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II. Foundations of National Environmental Law 4 In any society, the role of law generally reflects and
5. UNEP’s Capacity Building Programme on Environmental Law
5 de Junio de 1957
El Lumpf y el vestido. El desatornillado de la bañera. Fóllatela un poco más. La suplencia del padre. Infecunda castración materna. La Idea de Ana.
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R
etomemos hoy nuestra charla sobre Juanito, que desde hace algún tiempo es objeto de nuestra atención.Recuerden con que propósito se desarrolla este comentario. En suma, ¿Qué es Juanito? La palabrería de un niño de 5 años entre el 1 de Enero y el 2 de Mayo de 1908. Esto es Juanito para un rector que no este al corriente. Y si lo esta y no tiene inconveniente en estarlo, sabe que esta palabrería tiene su interés.
¿Por qué lo tiene? Lo tiene porque se plantea, al menos en principio, una relación entre esta palabrería y algo bien consistente, a saber, una fobia, con todas las molestias que supone en la vida del joven sujeto, todas las inquietudes que suscita en su entorno, todo el interés que despierta en el profesor Freud.
Las relaciones entre esta palabrería y esa fobia, considero de suma importancia elucidarlas. No ha lugar tratar de hacerlo en un más allá de la palabrería, que de ninguna manera se nos expone en la observación. Esta idea sólo se nos ocurre a posteriori, con todo el carácter imperioso de un prejuicio. Como ejemplo, ahí tienen el comentario que hice la última vez, sobre la historia de la muñeca que Juanito atraviesa con una navajita. Hoy he recompuesto una cronología. Creo que todos, con el tiempo, no sólo han leído, sino releído la observación de Juanito, y estas indicaciones tienen ya vida propia.
1
Me entretuve la última vez en las reacciónes de Juanito con respecto a las dos bragas de su madre, con todo lo que el diálogo con el padre tiene en ese momento de problemático,
lleno de interrogaciones, de un profundo malentendido.
Con Freud, puse el acento en lo que en su opinión era el residuo esencial de este diálogo, o sea la afirmación, de ninguna manera inducida ni sugerida por el interrogatorio, de que las dos bragas no tienen en absoluto el mismo sentido si están ahí sueltas —en este caso Juanito escupe, se revuelca por el suelo, monta todo un número, manifiesta un asco cuya clave no nos entrega, pero manifiesta igualmente el deseo de que se lo comuniquen al Profesor— o si las lleva la madre, y en tal caso tienen para él un sentido muy distinto. Luego ha llegado a mis oídos no se que sorpresa por parte de algunos por el hecho de que yo habría eludido en este sentido la conexión de las Hosen en cuestión, las bragas de la madre, con el Lumpf.
En el vocabulario de Juanito, el Lumpfson los excrementos. Los nombra de esta forma atípica, como ocurre en los niños, en quienes con excesiva frecuencia esta función recibe un nombre fortuito, cuando no desafortunado, a partir de una primera denominación vinculada con determinada conexión de su ejercicio. Veremos de que se trata.
En suma me imputan elidir, por no sé que espíritu de sistema, ese estadio anal que surge al punto en nuestra mente, exactamente como cuando pulsando un botón se provoca alguna reacción condicionada del perro de Pavlov. En cuanto oyen ustedes hablar de excrementos —¡Estadio anal! ¡Estadio anal! ¡Estadio anal! Pues bien, hablemos de estadio anal, porque todo tiene que desarrollarse con normalidad.
Quisiera que consideraran esta observación con alguna perspectiva y advirtieran que en todo caso hay algo que de ninguna forma esta indicado en el proceso de esta cura rápida. ¿Es una cura? Ciertamente, no he dicho que fuese una cura, he dicho que era un texto con una función especial en nuestra experiencia de análisis, como cada una de las grandes observaciones de Freud. En ninguno de estos casos se encuentra nada que pueda inscribirse en el registro frustración-regresión-agresión.
A lo largo de toda esa cura, Juanito no sólo no se ve sometido a ninguna frustración, sino que lo colman. ¿Regresión, agresión? Agresión, sin duda, pero desde luego no vinculada con ninguna frustración, ni con ningún momento de regresión. Si hay regresión, no es en el sentido instintual, ni en el sentido de resurgimiento de algo anterior.
Si en efecto hay un fenómeno de regresión, es de un registro como aquel que les he indicado como posible en diversas ocasiones. Es lo que ocurre cuando, por la necesidad de elucidar su problema, el sujeto persigue la reducción de determinado elemento de su ser en el mundo, de sus relaciones, por ejemplo, la reducción de lo simbólico a lo imaginario, incluso alguna vez, como es manifiesto en est a observación , de lo real a lo imaginario. Se trata, en otras palabras, del cambio del abordaje significativo de los términos presentes. Esto es lo que se ve producirse a lo largo de esta observación, cuando Juanito prosigue su elaboración con esa especie de rigor, de esa manera imperiosa, carácterística del proceso significante tal como Freud lo definió, como incons ciente. Aunque el sujeto no puede darse cuenta, aunque no sabe literalmente nada de lo que esta haciendo, con sólo incitarle a desarrollar la incidencia significante que el mismo ha producido como necesaria para su sustentación psicológica, ya es suficiente para que al
desarrollarla obtenga cierta solución, no forzosamente una solución normativa, ni la mejor solución, pero sí una solución que, en el caso de Juanito, tiene como efecto, a todas luces, la resolución del síntoma.
Volvamos al Lumpf
Con respecto a los signos de asco manifestados ante las bragas de la madre, Freud habla de una relación con el Lumpf Lumpf Zusammenhang. EL padre plantea preguntas en esta dirección, seguramente porque Juanito había dado muestras de que la cuestión de los excrementos no carecía para él ni de significación ni de interés Pero esta relación con el Lumpf se invierte —podemos decir a la inversa que el Lumpf es traído a colación a propósito de las bragas.
¿Qué queremos decir con esto? No es solamente que Juanito se vea llevado a hablar de las funciones excremenciales a propósito de la reacción de asco que manifiesta ante las bragas de la madre. ¿Cómo intervienen los excrementos y lo anal en la observación? Sin duda Juanito se tome un interés por el Lumpf que tal vez no carece de conexión con su propia función excremencial. Pero en este momento se trata de la participación de Juan en las funciones excremenciales de la madre, plenamente aceptada por parte de e lla.
Cada vez que se pone o se quite las bragas, tiene ahí pegado a Juanito, dando la lata, y la madre se disculpa ante el padre, quien por otra parte esta bastante al corriente, pero entonces pone al día su pequeña investigación —No puedo evitar llevarlo conmigo al lavabo, dice ella. Entre Juanito y su madre hay este juego de ver y no ver, pero también de ver lo que no puede ser visto porque no existe, y Juanito lo sabe muy bien. Para ver lo que no puede ser visto, es preciso verlo detrás de un velo, es decir, que se ha de poner un velo delante de la inexistencia de lo que se trata de ver. Detrás del tema del velo, de las bragas, del vestido, se disimula el fantasma esencial de las relaciones entre la madre y el niño — el fantasma de la madre fálica. Alrededor de este tema es como se introduce el Lumpf.
En consecuencia, si dejo el Lumpf en el plano que le corresponde, es decir, en este segundo plano, no es por espíritu sistemático, sino porque en la observación aparece únicamente en esta conexión. En un análisis no basta con percibir un aire familiar para quedarse encantado, como quien esta entre amigos, y contentarse entonces con un estribillo, es decir, en este caso, el complejo anal. Se trata de saber en determinado momento delanálisis cual es la función precisa de este tema. Si este tema es siempre importante para nosotros, no es simplemente por esa significación puramente implícita, en sí misma vaga y vinculada únicamente con ideas de genetismo que pueden ser cuestionadas en cada caso concreto y en cada momento de una observación. Es por su conexión con el sistema completo del significante en su evolución, tanto mientras hay síntoma, como en el curso de la enfermedad y en el proceso de la cura. Si aquí el Lumpftiene un sentido suplementario en el interior del sistema, es por su estricta homología respecto de la función de las bragas, es decir, la función de velo. El Lumpf, como las bragas, es algo que puede caer. El velo cae, y en la medida en que el velo ha caído, Juanito tiene un problema. Este velo, por así decirlo, el lo levanta, le levanta los faldones, porque el fantasma de la bañera, o sea la introducción de un elemento estrechamente relaciónado con la caída, lo veremos aparecer inmediatamente en función
de la experiencia del 9 de Abril, la larga explicación sobre las bragas. La combinación de esto que cae más el otro término presente en la fobia con el que Juan se enfrenta, o sea el mordisco, da en efecto el tema de la amovibilidad, del desatornillamiento, un elemento esencial de reducción de la situación en la sucesión de los fantasmas.
La sucesión de los fantasmas de Juanito debe concebirse sin ninguna duda como un mito en desarrollo, un discurso. En la observación no se trata sino de una serie de reinvenciones de este mito con la ayuda de elementos imaginarios. Se trata de comprender la función de este progreso que va rotando, de esas sucesivas transformaciones del mito, y lo que a un nivel profundo, representa para Juan la solución del problema, el de su posición en la existencia, en la medida en que ha de situarse en relación con determinada verdad, determinado número de referencias de verdad con respecto a las cuales el debe ocupar un lugar.
Si hiciera falta alguna prueba suplementaria de esto que les digo — insisto, porque se me ha hecho esta objeción y, ya que he tropezado con ella, quiero seguirla hasta el final—, añadiría que Juanito, de vuelta de caso de la abuela el domingo 12 de Abril por la noche, en el vagón de tren, da muestras de que los cojines negros del compartimento le den asco, porque es Lumpf. ¿Qué es lo que se compare con la negrura del Lumpf en la explicación posterior con el padre? Una blusa negra y unas medias negras. La es trecha relación del tema del Lumpf con los vestidos de la madre, es decir, con el tema del velo, la revela el propio Juanito, eso SÍ, interrogado por su padre.
Por otra parte, ¿Qué es este Lumpf, y de donde sale? ¿Por qué Juanito llama Lumpf a los excrementos? En la propia observación nos dicen igualmente que es por comparación con las medias negras.
En resumen, en el segmento de observación que todavía estamos examinando, el Lumpf, es decir, el excremento, interviene siempre en determinada función de la articulación significante, relaciónada con el tema del vestido, del velo, tras el cual se esconde la ausencia negada del pene de la madre. Esta es su significación esencial.
En consecuencia, no estamos modificando para nada la dirección de la observación con espíritu partidario de ninguna clase, cuando tomamos este eje para comprender el progreso de las transformaciones míticas a través de las que se efectúa en el análisis la reducción de la fobia.
2
Habíamos llegado al 11 de Abril y al fantasma de la bañera.
Como les dije, con la bañera empieza a movilizarse la situación, o en otros términos, la realidad asfixiante y única de la madre, a la que por x razones Juan se siente vinculado, con máxima producción de angustia. Desde el momento en que se siente a la vez librado a la madre, amenazado y anulado por ella, la madre representa la situación de peligro, peligro por otra parte innombrable en sí mismo, angustia propiamente dicha. Se trata de ver como sale el niño de esta situación.
Les recuerdo el esquema fundamental de la situación del niño respecto de la madre, en el trance de perder su amor.
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La madre es la madre simbólica, primer elemento de la realidad simbolizado por el niño, en la medida en que puede estar ausente o presente. Cuando ella rehusa el amor, la compensación se encuentra en el pecho real, por aplastamiento bajo la satisfacción r eal, lo que no impide que entonces se produzca una inversión. En efecto, en la misma medida en que el pecho se convierte en una compensación, se convierte al mismo tiempo en el don simbólico, mientras que la madre se convierte en un elemento real, es decir, omnipotente, que rehusa su amor.
El progreso de la situación con la madre consiste en esto, en que el niño ha de descubrir, más allá de la madre, lo que ella ama. El elemento imaginario no es el niño, sino el i, es decir, el deseo del falo de la madre. A fin de cuentas, lo que el niño ha de hacer —no quiere decir que lo haga—, es llegar a formular esto — i S (i). Eso es lo que nos muestra el Juego de ocultación del niño todavía infans, con su comportamiento de alternancia acompañado de una contrapartida simbólica, una oposición vocalizada.
Para Juanito, este esquema se ha complicado con la introducción de dos elementos reales. Por una parte, Ana, es decir, un niño real, complica la situación, las relaciones con el más allá de la madre. Y además, hay algo que sin duda le pertenece, pero no sabe que hacer con ello, un pene real que empieza a menearse y en su momento tropezó con una mala acogida por parte de la persona que lo ponía en funcionamiento. Juanito le había dicho a su madre —Es bonito, ¿no? Sutía se lo había dicho a el un día —No hay ninguno más bonito. Por el contrario, su iniciativa fue muy mal recibida por parte de su madre, y entonces el asunto se complica mucho.
Para apreciar esta complicación, no tienen más que tomar los dos polos de la fobia, o sea los dos elementos que hacen temible al caballo —el caballo muerde y el caballo cae. El caballo muerde, es decir —Como ya no puedo seguir satisfaciendo a mi madre, ella va a satisfacerse tal como yo lo hago cuando ella no me satisface, o sea que va a morderme como yo la muerdo, mi último recurso cuando no estoy seguro de su amor.
El caballo cae —Cae exactamente como a mí me dejaron caer desde que sólo están por Ana.
Por otra parte, está claro que, en cierto modo, es preciso que Juanito sea comido y mordido. Lo es porque eso corresponde a una revalorización de ese pene que le ha despreciado, que le ha rechazado su madre, y si ha de llegar a ser algo —a eso aspira Juanito— ha de ser mordido. El mordisco, que la madre lo tome, es algo tan deseado como temido.
Lo mismo ocurre con lo de caer. La caída del caballo, Juanito no sólo la teme, también puede desearla. Juanito desea ver caer más de un elemento de la situación. En cuanto introducimos en la observación la categoría de lo caído, el primer elemento que se
presenta es la pequeña Ana. Desea que caiga, si puede ser, a través de los barrotes excesivamente separados del balcón estilo secesión —porque es una casa de gente vanguardista—, al cual por otra parte fue necesario añadirle una reja inmunda, no fuera que Juanito se diese demasiada prisa por lanzar a la pequeña Ana al espacio.
La función del mordisco, como la de la caída, se den en las estructuras más aparentes de la fobia. Son elementos esenciales. Como yen, se trata de elementos significantes de dos caras. Este es el verdadero sentido del término ambivalencia. La caída, como e l mordisco, Juanito no sólo los teme. Estos elementos pueden intervenir igualmente en sentido opuesto. El mordisco, en cierto modo, es deseado, porque desempeñara un papel esencial en la solución de la situación. La caída es igualmente un elemento deseado, y si bien la niña no caerá, la madre sí describirá una trayectoria de caída tras la aparición de la curiosa función instrumental del desatornillado, surgido por primera vez de forma enigmática en el fantasma de la bañera.
Como les dije la otra vez, de lo que se trata es de una angustia referida no tan sólo a la madre, sino a todo el conjunto, a todo el medio, a todo lo que hasta entonces había constituido la realidad de Juanito, los puntos de referencia fijos de su realidad, lo que llamé la última vez la barraca. Con el primer fantasma en el que aparece aquel Schlosser que desatornilla la bañera, empiezan a desmontársela pedazo a pedazo.
Esto no es de ninguna manera una conexión abstracta que haga yo, es algo perfectamente contenido en la experiencia. La observación nos revela que ya han desatornillado alguna que otra bañera delante de Juanito, porque cuando iban a Gmunden de vacaciones se llevaban una bañera dentro de una caja. Por otra parte, sabemos de más de una mudanza anterior, en fechas que, lamentablemente, no conocemos con precisión, pero deben situarse en la época cubierta por la anamnesis de la observación, es decir, dos años antes de la enfermedad, de los que tenemos algunas notas parentales. Las mudanzas, así como el transporte de la bañera a Gmunden, han proporcionado ya a Juanito material significante sobre lo que significa eso de desmontar la barraca. Ya sabe que eso puede ocurrir, es una experiencia más o menos integrada en su manipulación propiamente significante. El fantasma de la bañera desatornillada es como un primer paso en la percepción del fenómeno de la fobia, que primero se presenta con un carácter opaco, con señales de inhibición, de detención, de frontera que no se puede traspasar. Todo esto, sólo puede movilizarlo la misma fobia, con sus elementos que se pueden combinar de distinta forma.
La última vez les expliqué la significación plural de la piece, que tanto en la lengua alemana como en la lengua francesa y en algunas otras, especialmente en la lengua griega, designa el aparato mordedor del caballo, sus dientes delanteros, así como algo que significa pinza o tenazas.
Aquí es donde aparece por primera vez el personaje que interviene conpinzas y tenazas, introduciendo un elemento de evolución, insisto, puramente significante. No vayan a decirme que en el niño ya hay huellas instintivas capaces de explicar que le desatornillen