3.2 Method
3.2.1 Technical trading and moving averages
LA EXPERIENCIA
Admitir la posibilidad del engaño psíquico equivale a enderezar —también en este ámbito— el valor de la vigencia intencional. De ahí el rechazo a la hegemonía metódica del cogito. Como tautología de la conciencia hemos designado la resonancia que prende a la vivencia en la autosuficiencia sub- jetiva. Scheler considera nulo ese valor, metódicamente infecundo. El objeto no alcanza a sostenerse exento, en la mera redundancia de la tautología de la conciencia, al margen de su referencia intencional.
Ahora estamos en condiciones de plantear algunas dificultades a la versión específica del método en Scheler. El enfrentamiento permite aquilatar el ele- gante ensamblaje de las nociones en que se vierte temáticamente el método. Hay que precisar en primer término la compatibilidad de los dos principios fenomenológicos aludidos: 1º- La prioridad gnoseológica de la evidencia fenoménica. 2º- La necesidad de llevar a cabo la reducción metódica. La compatibilidad en cuestión atañe al fundamento metódico de la fenome- nología eidética. Se exige atención a los fenómenos y, a la par, reducción. De modo que lo primero evidente no equivale a lo aparentemente evidente, es decir, a aquello que se muestra en la experiencia natural. Se requiere el mé- todo reductivo en orden a depurar la evidencia fenoménica1.
La reducción parte de una asistencia del eidos considerado en cada una de las instancias realizadoras de ese eidos. La asistencia en cuestión se mantiene en el transcurso de la realización natural de la experiencia. Lo primero
1 Pero más aún: cuando el fenómeno considerado es el tiempo, la paradoja se acusa. Porque, en efecto, cabe plantear este dilema: ¿Es el tiempo lo inicialmente experimentado por la concien- cia del tiempo? Porque si no lo fuera se incurriría en contradicción in adiecto; pero si lo es, ¿qué significaría la reducción metódica del tiempo, cómo interpretar un procedimiento seme- jante? En el siguiente capítulo atenderemos a esta problemática. Scheler advierte que el dilema en cuestión descansa sobre una fórmula inadecuada: la expresión primer momento de la con- ciencia de tiempo no es válida porque, considerada como acto, la conciencia no se distiende en el tiempo. La conciencia considerada como acto atraviesa el tiempo.
evidente en el orden metódico asiste desde el inicio al curso natural de la experiencia. La diferencia que media entre la comparecencia intuitiva del
eidos y su ocurrencia natural se refiere al modo de la aparición. La experien-
cia fenomenológica exhibe como contenido objetivo propio la forma que permanece tácita en la experiencia natural. La esencia fenomenológica concurre a modo de forma de la experiencia bajo el dominio de aquella esen- cia. Como la asistencia es formal y tácita, es necesaria la reducción que expli- cite el contenido esencial a priori.
Scheler enuncia en tales términos la relación entre a priori de contenido — el fenómeno puro— y la experiencia natural. Aquél —el contenido esencial a
priori— es forma de la experiencia natural que se rige por la esencia en
cuestión. Dicho a la inversa: la forma objetiva de la experiencia natural —re- lativamente oculta para esa misma experiencia— pasa a contenido puro, a
materia de la intuición fenomenológica.
La flexión aquí expresada articula el método. Guía —en primer término— el papel secundario —metódicamente dependiente— que Scheler asigna a la inducción: “Son, desde luego los hechos ‘puros’ (o también ‘absolutos’) de la ‘intuición’ rigurosamente distintos de los hechos cuyo conocimiento exige recorrer una serie (en principio interminable) de observaciones”2. Y a con- tinuación se expone la condición de enlace —de puente— desempeñado por la noción de forma de la experiencia: “En toda experiencia no fenome- nológica, los puros o genuinos hechos de la intuición y sus conexiones actúan de hecho —podemos decir— como ‘estructuras’ y ‘leyes formales’ del expe- rimentar, en el sentido de que no son ‘dadas’ en esa experiencia nunca, mas, sin embargo, el experimentar se realiza según o conforme a ellas. Precisa- mente todo esto que en la experiencia natural o científica actúa de ‘forma’ y, más aún, de ‘método’ del experimentar, debe tornarse, dentro de la expe- riencia fenomenológica, ‘materia’ y ‘objeto’ de la intuición”3.
Resulta innegable la resonancia kantiana de esta noción: forma de la expe-
riencia. La forma objetiva hace de marco estructural, de condición de posi- bilidad del contenido fenoménico. A título de tal condición de posibilidad, la
forma objetiva no admite ser eliminada sin contradicción. Scheler emplea con
2 SCHELER, M., Ética, p. 107. Una detallada exposición del método puede encontrarse también en la parte de la obra De lo eterno en el hombre que lleva por título La fenomenología esencial de la religión, con independencia de que se comparta la aplicación el método reductivo a los actos y objetos correspondientes al ejercicio religioso, cuestión esta última sobre cuya dificul- tad no deseo pronunciarme aquí. Cfr. De lo eterno en el hombre, trad. J. Marías y J. Olmo Ediciones Encuentro, Madrid, 2007, pp. 124 y ss.
frecuencia este tipo de argumentación, de sesgo modal-trascendental. Apela a la forma de la experiencia como a la condición de posibilidad cuyo estatuto gnoseológico es antecedente. No obstante, dedicaremos este capítulo a pre- cisar el significado de la noción de a priori en la filosofía de Scheler, con el propósito de evitar su confusión con la correspondiente acepción kantiana4.
La distinción es imprescindible porque de otro modo el priori se curva de modo que compromete la tesis del realismo. En el planteamiento de Scheler la noción que equilibra a la de forma de la experiencia —que impide la cur- vatura idealista trascendental— es, según se ha dicho, la dirección del acto. El empleo de esta última noción ajusta por lo tanto el sentido preciso del adjetivo trascendental en su atribución al método de Scheler. De ahí el título de este capítulo: la rectificación intencional del método fenomenológico se acompaña —en la filosofía de Scheler— de una rectificación trascendental, en la medida en que el realismo del autor incluye ambición metafísica. O dicho de otro modo: la rectificación en la dirección intencional de los actos no tiene por qué renunciar al método trascendental, siempre que no se confundan o colisionen los actos de conocimiento con los respectivos órdenes del ser objetivo. Sin renuncia a la correlación trascendental, Scheler evita de manera expresa la interferencia.
A mi juicio, el principio de correlación trascendental está dotado de al- cance metafísico neto, es decir, de rendimiento temático en el ámbito de la filosofía primera. Denominaré valor de aseguramiento heurístico del método a la vigencia hegemónica de la correlación trascendental en filosofía primera. De acuerdo con ese valor, la correlación trascendental acompaña sin inter- ponerse el descubrimiento de los primeros principios. El acompañamiento metódico asegurador no se interpone, acompaña; quiere decirse: despeja el camino, abre, indica el ascenso en ajuste con el descubrimiento.
Desde la dimensión ascendente del método, el descubrimiento es descen- so. En cambio el ascenso metódico no tiene, como el descenso, carácter puramente heurístico; es decir, el momento metódico ascendente es tentativo, o al menos, no queda protocolariamente asegurado. En este sentido la di- mensión ascendente del método es problemática. El aseguramiento metódico se refiere en exclusiva a evitar que se oscurezca el descubrimiento que desciende. Quiere eso decir que la guía del ascenso no queda positivamente asegurada, sino negativamente, por exclusión —en cada caso— de la noción o el planteamiento que se interpone u oscurece. Este es —expuesto de manera
4 De ahí mi insistencia en denominar forma objetiva al elemento que hace de noción metódica de enlace entre las dos modalidades de la experiencia, la natural y la fenomenológica.
muy breve— el fundamento teórico del método que llamo distribución en
serie de las aporías de principio. En los epígrafes que siguen ejercitaremos
de hecho ese método, en el estudio —en confrontación crítica— sobre el valor del a priori.
2. LA CORRELACIÓN TRASCENDENTAL COMO ASEGURAMIENTO