• No results found

Consagrada como un aspecto básico de la biblioteconomía, en los últimos años la cooperación bibliotecaria ha tomado gran auge con un buen número de proyectos y logros concretos.

La ALA sitúa la cooperación bajo el epígrafe “resource sharing” algo así como compartimiento de recursos. Se puede definir como el conjunto de acciones llevadas a cabo por varias bibliotecas a partir de acuerdos, de manera conjunta y normalizada, persiguiendo objetivos comunes y poniendo al servicio de la colaboración el personal y los medios necesarios.

Según la Ley 10/2007 de la lectura, del libro y de las bibliotecas, la cooperación btcaria comprende los vínculos que, con carácter voluntario, se establecen entre bibliotecas y sistemas bibliotecarios dependientes de las diferentes administraciones públicas y de todo tipo de entidades privadas para intercambiar información, ideas, servicios, conocimientos especializados y medios con la finalidad de optimizar los recursos y desarrollar los servicios bibliotecarios.

En el sentido actual, nace en los años 60, en el momento en el que se inician los primeros procesos de automatización de bibliotecas. Nace debido a los siguientes factores: 1. Crecimiento exponencial de la literatura de cualquier materia a partir de

mediados del siglo XIX.

2. Mayor necesidad de información por parte de la sociedad. 3. Descenso de los presupuestos y aumento de costes 4. Aumento y mejora de la tecnología avanzada

5. Mayor demanda de información selectiva y eficaz por parte de los usuarios, sobre todo en bibliotecas de investigación y universitarias.

6. La labor e influencia ejercidas por los organismos y asociaciones profesionales (nacionales, internacionales, gubernamentales y privadas) en el campo de normalización de procesos y actividades relacionadas con la información.

Nació con la idea de que una biblioteca por si sola no puede llegar a ser autosuficiente. Las razones para colaborar son:

1. ahorro en costes de las adquisiciones y servicios 2. Mejora en servicios

3. Aumento de la calidad

4. Fortalecimiento de la imagen 5. Ayuda profesional

Aplicaciones

La cooperación tiene infinidad de aplicaciones según se oriente a la consecución de determinados fines. Principalmente estas aplicaciones son:

El desarrollo de las colecciones, mediante la concertación de acuerdos de especialización y la cooperación en la adquisición compartida. Los planes más conocidos de adquisición compartida son Farmington; Scandia, OCLC, Center for Research Libraries, National Program of Adquisition and Cataloguin, (NPAC) Research Libraries Group (RLG), y DOCUMAT, de centros españoles especializados en matemáticas

Catalogación cooperativa. El producto más importante de la catalogación cooperativa son los catálogos colectivos, sobre los que giran las redes actuales. Entre ellos destacamos el OCLC. En el caso español mencionaremos REBECA, la base de datos de la Red de Bibliotecas Públicas del Estado.

Préstamo interbibliotecario

Cooperación en la conservación. Se dirige a dos áreas: el depósito cooperativo y la conservación cooperativa

T-27

Puesta en común de colecciones digitalizadas 2 - SISTEMAS Y REDES DE BIBLIOTECAS

Diferencia sistema – red

Los sistemas y redes de bibliotecas son la forma más habitual de realizar la cooperación interbibliotecaria. Ahora bien, red y sistema son conceptos distintos. Ambos términos se usan a veces de manera indistinta, aunque tienen unos matices diferenciadores.

Red

Una red es una forma de cooperación relativamente institucionalizada, aunque puede haber formas de cooperación sin que las bibliotecas constituyan una red. El término cooperación bibliotecaria es un concepto más genérico y menos fuerte que el de red de bibliotecas.

Entendemos por red el medio de cooperación entre bibliotecas, relacionadas por materias, proximidad y otras razones, para compartir sus medios técnicos, humanos o informativos, encaminados a la consecución de un mayor y mejor servicio.

La red no supone la jerarquización de las bibliotecas participantes ni la intervención de una biblioteca central, aunque una pueda asumir las labores de responsable que suele ser el centro con mayores posibilidades de suministrar el documento. Este tipo de participación suele llevar a una coordinación y sometimiento a decisiones centrales aunque consensuadas por todos. En España se da sobre todo entre bibliotecas universitarias y especializadas.

Sistema

Por otra parte el sistema se desarrolla de arriba hacia abajo, creando un marco común y unos mecanismos de relación para organizar y extender el servicio de la biblioteca en un marco geográfico determinado. Son propios de las bibliotecas dependientes de un mismo organismo (estatal o autonómico) y generalmente es el tipo de cooperación que se da entre las bibliotecas públicas. Cuentan con una base normativa dictada por la autoridad competente y unos órganos de dirección y coordinación que orientan el desarrollo del sistema, del que forman parte los que determina esa autoridad o se adhieren a él.

Semejanzas

En ambos casos se establecen relaciones de cooperación entre las bibliotecas integrantes, que se plasman en diversos aspectos, como el desarrollo de las colecciones, el tratamiento técnico de los fondos, la automatización de servicios y funciones, el préstamo interbibliotecario, la conservación de los fondos, la formación permanente del personal bibliotecario, etcétera. Por todo ello, la diferenciación entre sistemas y redes de bibliotecas suele residir más bien en el plano teórico, especialmente en el caso de bibliotecas públicas.

Sistemas de bibliotecas

Sistemas nacionales

Los sistemas bibliotecas a nivel nacional son necesarios porque hay servicios nacionales de apoyo tan importantes cultural, económica y políticamente que su ejecución no puede depender de la cooperación mediante los conciertos o los convenios. El mayor costo de estos servicios obliga a la integración y el sometimiento a una única autoridad, generalmente el Estado. Las funciones del sistema nacional son las siguientes:

• Almacenamiento, conservación y acceso a la colección nacional entendida ésta como colección de publicaciones nacionales que tiene que conservar toda la herencia de la nación.

• Realizar el control bibliográfico de las publicaciones nacionales es la base para proporcionar la información bibliográfica que permite el acceso al documento. El resultado es la bibliografía nacional en curso, retrospectiva y los catálogos colectivos.

• Facilitar el acceso bibliográfico a las publicaciones del mundo mediante el acceso electrónico a bases de datos, comunicaciones y las tradicionales bibliografías nacionales.

• Facilitar el acceso a los documentos sobre los que se informa bibliográficamente

• Realizar y fomentar el depósito supletorio y canje de publicaciones. • Analizar y suministrar información general sobre todo científica.

La UNESCO recomienda crear sistemas nacionales de información, recomendación cristalizada a través de su programa NATIS (1974) para el establecimiento de infraestructura y redes nacionales de información. Los sistemas exigen un alto grado de coordinación e integración, existiendo una infraestructura legal y unos planes nacionales u órganos que los faciliten.

El Sistema Español de Bibliotecas

El SEB, previsto en la ley 16/1985 de PHE, se contempla en el RD 582/89 y se modifica en la Ley 10/2007. Queda así integrado el SEB de la siguiente manera:

1. El Ministerio de Cultura

2. La BN, que se configura como cabecera del sistema, y el resto de bibliotecas de titularidad estatal.

3. El Consejo de Cooperación Bibliotecaria

4. Los sistemas bibliotecarios autonómicos, provinciales y locales, y de todo tipo de entidades privadas en función de las relaciones de cooperación basadas en el principio de voluntariedad que se establezca.

Sistemas autonómicos

En los sistemas bibliotecarios regionales existe una jerarquía semejante al SEB, en la que la biblioteca regional es la cabecera del sistema. Los órganos de coordinación en la consejería que tenga competencia en materia de cultura, a través del servicio de bibliotecas y otros órganos que se creen dependiendo de las necesidades. Se han de establecer leyes que regulen el SRB y reglamentos que lo desarrollen.

Los SRB se componen de:

1. biblioteca regional, cabecera del sistema.

2. Bibliotecas públicas del Estado. Aunque el estado es el titular, son gestionadas por las comunidades autónomas. Cuando están en una capital de provincia, se convierten en la cabecera de la red de bibliotecas municipales de la provincia 3. Bibliotecas municipales.

Entre los frutos que ha dado la cooperación española entre el Ministerio de Cultura y los sistemas regionales de bibliotecas, se puede mencionar:

• PROIN, proyecto surgido en 1987 basada en la cooperación entre las Bibliotecas Públicas del Estado, y que estableció una red telemática PROINRED y un SIGB común, ABSYS, y una Base de Datos de registros bibliográficos, REBECA.

Pregunte, las bibliotecas responden, servicio de información público en la red Internet, a través de correo electrónico y web, gestionado de forma cooperativa entre bibliotecas de las diferentes CCAA, y coordinado por la Subdirección General de Coordinación Bibliotecaria del MCU. Para los profesionales de la documentación destaca Travesía, portal de recursos de información de las BPE

T-27

• Formación de usuarios: TUNE, (Formación de usuarios de bibliotecas en una nueva Europa) programa de formación de usuarios en el que colaboran la BP de Castilla-La Mancha y BP escandinavas para la formación de usuarios.

Redes de bibliotecas

Antes de la llegada de las nuevas tecnologías de la información a las bibliotecas, la cooperación bibliotecaria ya tenía gran importancia y existían redes y servicios bibliotecarios cooperativos. Sin embargo, la informatización ha dado otro cariz a las ventajas, mucho mayores con las nuevas tecnologías, al permitir una comunicación mucho más rápida. Las redes informatizadas son puntos o unidades alejados y comunicados que se distribuyen las tareas del proceso técnico para crear una base de datos común accesible para todos los centros; estos centros podrán disponer también de los documentos y de los medios de reproducción de cada uno de ellos.

La existencia de estas redes conlleva:

o Una organización que signifique un acuerdo sobre la distribución del proceso de normalización catalográfica y de la trascripción de los datos y el uso de programas compatibles en distintos equipos, un sistema de comunicación con interfaces, protocolos y normas de gestión de la base de datos y procedimientos para el suministro de documentos.

o La existencia de unos medios técnicos que afecten a programas especiales y permitan la interconexión de bases que dirijan las peticiones y respuestas de información; esto afecta también a los modems y conexiones entre líneas. Tipología de redes

Ros García, establece la siguiente tipología de redes de bibliotecas:

o Jerárquica. En ellas las transacciones entre las bibliotecas se canalizan de modo ascendente. A medida que se asciende en la jerarquía el número de nodos es menor, y generalmente el número de recursos es mayor.

o En estrella o centralizadas. En ellas un miembro de la red almacena la mayor parte de los recursos y controla los servicios suministrados, mientras que los restantes miembros lo utilizan.

o Centralizada distribuida. En vez de haber un solo nodo centro, una serie de miembros de la red controlan las transacciones y sirven de nexo de unión para circular la información a otros miembros.

o Descentralizada. Los miembros tienen recursos similares, aunque distintos, y todos recurren directamente a los recursos de los demás miembros. Es decir, cada biblioteca participante tiene canales de comunicación con cada una de las restantes bibliotecas que componen la red. Los plazos de respuesta en las transacciones son más cortos, pero la gestión en más compleja.

o En anillo. Los miembros tienen recursos similares, aunque distintos, y no hay un nodo central. Se diferencian de la red descentralizada en que el orden de las transacciones está prefijado.

Aspectos a tener en cuenta el desarrollo de una red de bibliotecas

Un modelo de distribución de servicios en una red de bibliotecas automatizada, y en la base de un catálogo único, tendría que tener en cuenta los siguientes aspectos:

o Agentes implicados en el diseño y planificación del modelo de los servicios y parámetros del sistema. Deberá determinarse quiénes serán los responsables de la red de cara a la adopción de normas comunes para la catalogación, clasificación e indexación de los materiales bibliográficos y/o autoridades, elaboración de normas comunes en la gestión de la red (políticas de préstamo, tipificación de los elementos del sistema, diseño de productos documentales…) o Definición y mantenimiento de los niveles de acceso al SIGB bien a procesos

o Elaboración de los manuales de procedimiento necesarios para la homogenización de los procesos técnicos y administrativos en las bibliotecas. o Definición y mantenimiento de productos documentales (catálogos, listados,

guías de lectura, bibliografías recomendadas…)

o Definición y mantenimiento de modelos estadísticos que ayuden en las labores de selección y adquisición de nuevos fondos, en el establecimiento de perfiles de lectura…

o Definir y mantener modelos de evaluación de los servicios que se ofrecen para valorar el grado de satisfacción de éstos entre los ciudadanos.

Como conclusión cabe señalar que la creación de redes de bibliotecas tiene y tendrá repercusiones para las bibliotecas y los profesionales que trabajan en ellas. Para los primeros, se comparten esfuerzos de trabajo y financieros. Para los usuarios, se abren nuevas y más posibilidades de recuperación de la información y facilidades en la obtención de documentos. Si la automatización ha supuesto una reducción de os costes de trabajo sin disminuir la calidad de los servicios, el establecimiento de redes supone la aparición de criterios de racionalidad y eficacia, así como la consagración de la cooperación como beneficio de unos servicios y prestaciones comunes.

Otras iniciativas y experiencias de cooperación

Magán (Magán, 1996) recoge, además de estas, otras formas de cooperación no relacionadas con el acceso a la información bibliográfica o la documentación. Son las siguientes:

- Colaboración para el desarrollo de planes de información y proyectos cooperativos

- Facilitar el acceso de la biblioteca por parte de los usuarios no clientes

- Intercambio de personal técnico entre unidades que facilite el reciclaje profesional, así como la comparación e intercambio de opiniones

- Colaboración para la edición de productos, impresos o electrónicos

- Compartir software u obras en soporte CD-ROM mediante el multiacceso en línea

- Formación del personal, mediante la realización compartida de cursos

- Investigación teórica conjunta de estudios de viabilidad respecto a equipos, procedimientos o productos