4: Findings 4.1 Chapter Overview
4.3 Interview Findings
4.3.3 Theme Two: Feelings Associated with Play
La filosofía de Sócrates, en buena medida, trata acerca de poner a prueba y remover las creencias de dogmatismo perezoso y, con ello, remover creencias poco fundadas (Ap. 30e; Teet 148e – 151d). Con el fin de revelar a su interlocutor la inconsistencia de sus perspectivas. Según nota Harald Thorsrud, esta apuesta socrática será un buen factor para ver la relación entre Sócrates y la Nueva
Academia, pues es esta forma de desarrollo del método dialéctico de la que se apropiará Arcesilao para proveer de neutralidad (2010: 60) las creencias infundadas de sus dogmáticos interlocutores. La neutralidad, entendida entonces como un proceso, vale decir, la puesta a prueba crítica -y conforme a distintos momentos del método dialéctico socrático-, de las creencias acerca de la naturaleza de las cosas que tiene quién se encuentra enraizado en un dogma injustificado, quedan así con su positividad neutralizada. Sus afirmaciones se desdicen. Un buen ejemplo es cuando en el Menón, contexto en el cual el joven que lleva el nombre del diálogo, se preguntaba si la virtud política era enseñable o era innata, el interlocutor Sócrates le hace un conjunto de preguntas y llegando a aporías, concluye el joven que no era ninguna de las dos, por lo que Sócrates <<paraliza>> y detiene, lo aturde, es para él una anguila, y Sócrates le corrige “sólo si estando ella misma entumecida, entumece a los demás” (kaì gáp aúté tón aeì plesiázonta kai aptómenon, narkân poieî, kaì sù dokeîs moi nûn emè toiûton ti pepoiekévai [narkân]. Men 80a-b) ese narkân, que tambien quiere decir entumecer, embaldar, refleja el efecto en los interlocutores del método dialéctico socrático, agregando también, el entumecimiento del mismo Sócrates al presentar diversas dificultades (aporiai) tales que comprometerán los límites de lo que él puede decir respecto a los temas que se abordan, además, evidentemente, de los de sus interlocutores.
Entonces, las dificultades que constituyen la forma aporética de llevar la filosofía, en Sócrates, serán la clave para que Sexto Empírico pueda decir que su filosofía es aporética (HP I, 7). De la aporía, en el caso socrático, se llega a la neutralización que es clave para lograr el reconocimiento de la propia ignorancia y con ello, salir de las creencias infundadas. De las dificultades habidas en la naturaleza de las cosas, por las cuales se niegan a aparecer clara y distintamente a quién se les acerque, es por lo que la gente en general (hoí polloí) mantiene estados epistémicos erróneos. Esto es así, tanto en el escepticismo, como también en el socratismo, el estoicismo, el aristotelismo (Aubenque 1984:82-83) y el platonismo. Sin embargo, hilando más finamente, la dificultad en el caso socrático y de Arcesilao, nace de esta neutralización argumentativa, de este entumecimiento que hay entre los interlocutores de estar a punto de tratar un asunto por el cual, no pueden encontrar la respuesta por sí solos ya que las dos alternativas que veían como posibles, no son razonables.
Siguiendo a Sócrates, las fuentes indican que Arcesilao basará sus diálogos, principalmente en contraponer argumentos plausibles y contrarios a los puntos de vista de sus interlocutores (DL IV, 28; Acad I, 45) para así neutralizar los contenidos que se encontraban en la pura positividad del dogmatismo y de la cual se desprende que la suspensión del juicio es buena y pronunciarse positivamente sobre la naturaleza de las cosas es malo (HP I, 233). La neutralidad de la epokhé, para
este pensador escéptico es un momento moralmente cargado de virtud, y esta resulta de una dialéctica en la que a cada argumento positivo se pone un argumento que lo niegue que tenga el mismo poder, resultando así la neutralización como equipolencia. Tanto será así, que para Sexto será clave poner en contra de todos los argumentos de los dogmáticos una cura, que será un argumento que vaya conforme a la intensidad de la enfermedad dogmática que padezca el sujeto (HP III, 280). Entonces, hay en el pensamiento escéptico de Sexto una resignación ante esta herencia filosófica, venida de Sócrates y que pasa por el escepticismo de la Nueva Academia.
Ahora bien, cabría preguntarse si la equipolencia sextiana y la neutralización dialéctica de Arcesilao y Sócrates son lo mismo. La respuesta evidentemente es que no. La equipolencia en el caso de Sexto resulta explícitamente un método terapéutico que sana una enfermedad; mientras que la metáfora socrática refiere a un entumecimiento, un estado insalubre, al fin y al cabo. Cabe preguntarse qué es lo que sucede en ambos casos. Sin apresurarnos a responder que para Sócrates esta dificultad es un paso necesario, aunque no definitivo en el conocimiento (donde faltaría, por ejemplo, la mayéutica); es posible pensar que la filosofía socrática compromete una relación con las dificultades, que además de ser programáticas y metódicas, y en vez de surgir en la antítesis de objetos y consideraciones teóricas sobre ellos, reflejan en vez de un escepticismo, un pesimismo gnoseológico respecto de lo que es cognoscible a través de los sentidos. En este sentido, en este paso -que para Sócrates es tan importante- de hacer la pregunta por la definición de un ítem conceptual, está presupuesta la respuesta de que ningún ítem del mundo sensible que tenga las cualidades de esa esencia preguntada (por ejemplo, ser virtuoso, ser pío) es capaz de responder satisfactoriamente la pregunta, y con ello, que es posible que un ítem de otra naturaleza pueda dar la respuesta. Un ítem de carácter general30.
En el caso de Sexto Empírico, no es posible que haya privilegio de una entidad particular, por sobre una general para dar una explicación a determinado fenómeno, ni viceversa, sobre todo en contextos teóricos31. Con ello, la aporética escéptica es la de en cada caso investigar y encontrarse en un mundo de pistas que se oponen y cuya solución no viene por evidencia de los objetos (ya sean estos particulares o generales), de los que no surge naturalmente el asentimiento y con ello, sobreviene la suspensión del juicio. La indecidibilidad radical entre datos y teorías, entre datos y datos, teorías y teorías, opera al modo de dar un fármaco a los dogmáticos para que no vivan perturbados al ver estas
30 Sin que esto no caiga en la mala interpretación de decir que Sócrates no es más que el Sócrates de Platón. En el caso platónico la prevalecencia explicativa de las ideas tiene un carácter mucho más desicivo. Pero al menos en Sócrates, en modo de inquietud y pensando sobre todo en Eut, es claro que lo buscado en el preguntar es siempre un ítem de carácter general. Se encuentra presupuesta la desconfianza en los ítems particulares para encontrar una explicación.
31 Esta afirmación es matizable en los contextos de acción. Este tema será reformulado en el contexto de la teoría de la acción y la ética escéptica.
contradicciones, y las mantengan en la indecidibilidad. Según Chiesara (2007:138) es en Sexto Empírico en quien esta tesis de la indecidibilidad fue más fuerte, a lo largo de la historia del escepticismo, pues para Enesidemo era tan sólo el desacuerdo entre estos ítems explicativos el que bastaba para la suspensión del juicio, donde gracias a la falta de criterio, no era posible preferir uno.
La indecidibilidad es un modo de ser en la filosofía de Sexto Empírico, y es decisivo para referir su relación con la Nueva Academia e incluso con el pirronismo anterior a él. En el caso de Arcesilao, la neutralización surgía luego de la contraposición de argumentos con argumentos, pero esta igual fuerza no terminaba en la indecidibilidad, sino que se transformaron en una mirada acerca del eúlogon, acerca del carácter razonable que tienen ciertas elecciones prácticas, mientras que en Carnéades se transformaron en un probabilismo que a ojos de un filósofo como Sexto, dista mucho del escepticismo, pues para el académico hay impresiones que se aparecen siendo más convincentes que otras para poder responder positiva o negativamente (Acad II, 104). Mientras que para Sexto Empírico, está esa expresión escéptica del “no más esto que aquello” (ou mâllon tóde è tóde HP I, 190) donde ninguna cosa es más plausible que otra, contrariando la apuesta probabilista de que hay cosas que se presentan de manera tal que pueden ser más aceptables que otras, además de traducirse en el caso de Arcesilao, a la no preferencia de un ítem general como es el eúlogon, que indica coherencia entre creencias y analogía con la verdad (Brochard 2005:134).
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Si para Arcesilao la actitud filosófica fundamental que la Academia debía seguir cultivando, del legado socrático, era la dialéctica, cualquiera podría preguntarse si acaso es aquél método dialéctico toda su filosofía, es decir, es razonable preguntarse si acaso la filosofía de Arcesilao fue tan sólo una forma vacía de contenido. Preliminarmente ya se ha recorrido un poco del camino para saber que la respuesta a esa pregunta es negativa. Sin embargo, para darle mayor validez y sustancialidad filosófica a esta pregunta es necesario hacerse la pregunta por la filosofía sin más y hacer de este momento de trabajo, un momento metafilosófico. ¿Es posible hacer filosofía sin creer nada? ¿Es posible decir que se filosofa si el resultado de esta actividad no es una sentencia, un tratado o una propuesta? ¿La filosofía necesariamente evoca esa positividad, la de proponer, la de sentenciar, la de tratar?
Volviendo a Arcesilao, lo que hasta ahora hemos recorrido es una preferencia explicativa que tiene Arcesilao, siguiendo el legado socrático, por los ítems generales. Tendencia que llevará a decir a
Hegel que dentro del legado escéptico él se mantiene fiel a la abstracción (1979: 407). La fidelidad a la abstracción, a esa relación con los ítems generales en el caso de Arcesilao, constituyen una forma de filosofar en contra de las pretensiones materialistas de los estoicos, quienes buscaban en la materia la constitución tanto de la sustancia divina, como del alma, contrariando el legado inmaterialista de Platón. Ahora bien, para comprender la filosofía de la Nueva Academia, es necesario siempre partir desde sus comienzos: la filosofía de Arcesilao y la de Carnéades, optan por una fidelidad a ciertas formas explicativas y de pensamiento, fidelidad que es inconcebible por la indecidibilidad (arrepsía HP I, 190) que Sexto Empírico muestra como radical en la actitud escéptica.