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1 Introduction

1.5 Thesis Organization

Laureano Gómez, líder natural del conservatismo radical, abandonó el poder en 1953, la élite liberal-conservadora, evaluando los riesgos para el statu quo que la radicalización de la Violencia estaba derivando, optó por apoyar el golpe de estado del General Gustavo Rojas Pinilla. El discurso del presidente golpista “regocijó a los liberales y tranquilizó a los conservadores, industriales y demás gremios del país, que veían amenazados sus negocios por el aumento incontrolable de los hechos de sangre” (Universidad Nacional de Colombia, 2010). Bajo el espíritu de la pacificación que condicionó los primeros años del gobierno rojista, se buscó que el sistema educativo rompiera con la relación partidista que lo había alimentado en las hegemonías conservadora y liberal. Para ello se decretaron acciones donde “la política partidista (tuviera) una injerencia menor en relación con los docentes” (Helg, 1989, p.146) y con la política educativa en general. “Los inspectores que se habían lanzado a la represión durante la presidencia de Gómez perdieron su puesto” (Helg, 1989, p.146).

La intención de la administración Rojas de superar el conflicto bipartidista se complementó con la utilización sistemática de misiones extranjeras “para buscar una solución a los problemas de la educación colombiana, problemas considerados como la causa principal de la Violencia” (Helg, 1989, p.147). Las más importantes fueron las del

125 padre Louis-Joseph Lebret, “que proponía soluciones sociales, de acuerdo con los dogmas del catolicismo” (Helg, 1989, p.147) y la de la Unesco, que diseñó el Primer Plan Quinquenal de Educación Integral.

El Plan Quinquenal de Educación resaltó cambios estructurales que aún perviven dentro del sistema educativo colombiano. En primer término, la concepción de que la educación debía ser neutra a la política partidista de turno. Para ello, la intervención extranjera era ideal, pues brindaba un carácter técnico y experto alejado de las coyunturas políticas particulares; sin embargo, como lo analizan Le Bot (1985) y Helg (1989) esta fue una de las causas para que la implementación de los planes no se diera. No existían intereses particulares específicos para dar curso a mandatos que en poco o nada beneficiaban a la clientela política que durante décadas había consolidado su poder en gremios como el docente.

Otro elemento para entender el nuevo rol de la educación fue su vinculación con el discurso del desarrollo. Para 1957, año en que se concretó el Plan Quinquenal de Educación, la meta de los países del hemisferio era lograr los estándares de un país desarrollado, entendiendo estos como los factores que posibilitarán el crecimiento económico de las naciones39. La planeación educativa fue uno de los instrumentos utilizados para programar y racionalizar los esfuerzos estatales en pos de cumplir con las exigencias internacionales de desarrollo. Los diseñadores de la política económica y social en Colombia se suscribieron a este concepto, donde la educación debía garantizar unos mínimos de formación que sirvieran dentro del proceso modernizador. Dentro del plan quinquenal de educación (1957-1962), la meta esencial fue fomentar la universalización de la educación primaria.

Colombia fue pionera en el hemisferio en tema de la planeación educativa40. El Plan 1957-1962 fue construido a través de la Oficina de Planeamiento del Ministerio de

39 Se entendía que el desarrollo era “simétrico a la emergencia y a la consolidación de un sector moderno que

debía progresivamente imponerse y absorber el sector tradicional a través de un proceso de autonomización de las instituciones, de secularización de la cultura, de diferenciación social, especialización de los roles y las funciones de división del trabajo y de aumento de las inversiones (Peemans, 2002).

40En su informe sobre Colombia, la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) destaca cómo Colombia fue pionera en los planes de educación en la década del cincuenta. El mayor logro en esta época fue la creación de la Primera Oficina de Planeación Educativa, bajo responsabilidad del Ministerio de Educación Nacional (recuperado el 17 de enero de 2015, de http://www.oei.es/quipu/colombia/col02.pdf).

126 Educación Nacional, bajo un trabajo y procedimientos técnicos específicos, que centró sus recomendaciones en “la unificación de la escuela primaria, con cinco años de escolaridad tanto en las escuelas urbanas como en las escuelas rurales, la división del bachillerato en dos ciclos de tres años: un primer ciclo orientado hacia las carreras prácticas y técnicas, y un segundo ciclo preuniversitario y normalista” (Helg, 1989, p.89). También exhortó la creación de un Instituto de capacitación para el Magisterio y la conformación de un Centro de Orientación Didáctica Piloto. Estas sugerencias partieron de la convocatoria de la Unesco de profesionalizar el Magisterio; según esta organización, tan solo el 25% de los profesores estaban en capacidad profesional de ejercer la docencia (Blat Gimeno, 1957).

La relación educación-desarrollo delineó nuevos vínculos entre el Estado, el sistema educativo y el extranjero. El foco desarrollista implicó la colaboración del gobierno colombiano con los organismos multilaterales de crédito y fomento que desarrollaron su agenda por medio de la asistencia técnica y préstamos para proyectos delineados en los planes de desarrollo. El cumplimiento de metas de estos planes, como lo indica Le Bot (1985), “no son en la mayoría de los casos sino vitrinas destinadas a los organismos internacionales o a la opinión pública nacional. Las autoridades poco se preocupan por su realización. En realidad, tanto en ellas como en los organismos internacionales se interesan más por financiar programas limitados directamente vinculados con las necesidades de la economía”(p.128). Esta situación se replicaba en otras latitudes del continente.

Desde 1970, se evidenció la dificultad del Estado colombiano de estructurar un sistema educativo que respondiera a la visión de Estado-Nación defendida por la élite nacional y a las exigencias de los organismos multilaterales. El proceso legislativo mostró los “ires y venires” de la dirigencia en temas como la responsabilidad del Estado en la educación básica y secundaria. Por ejemplo, con la Ley 43 (MEN, 1975) se nacionalizó la educación básica primaria y secundaria, pero a la vez se restringió la expansión de la carrera magisterial, lo que implicó que zonas del país no contarán con el número de profesores suficientes y se enturbiaran las relaciones con el Magisterio, sector que había cobrado fuerza en las últimas décadas con la expansión del acceso a la educación. Para fines de los ochenta, el clima ideológico había cambiado y dentro de la administración del presidente Virgilio Barco Vargas se inició el viraje hacía otra reforma del sistema educativo

127 ligada con la llegada a Colombia de las ideas neoliberales que se consolidaron en el gobierno de César Gaviria Trujillo.

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