3.6 Recovery
3.6.1 Using Scale
Para que una hipótesis esté debidamente fundamen- tada tiene que someterse a contrastación ya sea em- pírica o formal. O bien, la fundamentación de una hipótesis se puede establecer contrastándola de dos formas: teorética y empírica. La contrastación teoréti- ca consiste en fundamentar las hipótesis científicas en bases distintas a la evidencia empírica es decir, en una base teórica ya establecida, la que, al estar cons- tituida por un sistema de hipótesis estas le sirven de apoyo a la nueva hipótesis que se pretende funda- mentar. La contrastación empírica se apoya en la concordancia con los hechos. El propósito del científi- co es llegar a la comprobación de sus hipótesis, la cual será completa si es simultáneamente teorética y empírica. Cuando esto se logra la hipótesis se con- vierte en ley o principio. Para llegar a la comprobación completa de una hipótesis, se pueden distinguir va- rios niveles en la operación de hacer conjeturas o hipótesis.
“Podemos en efecto, distinguir los siguientes niveles en la operación de conjeturar: ocurrencias, hipótesis empíricas, hipótesis plausibles, hipótesis convalida- das.” (12) (las hipótesis convalidadas son aquellas que han sido contrastadas tanto teoréticamente como empíricamente, según Mario Bunge).
Cabe aclarar que aquí el término convalidar es equi- valente a comprobar, confirmar y contrastar.
1. Las ocurrencias si bien es cierto que han sido su- geridas por algún conocimiento anterior les falta la debida justificación. Están como dice Bunge: colga- das en el aire”. Las ocurrencias son características de lo que es meramente especulativo y representan un estudio primitivo de la investigación teórica, como por ejemplo la ocurrencia de que: Si combinamos una substancia X con la substancia Y ¿Qué reacción ten- drán?
2. Las hipótesis empíricas son conjeturas aisladas porque sólo tienen el apoyo de la experiencia de los hechos que han sido recogidos, pero les falta la con- validación teorética, es decir, les falta estar apoyadas o insertadas en una teoría. Este tipo de hipótesis do- minan en el campo de la medicina, la meteorología, la metalurgia y la agricultura.
3. Las hipótesis plausibles Son conjeturas razona- bles, lógicas, que no han sido todavía sometidas a la prueba de la experiencia, pero cuya formulación su- giere de alguna manera que pueden ser sometidas a contrastación empírica.
4. Las hipótesis convalidadas son las que han sido contrastadas tanto en el aspecto racional como en el empírico. Llegar a convalidar hipótesis de este nivel es la meta del conocimiento teorético así como lo que pone de manifiesto la maduración científica. Pues efectivamente cuando los científicos han llegado a es- te nivel de convalidación, pueden entonces formular leyes o principios los cuales ya han pasado por la prueba de la razón o de la experiencia.
La contrastabilidad es la propiedad metodológica que permite determinar el valor veritativo de una hipótesis, es decir, determinar si la hipótesis es verdadera o fal- sa. El valor veritativo puede determinarse formalmen- te cuando podemos hacer derivar nuestras hipótesis de alguna teoría o ley ya comprobada, en cuyo caso estaremos efectuando una contrastación formal. A este tipo de contrastación, se le llama formal porque los valores veritativos que se averiguan no se hacen empíricamente (recurriendo a los hechos) sino recu- rriendo a la ‘teoría o ley cuyo valor de verdad ha sido confirmado. Dicho en otras palabras, partimos de una verdad establecida y de ahí derivamos la verdad que comprueba la hipótesis basándonos en la ley lógica que dice que de premisas verdaderas no puede con- cluirse una proposición falsa, sino una proposición también verdadera.
Más adelante daremos un ejemplo donde se vea cla- ramente la contrastación formal.
La contrastabilidad empírica “es un medio para averi- guar valores veritativos factuales, y no para obtener la verdad, pues las contrastaciones no dictan hipótesis, sino que los hechos proceden más bien a la inver- sa”... (13)
En este tipo de contrastabilidad se somete la hipóte- sis a una confrontación con los hechos para determi- nar su verdad o falsedad. Por ejemplo, supongamos que tenemos un objeto de metal parecido al oro, en- tonces formulamos una hipótesis singular: este objeto es de oro. El procedimiento más simple y conocido de contrastar esta hipótesis consiste en someter el obje- to en cuestión a un baño de agua fuerte y ver qué su- cede. El cuerpo de conocimiento disponible que po- seemos es el siguiente: el oro se disuelve con agua fuerte. Por lo tanto, si el objeto —que dio lugar a nuestra hipótesis— es de oro, entonces se disolverá en agua fuerte. Pero aquí surge un problema: el agua fuerte disuelve exclusivamente al oro sino a otras co- sas más. Para ello tendríamos que utilizar otra técnica màs compleja como por ejemplo: “el análisis de los productos de reacción, el análisis de la estructura cris- talina con la ayuda rayos X, o incluso la determina- ción del número atómico de la substancia” (14). No obstante si la prueba resulta negativa con el pri- mer procedimiento del baño de agua fuerte, entonces podemos decir que el objeto no es de oró y conse- cuentemente la contraestación nos ha servido para refutar la hipótesis, es decir, para concluir que “este objeto no es de oro”.
En esta sección nos hemos limitado a dar unos ejemplos muy incompletos acerca de la contrastabili- dad. Lo hicimos así sólo con el fin de introducir al lec- tor el concepto de contrastabilidad. En la siguiente sección trataremos de esclarecer un poco más la contrastabilidad dando un ejemplo más amplio tanto de contrastabilidad empírica como de contrastabilidad formal
Antes de dar algunos ejemplos más completos para establecer con más claridad la distinción entre con- trastabilidad formal y contrastabilidad empírica, dare- mos algunas ideas más en torno al concepto de con- trastabilidad empírica.
Dificultad es de la contrastabilidad empírica. “No siempre es fácil determinar la contrastabilidad empíri- ca: a veces una hipótesis científica se considera (erróneamente) empíricamente contrastable (o incon- trastable).” (15)
Se refiere “a que existen algunos principios que pare- cen difíciles de contrastar empíricamente, pero que de alguna manera puede lograrse su contrastación.
Se considera en algunos casos que hay principios que no pueden contrastarse en la experiencia; pero si esos principios no se rechazan como falsos, entonces habrá que hacerles una ligera modificación con el ob- jeto de lograr su contrastación. Veamos el siguiente ejemplo referente al principio de exclusión por compe- tencia, perteneciente al campo de la ecología que di- ce: “competidores completos no coexisten mucho tiempo”, que se refiere a que de especies con las mismas exigencias ecológicas y ocupando el mismo territorio o campo, una de ellas tendrá que extinguirse ‘o desaparecer. Se había pensado que aunque este principio era verdadero, sin embargo, no se podía probar en la experiencia, era insensible a ella. Para salvarlo, habrá que admitir que faltan aún algunas di- ferencias por registrar y tiempo para lograrlo. De acuerdo con Mario Bunge, este principio —aunque sepamos que no habrá dos especies que tengan la misma ecología y por lo tanto admitamos que estoes verdadero— puede ser ligeramente modificado for- mulándolo no para competidores completos sino para competidores casi completos, cuyo enunciado sería: “Para todo x y para todo y, si x y y son competidores casi completos, entonces x se extingue o y se extin- gue. Para someter esa hipótesis a contrastación re- unimos dos poblaciones de exigencias ecológicas muy parecidas y observamos su desarrollo…si averi- guamos que una de las poblaciones se ha extinguido, inferimos que el principio ha quedado confirmado en este caso. Si descubrimos, en cambio, que las dos especies coexisten, inferimos que la hipótesis ha sido refutada en este caso, y, por tanto, refutada como hipótesis universal. En este último caso podemos in- tentar salvar la hipótesis suponiendo que el período de observación ha sido insuficiente para permitir que se manifestaran las ventajas de una especie respecto de la otra.” (16)
La conclusión sobre este punto es que el principio es susceptible de contrastación aunque, en efecto, pue- da considerarse “débilmente contrastable”. Esto nos da la idea de que no todos los “principios o hipótesis admiten contrastaciones duras o fuertemente contras- tables. Un ejemplo de hipótesis empíricamente con- trastable sería esta: el nitrato de sodio combinado con el ácido sulfúrico dará ácido nítrico”. Su contrastación requerirá simplemente buscar esta reacción en el la- boratorio de química y verificar la hipótesis o refutarla.
Esta hipótesis es ——en rigor—empíricamente con- trastable, que quiere decir: sensible a la experiencia. Cuando la hipótesis es sensible a datos empíricos es- tos datos permiten confirmarla o refutarla. Las hipóte- sis que pueden ser sometidas a contrastación pue- den dividirse en tres clases:
a) Hipótesis puramente confirmables. b) Hipótesis puramente refutables.
c) Hipótesis confirmables y refutábles. (17)
a) Las hipótesis puramente confirmables son las que tienen un menor grado de posibilidad de contrastarlas en el momento en que queramos, puesto que todavía no se han presentado las condiciones para efectuar la contrastación. Por lo tanto, este tipo de hipótesis se consideran como posibles de contrastarse alguna vez.
Un ejemplo de hipótesis de este tipo es la siguiente: “Hay una señal más rápida que la luz”, es confirmable en el sentido de posible confirmación en el futuro, una vez que se descubran las condiciones o elementos para tal efecto; basándose en que hay esa posibili- dad, no se puede, por tanto, refutar la hipótesis adu- ciendo que todavía, no se descubre esa señal más rápida que la 1uz. “Hay una señal más rápida que la luz”... Solo puede confirmarse: el hecho de que no se detecte ni produzca nunca una tal señal no refutará concluyentemente la posibilidad de descubrirla o pro- ducirla en el futuro. (18)
Otro ejemplo de hipótesis puramente confirmable es la que se refiere a la divisa promulgada en la revolu- ción francesa de 1789: “Libertad, igualdad, fraterni- dad”, que se propone como posibilidad el ideal de construir la sociedad humana sobre estas bases. Del hecho de que no se haya dado aún esta sociedad no significa que alguna Vez pueda darse. En conclusión las dos hipótesis mencionadas se consideran confir- mables e irrefutables (irrefutables por lo menos en su formulación como tales hipótesis).
b) Las hipótesis puramente refutables son aquellas sobre las cuales hay pruebas suficientes que refutan lo que éstas proponen, en base al cuerpo de conoci- miento disponible; por tanto, no hay posibilidad de que sean verdaderas. Tal es el caso, por ejemplo, de la hipótesis que formulo Himmler acerca de las estre- llas: “Las estrellas son de hielo”. El conocimiento de
que se dispone sobre la constitución y temperatura de las estrellas es que éstas revelan elevadas tempera- turas, lo cual nos permite refutar sin más trámite la hipótesis de Himmler.
c) Las hipótesis confirmables y refutables son aque- llas cuya contrastabilidad es óptima...“hipótesis para las cuales puede concebirse, basándose en el cono- cimiento previo, una evidencia favorable y una evi- dencia desfavorable”. (17a)
Un ejemplo de este tipo de hipótesis es el que men- cionamos a propósito del principio ecológico de ex- clusión por competencia de dos especies; aplicando a este punto: suponemos el antecedente. “Dadas las especies A y B, una de ellas tendrá que extinguirse”; luego ponemos a prueba la hipótesis (la contrasta- mos) recogiendo datos acerca del consecuente que nos permitan ver en qué medida una de las especies se va extinguiendo; si nos percatamos, por ejemplo, que “se va extinguiendo la especie A” (evidencia favo- rable), entonces concluimos que la hipótesis resultó confirmada. Por el contrario, si después de reunir su- ficientes datos y esperar un tiempo prudente, vemos que ninguna de las dos especies da muestras de ex- tinguirse (evidencia desfavorable), entonces conclui- mos que la hipótesis en cuestión ha sido refutada. Como conclusión acerca de la confirmabilidad y refu- tabilidad, podemos asentar que para la contrastabili- dad empírica de hipótesis, la confirmabilidad repre- senta una condición necesaria y suficiente, en tanto que la refutabilidad no es condición necesaria ni sufi- ciente. No obstante, la refutabilidad juega un papel importante en las hipótesis en lo referente a la con- trastabilidad “fuerte” o “dura” y la contrastabilidad “dé- bil” que éstas pueden tener. Se considera que cuan- do una hipótesis es irrefutable o casi irrefutable, tiene entonces una contrastabilidad débil (que puede ser porque se tengan muchas razones en favor de la de- terminación casi segura de uno de los valores veritati- vos; por lo que podría decirse que “casi” no requiere contrastación. Pero estos casos son mínimos), Se consideran, por el contrario, mejores hipótesis aque- llas que pueden ser refutables y confirmables en cuyo caso la contrastabilidad es más “fuerte” o “dura”. Ejercicio 2.8
1. Menciona los cuatro niveles de la operación de conjeturar.
2. ¿Cuáles son las hipótesis convalidadas? 3. ¿Qué se entiende por contrastabilidad?
4. Señala la diferencia entre contrastar y convalidar. 5. Enuncia las tres clases de hipótesis que pueden ser sometidas a contrastación.
6. ¿Qué características tienen las hipótesis directa- mente contrastables?
7. ¿Qué características tienen las hipótesis indirecta- mente contrastables?
2.9 Distinción entre contrastabilidad formal y con-