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Chapter 2 Reputation: From being an organizational asset to becoming a

2.6 Process Theory Principles

2.6.2 The world as Becoming

“Los jóvenes se definen como los que tienen porvenir, los que definen el porvenir” Bourdieu.

Como último apartado descriptivo de la experiencia nos permitimos mostrar los hallazgos que referencian a las practicas juveniles dentro de la institución y que favorecen los procesos de asimilación y aceptación de la condición actual por parte de la población; estas prácticas describen el proceso resiliente que los jóvenes elaboran entorno a las condiciones del centro de orientación; y están descritas dentro de las observaciones realizadas en torno a la realización de la practica pedagógica, como también a los elementos circundantes de la misma, al incluir perspectivas elaboradas por fuera de los espacios de clase, durante reuniones y encuentros esporádicos con los jóvenes. Las estrategias colectivas enfocadas en el componente resiliente muestran las acciones individuales llevadas a cabo por los jóvenes de diferentes modalidades y espacios de la institución, y que comprenden dos aspectos elementales dentro del proceso. El primero refiere a las dinámicas y escenarios dentro de la institución, planteando incluso una revisión a la metodología pedagógica, pensada y criticada por los estudiantes. El segundo componente es el referente a las practicas juveniles, diálogos y expectativas que contienen o que visualizan los jóvenes.

Esto es orientado a la descripción de las estrategias resilientes de los estudiantes, determinando así cómo estas fomentan o fortalecen los procesos de formación ético políticos que emergen de la intervención educativa de la institución. También analizar los efectos positivos de estos procesos dentro de la experiencia terapéutica y de resocialización permite resignificar la posibilidad de un proceso de inserción a la sociedad, también observar momentos de formación de subjetividades y actitudes frente a diferentes dinámicas realizadas dentro de la institución y de cómo estas favorecen en proceso pedagógico centrado de la formación ético- política.

La descripción de estas estrategias nos permitirá cimentar más bases para la propuesta pedagógica que gira en torno a los procesos de formación ético- política y que contiene las estrategias juveniles para sortear las adversidades de manera práctica y jovial dentro de la institución; recordemos que los procesos de formación relacionan un cumulo de posiciones y dificultades que convergen o difieren frente a los procesos subjetivos de formación, cuyos parámetros identitarios, criterios

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morales, posturas éticas y formaciones individuales repercuten en el modelo de sociedad que se planea como propósito de la educación. Es así que las estrategias identificadas contribuyen a:

- Generación de espacios naturales de socialización entre los sujetos, no anclado a la intervención de agentes institucionales

- Fortalecimiento de lazos comunicativos y experienciales entre los jóvenes - Trasmisión de experiencias en la asociación juvenil

- Arraigo de prácticas grupales centradas el dialogo y acciones espontaneas

- Afianzamiento de vínculos sentimentales entre los jóvenes, recreando figuras fraternales dentro de la institución

- Sentido de la responsabilidad y el cuidado del otro - Apropiación individual por la institución

- Eliminación de conductas inapropiadas

Las estrategias resilientes son definidas como procesos individuales o colectivos que realizan los sujetos después de la transición de diferentes hechos que se enmarcan en la experiencia y la memoria activa de las personas. Las situaciones problemáticas constituyen el ethos y la manifestación implícita de los jóvenes de la institución; construir con estas mismas experiencias es un reto, que dentro del panorama educativo implica una apuesta subjetiva por la reincorporación de elementos particulares de identificación, socialización y procesos de formación que contemplan el universo juvenil.

Los jóvenes articulan diferentes experiencias y entornos a estas manifestaciones. La primera de ellas es la vinculada a las dinámicas y escenarios, en donde la expresión y manifestación colectiva describe tres lugares característicos de los procesos de modificación y normalización de la conducta; estos son distribuidos por la misma composición institucional; las aulas, el comedor y las casas, constituyen una ubicación preferente y a la vez restringida que constituye el primer semillero del proceso resiliente, “ El encierro pues es un asco, no hay nada como estar afuera, no hay nada como la libertad, lo que me pienso con el pasar de los días es en aguantarme, porque a pesar de lo que he aprendido y todo, pues yo sé que voy a seguir consumiendo, pero ya aprendí unas herramientas para aun que sea hacerlo cada mes, hablo con los de la casa, reímos, uno se

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conocimiento social basado en los principios de la comunidad, esto frente a la modificación de hábitos violentos, consumo de drogas y perspectivas de vida, “me sentía al principio como encerrado, quería mi libertad, aburrido, ya con el tiempo me estaba acostumbrando, uno deja la

ansiedad por meter bareta, ya no es como importante, ya uno está más relajado” (Entrevista # 5).

Estos lugares de encuentros y desencuentros también describen las relaciones de poder que restringen la manifestación completa de los jóvenes, es un elemento coercitivo pero coherente con los procesos de socialización y manifestación esporádica que no permite un ambiente natural de realización; por el contrario, potencia a partir del ejercicio de intervención nuevas formas de interacción y comunicación entre los jóvenes; de ahí que este primer dispositivo del espacio institucional conforma una mirada de los procesos resilientes en los jóvenes.

Sabe, a mí que me gustaría... como que nos pongan un espacio de meditación, acá son muy cerrados de mente. Como más adentrado a lo verde, estamos en el campo, área rural, tenemos naturaleza al rededor, la brisa y una voz ahí ayudaría a un chico a que se relaje, porque lo que genera más la agresión es la carga que tienen, qué pasara afuera, porque estaré tan estresado…, etc. (Entrevista # 4)

El espacio constituye procesos de formación por fuera de la institución heredados del paso de estos jóvenes por ella; se puede ver en los casos de reingresos, reincidencia, evasiones y recapturas como los jóvenes ya han adquirido un aprendizaje y un rol para dentro de estos lugares. La siguiente narración obedece a muchas de las formas que adquieren los jóvenes para evadir y burlar su condición legal por la condición de joven, el sujeto termino evadido dos semanas después.

Llegó a la institución un joven reincidente; su apariencia física es más grande, es robusto y sus facciones faciales no corresponden a un joven de años, le hace falta una mano y las prácticas de este demuestran una confianza y un sentimiento de gusto por estar de nuevo en este lugar. Los comentarios que recibo es que él ha estado más de tres veces en instituciones así a lo largo de 2 años, que en todos los ingresos presenta una edad de 17 años; actualmente ingresó con los mismos papeles; y ni los profesores ni la institución como tal hacen gran reparo en él por qué saben que más temprano que tarde se evadirá. (Diario de campo # 18)

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Los aprendizajes y conocimientos adquiridos al interior también mantienen un lugar dentro de las representaciones y los significados que elaboran los sujetos en su interacción comunicativa de la realidad, al ser este un conjunto de acciones, tareas y experiencias comunes dentro de las normas naturales del plantel. El estudiante interactúa, comprende y realiza acciones orientadas al manejo interno que culminan con la creación de amistades, grupos, discursos, visiones y hábitos que son las herramientas pedagógicas más fructíferas a la hora de encauzar un proceso de formación y prevención de la violencia.

Al principio la pase re mal, uno salir sin cordones, que lo manden los antiguos, ya después uno se adapta a la dinámica, ya después a uno le dan un cargo y uno después hace los roles y se motiva a salir de permiso, son 32 roles. y que a uno le den permiso, eso es bueno…, y si uno vuelve ya llega y sabe que le queda más poquito tiempo, se motiva por los permisos, ya se va conociendo con todos, que si tiene un problema con alguien a veces lo soluciona, otras veces no. (Entrevista # 8)

El espacio puede fortalecer actitudes mediante la apropiación y ejecución de actividades; según Muñoz (2009) se trata de:

Conseguir que los espacios se conviertan en ámbitos de encuentro, abiertos a la incorporación de gentes y que las experiencias vitales de los individuos sean entendidas como consecuencia de actitudes compartidas como miembros de un grupo. Viene a ser una de las formas de conseguir que aquellos que se encuentran en minoría se sientan integrados. (Pg.19)

Con esto las normas naturales de la institución quedan rebasadas por la acción y aprehensión de formas y procesos; llegando incluso a plantear nuevas formas espacialidad y socialización que comprendan el componente institucional de manera diferente, “si se contara con la colaboración de la institución, se podría decir que colocaran como policías o algo así, gente que estuviera pendiente” (Entrevista # 10); los estudiantes enuncian que si existiese alguna otra forma de mantenerlos dentro de la institución y no se tuviera que recurrir a la organización y medidas de control, las posibilidades de abordaje interno y sensación individual frente a la condición de encierro podrían desarrollarse de mejor manera. Los pronunciamientos frente a las posibilidades de cambio por parte de los jóvenes que comprenden y evalúan su situación se hacen evidentes en

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comentarios como el levantamiento de un muro alrededor del centro, la ubicación de guardias en los extremos, la modificación de los apoyos, y la contratación de más personal; esto muestra un interés por incidir en las relaciones internas, permitiendo así una realización mayor a la individualidad y un desafío a las normas de autoridad y control vigentes.

Otras estrategias para la normalización interna

Los espacios también son descritos como oportunidades de salir a delante, son posibilidades brindadas que satisfacen los intereses personales; los gustos juveniles se determinan por medio de las diferentes actividades que implemente la institución para ello, como muchos estudiantes manifestaron les gustaría otra serie de actividades.

“Que trabajaran sobre le interés, para enfocarse uno en sacar buenas notas, porque más de uno es irrespetuoso en las clases; que traigan compañeras mías para que hagan charlas, a mi lo que me gustaría es que por lo menos los compañeros capten sobre lo LGTBI, que conozcan todo sobre todo eso, para que más adelante sepan comprender” (Entrevista # 12)

Los jóvenes rodeados de contingencias y formas de comunicación con el otro, entablan un significado a sus vidas por medio de las acciones, que, en palabras de Jairo Gómez (2013), “[...] buscan librarse de la incertidumbre de la impredecibilidad”. Se debe empezar a reconocer dentro de este proceso el aspecto narrativo de la vida juvenil, es con esas descripciones con las que podemos dar cuenta de qué es ser joven, y aun más que es ser joven dentro de la violencia, la ilegalidad, la fuerza pública, la cultura y las clases sociales. La estrecha relación entre lugares de enunciación y mundo personal nos describen un fenómeno de interdependencia y comunicación que reunido todo bajo un mismo lugar, hace explotar las más diversa capacidad e imaginación narrativa.

Según Bruner, “la cultura se reinventa, se negocia” (2004, p. 126); esto por medio de la reinterpretación semántica de la vida, que domina la más importante forma de interpretación, el lenguaje. Esta descripción permite entrever que los jóvenes buscan una manera de ser comprendidos dentro de sus fronteras personales; lenguaje y acciones ancladas al delito y a la prohibición son naturales para ellos, el proceso de reestructuración de esta representación debe emerger del propio modelo educativo. Cuando escuchamos sus experiencias, solo podemos describir las dinámicas de desarmonización, fruto de diferentes encuentros; la vida familiar,

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escolar y barrial se topa de frente con un proceso que pretende su legitimidad y vinculación armónica con los núcleos sociales.

Frente a la educación, los jóvenes plantean posiciones y retos que buscan poner en estado de alerta al docente o miembro de la institución; primero describen los elementos necesarios para un encuentro didáctico y productivo en una clase, apoyados en lo que ellos llaman centros de interés, y en las nuevas dinámicas de integración y participación que propone la institución para el periodo de culminación de la práctica pedagógica, dicen: “ las palabras se las lleva el viento, pero las acciones son las que más hablan, que le toque a uno algo, eso duele...”(Entrevista # 11). los jóvenes buscan definir una nueva metodología pedagógica basada en los principios básicos que ellos utilizan; vida, lenguaje y experiencia.

Se identifica un interés institucional que es el reconocimiento de la situación del joven, un reconocimiento que lo lleve a identificar unas salidas y perspectivas de vida adecuadas a un modelo; jóvenes que han encontrado dentro del proceso otras dinámicas como la participación en Pymes, creación y formulación de proyectos personales, descritos como: “auto motivantes, una meta, la familia, logros a corto plazo incluso acá dentro se dan unos logros y los estudiantes se mentalizan” (Entrevista # 11). Ellos plantean, que una metodología que se centre en su reconocimiento; en la descripción de sus situaciones, de su realidad, puede despertar el sentido de posesión y apreciación de un estilo y forma de vida diferente; permitiendo incluso fortalecer el proceso de formación colectivo, realzando habilidades sociales y cognitivas, “[...] si no podemos cambiar el mundo por lo menos cambiar un salón de clases, para que seamos más activos” (Entrevista # 3).

A la vez que se reconoce una forma ideal de abordaje pedagógico, también se resalta la importancia que adquiere dentro de lo anterior, una mayor permisividad para entablar relaciones entre los jóvenes, las quejas y discrepancias frente al modelo educativo y la búsqueda de nuevas formas de realización dentro de esta perspectiva invita a ver los procesos culturales como un “juego mutuo entre las versiones del mundo que la gente forma bajo su oscilación institucional, y las versiones que son producto de sus historias individuales” (Bruner, 1997, pp.32-33). Es en esta relación intersubjetiva que se plantean los procesos resilientes; según el mismo autor, el proceso intersubjetivo se define como una habilidad humana para entender al otro (p.39), y que nos permite entablar una relación de significados y símbolos producto del contacto con estos jóvenes.

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Con esto damos paso al siguiente aspecto resiliente para la población, el de las prácticas juveniles de normalización interna, que frente a la recepción positiva de los jóvenes permite la aceptación

grupal tanto de ellos mismos, como de los docentes14. Encontramos una tensión entre las

posibilidades institucionales y el interés particular de los jóvenes, estos reclaman más énfasis en ámbitos de esparcimiento como el deporte, también le dan un gran significado a la interacción entre pares, según el grado etario y la cercanía externa que algunos sujetos han presentado, la fijación de una amistad es de vital importancia para la asignación de roles internos como los grupos, parches o combos que se puedan dar dentro del plantel. Frente a la disputa de ceder más tiempo lúdico, se describe la particularidad de la ampliación de gamas de posibilidad dentro de la práctica de alguna actividad lúdica, algunos otros deportes más, algunas técnicas de participación u otros espacios de esparcimiento institucional, convirtiéndose así en mecanismos de control positivo para la población en la medida de que estas descripciones sean planteadas.

Frente a la pregunta realizada a los jóvenes sobre los consejos para abordar situaciones conflictivas, ellos respondieron: “Lo más primordial, el dialogo, acá me han metido la idea de eso, el dialogo; y es hasta como de verdad; uno de momento ya está como que se rompe y un chino le habla bien y uno como que si…” (Entrevista # 11). el proceso resiliente basado en el dialogo busca llevar esta dinámica al podio más alto de las estrategias resilientes de los jóvenes; el dialogo es la forma como se sintetizan todas las expresiones sociales que han emergido del fenómeno violento, que incluso como ya hemos visto presenta su freno y placebo por medio de la misma violencia; en síntesis, la unión de la diversidad, “presupone el respeto mutuo de las diferentes expresiones culturales que componen esa totalidad” (Freire,2013, P.126).

La necesidad de figuras resilientes dentro de la institución que compenetren estos horizontes con los procesos relativos y subjetivos que se elaboran a diario; “con el profesor Leonardo, con el que digamos que nos la llevamos así de recocha” (Entrevista # 9), estas figuras evocan un sentimiento de comprensión necesario dentro de la población que rememora vínculos fragmentados como el

14Se describen situaciones particulares de recepción y llegada de jóvenes que son capaces de indisponer al grupo entero por su comportamiento y capacidad de distorsión. Las medidas correctivas y evasivas del proceso llegan incluso a la evasión consensuada por el joven, por el grupo o incluso algunas posibilidades de evasión permitidas por la misma planta institucional, al agotar todas las posibilidades de abordaje con el sujeto.

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familiar y el educativo, contribuyendo a la modificación de las representaciones e imaginarios sobre la educación, la ciudadanía y el conflicto.

No, pues que los profesores fueran más comprensivos, como que no le hagan ver a uno que estar acá es algo malo, que no, al contrario, que es una nueva oportunidad de vida, que sea como una familia, que de verdad lo quieran. (E8.14)

El interés juvenil por reclamar otros modelos dentro de su formación se hace evidente cuando observamos sus capacidades. El interés dialógico y lúdico que pasa por replantearse procesos de formación entorno a su situación, su contexto y su territorio puede contribuir a la modificación sustancial de actitudes y prácticas, “por ejemplo en los círculos de la casa los profes a veces lo cogen a uno personalmente y uno se siente bien. pero a veces uno lo cogen de moco al frente de todos y eso lo hace a uno frustrarse, uno se evade después” (Entrevista # 5) y en donde se observa la estructura sentimental (menosprecio) de los sujetos, elemento periférico de la representación social de la violencia.

El reconocimiento de esta situación a la hora de formular una propuesta o incluso mencionar las condiciones de la comunidad para la transformación y el mejoramiento de sus contextos permitirá desarrollar de manera más optima mecanismos en contra de las experiencias decisivas de carácter individual y colectivo. La violencia puede ser disminuida e incluso desarticulada de la experiencia personal por medio del refuerzo del mundo simbólico y representacional, un mundo que permita el abordaje y la presencia autónoma de procesos de formación resilientes que acerquen a los jóvenes a experiencias éticas y políticas de trasformación.

Cuando planteamos los procesos resilientes de la población juvenil del centro de orientación, definimos un proceso que Quiñones describe como el fundamento intersubjetivo para la superación de la adversidad, que por medio de la adquisición de seguridad y confianza a nivel intimo e individual logra una verdadera resignificación; la pertinencia de estos, acelera el funcionamiento de la apuesta formadora y de la resiliencia, acrecentando la sensibilidad social e individual por medio de la afectividad y emocionalidad.

De manera intrasubjetiva, el sujeto logra un encuentro consigo mismo y en ese dialogo interno se hace posible el comprender, analizar y transformar la propia realidad para, a

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partir de allí, iniciar procesos de reconstrucción de sentimientos, emociones, ideas y acciones. Todo lo anterior será una alternativa fundamental para lograr una mirada crítica a la autoestima golpeada por la adversidad. Pero que en el proceso de resarcirla el sujeto se encuentra con otros, en igualdad de condiciones, y se abren posibilidades mutuas de contención, apoyo respetuoso y constructivo (Quiñones, 2007, p. 142)

Las propuestas elaboradas con los elementos descritos en esta investigación, no solo están pensadas para la contribución educativa de la institución, también plantean la relación íntima entre