CHAPTER 4: COMMUTING TIME AND WORKER’S EFFORT
4.2 Theoretical framework and predictions
Marcelo & Valliant (2009 ) señala “Hacer de nuestras escuelas espacios en los que no solo se enseña sino en los que se aprende, representa el gran giro que estamos necesitando”(p. 23). Las unidades educativas son espacios donde se debe dar la reflexión, no solo a nivel de docentes
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como práctica habitual, sino también la estructura de la clase debería estar diseñada para la reflexión.
Los centros educativos son espacios y comunidades de aprendizaje, cada equipo de trabajo, cada aula en particular representa una oportunidad de reflexión, como señala Pérez.(1994) “Un modelo de profesor reflexivo que actúa como mediador del aprendizaje” (p.58), significa que es un aprendizaje socializado y mediado entre el poofesor y el alumno y también entre pares, una reflexión que utiliza un modelo evaluativo programado, genera conocimiento desde el conocimiento para la mejora durante la preparación y la instalación de la enseñanza y del proceso de aprendizaje.
La práctica reflexiva es una instancia, para el crecimiento profesional docente e institucional, proceso donde docentes, coordinadores de áreas, equipos técnicos, y directivos se organizan desde el conflicto paradigmático evaluativo y sorteando diferentes obstáculos aúnan criterios en relación a un diseño que responda a un modelo centrado en el estudiante, y basado en el logro de competencias; como afirma Maturana (1997) “La práctica (...). Como espacio de reflexión sobre el propio quehacer, son el fundamento desde el cual se puede enseñar un quehacer de modo que éste se aprenda con dominio práctico y reflexivo en un ámbito de responsabilidad” (p. 238).
Imbernón (2004) señala: “Es la reflexión de esos obstáculos, en la implicación y conformación con los compañeros y en el contexto, el proofesorado puede encontrar las vías de la innovación en la práctica.”(p 81).
Al mismo tiempo Santos (2008) plantea: “Para mejorar la práctica es preciso conocerla en profundidad” pero, que es conocer la práctica en profundidad, para este autor es:
Reconstruir la realidad desde una perspectiva crítica no sólo supone su contemplación aséptica y su descripción rigurosa. Es necesario interpretarla, saber donde están las raíces de los comportamientos, las causas de las actuaciones, los efectos del desarrollo curricular (tanto explícito como oculto). (p.45).
Al mismo tiempo . Imbernón (2004) señala:
Será más importante centrar la atención en cómo elabora el profesorado la información pedagógica de que dispone y los datos que perciben en las situaciones de la enseñanza, y en cómo esa elaboración o procesamiento de la información se proyecta sobre los planes de acción de la enseñanza y en su desarrollo pràctico. (p.40).
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El centro educativo debe liderar el proceso evaluativo a partir de los referentes que orientan dicho proceso, en esa lìnea Santos (2008) plantea:“Los centros escolares desempeñan una tarea en la sociedad y no puede reducirse su evaluación al simple cómputo de aprobados.” (p..6) Este proceso, de práctica evaluativa reflexiva conlleva a implementar estrategias evaluativas orientadas a que el estudiante sea capaz de aprender a reflexionar sobre qué aprendió, como aprendió y para qué aprendió. como señala Schön (2010) “El alumno trata de hacer lo que busca aprender y por eso revela lo que entiende o lo que no comprende. El tutor responde con su consejo, su crítica, sus explicaciones y sus descripciones, pero también con más ejecuciones por su parte” (p.150).
Este proceso significa una constante interacción a través de un dialogo reflexivo y directo entre y con los pares a partir de una discusión socializada, la toma de decisiones, y orientada a la mejora que permiten aprendizajes significativos.
Así mismo como afirma Perrenoud (1997) “Cada uno agrega un piso al edificio de los conocimiento, nadie se siente más responsable que los demás de su movilización (...). En donde las prácticas, los trabajos prácticos, (...) son dispositivos orientados en dirección del desarrollo de competencias” (p. 56).
El proceso reflexivo realizado al interior de los grupos profesionales de trabajo en las unidades educativas se da entre los docentes de distintas disciplinas y áreas valorando e integrando sus decisiones en los diferentes niveles curriculares y evaluativos para lograr competencias establecidas en el perfil de egreso de cada especialidad, como afirma Perrenoud .(2014) “ Si las competencias se encuentran, (...). Articuladas en saberes disciplinarios, es porque las disciplinas organizan en parte tanto el mundo del trabajo como la investigación”. (p. 50). Al mismo tiempo Müller (2013) plantea “Que no se han promovido instancias evaluativas de la propia práctica.” (p.165), esto significa que la capacidad de investigación en evaluación desde la necesidad de evaluar desde el aula, como señala Aguerrondo, (1997) “Conviene explicitar que el diseño de la evaluación no puede hacerse desde el principio, a priori y de una vez. (...). Uno puede determinar el objetivo a evaluar y los niveles en que se evaluará puede plantear el encuadre básico” (p.122).
El proyecto educativo institucional, es un instrumento que establece entre sus planteamientos, la formación de un estudiante reflexivo, por lo tanto debe manifestar las instancias de encuentro entre docentes y estudiantes, para reflexionar sobre su propia práctica, como señala
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Blanco Fernàndez, y otros (2009) “La integración de las competencias en el currìculum (...). Requiere de un amplio y sincero debate entre el profesorado, de otro modo dificilmente puede llegar a asegurarse consenso y compromiso con el proyecto.” (p.33).
Para Santos, Guerra (2008):
Los Centros son objeto de evaluación cuando en ellos se produce un conflicto de amplio alcance que obliga a tomar decisiones inmediatas. Parece que no existe otro tipo de decisiones que se articule en la necesidad de mejorar la actividad ordinaria.(p 13).
La mejora de los procesos en las comunidades de docentes, debiera ser a partir de un diálogo reflexivo acerca del quehacer educativo y no de una reflexión en forma aislada particular de los docentes, que no permite contribuir a la riqueza de compartir experiencias como señala Viveros Plancarte, (2005):“La reflexión como una actividad privada individual que debe hacerse por el profesor, y aquellos que buscan promoverla como una práctica social y una actividad pública que involucra a comunidades de docentes” (p.88).
Actividad que a partir de un diálogo reflexivo permitiría reflexionar sobre lo que hacemoss, como señala Barcena (2005) “Con frecuencia ignoramos el sentido de lo que hacemos, porque no pensamos en lo que hacemos”(p.19). Las comunidades educativas debieran programar instancias para la reflexión sobre sus prácticas en este escenario Blanchard, et- al (2007) plantea:
Realizado el período de análisis de la práctica y los planteamientos teóricos se comienza el proceso de elaboración de los materiales curriculares (…). Este proceso nos ha permitido realizar planteamientos más coordinados más integradores y donde las tareas de profesor tutor, profesor de área y de apoyo son complementarias y desarrolladas a partir de un programa común integrado en torno al diseño de aula. (p.80).
Para Santos Guerra (2014):
La reflexión y confrontación de la teoría en la práctica es un quehacer continuado que nos va ayudando a realizar un proceso de trabajo sistemático y coherente, apoyado no en acciones puntuales; sino en un proceso que va dando estructura a nuestro quehacer diario. (p.88).
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Esto significa que la escuela debiera ser un centro que experimente el diálogo reflexivo constantemente para la mejora, transformándose a sí en una cultura reflexiva vivenciada por toda la comunidad educativa como señala De Subiria Samper (2006) “La escuela debiera estar centrada en la praxis y no en la práctica, es decir en una práctica reflexionada”(p.60). Al mismo tiempo como señala Wragg (2003) “Reflexionar sobre la práctica profesional individualmente o con otros colegas permite (…). Pensar en lo que hacen” (p.10). Pero como debe ser esta reflexión, que elementos se deben considerar para Blazquez Andújar, et - al ( 2007 ) “Los estándares constituyen el ideal de la práctica docente a la que debemos aspirar y en este sentido debemos tener claro hacia donde debemos caminar”(p.90).
Para Santos (2008) es “Despertar y cultivar actitudes de autorreflexión es conseguir poner en marcha procesos de evaluación continua y sistemática” (p.50).
A partir de un proceso autorreflexivo el docente consigue una mejora sustancial de sus prácticas en el aula como señala Antúnez S. (1997) “Una enseñanza de calidad solamente es posible si se comparten determinados criterios en tres los miembros de la comunidad educativa y especialmente entre los profesionales que forman el claustro” (p.16).