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ANNEXURES

URINARY SEDIMENTS

El Presidente Ronald Reagan, que estuvo desde 1981 a 1989 en el cargo, declaró la guerra contra el tráfico ilegal de drogas, al calificarla como el principal enemigo para la seguridad de su país (Calvo, 2008:158) De esta manera, el gobierno federal se encargaba del tema de la prohibición, la cual era entendida como el hecho de restringir el ingreso de drogas dentro del territorio norteamericano. Durante el periodo de 1982 a 1986, cerca del 90% del aumento total de fondos federales, se destinó a reducir las actividades de abastecimiento en el país, entre las que se encontraban el control de guardacostas y aduanas, y los arrestos de traficantes que efectuaban las agencias de seguridad, cuyo porcentaje aumentó en un 40%, pero aún así no contrarrestó significativamente el flujo de drogas hacia la nación (Maxwell, 1989: 229-330).

A diferencia de su antecesor, el demócrata James Carter, quien había revelado que la región del Caribe y Latinoamérica no eran zonas de interés vital para EE.UU., Ronald Reagan declararía a la región vital para la estrategia

96 política y comercial del país. El presidente norteamericano expresó su angustia con respecto a lo que él consideraba como un ataque del poder soviético dentro del continente. Durante esta época, Latinoamérica, Japón y Europa Occidental constituían unos de los fundamentos del poder de Estados Unidos, por ello calificaba como una amenaza a las doctrinas socialistas que se expandían en Cuba, Nicaragua, Guyana y Granada. Reagan implementaría una serie de medidas y acciones contra los regímenes comunistas que amenazaban la unidad del continente, situación que para él exigía una intervención urgente y desapacible, ya que en sus palabras: “el asilamiento era imposible… la distensión era la muerte” (Núñez, 1984: 30-31).

La política exterior de la Administración de Reagan estaba definida por la plataforma del Partido Republicano al cual él pertenecía. Entre los principios fundamentales del partido se deben señalar tres principales. Primero que se debe priorizar el acceso a los recursos energéticos y de materias primas que sean necesarios para el desarrollo económico y tecnológico del país, por lo que es necesario eliminar cualquier tipo de subversión patrocinada por la URSS, y agrupaciones económicas que se opongan al libre comercio. Segundo, para negociar con la URSS solo se lo puede hacer desde una posición de principio y superioridad incuestionables (Medina, 1984: 35-36). Tercero, lograr la supremacía militar y tecnológica con respecto al resto de países del mundo, aplicando una estrategia de defensa basada en la sofisticación tecnológica conocida como estrategia Star Wars (Cueva, 2010: 92). Esta política se aplicó a nivel global con el fin de obtener los recursos y ganar poder e influencia en todos los rincones del mundo.

La política de Reagan sería considerada como extremista, agresiva y belicista, en la que le otorgó el rol dirigente de la nación al complejo militar- industrial, el cual priorizaba los intereses de los productores de armas y las más grandes corporaciones. De esta manera, EE.UU. durante esta administración tenía aproximadamente 2500 bases militares en 114 países, las cuales tenían ojivas nucleares apuntando al mundo socialista. Asimismo, multiplicó el uso de las fuerzas de despliegue rápido para sofocar movimientos de liberación alrededor del África, Asia y Latinoamérica. También aplicó medidas de extorsión a los países en desarrollo, en áreas del comercio al aplicar medidas proteccionistas y en el área financiera con la elevación de los tipos de intereses de la deuda externa a través del FMI (Medina, 1984: 38).

97 La política de la administración de Reagan para Latinoamérica estuvo diseñada a partir del documento del Comité de Santa Fe que fue elaborado en mayo de 1980. Así, entre los puntos principales dentro del Plan Reagan se encontraban los siguientes: los asuntos internacionales se regirían a través de la guerra y no de la paz, la doctrina Monroe53 es la base fundamental de la política exterior, EE.UU. debe evitar ser desplazado por las fuerzas soviéticas, y que los grupos insurgentes izquierdistas de otros países no deben ser pensados como un peligro para las oligarquías de aquellos países, sino como una amenaza directa a los intereses de seguridad norteamericanos. Esto llevó a que la potencia del norte realice una intervención estólida dentro de los países de Latinoamérica y el Caribe (Medina, 1984: 40-41).

Así, durante esta época Estados Unidos intensificó el bloqueo económico contra Cuba y desató en ese país la guerra bacteriológica contra la población humana, animal y vegetal de este país. En Honduras el ejército estadounidense utilizó despóticamente su territorio para sus operaciones de guerra dentro de la región. La CIA convirtió a Guatemala en una nación llena de presidarios, en la que proliferaron los asesinatos, las desapariciones y las torturas. También, apoyó a los regímenes dictatoriales y genocidas que había en el Salvador, Guatemala, Argentina y Chile. Colaboró militarmente con el Reino Unido para la recuperación de las Malvinas en la guerra contra Argentina y vetó la resolución de cese al fuego en el Consejo de Seguridad de la ONU para este mismo caso. Además, atacó económica y militarmente a la Junta Sandinista en Nicaragua, la cual había sido elegida democráticamente, a través de grupos mercenarios que eran financiados y armados por la CIA (Torriello, 1984: 89-90).

El presidente Reagan condujo su política internacional por los caminos de la provocación, la agresión, la intervención y el terrorismo, amenazando a la paz mundial. El Plan Reagan atacaba la doctrina Roldós54, nombrada así por su autor el ex presidente ecuatoriano Jaime Roldós, porque consideraba que el concepto de los derechos humanos era relativo cultural y políticamente, por lo

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La llamada doctrina Monroe de EE.UU., bajo el lema de América para los americanos, se oponía a que países que no pertenezcan al continente tengan control sobre el territorio americano, en este caso específico se refiere a detener la expansión del comunismo de la URSS (Núñez, 2015: 1).

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La Doctrina Roldós formaba parte de la Carta de Riobamba, que fue suscrita en 1980 por los presidentes de Colombia, Perú, Venezuela, Panamá, Costa Rica y Ecuador, en la que se definía a los derechos humanos como una obligación internacional (Roldós, 2012: 5).

98 que entorpecía los procesos de seguridad y paz en la región. Conjuntamente, consideraba al gobierno de Omar Torrijos en Panamá como una dictadura de izquierda extremista y agresiva, debido a las dificultades en las negociaciones con respecto al canal de Panamá, el cual EE.UU. quería controlar completamente. Ambos, líderes fallecerían misteriosa y oportunamente para los intereses estadounidenses, en inexplicables accidentes aéreos (Medina, 1984: 45).

Conjuntamente, se aplicó una economía de guerra dentro de EE.UU., recortando los servicios sociales para financiar la militarización (Medina, 1984: 38). Los programas de salud y de educación diseñados para combatir el abuso de las drogas estaban a cargo de los gobiernos estatales, mientras que el gobierno federal se encargaba del apoyo y el financiamiento a estos proyectos, ocupándose principalmente de manejar el tema de la prohibición. Durante este periodo se trató de aumentar el presupuesto para salud y educación pero se veían reducidos frecuentemente. Para el año de 1986, se había planteado una meta de 232 millones de dólares, pero esta cifra fue reducida por el presidente Reagan, provocando que se interrumpan programas sociales de tratamientos en adictos que se estaban llevando a cabo (Maxwell, 1989: 330). Así, la administración de Reagan estaba en guerra contra el sistema socialista, los países rivales, los países en desarrollo, el mundo entero, e incluso contra su propio pueblo (Medina, 1984: 37).

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