3.5 User login and Clearance Control
3.5.1 User Interface
Las bacterias contienen un mecanismo ligeramente común. Son organismos bastante diminutos categorizados como procariotas, en otras palabras, son microorganismos unicelulares simples, sin membrana nuclear, mitocondria, aparato de Golgi, ni retículo endoplasmático, los cuales se procreen por una división asexual. La pared celular que poseen las bacterias, es complicada y existen dos modelos básicos: La pared celular grampositiva, conlleva una capa ancha de peptidoglucano y una capa celular gramnegativa, con una capa magra de peptidoglucano, comparable a una membrana foránea.
Diversas bacterias no tienen una capa celular y contrarrestan su inexistencia resistiendo en la profundidad de células del órgano receptor o en un entorno hipertónico. Para poder hacer una categorización provisional de ellas, se emplea su volumen (de 1 a 20µm o más), forma (espirales, bastoncillos, esferas) y disponibilidad espacial (células aisladas, en cadenas y creando cúmulos); aun cuando su categorización irrebatible se alude a sus características que se denominan como fenotípicas y genotípicas.
El cuerpo humano, se encuentra poblado por infinitos y miles de géneros bacterianos independientes; y diversas de ellas conservan una vinculación parasitaria temporal, otras radican en el organismo del ser humano en trato definitivo. Del mismo modo se identifican bacterias, en el entorno, entre ellos, el viento que se inhala, los líquidos que tomamos y los productos que se ingieren; pese a que un sin número de estas son suficientemente avirulentas, varias ocasionan patologías potencialmente letales. La patología puede ser causada por impactos tóxicos de los productos alimenticios, (toxinas) de otra manera, del allanamiento de regiones corporales que habitúan ser improductivos.(25)
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2.2.2.1. Descripción de las especies bacterianas
Staphylococcus aureus
El Staphylococcus aureus es el microorganismo sumamente transcendental dentro del género Staphylococcus. (25) Son gran catalasas positivas; se exponen como cocos en ramillete y pasan a fermentar la glucosa. (26)
Desde la perspectiva estructural de S. aureus posee las mismas características de los microorganismos llamados Gram positivos e incrementa varios perfiles distintivos. La capa celular está conformada por un manto grueso de peptidoglicano. Consiste en una sustancia química un polímero polisacárido que está formado por cadenas unidas del tipo β (1- 4) no expandibles, que unen a las subunidades alternantes del ácido N- acetil murámico y el ácido N-acetil glucosamina. Las cadenas extremas de pentapéptidos están vinculadas al residuo de ácido murámico, y disponen de una unión que se encuentra Inter-seccionada por un viaducto de pentaglicina incrustado a la L-lisina de una cadena y la otra cadena D alanina. El compuesto químico en el que las partículas más pequeñas están compuestos por cadenas largas en las que se retoman a una unidad básica (monómero) polisacárido elemental se halla igualmente en gran parte de otros microorganismos, entre tanto la cadena de vínculo, atravesada de pentaglicina supone ser particular de S. aureus.
Posee la misión de preservar el rigor del revestimiento bacteriano y su firmeza osmótica. En la patogenia cooperaría al surgimiento del inflamamiento por acción del complemento, es óptimo para incitar a la presencia de los leucocitos polimorfonucleares (PMN), incita la presentación de anticuerpos opsonizantes y posee el funcionamiento parecido a las endotoxinas de Gram negativos. Y en otro orden, el compuesto más importante del panel son los ácidos teicoicos, que plasman en torno a 40% de la consistencia de la pared. Los componentes ácidos son macromoléculas organizadas por una o diversas unidades químicas de glicerol o ribitol fosfato, azúcares y en ocasiones D-alanina. Se unen de manera covalente al peptidoglicano. Mientras estén unidos, las
20 membranas citoplasmáticas son llamados ácidos lipoteicoicos. Los S. aureus contienen esencialmente, ácidos de ribitol fosfato, cuando los estafilococos coagulasa negativos están constituidos de glicerol fosfato. La aparición de la cápsula es irregular, pero con todo es, determinante a magnitud patogénica, por la actividad antifagocíticas que contiene. Las especies bacterianas denominadas como S. aureus cuentan con la cápsula, son las más letales en animales.
No es evidente que el contenedor denominado S. aureus asuma un cometido importante en la adhesión. Lo que si se consiguió especificar fue la adhesión de esta bacteria a las válvulas cardíacas y los cuerpos excepcionales que están mediadas, por los beneficiarios de los recibidores de fibronectina en su campo. La fibronectina, es una glicoproteína muy transcendental en diversas labores de adhesión. Las especies bacterianas denominadas S. aureus, que nos revelan niveles magnos de recibidores para la fibronectina, aparentan hallarse más intrusos y muy eficaces para ajustarse. Adicionalmente el S. aureus puede mostrar en su superficie, perceptores de colágeno. La barrera celular, de S. aureus cuenta con una proteína característica, denominada proteína A. Esta proteína cuenta con una capacidad para ajustarse a la porción Fc de la partícula más pequeña de inmunoglobulina G (IgG), entonces se podría decir que opera como un índice de virulencia, puesto que se inmiscuye con la opsonización y la ingestión de los microorganismos por los PMN, potenciando el complemento y proveyendo espacio a los efectos de hipersensibilidad inminente y aplazada.
Estas partículas pequeñas están formadas por aminoácidos que están vinculados por enlaces reconocidos como enlaces peptídicos que son inmunogénicas y se ubican anticuerpos frente a ella en pacientes que presentan efectos intensos causados por S. aureus.(25)
a) Patogenia
El S. aureus tiene la potestad de producir enfermedades por las toxinas o superantígenos, interferir en un órgano o tejido cualquiera, y provocar la
21 supuración, necrosis tisular, trombosis vascular y bacteriemia de dos formas: (27) De manera inmediata, por allanamiento y posterior pérdida tisular local (procesamiento supurado), o después de tener que ser extendido por un conducto sanguíneo y por medio de toxinas. (25)
En cambio, Staphylococcus aureus es transcendental no solo porque origina infecciones en múltiples partes del organismo humano, únicamente porque es una de las bacterias más esenciales que están relacionadas con patologías transmitidas por los alimentos. (28)
b) Resistencia antibiótica
El S. aureus puede presentar una resistencia para diversos antimicrobianos. De modo común, que los estafilococos apartados de infestación comunitarios; aun hace algúna temporada, no contaban con buena parte de genes de resistencia a menos que fuera por la elaboración de penicilinasa. Aun así, hoy por hoy acudimos a la urgencia de especies bacterianas comunitarias firmes a la meticilina u oxacilina, (25) además; de la aparición de estudios donde se describe el primer confinamiento de una especie bacteriana, Staphylococcus aureus resistente a vancomicina (SARV). (30)
En cuestión a los aislamientos de procedencia nosocomial, una porción considerable de los propios, constituye diversos factores de resistencia y predominantemente la resistencia a meticilina, que está vinculada con la resistencia a los amino glucósidos, macrólidos y las quinolonas.(25)
Las cepas denominadas como Staphylococcus aureus son resistentes a la meticilina que son obtenidas en la comunidad (SARM-AC) son epidemiológica, genotípica y fenotípicamente diferentes de las cepas que fueron obtenidas dentro del campo hospitalario. La infección por esta bacteria implica grupos de pacientes sin componentes de riesgo.(4)
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2.2.2.2. Streptococcus pneumoniae
Los neumococos son cocos gran positivos que están encapsulados. Las células poseen un diámetro de 0,5 a 1,2µm, con forma ovalada o de lanceta y se presentan en parejas (diplococos) o en cadenas pequeñas. Las células más viejas tienden a perder su color fácilmente y aparecen como gram negativas. La morfología de las colonias generalmente es variante. Las colonias de las cepas recubiertas suelen ser de tamaño (1 a 3mm de diámetro en agar sangre acalorada), redondas y mucoides; las colonias de las cepas que no están encapsuladas se muestran más pequeñas y aplanadas. El microorganismo es riguroso desde el punto de vista nutritivo, y tan solo es hábil de desarrollarse en medios enriquecidos que son acompañados con componentes sanguíneos. El S pneumoniae crece con inconvenientes en los medios con concentraciones incrementadas de glucosa dado que el ácido láctico aplica inmediatamente los valores tóxicos en estas elaboraciones. Como todos los Streptococos, el S. pneumoniae
carece de acción catalasa. (25)
a) Patogenia
Aunque Estreptococos pneumoniae se ha analizado a profundidad y aún queda mucho por averiguar en relación con la patogenia de la enfermedad neumococica. Las manifestaciones acerca de la enfermedad se deben particularmente a los resultados del organismo anfitrión referente a la infección en gran porcentaje que a la producción de elementos tóxicos establecidos del microorganismo(25)
b) Resistencia antibiótica
El aumento de la resistencia de Streptococcus pneumoniae a la penicilina se ha experimentado comúnmente, (29) esto ha provocado a hacer uso de las cefalosporinas que son de tercera generación para el tratamiento de infecciones neumo-cócicas relevantes, como resultado, los médicos clínicos no recetan, constantemente, los antimicrobianos de lugar destacado, aunque no se tenga estudios de susceptibilidad in vitro. (30) Y eso a su vez se involucra en carácter heterogéneo con soporte a otros antimicrobianos como el cloranfenicol y cotrimoxazol, por citar los más
23 fundamentales. Es por ello que su esencialidad médica radica en evitar que posean genes extracromosómicos que las conviertan en intrínsicamente soportantes a los glucopéptidos. (31)
2.2.2.3. Patologías asociadas que afectan al tracto respiratorio inferior
Las infecciones del sistema respiratorio leves conforman en primer orden de causa las citas médicas y la morbilidad, en las naciones avanzadas y en las nacionalidades rumbo al desarrollo. (32)
La abundante microflora orofaringea desaparece prácticamente en su totalidad al nivel de la laringe, donde comienza el tracto respiratorio inferior (TRI), que comprende la tráquea, los bronquios, los bronquiolos y los pulmones. Por tanto, el tracto respiratorio inferior de la inmensa mayoría de los individuos sanos no alberga de forma natural microflora comensal y se encuentra libre de microorganismos. (10)
• Laringitis
La laringitis aguda es una inflamación de la mucosa laríngea y las cuerdas vocales, manifestada por ronquera, ocasionalmente afonía y escasa o nula fiebre, y que frecuentemente aparece asociada a otras infecciones respiratorias, como catarro común, faringitis o síndromes gripales. En adultos raramente se presenta obstrucción de la vía aérea, que puede ser más frecuente en niños, en los que al tener la laringe y el árbol traqueobronqueal más estrechos y menos rígidos, el edema de la mucosa reduce significativamente su diámetro. En cualquier caso, la laringitis suele ser una enfermedad benigna y autolimitada que no reviste gravedad. Cuando la infección se extiende a zonas más bajas de la laringe afectando a estructuras subglóticas y presenta un cuadro característico de tos típica “en ladrido”, disnea (dificultad respiratoria) y estridor (“pitidos” al inspirar), el proceso se denomina laringotraqueobronquitis aguda o crup, que como en el caso anterior suele asociarse al catarro o a otra afección respiratoria virica. Se trata de una entidad más seria que una simple laringitis por la posible obstrucción e insuficiencia respiratoria, aunque sea menos probable que en la epiglotitis, ya que en este caso el edema es menor y se
24 origina menos bruscamente. La laringotraqueobronquitis es una enfermedad típica en pequeños de 3 meses y 3 años que cursa con fiebre, ronquera, tos profunda no productiva con un característico tono metálico y a veces disnea importante, sobre todo en los más pequeños. Ambos procesos, laringitis y laringotraqueobronquitis, son de etiología vírica, en la mayoría de los casos debidos virus parainfluenza y, en menos ocasiones, virus influenza, adenovirus, rinovirus y virus respiratorio sincitial. El diagnóstico se realiza por las características clínicas y puede confirmarse mediante laringoscopia para determinar la localización de la zona afectada, que aparece hiperémica, edematosa y a veces con úlceras superficiales. (10)
• Bronquitis aguda
Es una inflamación aguda y difusa del árbol bronquial que se manifiesta clínicamente por tos, con o sin expectoración, y a veces signos de obstrucción de las vías aéreas (estridor, sibilancias).
El origen infeccioso de la bronquitis es gracias, en gran porcentaje, a la edad del paciente. En niños, la raíz más habitual es el virus respiratorio sincitial (RSV); en adultos jóvenes pueden estar involucrados algunos virus del sistema respiratorio (adenovirus, rinovirus, coronavirus, influenza) y bacterias como Mycoplasma pneumoniae y Chlamydia pneumoniae, mientras que en pacientes de más edad la principal causa de bronquitis aguda es Streptococcus pneumoniae. En gran parte de los casos, el diagnóstico es únicamente clínico, y la etiología del proceso queda a menudo sin determinar. En sujetos previamente sanos, el cuadro es generalmente autolimitado sin necesidad de recibir antibióticos. Hay que considerar que muchos de los casos son debidos a virus frente a los que no existe un tratamiento antimicrobiano específico.(10)
• Bronquitis crónica
Cuando la sintomatología de tos y expectoración tiene una evolución de más de dos años y dichos síntomas persisten al menos tres meses al año,
25 hay que pensar que existe una inflamación crónica de la mucosa bronquial (enfermedad pulmonar obstructiva crónica –EPOC).
Las glándulas mucíparas de las vías aéreas centrales producen en estos casos bastante mucosidad (hipersecrecion bronquial), a veces con aspecto purulento, y puede presentar un mayor o menor grado de obstrucción crónica de las vías aéreas periféricas de menor calibre. En una inmensa parte de casos, la epidemia no es el origen o el desencadenante de la bronquitis crónica, que se debe principalmente a la acción del tabaco que origina lesiones anatómicas y funcionales en las vías aéreas. También parece existir una predisposición a desarrollar bronquitis crónica en las personas que han sufrido durante su infancia repetidas infecciones víricas, que determinaron la persistencia de anomalías broncopulmonares. Otro factor irritante bronquial, pero menos decisivo, es la contaminación atmosférica en zonas industrializadas, donde la incidencia de bronquitis crónica es mayor que en áreas rurales.
La bronquitis crónica simple, en ausencia de obstrucción respiratoria, no tiene transcendencia clínica, y evitar la exposición a los factores irritantes es en principio suficiente para controlar la situación. En caso de existir insuficiencia respiratoria, se debería iniciar un tratamiento antiinflamatorio y broncodilatador.
El componente infeccioso, que como se ha dicho anteriormente no es el factor determinante del inicio de una bronquitis crónica, sí desempeña un papel decisivo en las agravaciones o reagudizaciones de este proceso. El diagnóstico preciso de una reagudización bronquial infecciosa no es fácil, pues no existe consenso en los signos clínicos que lo definen. Normalmente, se sospecha ante el agravamiento de la sintomatología respiratoria del enfermo, con aumento de la expectoración purulenta, tos, disnea o cianosis. Los microorganismos asociados más frecuentemente a estos procesos de reagudización son Streptococcus pneumoniae,
Haemophilus influenzae y Moraxella catarrhalis. Aun así, a diferencia de lo que ocurre en individuos sanos, se sabe que hasta un 20% de bronquíticos
26 crónicos contiene estas bacterias colonizando la orofaringe y hasta la tráquea, aun en situación clínica estable. Por consiguiente, su hallazgo a partir del esputo no es suficiente para establecer un diagnóstico cierto de reagudización. Sería más fiable, en todo caso, tomar las secreciones bronquiales por otros procedimientos, evitando el paso por la tráquea y la orofaringe, de manera que no se contaminaran con estos microorganismos como ocurre en la expectoración. La investigación de virus y
M.pneumoniae, bacteria que también parecen tener alguna implicación en las agravaciones de la bronquitis crónica y no se encuentra como comensal, no es algo habitual en la práctica. El tratamiento con antibióticos tiene una utilidad dudosa y resulta difícil evaluar su eficacia, aunque suelen recomendarse durante las exacerbaciones de la enfermedad por su probable relación con una etiología infecciosa. (10)
• Bronquiolitis
Es una inflamación de la mucosa de los bronquios pequeños y los bronquiolos, que se manifiesta fundamentalmente durante los 2 primeros años de vida. El edema de la mucosa y la necrosis del epitelio bronquiolar pueden llegar a reducir significativamente la luz de estas vías aéreas de poco calibre, dificultando el paso de aire a través de ellas, lo que impide una normal ventilación pulmonar.
El cuadro clínico inicia como un estado catarral con tos, rinorrea y febrícula. Posteriormente se presentan ya los síntomas propios de la enfermedad, que consisten en disnea, taquipnea y aumento de la frecuencia respiratoria, lo que conduce al estado de jadeo característico de estos pacientes. La etiología infecciosa es fundamentalmente vírica y es el virus respiratorio sincitial (RSV) la causa más frecuente, particularmente en los infantes de muy corta edad. En segundo lugar, cabe destacar el virus para influenza, seguido del rinovirus, el adenovirus, el virus influenza y el enterovirus. El diagnostico generalmente se sostiene de las características clínicas y epidemiológicas. Otras enfermedades, sobre todo el asma bronquial, muestran manifestaciones muy similares, y no es infrecuente que coexistan en un paciente ambos procesos. (10)
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• Neumonías agudas
Se define la neumonía como una respuesta inflamatoria del parénquima pulmonar frente a una agresión, generalmente y en el caso que nos ocupa, de origen infeccioso. Adquieren una especial importancia, por su gravedad y frecuencia, en adultos de etapas avanzadas y en aquellos que poseen alguna enfermedad debilitante. (10)
a) Patogénesis y etiología
Las neumonías pueden ser ocasionadas por una gran diversidad de microorganismos, que incluyen bacterias, virus y hongos. Frecuentemente, el agente etiológico puede sospecharse a partir de los datos clínicos y epidemiológicos del paciente, como son la edad, profesión, enfermedades subyacentes o viajes. Es asimismo muy importante saber dónde se adquirió la infección, si fue en un hospital o en la comunidad, también se debe conocer si el paciente está recibiendo tratamiento con antimicrobianos, esteroides, radioterapia o quimioterapia. A diferencia de las vías aéreas superiores, el tracto respiratorio inferior permanece libre de microorganismos, como resultado de una serie de mecanismos de defensas físico e inmunológico, cuyo correcto funcionamiento protege frente a la infección. Este hecho puede ocurrir, en algunos casos, por vía hematógena, cuando los microorganismos son transportados por la sangre al pulmón desde algún foco infeccioso. Mucho más frecuentemente, las neumonías se producen a través de la vía aérea, ya sea mediante inhalación de partículas contaminadas o por aspiración de secreciones orofaríngeas.(10)
• Neumonías crónicas
La neumonía crónica es una enfermedad del parénquima pulmonar de origen infeccioso o no infeccioso, que permanece durante semanas o meses y se manifiesta por una radiografía de tórax anormal y síntomas pulmonares crónicos o progresiva. Entre las causas infecciosas de neumonía crónica se encuentran algunas bacterias (Mycobacterium tuberculosis, Actinomyces spp., Nocardia spp), hongos (Cryptococcus
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neoformans, Blastomyces dermatitidis,Coccidioides immitis, histoplasma capsulatum) y una variedad de parásitos. (10)
2.2.2.4. Antibióticos utilizados a) Cefalosporinas
Las cefalosporinas son una familia de antibióticos betalactámicos más empleados en los últimos años, estos medicamentos tienen acción bactericida.(33). Es eficaz para el proceso de trato médico de epidemias al sistema respiratorio, el cutis y los tejidos delicados, los huesos y en sus uniones, así como el tracto urinario y torrente circulatorio. Estos conjuntos de fármacos se utilizan frecuentemente en cirugías para la prevención de infecciones. (34)
Los antibióticos betalactámicos, intervienen impidiendo la etapa final de la síntesis de la muralla celular bacteriana, componen la filiación más grande de antimicrobianos y el más empleado en la práctica médica, es decir, son antibióticos de un acto bactericida lento, proporcionalmente autónomo del concentrado plasmático, que proponen una reducida toxicidad y cuentan con un margen integral terapéutico, entre tanto, a adquirido mayor espectro de acción a través de los años gracias a la integración de moléculas recientes, con una actividad máxima respecto a los bacilos gramnegativos; aunque el constante surgimiento de resistencias que fueron acumuladas ha estrechado su empleo y su efecto farmacológico en panoramas específicas. (35)
Las cefalosporinas se agrupan por generaciones:
Las cefalosporinas intravenosas e intramusculares de primera generación (cefazolina, cefradina, cefacidal) son fármacos muy oportunos en infecciones urinarias complejas e infecciones pélvicas, abdominales (unidos con otros). (36) La cefazolina continúa eligiéndose en la profilaxis de la cirugía (histerectomía, operación quirúrgica valvular, operación quirúrgica cardiaca, sustitución de articulaciones, cesárea, colecistectomía). (36) La cefadrina igualmente ha comprobado ser muy efectiva en la profilaxis en