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Desde la filosofía antigua las palabras se entienden como signos lingüísticos. Junto a ellos hay también una serie de signos no lingüísticos. Un médico interpreta una garganta enrojecida como signo de anginas, alguien puede comprarse un Mercedes como signo de su poder económico, una inclinación de cabeza es entre nosotros un signo de asentimiento, etc. La ciencia que se ocupa de los signos en general es la semiótica.

5.2.1 La naturaleza del signo

Desde la Escolástica se caracteriza la esencia del signo con la frase aliquid stat pro aliquo ‘algo está en lugar de algo’, sin embargo, hasta ahora no se ha conseguido un consenso, especialmente en lo referente al signo lingüístico, acerca de qué son realmente el aliquid y el aliquo y cómo hay que interpretar la metáfora stat pro…

Para algunos un signo está por una cosa, para otros una expresión está por un concepto, para otros aún una expresión está por una cosa por medio de un concepto, para citar sólo algunas de las respuestas dadas. La última concepción está bastante extendida y se representa frecuentemente por medio del llamado triángulo semiótico (vid. 1a). En este triángulo el signans (la representación fonética; lo que Saussure llamaba significante) designa el denotatum (lo designado; también llamado referente) por medio del signatum (lo que Saussure llamaba significado). A veces (vid. 1b) el triángulo se convierte en un pentágono añadiendo, por un lado, a la representación fonética mental la producción fonética real (nomen) y distinguiendo, por otro lado, entre el significado dentro de una lengua concreta (signatum) y la representación independiente de la lengua concreta (designatum). El designatum de pájaro sería la idea de pájaro que aparece en mí, por ejemplo al cerrar los ojos; el signatum de pájaro, por su parte, sería un significado abstracto, una especie de definición mínima del tipo «animal de dos patas con alas». La mayoría de las teorías semánticas distinguen de una u otra forma entre signatum y designatum; en estas teorías el designatum recibe frecuentemente el nombre de conocimiento enciclopédico.

(1a) signatum (1b) signatum

wo wo

signans –––––––––> denotatum signans designatum

! !

nomen –––––––––> denotatum

Este triángulo o este pentágono representan de manera esquemática el proceso de la designación, la llamada semiosis, mientras que el signo propiamente dicho consta sólo de signans y signatum, ambos entidades mentales. La línea punteada significa que

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entre signans/nomen y denotatum no hay una relación directa, sino una relación indirecta a través del signatum (y el designatum).

Muchos investigadores de la semiótica consideran inadecuadas estas concepciones del signo como una relación fija entre representaciones fonéticas y semánticas. En lugar de esto, definen el significado de un signo lingüístico como su uso en una lengua, en la línea de Wittgenstein; es decir, el significado es la convención30 que regula el uso de un signo en una comunidad lingüística concreta.

Esta teoría no se pregunta en primer lugar por la relación de las palabras con el mundo o con unidades cognitivas como el signatum o el designatum, sino que se pregunta cómo las palabras permiten la comunicación. Las palabras cumplen esta función no en la medida en que «están en lugar de algo», sino en la medida en que permiten a quien las interpreta sacar determinadas conclusiones en función del conocimiento común acerca del uso de las palabras. El uso de pues sí que en ¡pues sí que eres generoso! me permite deducir que para mi interlocutor mi generosidad (o mi falta de generosidad, según el contexto) es de algún modo sorprendente, ya que conozco las reglas de uso de sí (cf. Brucart 1999: 2836), según la cual en un contexto de este tipo el uso de sí tiene la función de señalar énfasis, y no porque esta palabra provoque en mí una determinada representación. Los estudiosos del uso no niegan, sin embargo, que en el caso de determinadas palabras, como vacaciones o toros, se evoquen determinadas representaciones visuales, que, sin embargo, no se equiparan con el significado de las palabras.

5.2.2 Tipos de signos

A pesar de las diferencias notables entre las distintas concepciones de los signos, parece que hay un amplio consenso en torno a la idea de que hay tres tipos de signos, aunque las definiciones no sean siempre idénticas. Estos tres tipos de signos se llaman índice, icono y símbolo (siguiendo a Peirce). Un índice apunta a algo que tiene una relación causal con él, por ejemplo el humo apunta al fuego, unas manchas pequeñas y rojas en la piel apuntan al sarampión o los bostezos apuntan a la falta de oxígeno. Por contraposición al índice, un icono es un signo conscientemente implantado que provoca la interpretación deseada, gracias a algún tipo de parecido o a alguna asociación próxima entre el signo y el objeto o la realidad señalada. Por ejemplo, cuando alguien tuvo por primera vez la idea de imitar los bostezos y de hacerlo de manera que pudieran ser reconocidos como una imitación voluntaria e interpretados como una señal de su aburrimiento, estaba usando un signo icónico (entre el bostezo y el bostezo imitado existe una relación de similitud). En la medida en que este comportamiento es adoptado por otros y se establece en una comunidad, se convierte en un símbolo, un signo convencional para cuya interpretación basta con acudir al conocimiento sobre la convención y ya no a las complejas inferencias necesarias para interpretar el signo la primera vez que fue usado. En este caso el signo convencional sigue estando motivado, ya que su origen todavía puede detectarse, al contrario de lo

30 Aquí convención no significa un acuerdo explícito, sino que se refiere simplemente a un saber compartido acerca del uso de los signos.

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que sucede con la inclinación de cabeza en señal de asentimiento, que hoy es un signo inmotivado.

En la lengua nos encontramos con los tres tipos de signos. El acento de una persona traiciona involuntariamente su origen regional o social (índice); las metáforas creativas son iconos, para cuya interpretación debemos acudir a inferencias basadas en nuestro conocimiento enciclopédico; sin embargo, la mayoría de signos lingüísticos son símbolos, es decir, signos cuyo uso está regulado por convenciones. Incluso los iconos originarios (originariamente motivados) tienden a convertirse en símbolos. Por ejemplo cuco era originariamente un icono, una imitación del sonido del ave designada que se usaba para designar a la propia ave, pero actualmente es un símbolo, es decir, una expresión convencionalizada. Lo mismo se comprueba gracias a la comparación con otras lenguas en las que la expresión todavía está claramente motivada por el ruido de dicha ave, pero tiene formas ligeramente diferentes: fr. coucou, it. cuculo, e incluso cast. cuclillo. Tras la convencionalización la interpretación de las palabras depende cada vez más de las reglas de uso, lo cual tiene como consecuencia frecuente una pérdida de motivación de las palabras.

5.2.3 Comunicación no lingüística

De entre las muchas formas de comunicación no lingüística — llamada también lenguaje del cuerpo — queremos resaltar sólo dos sistemas de signos que actúan conjuntamente de forma estrecha con los signos lingüísticos.

Uno de ellos es la distancia entre los participantes en la conversación (estudiada por la llamada proxémica). Por ejemplo, el orden de posiciones en una conferencia o en una mesa tiene en muchos casos un inequívoco carácter de signo. Sin embargo, somos menos conscientes del valor de signo de la distancia con respecto a los participantes en la conversación cotidiana. Tal y como se desprende de la siguiente cita, las reglas de distancia son específicas de cada cultura:

En Latinoamérica la distancia de interacción es mucho menor que en los Estados Unidos. De hecho, la gente no puede hablar confortablemente con otra persona a no ser que esté muy cerca de la distancia que evocaría el contacto sexual o la hostilidad a un norteamericano. El resultado es que cuando ellos se acercan nosotros nos retiramos y damos uno o varios pasos atrás. Como consecuencia, ellos piensan que nosotros somos distantes o fríos, reservados y poco amistosos. Nosotros, por nuestra parte, constantemente los acusamos de echársenos encima, apretujarnos y rociarnos la cara.

Los americanos que han pasado algún tiempo en Latinoamérica sin aprender estas consideraciones espaciales hacen algunas adaptaciones, como parapetarse tras sus mesas, usar sillas y mesas de máquinas de escribir para mantener a los latinoamericanos a lo que es una distancia adecuada para nosotros. El resultado es que el latinoamericano puede llegar a saltar por encima de los obstáculos hasta que alcanza la distancia en la que puede hablar cómodamente.

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Edward T. Hall, The silent language, New York: Anchor Books, 1973 [19591], pág. 185. 31

La posición del cuerpo, los movimientos de las manos y la cabeza, la mímica, la mirada, el tono y otras manifestaciones acústicas no lingüísticas, como la risa o el carraspeo, transmiten también informaciones importantes. Tampoco estos sistemas de signos son instintivos, sino al menos en parte específicos de cada cultura. El Esquema 6 muestra un gesto, en concreto el movimiento arriba y abajo de los dedos unidos en la punta, que, según el atlas de Morris (1979), está limitado al estado italiano. El gesto de echar hacia atrás la cabeza, que un europeo central interpretaría generalmente como un gesto afirmativo, significa en Grecia y en Turquía una negación. Según Morris, este gesto también se encontraría en el sur de Italia (vid. Mapa 5); dato que interpreta como una herencia de la Magna Grecia.

Esquema 6 Mapa 5

5.2.4 Bibliografía

Eco (1976 [1977]), Zilio (1989), Martinell (1998)

5.2.5 Ejercicios

1. El niño aprende el significado de muchas palabras cuando se le señala el correspondiente denotatum. (a) ¿Cómo aprende la palabra bruja?; (b) Nombre otros cinco signos lingüísticos sin denotatum.

2. Escriba de la forma más espontánea posible todas las asociaciones que se le ocurran con las palabras vacaciones y fiesta. En un segundo momento intente decidir cuáles de esas asociaciones deben atribuirse al signatum (definición mínima) y cuáles al designatum (conocimiento enciclopédico).

3. Lea el inicio del capítulo PRIMA (el episodio del caballo) de la novela de Umberto Eco El nombre de la Rosa y responda a las siguientes cuestiones: (a) ¿gracias a qué signos deduce Guillermo el camino que ha seguido el caballo?; (b) ¿cómo sabe que se trata de un caballo valioso?; (c) ¿cómo llega a la idea de que el caballo tiene una cabeza pequeña, ojos grandes y el nombre Brunello?; (d) ¿dentro de qué tipo de los signos de Peirce hay que clasificar los signos usados por Guillermo?

4. Describa la semiótica del aula de clase.

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5. Dé un nombre en una lengua inventada adecuado a las siguientes figuras. [El resultado se discutirá en la clase.]

6. Las reglas sociales, como las mencionadas en § 5.2.3, se vuelven conscientes cuando se infringen (y la infracción es sancionada). Describa tres reglas de distancia válidas en nuestro ámbito cultural y dé una situación para cada una en la que la regla se infrinja y sea sancionada.

7. ¿Qué tipo de signos no lingüísticos se usan en qué situaciones en nuestra cultura como saludo? Ordene los resultados en forma de una clasificación cruzada entre los distintos signos y los factores de situación relevantes. ¿Tienen algunos de estos signos otras condiciones de uso en otras culturas?

8. (a) El Cónsul dice en Los Buddenbrook: «la gente fina llega demasiado tarde». Dé algunas reglas de puntualidad de nuestra cultura y ejemplifíquelas con situaciones concretas en las que su no cumplimiento provoque reacciones. (b) ¿Qué significado adquiere una llamada de teléfono sólo por el hecho de producirse a las 0h, 3h, 6h,… 21h? ¿Depende el significado sólo de la hora del día o también de otros factores?

9. Describa tres situaciones distintas en las que alguien sea insultado de forma no lingüística y explique qué reglas de cortesía se infringen en cada caso. 10. Lea la narración de Peter Bichsel «Una mesa es una mesa» (Bichsel 1969 [1992]: 25-37). ¿Por qué la historia «termina triste»?