CHAPTER 3: RESEARCH METHODOLOGY
3.4.9. Triangulation of interviews and observational field notes with documentary sources
Preguntas base:
¿Cuál es su barrio de residencia?
- “En ‘La Estrella’, en la parte alta”.
¿Cómo está conformada su familia?
- “Yo vivo con mi esposo y mis dos hijos. Vivimos en la casa de mi mamá, nos tiene arrendado el primer piso para el jardín”.
¿Cuántos años lleva trabajando como madre comunitaria?
- “Ocho”.
¿De dónde es? ¿En qué ciudad nació?
- “En Bogotá”.
¿Antes de ser madre comunitaria en qué trabajaba?
- “Antes de ser madre comunitaria trabajé como secretaria. Yo también hice una especialización en el SENA, de secretariado básico, trabajé tres años de secretaria. Después salí y trabajé en almacenes de cadena como mercaderista, impulsadora”.
Preguntas acerca de las relaciones consigo misma:
Quiero preguntar primero: ¿Qué recuerdos tiene de su infancia?
- “Jugar y jugar, jugaba mucho, con mis hermanos jugábamos harto. Era muy chévere, era muy pacífico antes”.
Cuando era niña, ¿Qué soñaba ser en el futuro?
- “Profesora. Siempre soñé con ser profesora”.
¿Cómo lo soñaba?
- Bueno, yo soñaba ser profesora, cuando pequeña jugamos mucho a ser profesora pero imaginariamente. Nosotros no teníamos niños así que digamos: “Ay, que los niños se sienten”, no. Era imaginario el juego, sacábamos notas, en unas hojas, teníamos un tablerito, escribíamos, pero todo era algo imaginario, era solo mi juego, era mi juego. Y ahí era donde yo quería ser profesora siempre sacaba notas, le sacaba notas a niños imaginarios, dictaba clases, pero era mi juego, era solo yo.
¿Usted cree que de pronto se inspiró en alguna profesora que conoció y por allí pudo haber surgido esa vocación de ser profesora?
- No, no porque cuando yo estudié los profesores nos castigaban. A nosotros nos pegaban. Entonces yo no iba a estudiar y le decía a mi mamá que yo iba al colegio, pero me devolvía y le decía a mi mami que no había clase. Hasta que ya mi mami se dio cuenta y me dijo que por qué y yo le dije que era que el profesor me pegaba. Él nos castigaba con un palito como de guadua y nos pegaba con eso. El profesor, cuando nos portábamos mal nos hacía colocar las manos así (extendidas y hacia arriba) y con la regla nos pegaba; o nos tiraba el borrador, la tiza. Nunca me inspiré en un profesor, no fue tan buena mi experiencia cuando era pequeña en el colegio. No fue tan chévere mi educación. Ir al colegio no fue agradable. La primaria no fue agradable, fue dura.
Cuando estaba en el colegio, ¿Qué creía que era ser mujer?
- “Cuando yo estaba en el colegio, pues tenía una vida muy inocente, todo era inocencia. No se veía antes lo que estamos viendo ahora, o sea, pasaban muchas cosas que ni siquiera yo sabía que le pasaban a las mujeres”.
¿Qué cosas cree que desconocía y que ahora conoce?
- Primero lo del periodo. Las niñas hoy en día se desarrollan muy temprano, les llega su periodo como a los 10 ó 11 años. A mí me llegó como a los 17 años. Igual los papás en ese tiempo nunca nos explicaban lo de tener relaciones. Nunca mi mamá nunca nos dijo eso. Ni tampoco de pronto nos dijo a nosotras que nos iba a llegar el periodo hasta que nos dimos cuenta y listo. Eso era algo como diferente para uno.
¿Tener relaciones? Yo no sabía qué era tener relaciones, hasta que entré al bachillerato. Fue hasta que un día, en la clase de ciencias, la profesora estaba explicando cómo era una relación. Nunca pensé que las relaciones eran hacer así. Que el hombre tenía su pene y penetraba a la mujer, nunca. Nunca supe eso, nunca pensé que fueran las cosas así.
¿Usted por qué cree que sus padres nunca le hablaron del tema?
- Pues yo digo que los papitos de antes eran muy reservados en esos temas. No es como hoy en día que nosotros les explicamos a nuestros hijos cómo son las relaciones y cómo se tienen que cuidar. Lo que les pasa a las niñas cuando se desarrollan, cuando llega su primer periodo. Hoy en día uno es como más abierto. Antes era como un tabú. Era como algo que a ellos les daba pena. Si en el televisor había una pareja besándose, ellos preferían apagar el televisor y que uno no viera todas esas cosas. Eran como más reservados, eran muy callados en ese tema.
¿Qué creía que era ser mujer?
- Cuando era pequeña, no pensaba en ser mujer. Porque mi infancia fue muy bonita. Era solo juegos, risas y abrazos con mis compañeritos. No tuve maltrato en la casa ni nada. Entonces nunca pensé en ser mujer. Crecer y ser una mujer, no pensaba en eso.
Ya cuando queda en embarazo por primera vez, ¿Qué sabía sobre la maternidad?
- “De maternidad poquito. Pues igual viví cuando mi hermana quedó en embarazo, y cuidamos la bebé, yo la ayudaba a ella a cuidar la bebé. Ahí aprendí un poco de cosas”.
¿Qué cosas pudo aprender?
- Mi hermana quedó embarazada a los 20 o 21 años. Ahí fue cuando yo la acompañé. Yo estuve con ella. Ahí uno aprende muchas cosas. Que no es algo fácil. Que no es algo chévere quedar en 128
embarazo tan temprano. Para mí no era chévere, porque uno en la vida quiere muchas más cosas. Uno quiere un mejor futuro, realizar sus metas. Yo acompañé a mi hermana en el embarazo, pero no fue tan agradable.
¿Qué cosas cree que pudo haber aprendido que la acercaron más a ese proceso de la maternidad?
- Ella, cuando quedó embarazada, quedó como sola. Fue madre soltera. Sí, en su embarazo vivió sola, no fue con su pareja, no fue tan agradable. Entonces ahí pues yo como que me uní más a ella. Estuvimos las dos, la ayudé, la acompañaba a las citas, ese fue como más el acercamiento hacia mi hermana, el embarazo.
Preguntas acerca de las relaciones con su familia de origen: ¿Cómo era su vida familiar cuando era niña?
- “Era bonita. Siempre he estado con mi mamá y mis hermanos. Mi papá trabajaba, él era el que sostenía la familia”.
¿Qué recuerda del trato de sus padres? ¿Cómo la trataban?
- “Muy bien. Mi papá fue muy genial, fue un papá admirable. Nunca nos regañó, nunca nos pegó. Eso fue lo más bonito de él, y nos dio todo lo que pudo. Mi mamá si era un poquito malgeniada. Ella era la que nos reprendía. Pero igual no nos reprendía con violencia, sino castigos de ese tiempo, bonitos”.
¿Qué entiende usted por genial? ¿Por qué lo define así?
- Porque mi papá fue una persona muy noble. Mi papito nos contaba que él había sufrido mucho. Él era del campo. Mis abuelos le pegaban mucho, no le daban comida. Él se escapó de la casa a los 16 años. Él no es como los padres que dicen: “a mí me pegaron, pues yo también les voy a pegar a mis hijos. “A mí no me dieron esto, entonces yo tampoco les voy a dar a mis hijos”. Él fue todo lo contrario, él fue muy noble. Todo lo que él podía nos daba. Para mí, mi papá fue una persona maravillosa en ese sentido. Porque igual nos acompañó. Él trabajó mucho para darnos estudio. Somos 4 hermanos y él a todos nos dio el estudio.
¿Por qué no menciona a su mamá?
- Mi mamá fue un poquito más dura con nosotros. Mi papá viajaba mucho, él trabajaba en construcción; él viajaba y nos quedábamos con mi mami, y ella nos castigaba, nos pegaba. Mi papá no nos pegó nunca, en cambio, mi mamá sí nos pegaba. Me acuerdo tanto una vez que, con mi hermana, estábamos haciendo una tarea y nos quedaba mal, entonces empezamos a arrancarle las hojitas a los cuadernos hasta que quedó sólo una hoja del cuaderno, y mi mamá se dio cuenta y, cuando nos despertamos, nos empezó a pegar. Nos empezó a castigar. Esas son cosas que uno se acuerda. Mi mamá fue más dura con nosotras, un poco más dura.
¿Cómo fue su relación con su mamá?
- Fría. Mi mamá es una persona como seca. O sea, ella no hace notar sus sentimientos. Ella no es así como cariñosa. Mi mamá es fría. Ella nunca le da un abrazo; nunca le dice a uno un feliz cumpleaños. Nosotras con mi mamá no vivimos eso. En cambio con mi papá sí. Él se acordaba y que “feliz cumpleaños”, como son los papitos antiguos. Pero de mi mamá nosotros nunca esperamos eso.
¿Cómo la castigaban sus papás?
- Mi mamá nos pegaba. Ella cogía lo que encontraba y nos pegaba. Nos pegaba por cualquier cosa nos pegaba.
En algún momento usted me decía que los castigos que ustedes recibieron acá en su casa, eran castigos bonitos ¿por qué los define como bonitos? y ¿cuál es la diferencia de esos castigos con los de ahora?
- Lo que yo escucho de los castigos de ahora, es que algunos papás son muy violentos con los niños, los agreden muy duro. Hasta han llegado a matar a sus hijitos a los golpes. Mi papá nunca nos pegó, pero mi mamá sí nos pegaba pero tampoco era para matarnos, nos pegaba y listo, ya. Nos preguntaba: “¿Por qué hicieron eso?”. Pero digamos que con la comida nunca se metieron. Lo que necesitábamos nos lo compraban si podían, porque igualmente, en ese tiempo, las condiciones económicas no son iguales a las de ahora.
¿Cómo era la relación con sus hermanos?
- “Bien. Nos la pasábamos los cuatro, hemos sido unidos; jugando y estudiando… Nos apoyábamos mucho”.
¿En qué circunstancias se apoyaban? y ¿Qué tipo de apoyo era el que se brindaban los unos a los otros?
- Lo que necesitábamos nos lo prestábamos entre hermanos. Si no teníamos algo, el que trabajaba trataba de colaborarnos. Era un apoyo de prestarnos las cosas y de acompañarnos. Pero ese fue en un tiempo en el que estábamos como más jóvenes. Eso como que se rompe. Los lazos se rompen. Últimamente ya no es así. Ya cada uno es por su lado. Ya todo es diferente.
¿Y por qué cree que se han roto esos lazos?
- De pronto por lo que ya hemos crecido. Ya cada uno tiene una familia, ya todo es diferente, cada uno tira por su lado. Y aquí vivimos tres hermanos, entonces como que la convivencia es un poco dura. Es dura la convivencia.
¿Tuvo que cuidar de sus hermanos menores?
- “No, nunca. Pues a veces que mi mamá salía a citas médicas; pero igual nos quedábamos nosotros con una tía. Nunca nos dejaban solos”.
¿Usted por qué cree que nunca los dejaban solos?
- Primero porque mi mamá no trabajaba. Si trabajaba era en la casa. Ella nunca salía. Mi papá era el que se iba a trabajar. Ahora, hoy en día, ya la mujer es más liberada. Ya ahora se va a trabajar, salen también, dejan sus hijos en los jardines. Antes yo no sé si había jardines. En ese tiempo mi mamá siempre se entregó fue a nosotros. Siempre vivió con nosotros, nos cuidó.
Preguntas acerca de sus relaciones con la comunidad: ¿Recuerda haber cuidado de los otros niños?
- “No. Nunca cuidé de otros niños. Siempre que la pasábamos juntos los papás estaban pendientes. Era un barrio muy sano, no había gente mala que nos podía hacer daño, para nada”.
¿Cómo fue su relación con los demás niños de la comunidad?
- “En mi infancia siempre hubo harto juego. Nos reuníamos aquí, cuando no era tan poblado el barrio, habían pocas casas, y lo demás eran montañas con árboles. Nos la pasábamos jugando con los niños al pie de la casa… nos inventábamos muchos juegos”.
Usted me decía que recordaba que su infancia había sido muy bonita y que el barrio, como tal, había sido muy sano, ¿Qué entiende usted por sano?
- Que antes no veíamos lo que se ve ahora, drogadicción. No sabíamos que era ni siquiera fumar, o ver una persona fumando o una persona con su pegante bóxer. Nunca veíamos eso. La inseguridad, aunque es un barrio vulnerable, -dicen que Ciudad Bolívar es vulnerable-, pero acá no, acá era como sano. Era tranquilo. Aunque el tiempo antes de nosotras sí fue muy tranquilo. No se veía lo que se ve ahora, que violan las niñas. Nos dejaban en la calle hasta cierto tiempo jugando, como no habían tantas casas en ese tiempo, no era tan habitado el barrio. Más que todo era como paisaje. Entonces uno podía jugar mucho y no había tanto peligro, como el que hay ahora. Ahora sí vemos muchas cosas. Igual nosotros vivimos acá en La Estrella, y al otro lado
queda un barrio de invasión. De allá es de donde salen todas las ollas, los niños drogadictos, la inseguridad, ladrones. Por eso es que se dañó todo.
Preguntas acerca de las relaciones con su familia después de casada: ¿A qué edad se casó?
- A los 25.
¿Y cómo conoció a su esposo?
- A él lo conocí por medio de un primo.
Una vez conforma su hogar, ¿Cómo se tomaban las decisiones al interior de su familia?
- Dialogando. Dialogando con mi esposo… más que todo dialogamos.
¿Cómo fue ese proceso de conquista con su esposo?
- Eso fue hace 16 años, yo lo conocí a través de un primo. Mi primo trabajaba en Pomona, en esos supermercados y trabajaba con mi esposo. Y allá un día me llevaron a un paseo, nos conocimos. Mi primo no estaba de acuerdo en que yo saliera con él. Sin embargo, ahí empezamos a salir los dos como a escondidas. Después de un tiempo mi primo se dio cuenta, y ya.
¿Qué fue lo que le gustó de él?
- En ese tiempo me gustó como la forma de ser de él. Era muy abierto, muy chévere. Era muy agradable hablar con él. Fue una relación muy bonita. Fue algo muy bonito. Era muy detallista, muy respetuoso. Eso fue lo que más me gustó de él.
¿Por qué ya tomó la decisión de formar un hogar con él?
- Después de un año, quedé embarazada. Quedé en embarazo y nos casamos. Pero fue bonito. Igual él también quería que viviéramos juntos, que conformáramos un hogar, una familia. Él siempre soñaba con tener una familia. Él decía siempre que quería tener una familia. Igual la relación con los papitos de Yesid fue muy buena, demasiado buena. Era muy agradable estar con ellos. A Yesid también le gustaba como era mi familia, como era mi papá, le gustó mucho. Yo nunca le dije que vivía aquí. Y entonces él un día llegó, no sé cómo se dio cuenta y llegó hasta aquí. Yo lloraba y lloraba porque yo no quería que él supiera que yo vivía aquí. Porque él vivía en el norte. Entonces yo nunca lo traje aquí. Él me preguntaba: “¿En dónde vive?”, y yo le decía que vivía en El Tunal y hasta me decía: “ah bueno”. Un día él se dio cuenta de que, en el bus del que yo me bajé, la tablita decía “Estrella”, y no sé cómo llegó. Timbró y fue cuando mi papá le abrió y yo lo escuché. Yo me puse a llorar. Yo lloraba mucho, porque me daba pena, no sé. De pronto por la forma en que uno vive, no es igual a lo que ellos vivían allá en su casa. Y así igual llegó aquí. A él no le importó nada, y seguimos, antes nos unió como más eso. Y luego nos casamos.
¿Pero siempre había consenso? ¿Siempre todo era negociado entre los dos?
- “Sí, sí. Se negociaban algunas cosas. Cuando hay diferencias a veces llegamos a algún acuerdo”.
¿Cómo llegaban a esos acuerdos? o ¿en qué puntos tenían diferencias?
- Pues las diferencias que yo le encontraba, era con la educación, con los niños. Con respecto a eso sí. O en otros acuerdos, o ¿en general?
En general
- Dialogamos. Aunque Yesid es una persona muy seria, no sé si él tiende a ser machista a veces, lo es.
Y precisamente por esa postura de él, de hombre machista, ¿qué cosas cree que a veces son difíciles en la toma de decisiones al interior del hogar?
- En la toma de decisiones, a él no le gusta de pronto que yo salga. Yo siempre he sido una persona hogareña y como trabajo en la casa, entonces yo poco salgo, poco voy con mis amigos. Así, entonces el día que yo voy a salir, no le gusta de a mucho, pone peros, se pone de mal genio. Pero igual dialogamos. Pues yo salgo porque no quiero sentirme tan encerrada en la casa. Yo trabajo y mientras trabajo, me ocupo del hogar. Uno tiene todo listo aquí. En cambio ellos se van a trabajar, llegan por la noche y todo ya está hecho. Llegan se acuestan, uno les sirve la comidita. Eso a mí me parece como monótono.
Al interior del hogar, en términos de roles, ¿Qué roles tomaba usted y que roles tomaba su esposo?
- “Todo es igual, porque los dos trabajamos. Los dos compartimos los oficios de la casa y el cuidado de los niños. No hay diferencia entre los roles, sino los dos hacemos todo”.
Igual él me ayuda con los quehaceres de la casa. O sea, con el oficio de la casa. El sábado y el domingo, que él tiene tiempo, pues se ocupa en algunas cosas. No de todo, porque igual tengo todo listo entre semana. Pero él también me ayuda, eso si no puedo negarlo. Es una persona hogareña y es un muy buen papá. Las decisiones sí las hablamos, las dialogamos. Tratamos de que los niños no se den cuenta tampoco cuando tenemos peleas. No me gusta que ellos se den cuenta.
Con respecto a la crianza de sus hijos –me dice que tiene dos hijos–, ¿Cree que hay alguna diferencia en la manera en que crió a su hijo mayor y la manera en que crió a su hijo menor?
- “No, no. Igual yo tengo un niño y una niña, entonces yo digo que a la niña tenemos que consentirla más, siempre hemos consentido más la niña. Pero hemos sido igual con la crianza de los dos niños; nunca hay algo más para el otro. Siempre ha sido igual”.
¿Por qué consienten más a la niña?
- Nosotros la consentimos porque ella es pequeña. Bueno, a mí parece todavía pequeña. Pero igual Yesid consiente mucho a Damián. Damián es grandísimo, ya tiene 15 años, es un niño muy grande. Pero Yesid también lo consiente harto. La consentimos de pronto porque siempre se consienten más a las niñas que a los niños ¿cierto? Yo los consiento a los dos por igual, pero uno como que está más pendiente de la niña. Que no le vaya a pasar esto, como tenerle más cuidado. Porque es niña, me da miedo que de pronto le pase algo. Entonces andamos más pendiente de ella, y es que ella es traviesa, entonces toca estar pendiente en ese sentido. Pero no es que le damos más a uno que al otro, no. A los dos los tratamos por igual.
Preguntas acerca de sus relaciones laborales: