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3.6 Research Instruments

3.6.1 The Interviews

Del enfoque de investigación cualitativa es importante indicar que en su esencia, es estructural y sistémica (Martínez, 2006), es decir, tiene la capacidad de relacionar, interpretar y teorizar el problema, con el objetivo de identificar la naturaleza profunda y dinámica de la realidad. Por lo tanto, recoger información y categorizar, son las dos actividades fundamentales que se entretejen continuamente para formular los objetivos y encontrar la solución del problema.

Aunado, la presente investigación comparte el propósito del enfoque cualitativo que señala Hernández, Fernández & Baptista (2002),

Reconstruir la realidad, tal como la observan los actores de un sistema social previamente definidos. A menudo se llama holístico, porque se precia de considerar el “todo”, sin reducirlo al estudio de sus partes. Siendo por esto, que (…) se funda en una perspectiva interpretativa centrada en el entendimiento del significado de las acciones de seres vivos, principalmente las humanas y sus instituciones (p. 9).

Por lo tanto, predominan los datos descriptivos que emergen de la observación participante del contexto de la biblioteca escolar, dadas en las prácticas de lectura hacia la población del nivel de preescolar orientadas a desarrollar sus habilidades iniciales con el lenguaje a través de herramientas literarias. La investigación cualitativa, como lo plantean Sampieri, Lucio & Pérez (1998), trasciende las fronteras de las disciplinas logrando ampliar su objeto de estudio que es de carácter social y permite revelar las acciones que emergen en los contextos educativos desde la interacción de los actores allí implicados para interpretar su realidad diversa y compleja con el fin de reflexionar e interpretarla.

También, se señala la complejidad y flexibilidad de la investigación cualitativa desde el paso de unas etapas o fases que no son lineales, sino por el contrario, se movilizan de forma cíclica regresándose cuando sea necesario. Así, la investigación cualitativa inicia con una idea y formulación del planteamiento del problema natural, parte de un contexto social que pueden variar según los planes y resultados obtenidos del análisis de datos. Implica, una inmersión en el ambiente en el cual se lleva a cabo el estudio, una concepción del diseño metodológico y la recolección de datos para su análisis e interpretación.

De este modo, se recolecta y analiza corpus desde el para interpretar la realidad, siendo así la técnica más valiosa denominada por Martínez (2006) es la triangulación,

que se refiere a la contrastación de diferentes fuentes de datos, diferentes perspectivas teóricas, diferentes observadores, procedimientos metodológicos para observar y analizar los hechos que sirven para la posterior categorización.

Atendiendo a estas consideraciones, se hace una aproximación global de la situación y prácticas de lectura dadas en el contexto escolar y familiar para explorarlas, describirlas y comprenderlas de manera inductiva, a partir de los conocimientos que tienen las diferentes personas involucradas, niños y niñas del nivel de preescolar, docente de aula, padres de familia, docente bibliotecario, esto supone que los individuos interactúan con los otros miembros de su contexto social compartiendo el significado y el conocimiento que tienen de sí mismos y de su realidad (Bonilla & Sehk, 2005).

Dentro de lo cualitativo se realizó la lectura etnográfica del contexto para el acercamiento a la problemática identificada, a través del corpus recogido por medio de herramientas como la entrevista, diarios de campo, registros de clase, análisis de documentos políticos e institucionales, entre otros, que facilitó la delimitación y formulación de los objetivos de la investigación, así la etnografía según Martínez (1991) se entiende como: “la descripción del estilo de vida de un grupo de personas habituadas a vivir juntas”, (p. 32), es decir el espacio habitual que establece la escuela en su cotidianidad y convivencia. El método etnográfico aborda algunos aspectos de la investigación social los cuales son:

Un fuerte énfasis en la exploración de la naturaleza particular de los fenómenos sociales, más que en llevar a cabo pruebas de hipótesis acerca de ellos. 2. Una tendencia a trabajar primeramente con datos -inestructurados- esto es, datos que no se han codificado de manera previa a su recolección en un conjunto de categorías analíticas cerradas. 3. Una investigación con un número pequeño de casos. 4. Un análisis de datos que involucra la interpretación explícita de los significados y funciones de las acciones humanas, producto que toma la forma de descripciones y explicitaciones verbales (…) (Sandoval, 1995, p. 54-55).

Consecuentemente, al interés por investigar un fenómeno social dado en el contexto de la biblioteca escolar, hacia las prácticas de enseñanza y aprendizaje de la lectura orientadas a desarrollar la dimensión estética a través del libro álbum, la

investigación se enmarca en el horizonte del paradigma interpretativo que se caracteriza por comprender la realidad como dinámica y diversa, se concentra en el significado de las acciones humanas y concibe el conocimiento como modificador o alterador de las conductas, comportamientos y pensamientos del sujeto. Da preponderancia a la experiencia y se centra en la descripción y comprensión de lo individual en lo social, más allá de la producción de conocimientos universales. Así, el “El investigador y el objeto de estudio interactúan de manera concomitante y es desde la práctica social donde se obtiene el conocimiento” (Lincon & Guba, 1985, p. 268).

De este modo, el diseño investigación-acción (IA) se configura en el diseño más pertinente, ya que reconoce como objetivo principal la reflexión sobre la practica educativa para mejorarla, situando el interés por todo el proceso llevado a cabo en las fases de planificación, acción, observación y reflexión, como en los productos obtenidos del trabajo en la intervención. La interpretación se efectúa desde el punto de vista de los participantes involucrados en la situación problemática de forma colectiva.

Desde Stringer, 1999 (citado en Sampieri et al, 1998) la IA presenta tres fases esenciales: Observar, que implica construir un bosquejo del problema y reunir la información necesaria para llegar a la interpretación y comprensión de la problemática;

Pensar, que es la acción inmediata que incluye específicamente el análisis y la

interpretación; y Actuar, que requiere llevar a cabo un plan de acción que resuelva el

problema e implique mejoras. Estas se dan de forma cíclica y no lineal, repitiéndose hasta que el problema este resuelto ya que por tratarse de un estudio cualitativo, es flexible, práctico y participativo. De forma más detallada lo presenta Sandín (2003) en un ciclo con cuatro fases, así:

1. Detectar el problema de investigación, clarificarlo y diagnosticarlo (ya sea un problema social, la necesidad de un cambio, una mejora, etc.),

2. Formulación de un plan o programa de mejora para resolver el problema o introducir el cambio,

3. Implementar el plan o programa y evaluar resultados,

4. Retroalimentación, la cual conduce a un nuevo diagnóstico y a una nueva espiral de reflexión y acción” (citado por Sampieri et al, 1998, p. 511).

Entendiendo, de antemano, que el diseño de IA es un modo diferente de abordar las problemáticas observadas en el plano educativo, que como señala Sandín (2003) en las cuatro fases, anteriormente citadas, se producen en un proceso cíclico iniciado por la

detección del problema hasta la retroalimentación de un plan de intervención formulado y planeado con el fin de resolver la problemática y generar un cambio. De esta forma, se diferencia precisamente de las concepciones tradicionales de la investigación educativa. La ruta que se traza en la presente investigación corresponde, precisamente, al Planteamiento del problema, recolección de información, puesta en marcha del plan de intervención, análisis e interpretación de la información y discusión de resultados.

Para Elliot (2000) IA se describe como “la reflexión relacionada con el diagnóstico” (p. 22), es decir, la IA se relaciona con los problemas prácticos cotidianos experimentados por los docentes en el contexto escolar, desde tres aristas: problemáticas o situaciones que son inaceptables, situaciones susceptibles al cambio o que requieren una respuesta práctica. Donde la intención del profesor investigador es realizar un juicio desde el diagnóstico, profundizando en la comprensión del problema, en vez de realizar un juicio prescriptivo para la acción.

De esta forma, se indaga y reflexiona profundamente sobre la problemática generada en el contexto escolar y las prácticas de la enseñanza de la literatura y la lectura que desarrollan o no la experiencia estética a través del uso del libro álbum en el escenario, específico, de la biblioteca escolar, desde el cual se realizó un plan de acción a través del taller literario que pretendió desarrollar una experiencia educativa donde se mejoraran las prácticas de enseñanza y aprendizaje de la lectura desde el contexto de la biblioteca escolar.

Así, la IA adopta una postura teórica para conseguir una comprensión más profunda del problema práctico, porque se genera en el contexto de la práctica y las relaciones cotidianas e inmediatas entre profesores y estudiantes. Constituyendo su propósito principal, el de guiar la toma de decisiones desde la interpretación de “lo que ocurre” (Elliot, 2000, p. 24), teniendo en cuenta el punto de vista de los que actúa e interactúan en la situación problema. En este sentido, la IA implica la autorreflexión sobre la situación problemática a través del diálogo, puesto que las interpretaciones y explicaciones de los sujetos hacen parte de los resultados de la investigación, ya que como lo señala Sandín (2003) la IA pretende “propiciar el cambio social, trasformar la realidad y que las personas tomen conciencia de su papel en ese proceso de transformación” (citado por Sampieri et al, 1998, p. 509).

De esta forma, se comprende la noción del docente como investigador y vislumbra la acción educativa como una actividad basada en el diálogo y no en la instrucción, los estudiantes gozan de libertad para expresar sus puntos de vista sobre las diferentes situaciones sociales y actos humanos surgidos en el escenario escolar, y el docente no presenta sus juicios de valor como si fueran verdades y desde una posición de autoridad, por el contrario, construye una comprensión desde la perspectiva de construcción de conocimiento como un proceso. Permite al investigador actuar de manera creativa y flexible en los momentos que lo necesita para obtener el máximo provecho de las observaciones que se puedan presentar durante el trabajo de campo, y así producir reflexiones y ajustar continuamente los conceptos, análisis o interpretaciones de la información hechas con anterioridad.