Chapter 3 – The Research Design: Explaining Regime Change in Authoritarian
3.4 The Variables
3.4.1 The Dependent Variable: Regime Change
En la sección anterior, he mostrado muchos escenarios que demostraban que las preposiciones pueden expresar significado aspectual (externo). Aquí voy a proponer que las preposiciones pueden ser portadoras también de significado aspectual interno, para, finalmente, proponer que la alternancia aspectual de estatividad a actividad encontrada en las construcciones del tipo de cruel se debe a la presencia del SP complemento relacional.
Los SSPP complemento de las PPMM relacionales denotan el destino, la “meta” de las acciones de alguien. De hecho, estos SSPP meta se comportan como los SSPP que designan la orientación de una trayectoria sin aludir al punto final, como hacia. Los SSPP de hacia se comportan de manera diferente a otros SSPP que también designan un destino, como hasta (152), que interfiere en la red aspectual, convirtiendo una actividad en una realización. Los SSPP de hacia, por el contrario, conservan la actividad homogénea. Como una preposición direccional, semánticamente implica que el destino
no ha sido alcanzado, lo que en el dominio aspectual se traduce en una eventualidad no delimitada. Nótese la adecuación del complemento encabezado por durante en (153):
(152) Juan empujó el carrito hasta la casa (*durante/ en una hora) (153) Juan empujó el carrito hacia la casa (durante/ *en una hora)
Los SSPP relacionales pueden ser comparados con SSPP de hacia. Considérese en este sentido la preposición que encabeza tales complementos en inglés moderno, la preposición direccional to ‘a’, ‘hacia’. En español moderno la preposición que aparece es
con, donde el sentido direccional no es obvio, pero en español - castellano antiguo, la
situación era diferente.
Según el corpus del español de la Universidad estatal de Illinois (Davies 1999)77 que he consultado, en siglos anteriores, el complemento de adjetivos como cruel aparece introducido por preposiciones con un claro sentido direccional: a, para, sobre78 y
contra79. Me gustaría dar algunas notas históricas breves para mostrar que la aparición de
dichas preposiciones direccionales no es anecdótica.
En el corpus de la Universidad estatal de Illinois, que contiene datos desde el siglo XIII hasta el XX, las preposiciones con un mayor número de apariciones son a (ejemplo 154), contra (ejemplo 155), y, desde el siglo XVI con (ejemplo 156). Curiosamente, con no parece atestiguado en este corpus en absoluto durante los siglos XIII y XIV. Está registrado en sus textos desde el siglo XV y su frecuencia aumenta, quedando por encima de a en el siglo XVII. A es la preposición más frecuente en el siglo XIII, y en el siglo XVII comienza su disminución. Contra es la primera en frecuencia en el siglo XIII, pero queda sin atestiguar en el siglo XX. Según los registros de este corpus, la frecuencia de sobre (ejemplo 157) carece de importancia y parece restringida al siglo XIII. Para (ejemplo 158) pasa casi inadvertida en los siglos XIII y XIV80, y gana alguna importancia en el siglo XVI hasta desaparecer como introductora del complemento
77 Agradezco a Isabel Pérez haberme dado a conocer esta fuente.
78 Sobre el sentido direccional de esta preposición, piénsese en ejemplos del inglés como They are coming
over (‘sobre’) for dinner ‘Vienen a cenar’.
79 Un ejemplo direccional de esta preposición se puede observar en oraciones como Le gusta ir contra las
reglas o Estaba nadando contra corriente.
80 Esta preposición puede aparecer también en combinación con con, como en “(…) ¿por qué serás
relacional en el siglo XX. Debajo hay algunos ejemplos que ilustran el uso de dichas preposiciones direccionales.
(154) (…) Otrosi dizimos que si algund onbre fuese tan cruel a sus sieruos que los matase de fanbre: o les firiese mal (…)
[Alfonso X : Siete partidas; S. XIII]
(155) (…)& guardandosse segunt su aluedrio fue muy cruel contra los que lo non merecían
[Alfonso X: General Estoria V; S. XIII]
(156) (…) ¿Por qué te mostraste tan cruel con tu viejo padre? [Fernando de Rojas (1506): La Celestina; S. XV]
(157) Paulo orosio (…) que era muy cruel sobre los ciudadanos [Alfonso X: General Estoria IV; S. XIII]
(158) (…) porque despedaça sus hijos y es cruel para ellos (…) [Vocabulario eclesial; S. XV]
Este brevísimo sumario histórico muestra que la distribución de la preposición actualmente utilizada (con) es idéntica en cuanto a su distribución a las preposiciones direccionales que aparecen en otros periodos de la lengua. Voy a asumir, entonces, que el sentido direccional de las citadas preposiciones subyace en el importe semántico de con.
Por tanto, defenderé que las propiedades de movimiento, intrínsecas al significado de la preposición a, proporcionan dinamicidad a la construcción, lo que explica su agrupación con las actividades en los tests mostrados previamente (cf. § 4.2 arriba y Capítulo 3, §3.3). La estructura que propondré para los casos de cruel (159), irá básicamente en la línea de (160):
(159) Juan fue cruel con Pedro (160) (Preliminar)
ser f h
ser cruel Æ estativo f h cruel SP Æ dinamicidad f h P’ f h con/ a
Teniendo en cuenta esta discusión, considero que la relación entre el SD sujeto Juan y la meta Pedro no es muy diferente de la existente entre Juan y Pedro en (161). Los dos términos están bajo una relación específica de acuerdo con el significado de la preposición.
(161) Juan fue a/ hacia Pedro
En los términos de figura y lugar presentados antes, consideraré que el SD sujeto es la figura y el SD interno al SP es el lugar. Los dos están puestos en relación bajo la preposición a. Como preposición direccional, a designa el movimiento de una figura hacia el lugar o fondo; sitúa la figura en su trayectoria hacia el lugar. (162) resume la descripción de la preposición y (163) lo representa de manera gráfica. (El punto representa la figura y la casa pequeña el lugar; la línea de puntos discontinua representa la trayectoria.)
(162) A: preposición que establece una relación de coincidencia no central centrípeta entre la figura y el lugar.
(163) …..
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A continuación voy a explorar la relación que esta preposición direccional establece en el dominio temporal. Empezaré con el valor temporal y la contribución de la
preposición, que, como justifiqué arriba, voy a tratar como a. Parece razonable admitir que una preposición que comporta ‘movimiento’ transmita dinamicidad a la eventualidad en que participa.
Concretamente, me gustaría proponer que una preposición de coincidencia no central centrípeta, que capta la figura n movimiento hacia el lugar (y por tanto expresa ‘destino no alcanzado’), se traduce en no-delimitación en el ámbito del aspecto interno.
Arriba en §4.6.1, vimos que Demirdache y Uribe – Etxebarría (1997, 2000) proponían que a se traduce como “antes” en el dominio temporal. La preposición a era, por tanto, asociada con ‘futuro’ en el ámbito de Tiempo y con ‘prospectivo en el ámbito del aspecto externo. Me gustaría proponer que en el dominio del aspecto interno las preposiciones direccionales pueden ser asociadas con eventualidades dinámicas donde no se ha alcanzado un punto culminante (“el destino no ha sido alcanzado”). En principio, entonces, podemos decir que a también transmite el sentido de “antes” en el ámbito del aspecto interno, lo cual se traduce en una no-realización en términos de aspecto interno, sino, meramente, en un proceso o actividad. Como la figura es captada “antes” del lugar, no se puede decir que haya alcanzado su destino; en otras palabras, no se puede decir que proceso alguno haya sido completado81. Por consiguiente, trataré la preposición que introduce el complemento relacional como un núcleo aspectual:
81 En esta línea se puede considerar la aportación temporal de los verbos que indican ‘destino alcanzado’ o
‘destino no alcanzado’ en salish lillooet. La siguiente tabla, de Davis (en preparación) muestra los verbos de movimiento en esta lengua.
Destino no alcanzado Destino alcanzado Movimiento hacia el hablante ts7as t’iq Movimiento desde el hablante Nas Tsicw
Los verbos “ts7as” y “nas” comparten la propiedad de referir a movimiento cuyo destino no ha sido alcanzado. Esto es, ambos refieren a un proceso en marcha, un proceso incompleto. Debido a este motivo, las oraciones que continenen este verbo y carecen de marcador temporal explícito, son interpretados en tiempo presente (o futuro), pero no en pasado. Por el mismo razonamiento, las oraciones con “t’iq” o “tsicw”, que indican destino alcanzado (esto es, un proceso concluido) se interpretan como oraciones en pasado. Los ejemplos (i) – (iv) de Davis (en preparación), ilustran este aspecto.
(i) Ts7áswit ets7á Sát’a lhláku7 Lh7úsa.
‘Están viniendo aqui a Sat’ desde allí en Lh7us’ (ii) T’iqwit ets7á Sát’a lhláku7 Lh7úsa.
(164) AspP (=SP) f h t2 AspP’ f h Asp t1 ‘antes’
En (165) presento la estructura que propongo para las construcciones con PPMM relacionales: (165) ser f h ser cruel f h cruel con f h Juan con f h con Pedro
En este punto la cuestión que surge es cómo se reconcilian las propiedades de orden temporal propuestas en (164) y la relación misma entre figura y lugar.
A mi juicio, este no es un caso muy diferente del de Tiempo, en cuyo especificador está el sujeto sintáctico y el Sv aparece como su complemento. Propuestas en las líneas de Zagona (1990) y Stowell (1993), que sostienen que los argumentos temporales se encuentran sintácticamente representados, acomodan los argumentos temporales y nominales bajo un sistema de especificadores múltiples (Koizumi 1995). Por tanto, la discusión se reduce a la pregunta sobre si es lícito asumir la presencia de dichos argumentos temporales en la sintaxis.
‘Vinieron a Sat’ desde allí en Lh7us’ (iii) Náswit áku7 Lh7úsa lhelts7á Sát’a.
‘Están yendo allí a Lh7us desde aquí en Sat’’ (iv) Tsícwwit áku7 Lh7úsa lhelts7á Sát’a.
En los casos de los que me estoy ocupando, el núcleo aspectual propuesto es una pieza léxica (explícita) con un componente semántico, a saber, la preposición, que claramente satisface un doble papel: relaciona una figura y un lugar y, en un nivel diferente, algo más abstracto, es la que proporciona propiedades temporales. A mi modo de ver, si asumimos múltiples especificadores, estaremos asumiendo que todas esas relaciones son relaciones diferentes que se dan de manera concomitante al mismo nivel, por decirlo de algún modo. En lugar de eso, me gustaría pensar que los elementos que aparecen en la sintaxis son tan sólo los elementos nominales, (en nuestro caso, la figura y el lugar) y el componente semántico aportado por la preposición se traduce en términos temporales en el nivel de Forma Lógica. (No entraré en una discusión más profunda sobre este aspecto en este trabajo).
Finalmente, como mencioné en §4.3.3, hay otros adjetivos (estúpido, ingenioso,
astuto) que, en cierta medida, admiten un complemento relacional, aunque, por su
significado léxico, el SP no resulta sobrentendido ni es recuperable del contexto si no está explícito. Es interesante notar que, cuando dichos adjetivos se combinan con el SP, adquieren propiedades dinámicas y agentivas, hecho que apoya la hipótesis de que la preposición núcleo del complemento es un auténtico inductor de dinamicidad.
(166) Juan fue estúpido/ ingenioso (*a propósito)
(167) ?Juan fue estúpido/ ingenioso con su editor (a propósito)
Este contraste muestra que es la conjunción del adjetivo y el SP en la configuración sintáctica lo que decide la naturaleza de aspecto interno de la construcción. En suma, las propiedades de la eventualidad se obtienen de la propia estructura sintáctica.