Chapter Three: Research Methodology
3.3 The sample
SUPERIOR EN LA ISLA DE LA JUVENTUD
Prof. Oscar Ortiz Morales
M.Sc. Xiomara Cano Suayero
Resumen
Se exponen los retos que significan para la educación superior cubana la apertura de las Sedes Universitarias Municipales (SUM) desde el ángulo de la formación y el trabajo docente y de las políticas públicas para desarrollar la relación estudio-trabajo e inclusión social. Se explica la experiencia de la Isla de la Juventud en este empeño.
Desarrollo
Importantes transformaciones se están llevando a cabo en la educación cubana, entre ellas destacaremos las siguientes: Proceso de universalización de la educación superior, consistente en la apertura de SUM por todo el país, esta transformación amplía las posibilidades de ingreso a la educación superior para jóvenes que estaban desvinculados del estudio y el trabajo, para cuadros dirigentes de las organizaciones juveniles y de masas, trabajadores azucareros afectados por el cierre de fábricas de azúcar y a la población en general. El programa Universidad para Todos, ha puesto a disposición del pueblo espacios en los canales de televisión y un Canal Educativo que trasmite una programación exclusivamente instructiva; ya se han impartido varios programas de idioma español, inglés, francés y portugués entre otros.
La educación primaria y secundaria han introducido cambios relevantes que van desde la mejora de la infraestructura escolar, dotándola de edificaciones nuevas o remozadas, pasando por la habilitación de las escuelas con laboratorios de computación, bibliotecas actualizadas, disminución del número de alumnos a 20 como máximo y hasta cambios en los diseños
curriculares que faciliten el aprendizaje activo de los estudiantes y prioricen los aspectos educativos y formativos del proceso escolar.
Estos cambios no serían posibles sin una reformulación del rol del docente y de su trabajo en la escuela, la formación de un profesor general integral para la secundaria básica, responsable por un máximo de 15 estudiantes y preparado para impartir la mayoría de las asignaturas y disciplinas y la conversión de una parte de las escuelas primarias en microuniversidades donde se forman los nuevos maestros desde el segundo año, teniendo un grupo de estudiantes del primer ciclo bajo su responsabilidad y con la asesoría de profesores de experiencia de las respectivas escuelas y de los institutos pedagógicos del territorio.
El presidente cubano Fidel Castro Ruz aseguró a los participantes nacionales y a los visitantes reunidos en el Congreso internacional Pedago- gía 2002 que en Cuba se estaba llevando a cabo una verdadera revolución en el campo de la educación (Castro, 2003). La fase actual de la Revolución Educacional se inserta en los marcos de las políticas públicas de la Revolución cubana para enfrentar los desafíos de la difícil coyuntura económica por la que atraviesa el país como resultado de la crisis mundial, el derrumbe del socialismo en Europa y la política de bloqueo llevada a cabo por Estados Unidos contra Cuba.
Nos disponemos ahora a discutir si el conjunto de modificaciones mencionadas aquí y otras que complementan las mismas pueden y deben ser consideradas como parte de una “revolución educacional” o si por el contrario las mismas encajan dentro de lo en el mundo se ha dado en llamar “reforma educacional” y que tiene en Popkewitz (1977) uno de sus principales teóricos.
Los clásicos del marxismo asociaron siempre la revolución a un cambio necesario que transforma por completo el modo de producción existente y con él, el orden social existente (Engels, 1876). Los términos de revolución permanente y contrarrevolución entraron en las Ciencias Sociales para de cierta forma disputar el lugar que el término revolución había logrado alcanzar, contraponiéndose unas veces y complementando otras.
Si bien es cierto que en la literatura marxista, el término reforma aparece en contraposición al de revolución (Oliveira, 2003) el reformismo se caracterizó por un movimiento que se contrapuso a la vía revolucionaria... El capitalismo convive con la noción de reforma constantemente. Aquí vamos a agregar que el socialismo o mejor dicho, la transición al socialismo, no puede prescindir de las reformas y de la concepción de la reforma para su desarrollo.
El caso de China puede ser ilustrativo. Algunos dudan que las actuales reformas de ese país conduzcan al socialismo, los dirigentes chinos insisten en denominar a todos los cambios profundos ocurridos como proceso de
reforma, en Cuba por el contrario, el concepto reforma se usó mucho en los primeros años de la Revolución para referirse a las reformas agraria y urbana y luego ha predominado el uso del término Revolución para referirse a las transformaciones en la cultura, la educación, el deporte, la medicina, la biotecnología. A nuestro modo de ver, el contenido de los cambios que han ocurrido en Cuba en las últimas décadas y particularmente los de la educación, equivaldrían a lo que Popkewitz (1977) llama reforma y a lo que Oliveira (2003) considera como procesos reformadores mediante los cuales el capitalismo se va adecuando a las nuevas exigencias históricas. La construcción socialista requiere también de esos procesos de adecuación y no puede prescindir de ellos.
Si se analizan las transformaciones implementadas y en curso, lo cual no constituye objeto de este artículo; se podría adelantar que exactamente estamos en presencia de cambios profundos, quizás aquellos relativos al nuevo paradigma para la formación de profesores en el trabajo docente de la escuela, son los que mejor ilustran esta idea, los demás se enmarcan en lo que en el mundo se denomina reforma educacional, a fin de cuentas el sistema educacional cubano conserva su integridad y procura una mejoría sustancial, el éxito de las reformas podrá ser evaluado integralmente al pasar de unos años; por el momento admitamos que se trata de una reforma radical.
Estos cambios tienen como premisas básicas el reconocimiento de lo logrado hasta el momento y la toma de conciencia de las limitaciones del sistema educacional en su funcionamiento, rescatando los valores de justicia y equidad social, se han diseñado diferentes modelos educativos para lograr la inclusión social de jóvenes que por diferentes razones,1 se encontraban
desvinculados del estudio y del trabajo, ahora se benefician de las políticas de inclusión social, que requieren para su implementación, convertir en profesores universitarios a tiempo compartido2 a miles de profesionales
graduados en las universidades cubanas, los cuales no recibieron preparación pedagógica básica en su formación de pregrado, en muchos casos ni siquiera imaginaron que un día tendrían que ocupar un puesto en las aulas universitarias para ejecutar el trabajo docente universitario en el contexto de un programa de alcance nacional.
1Mencionamos entre otras, sistema elitista de acceso a las universidades, falta de tra- bajo para la retensión de estudiantes con dificultades cognitivas y sociales, falta de interés de estudiantes y profesores en intensificar el trabajo para la retensión en las universidades.
2En Cuba se denomina profesor adjunto al que trabaja en un organismo y se contrata para asumir una disciplina universitaria, recibiendo una remuneración por su trabajo docente.
Desde el punto de vista de algunos colegas brasileños con quien hemos tenido la oportunidad de dialogar, el Evento Científico sobre Formación y Trabajo docente de la Universidad Federal de Ouro Preto (mayo de 2004) puede ser un ejemplo, la incorporación de profesionales con una determinada habilitación pedagógica, contemplada en la Resolución 02/97 del Consejo Nacional de Educación / Ministerio de Educación de Bra- sil (MEC), es interpretada como síntoma de desvalorización y de desprofesionalización del trabajo docente; en este planteamiento hay elementos de juicio pero las condiciones específicas de Cuba y sobre todo las necesidades urgentes de nuevos docentes no admiten demora alguna.
De lo que se trata es de comprender que cuando se tienen alumnos fuera de la escuela y se cuenta con recursos materiales y financieros (limita- dos) para ampliar el acceso a la enseñanza, junto a suficiente voluntad política para llevar a efecto los cambios, enarbolar la tesis de la desprofesionalización puede contener elementos de parálisis y de freno, habría que valorar las condiciones bien diferentes en que se realizan las reformas educacionales en ambos países. En Cuba se están diseñando planes de formación para esos profesionales que incluyen, en algunos casos, el acceso a especializaciones y maestrías, en dependencia de las posibilidades de cada territorio y del interés de los profesionales para continuar superándose. El planteamiento teórico de “formación en y para el trabajo docente” podría ayudar a fundamentar una política de formación continuada también para esos profesionales.
Al tiempo que se flexibilizan y amplían los criterios para el ingreso a la educación superior, se crean estructuras planas y flexibles, ubicadas en los municipios del país y en regiones donde nunca antes se soñó con un centro universitario. Datos de julio de 2004 tomados del informe del Ministerio de Educación Superior a la Asamblea Nacional del Poder Popular, máximo órgano legislativo del Estado cubano, dan cuenta de la existencia de 774 Sedes Universitarias Municipales con un aproximado de 161 666 estudiantes y cerca de 59 585 profesores, lo cual puede dar una idea de la amplitud de la universalización de la educación superior inspirada en la idea de convertir a toda Cuba en una gran universidad y ofrecer al pueblo una amplia cultura general integral.