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Chapter 5. Concluding Remarks

5.2 THEORETICAL CONTRIBUTIONS

Esta investigación estudió el grado de conocimiento de la responsabilidad social empresarial entre estudiantes de cuatro universidades de la comuna de Concepción, y de cómo los criterios socialmente responsables inciden en el comportamiento de compra de los alumnos. Asimismo, se investigó la opinión de ellos respecto a organizaciones determinadas de nuestro país, como son las empresas, entidades gubernamentales y organizaciones de la sociedad civil, respecto a su comportamiento socialmente responsable. Por lo tanto, se precisa que este trabajo es esencialmente descriptivo. Es decir, busca dar cuenta de una realidad que corresponde a un período temporal determinado, en este caso, el tiempo en que se aplicó el instrumento de medición que fue en el segundo semestre de 2006.

Analizando los resultados, llama la atención el que la Universidad del Bío-Bío concentre el mayor porcentaje de alumnos familiarizados con el concepto de responsabilidad social empresarial. En cambio, según los antecedentes recopilados, la Universidad de Concepción es el plantel más atractivo en el ámbito de la responsabilidad social universitaria, ya sea por su programa institucional de RSU, como por los continuos seminarios en los cuales participa y/u organiza. Es más, a fines de octubre de 2006, la UdeC inauguró el nuevo edificio que alberga al Centro de Estudios sobre la Responsabilidad Social del plantel, evidenciando un compromiso e interés considerable por el estudio y difusión del tema de la RSU, sobre todo en lo que concierne a la formación de profesionales socialmente responsables.(www.udec.cl/rsu).

Una explicación posible a esta disyuntiva aparente es la composición del estudiantado en la Universidad del Bío-Bío. Este plantel cuenta con 18 carreras, de las cuales 13 corresponden a ingenierías, repartidas en tres áreas del

conocimiento (según la clasificación FONDECYT 2006): ciencias exactas y naturales; tecnología y ciencias de la ingeniería; y ciencias jurídicas, económicas y administrativas (de las cuales se seleccionaron las carreras de Ingeniería Estadística, Ingeniería Civil Industrial e Ingeniería Comercial, respectivamente). Esto implica que la gran mayoría de los alumnos de la Universidad del Bío-Bío son ingenieros, y esto los liga en mayor medida al ámbito empresarial, dado que éstos profesionales tienen más probabilidades de trabajar en esta actividad que los profesionales de las ciencias médicas o silvoagropecuarias, donde la UBB no registra carreras. De hecho, las áreas del conocimiento que muestran más conocimiento sobre la RSE son precisamente las representadas por ingenieros comerciales y civiles industriales, independientemente de su universidad de origen.

Considerando que se encuestaron alumnos representativos de cinco áreas del conocimiento, y tres de ellas fueron representadas por ingenierías, lo que equivale a un 60% de la muestra, la mayor presencia de ingenieros podría explicar el 66% de estudiantes que afirman conocer el concepto de RSE en la UBB.

La Universidad de Concepción, por su parte, tiene una oferta de más de 60 carreras en su campus Concepción, las que se reparten en las ocho áreas del conocimiento de la clasificación FONDECYT 2006. Esta pluralidad pudo influir en el conocimiento de la RSE que registraron los estudiantes de este plantel. Aproximadamente la mitad de los encuestados desconoce el concepto (56,5%), frente a la otra mitad que afirma conocerlo. Esto tiene sentido considerando que la muestra de alumnos de la UdeC estuvo formada por estudiantes de las carreras que registran más conocimiento de la RSE (Ingeniería Comercial e Ingeniería Civil Industrial), como también de alumnos de las carreras que más desconocen el tema (Odontología y Medicina Veterinaria). Sumado a esto, la muestra de estudiantes de este plantel tuvo la más alta cantidad de alumnos que cursaban tercer año o menos (55%), y que

demuestran tener un bajo conocimiento sobre el tema estudiado (más del 70% de ellos afirmó desconocer el concepto de RSE). Estos extremos “equilibran” la balanza y el resultado final es que la UdeC registra casi la misma cantidad de alumnos que saben de RSE como de alumnos que no saben del tema.

Argumentos similares pueden utilizarse para explicar el desconocimiento registrado por los alumnos de la Universidad San Sebastián. De esta casa de estudios también se encuestaron alumnos de las áreas que conocen y desconocen el concepto de RSE. Sin embargo, de las cuatro universidades encuestadas, la USS es el plantel que alcanzó el mayor porcentaje de alumnos que desconocían el tema, un 69,4%; lo que implica más de dos tercios de la población entrevistada. Por ende, la pluralidad de carreras en este caso no equilibró la balanza. Es difícil explicar este fenómeno, dado que esta universidad, pese a que no posee planes estratégicos de RSU a nivel institucional, sí imparte asignaturas de ética entre sus carreras, lo que claramente no se ha traducido en un mayor conocimiento del tema de la responsabilidad social empresarial. Aunque tradicionalmente se asume que los alumnos de planteles privados provienen de familias más acomodadas económicamente, en esta investigación no se estudió la composición socioeconómica de la población estudiada, por lo que sería erróneo atribuir este desconocimiento al nivel socioeconómico de los alumnos, dado que se desconoce. Por lo demás, es importante hacer la distinción entre conocer el concepto de RSE, y actuar de manera socialmente responsable. Es así como los alumnos que saben del tema no necesariamente son quienes tienen conductas más responsables al momento de adquirir productos, y al revés, el no saber qué significa la RSE no implica ser irresponsable socialmente.

Esto queda demostrado al observar la importancia que los universitarios le dan a criterios socialmente responsables al momento de hacer sus compras. Consultados sobre lo decisivo que resulta para ellos el que una empresa contribuya con el cuidado del medio ambiente, o que aporte con dinero para

obras sociales y eventos culturales o deportivos, los alumnos que le otorgan más importancia a estos criterios cuando adquieren alimentos y vestuario son, precisamente, los alumnos que cursan tercer año en su carrera (o menos). Aunque ellos registraron el mayor desconocimiento sobre la RSE, son quienes tienen un comportamiento de compra más responsable al compararlos con sus pares de cursos superiores, dado que, además del precio o la calidad de los productos, sus decisiones se ven influidas por factores que implican una mayor responsabilidad social por parte de las empresas, al menos en el caso de los alimentos y la ropa deportiva.

Esta situación no se repite en el caso de la adquisición de tecnología. Independientemente del sexo, la universidad de origen, la carrera que estudian o el año que cursan, los universitarios no difieren en cuanto a la importancia que le entregan a los criterios de RSE en su comportamiento de compra. Para los alumnos, estos factores son “medianamente importantes”, pero no se comparan con el precio o la calidad de los productos y servicios, criterios que tienen la máxima importancia para ellos. En este punto es necesario clarificar que cuando se adquieren alimentos o vestuario, la importancia otorgada a criterios de RSE varía sólo según año de ingreso, pero no según sexo, universidad o área del conocimiento a la cual pertenecen los alumnos; es decir, estos atributos no influyen sobre el comportamiento socialmente responsable de los entrevistados. Es así como los más jóvenes (estudiantes que ingresaron a la universidad entre el 2004 y 2006) resultaron ser el grupo más consciente en el ámbito de la RSE sólo cuando adquieren alimentos o ropa deportiva, aún cuando reflejan más desinformación sobre el tema. ¿Por qué? La respuesta no está al alcance de esta investigación, pero sí es posible argumentar que los jóvenes de 18 y 19 años (edad promedio de quienes cursan los primeros años) suelen ser más idealistas en su comportamiento; hay mayor conciencia social y ambiental, y por ende, más disposición a adherir a causas que contribuyan a mejorar la calidad de vida y preservar el ecosistema. Por su parte, los alumnos mayores son más pragmáticos; la inminente entrada al mundo laboral implica

nuevas responsabilidades y, probablemente, un cambio en las prioridades. Es así como, frente a un producto fabricado por una empresa socialmente responsable y otro fabricado por una que no recicla sus desechos pero que comercializa productos más baratos, este grupo podría inclinarse hacia empresas que les permitan optimizar sus recursos, y no necesariamente hacia aquellas que sean más responsables en la fabricación de los productos.

Respecto al grado de importancia que los universitarios le dan a distintas prácticas de RSE al interior de las empresas, la opinión general apunta a que, en su conjunto, medidas como invertir en investigación y desarrollo, respetar los derechos humanos y mejorar la calidad de los productos y servicios son relevantes para catalogar a una organización como socialmente responsable. Sin embargo, las diferencias de opinión se dan entre los estudiantes de distintas carreras, y no entre hombres y mujeres, o según universidad de origen o año de ingreso. Al igual que en el caso del conocimiento de la RSE, las diferencias se dan entre estudiantes de las áreas de ciencias médicas y los de ingeniería. Nuevamente se evidencia que el conocer sobre RSE no significa tener mayor conciencia social, dado que aunque los ingenieros reflejaron saber más del concepto, le otorgan menos importancia a estas prácticas que sus compañeros de Odontología, quienes resultaron ser los más ignorantes en el tema, pero no por eso los menos responsables socialmente.

Finalmente, no existen diferencias de opinión y manejo del tema atribuidas al sexo. Pese a que la información teórica disponible asegura que los hombres ponen mayor énfasis en la riqueza, éxito, ambición y materialismo, frente a las mujeres que prefieren ayudar a otros y conservar del medioambiente (Bigné, et al; 2005), los resultados indican que hombres y mujeres poseen una formación parecida en cuanto al conocimiento del concepto de RSE, y se comportan de manera similar en sus decisiones de compra. Asimismo, la importancia que le dan a prácticas de RSE al interior de las empresas tampoco presenta diferencias significativas.

A nivel macro, es posible afirmar que la universidad de origen no influye sobre el comportamiento socialmente responsable de los alumnos. Sí influye en el grado de conocimiento del concepto de RSE, pero los resultados indican que las prácticas implementadas en los planteles para fomentar la responsabilidad social universitaria no están sirviendo para formar profesionales socialmente responsables, vinculados con la problemática social de la comunidad, la protección del medio ambiente y el respeto hacia los derechos de los trabajadores. La tónica es que, mientras más años en la universidad, más conocimiento del tema, probablemente por las asignaturas impartidas en la mayoría de las carreras, pero no necesariamente más conciencia social. Los futuros profesionales están más preocupados por pagar menos y porque existan empresas con procesos productivos más económicos, lo que va en contra de todos los planes de RSU implementados por los planteles estudiados.

Al comparar los resultados de este estudio con los resultados de la investigación de Bigné et al (2005), se observa que la opinión de los universitarios locales concuerda con la opinión obtenida por la muestra de universitarios chilenos en dicha investigación, específicamente en lo que respecta a utilización de criterios de RSE en su comportamiento de compra. En una escala del 1 al 10, los chilenos entregaron una puntuación promedio de 9,09 al ítem calidad al ser consultados por ropa deportiva, lo que resulta ser equivalente al promedio de 4,55 de los alumnos de universidades penquistas para este mismo ítem (en la escala de 1 a 5). También coinciden en lo que respecta a criterios de RSE propiamente tal, como la contribución de las empresas a obras sociales, eventos culturales y/o deportivos y protección del medio ambiente. Los chilenos otorgaron una puntuación promedio de 4,87 a este ítem en la escala de 1 a 10, frente al 2,8 de los penquistas en la escala de 1 a 5, lo que refleja poca importancia en las dos muestras.

Ambos grupos se diferencian en la importancia que le dan al concepto de precio-disponibilidad. Los chilenos de Bigné otorgaron 7,46 puntos a este ítem

en la escala de 1 a 10, reflejando mediana importancia. Los universitarios locales, en cambio, entregaron mucha importancia al precio-disponibilidad, con una puntuación de 4,07 en la escala de 1 a 5.

En la investigación de Bigné, los chilenos fueron el grupo que más importancia le dio a la calidad. Los argentinos valorizaron más los criterios de RSE propiamente tal, y los españoles y portugueses, por su parte, obtuvieron las puntuaciones promedio más bajas de los cuatro países en todos los ítemes.