4.2 The Semantic Web
4.2.1 The Resource Description Framework
En 1980, durante la gira de Arcadio Hidalgo y el grupo Mono Blanco por diferentes ciudades de California, se da el encuentro con algunos grupos que desde décadas antes ya interpretaban un son jarocho “estilizado” en Estados Unidos. Éste es el punto de inicio de la expansión del Movimiento Jaranero al otro lado de la frontera, pues tanto para quienes sólo conocían el son al estilo de Andrés Huesca o de Lino Chávez -mismo que se limitaba a los escenarios-, como para quienes estaban comprometidos ya con la revitalización de un son jarocho desde sus raíces campiranas, forjado en la tradición del fandango, dicho encuentro significó no sólo el choque entre lo que cada una de las partes consideraba una tradición legítima, sino que con el tiempo, resultó un intercambio fructífero que dio lugar a una transnacionalización y al mismo tiempo a una resignificación del son jarocho en el país vecino del norte.
A partir de este encuentro comenzaron a constituirse relaciones entre californianos y veracruzanos que han originado la formación de una red para la circulación de bienes culturales ligados al son jarocho, generando de esta manera diferentes dinámicas y obteniendo diversos resultados. Una red, en los términos propuestos por Manuel Castells (2004), es un conjunto de nodos interconectados que hacen posible su funcionamiento. No tienen límites fijos, están abiertas y operan bajo la lógica de inclusión-exclusión (p. 45). En este sentido, Mono Blanco fungió al inicio como ese centro o nodo importante que además dejó abierta la red para que más tarde se sumaran otros grupos del territorio veracruzano, como Los Cojolites, Chuchumbé, Quemayama, Son de Madera, Los Utrera, Los Vega, mismos que se convirtieron también en nodos que conectan actualmente, de alguna manera, a la comunidad jaranera de california con la del sur de Veracruz.
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Entre las actividades de intercambio que se llevan a cabo en Estados Unidos están los conciertos y talleres de jarana, zapateado, versada y laudería impartidos por dichos grupos, o incluso, talleres que han resultado de estancias obtenidas a través de becas otorgadas por instituciones educativas u organizaciones civiles que se suman a esta red. Este es el caso, por ejemplo, de Laura Rebolloso, quien fue invitada en 2010 por la Universidad de Washington School of Music para realizar una estancia durante la que se vinculó con varios músicos de la región, entre ellos algunos chicanos, e impartió además algunos conciertos y talleres. Éstas y otras actividades han sido el medio para transmitir, no sólo los conocimientos puramente musicales para la ejecución de instrumentos jarochos, sino también para la transmisión de la gramática de lo que es la celebración del fandango como parte fundamental de toda la tradición. De esta manera el Movimiento Jaranero en Estados Unidos ha crecido y se ha expandido durante los últimos años por varias ciudades de este país, entre las que se encuentran Los Ángeles, San Francisco, Santa Ana, San Diego, Seattle, Chicago, Nueva York, Texas, entre otras.
Además de los talleres, los encuentros de jaraneros y festivales de son jarocho también se suman a las actividades del Movimiento Jaranero en Estados Unidos. Justo en el octubre pasado – en 2013- se celebró en la Plaza de Cultura y Artes de Los Ángeles, California el 12º Encuentro de Jaraneros de Los Ángeles, al que asistieron grupos locales como el Conjunto Jardín y Cambalache; de San Fernando, el Conjunto Tenocelomeh; de San Diego, Son de San Diego; de Mexicali, el grupo Pa‟ sumecha; y de Xalapa, Veracruz, como invitados especiales Laura Rebolloso y Ensamble Marinero, entre otros. En Santa Ana cada año realizan una celebración de día de muertos, Noche de Altares, organizada por el Centro Cultural México y el grupo Son del Centro. En el marco de este festival también se lleva a cabo un encuentro de jaraneros con grupos de la zona. Sin embargo estos son sólo
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algunos ejemplos de los festivales de son jarocho que ocurren durante el año en tierra estadounidense.
Otro punto del Movimiento Jaranero en Estados Unidos resultado del encuentro e intercambio entre los jaraneros veracruzanos y muchos de los jaraneros que residen en Estados Unidos, tiene que ver con un proceso más complejo que encuentra su lugar, en principio, en la confrontación donde convergen las fronteras entre lo tradicional y lo moderno, o bien, entre lo rural y lo urbano en términos musicales. Lo que ha resultado en una gran diversidad de fusiones de varios géneros en los que el son jarocho aparece como elemento creativo. En este sentido Ishtar Cardona (2012) expone el tema de la siguiente manera:
los actores del movimiento se dan cuenta de la dinamización de la carga simbólica en el seno de la práctica musical provocada por sí misma: hacer son jarocho no puede significar la imitación de la música hecha en los fandangos de antaño, pues de ella se ha perdido casi toda traza… Además, los músicos actuales han crecido escuchado sonoridades de las cuales también abreva su modo de concebir ritmos y melodías (p. 274- 275)
Así, las colaboraciones entre grupos veracruzanos de son jarocho con algunos grupos de Estados Unidos que no precisamente se dedican a hacer música jarocha sino que están más cercanos a géneros como el jazz, el ska, el reggae, el funk, el rock, incluso, la música electrónica, es cada vez más constante, logrando con estos experimentos, fusiones que muestran de algún modo el carácter global y al mismo tiempo híbrido de estos proyectos musicales, entre los que se encuentra el trabajo creativo de grupos como Quetzal, ZocaloZüe, Jarana Beat y Sistema Bomb, en los que han participado respectivamente Ramón Gutiérrez y Son de Madera, César Castro, Patricio Hidalgo, y Los Cojolites que son algunos de los han contribuido con el toque jarocho a esa música, en su mayoría clasificada
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como música chicana, ya que muchos de estos grupos están conformados por integrantes que se autoidentifican como chicanos. En este sentido lo que se presenta en la música es algo semejante a lo que sucede con los “ciclos de hibridación” propuestos por Brian Stross y expuestos por Néstor García Canclini en Culturas híbridas para explicar el tránsito de estructuras o prácticas discretas a una forma híbrida. De esta manera, se menciona que “en la historia pasamos de formas más heterogéneas a otras homogéneas, y luego a otras relativamente más heterogéneas, sin que ninguna sea „pura‟ o plenamente homogénea” (p. iii), así, no hay que olvidar que el son jarocho en su modo “más puro”, resulta de ser una mezcla de ritmos con raíces andaluzas, africanas e indígenas, y que encontró de algún modo su forma homogénea en lo considerado actualmente como son jarocho tradicional.
Por otro lado están las fusiones de grupos en Estados Unidos que sí tocan son jarocho pero que igualmente lo fusionan al incorporar ritmos y otros instrumentos, entre ellos están Las Cafeteras, Son del Centro, El Conjunto Jardín, Cenzontle, entre otros.
Empero el intercambio y la influencia de ritmos entre la producción musical de estos grupos es de ida y vuelta. En sentido inverso, los efectos que han generado el encuentro y el diálogo de varios grupos chicanos con los jarochos también se nota en la producción de los de este lado de la frontera, para quienes también se ha abierto el panorama pese a las fricciones y debates que provoca la incorporación de elementos extranjeros a esta expresión musical, ahora con tan arraigadas raíces que se le han construido. Sobre todo, es destacable la participación de Marta Gonzalez, integrante del grupo Quetzal, quien recientemente convocó a varias de las soneras veracruzanas para realizar su proyecto musical Entre mujeres (2012). También es destacable su participación en las grabaciones de Son de Madera (2004); y en la de Laura Rebolloso y Ensamble Marinero en el disco …por la esperanza de México (2013), o también la participación de
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otros músicos chicanos en la producción de Patricio Hidalgo El regreso de la conga (2012), por mencionar sólo algunos proyectos musicales.
Sin embargo la presencia del son jarocho en Estados Unidos a partir del Movimiento Jaranero, no se limita sólo a circulación de bienes culturales y a la generación de productos de música fusión. El son jarocho del otro lado de “La Línea” ha cumplido y cumple una función social de la misma manera que lo hace en las comunidades del sur de Veracruz; entre las comunidades de chicanos, mexicanos y mexicoamericano en Estados Unidos, el son ha sido un cohesionador para dichas comunidades que fortalece a su vez los procesos y luchas de éstas. Todos estos jaraneros no buscan en esta tradición una identidad jarocha perdida u olvidada, sino más bien una mexicanidad que contraste, los defina y diferencie sobre todo de la sociedad anglosajona de la que históricamente han sido segregados y excluidos. El son jarocho se presenta del otro lado también, como una cultura de resistencia, que expresa e implora una justicia social, como se presenta por ejemplo en las letras de los sones que se cantan o en algunos de los usos y motivos por los que se llegan a realizar fandangos.
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APÍTULOII.
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IEGOEn el intersticio donde se separan y se unen dos poblaciones, dos ciudades –Tijuana-San Diego-, dos naciones –México-Estados Unidos-, ahí, en ese espacio fronterizo de encuentros y desencuentros, también converge una fracción de la diáspora del Movimiento Jaranero, con características propias y dinámicas de sus actores sociales que en su mayoría están determinadas por ese aparato burocrático marcado por la frontera geopolítica.
Aunque durante algunos años de la primera mitad del siglo XX el son jarocho estuvo presente en Tijuana a través de la música de Andrés Huesca en las presentaciones del Casino Agua Caliente; y, aunque el encuentro entre los chicanos de California con quienes iniciaban el trabajo de revitalización del son jarocho campesino del sur de Veracruz –Mono Blanco- se dio desde principios de la década de los ochenta del siglo pasado, el son jarocho vuelve a aparecer en la escena fronteriza Tijuana-San Diego hasta entrado el nuevo milenio. Concretándose de esta manera un corredor cultural entre las Californias por el cual transitan actualmente muchos de los músicos veracruzanos de son jarocho que contribuyen también con este hecho, a la permanencia de un Movimiento Jaranero en la frontera.
Este apartado lo dedicaré a exponer las diversas actividades que en torno al son jarocho han ocurrido en la frontera Tijuana-San Diego desde que se origina el movimiento en la zona a partir de los conciertos de grupos jarochos que han llegado a presentarse en diversos foros de Tijuana y San Diego. Por otro lado, se destaca también en este espacio el trabajo de promoción y difusión del son jarocho que han hecho varios de los jaraneros de esta zona por medio de la impartición de talleres o realización de fandangos; se mencionan
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también, como parte importante de todo este conjunto de actividades que hacen al Movimiento Jaranero en la frontera, el nacimiento de grupos de son jarocho constituidos por fronterizos.17 Finalmente hago énfasis en la organización de, tal vez, el evento más representativo y significativo para los jaraneros fronterizos: el Fandango Fronterizo.
Puesto que las dinámicas sociales de un grupo social no terminan ahí donde las fronteras territoriales arbitrariamente están demarcadas, importante es mencionar que, si bien el objetivo de este trabajo en su conjunto se centra sobre todo en lo que acontece con el son jarocho y los jaraneros de Tijuana-San Diego, en algunos casos, como se verá a continuación, cruzo esta delimitación espacial de carácter metodológico para incluir lo que acontece en zonas allende a la ciudad de Tijuana, sobre todo en Mexicali en donde también hay presencia de jaraneros con quienes están en constante intercambio y diálogo.
2.1. El son jarocho en la frontera Tijuana-San Diego, una circulación cultural