una especie compe- titiva. Esto es: cazadores, conquistadores, nómadas y hasta guerreros. Pero a través de los milenios y los diferentes procesos antropológicos y culturales por los cuales ha trasegado la humanidad, se pasó de una era nómada a una era urbana, industrializada y eminente- mente sedentaria, en donde las máquinas tienden cada vez más a hacer el trabajo de los hombres. Y el genotipo no ha variado, sigue siendo el mismo. Sólo hemos cambiado el fenotipo, pasando de un genotipo y fenotipo competitivo a un fenotipo vulnerable a enfermedades secundarias a los cambios de comportamiento o de estilo de vida.
El ser humano fue diseñado para ser pescador, pastor y cazador. Prueba de ello, es que no tenemos colmillos desarrollados. Pero como ser humano cambió sus cos- tumbres y, entre otras, empezó a ingerir grasas saturadas, para lo cual ontogénicamente no venía preparado. La consecuencia de ello fue precisamente acumular estas grasas en la pared arterial, iniciándose así en la especie humana el proceso de la aterosclerosis y la tendencia y el riesgo hacia la aterotrombosis.
En la actualidad, la enfermedad coronaria ocupa el primer lugar en morbimortalidad en el mundo occiden- tal, tanto en hombres como en mujeres y el quinto lugar en todo el planeta.
Pero para el año 2020 debido la globalización progresiva y cada vez más a la occidentalización del mundo oriental, será la primera causa de muerte en todo el planeta, incluso ocasionando más muertes que la suma de todos los cánceres (10).
En diferentes partes de la tierra, la incidencia de enfermedad coronaria está en aumento. Es así como en el Reino Unido mueren 140 000 personas por esta causa al año, y de éstas una de cada seis es mujer.
En Europa una mujer muere cada seis minutos por enfermedad coronaria, y en Estados Unidos una cada minuto. En el mundo occidental, la enfermedad coronaria mata en mayor porcentaje a las mujeres (55%) que a los hombres (43%).
En Latinoamérica, el aspecto epidemiológico tiene también un impacto enorme en los problemas cardiovas- culares de las mujeres, dada su distribución poblacional. Llama la atención que según el último censo de Colom- bia, hay una ligera mayor proporción de mujeres que hombres.
Veamos las estadísticas para Latinoamérica (Figuras 1 a 7):
Figura 1. Población de Colombia comparativa con Latinamérica y otros Paises.
Figura 2. Proporción de población entre jóvenes y ancianos en Latinoamérica.
Figura 4. Pirámide de Población de Colombia. Obsérvese cómo ha cambiado últimamente.
Figura 5. Pirámide de población de Ecuador.
- La prevalencia de enfermedades cardiovascula- res en mujeres méxico-americanas de 20 años de edad o más es de 29,3%.
- La presión arterial alta es una de las enfermeda-
des cardiovasculares más comunes, con una prevalencia de 28,7% en mujeres méxico-americanas de 20 años de edad o más.
- Los ataques cerebrales son la tercera causa de
muerte en las mujeres hispanas, precedidos sólo por las enfermedades del corazón y el cáncer. Éstos también son una causa importante de incapacidad a largo plazo.
- El 10,9% de mujeres hispanas fuma, lo cual eleva
su riesgo de ataque al corazón o ataque cerebral.
- El sedentarismo, el cual se asocia con mayor
riesgo de enfermedad cardiovascular, es más común en mujeres, afroamericanas e hispanas. El 39.6% de las mujeres hispanas no hace actividad física de manera regular.
El 71,7% de las mujeres México-americanas de 20 años de edad o más tiene sobrepeso o es obesa».
Mortalidad
Desde el punto de vista de mortalidad, la mortalidad general en mujeres para Colombia es de 6,8 x 1.000) (11). En números absolutos se mantiene por debajo del número total de muertes en hombres pero sólo hasta los 80 años de edad, cuando el número de mujeres que Pero el problema no sólo está circunscrito a los países
de Latinoamérica. Parece ser más grave cuando esta población migra a un país más «desarrollado». Recien- temente la American Heart Association publicó la situa- ción de los hispanos inmigrados y sus problemas cardio- vasculares. También, la mujer hispana está más afecta- da con relación a las mujeres nativas norteamericanas: