2.2 Solution Techniques for Dynamic Lot-Sizing
2.2.2 Valid Inequalities
Veamos, antes de entrar en cuestiones más concretas sobre didáctica de la traducción, y basándonos en las características que definen su especificidad, qué puede aportar a ésta el uso de textos literarios, especialmente si son narrativos. La primera ventaja es que en ellos pueden presentarse todos los problemas de la lengua común, porque “el uso literario de la lengua sólo acentúa o destaca las posibilidades expresivas y formales del sistema de lengua” (Mendoza, 2007: 11). Rechazamos el prejuicio que ve el texto literario como una modalidad de discurso lingüísticamente compleja y elaborada (Mendoza, 2007: 9) – ya dijimos que la diferencia entre el lenguaje literario y el común es cuestión de grado, no de naturaleza -, prejuicio que ha marginado su uso durante años (al lado de la traducción misma37) en las aulas de L2. La literatura no es una formación inusual, alejada del discurso común, y son muchos los autores que la 36
“Cuanto mejor entienda el traductor el sentido original, cuanto más comprenda su mensaje literario, cuanto más se acerquen las vibraciones de su espíritu a las que el autor transmitió a la obra, más conciencia tendrá de su incapacidad para trasladar todo esto a la traducción […]. La traducción literaria es, pues, como la composición literaria original, empresa siempre imperfecta, siempre limitada, de éxito siempre relativo, pero siempre también valiosa […]. Y quien realiza bien esta empresa merece, en rango inferior, es cierto, pero con igual justicia que el autor original, el título de artista, tal vez el de poeta” (García Yebra, 1989: 130).
37
La llamada traducción “pedagógica” se aplica a la didáctica con el objetivo esencial del perfeccionamiento lingüístico. Durante décadas, y considerando el texto literario único modelo de lengua,
mantuvo un carácter normativo que condicionó su limitada funcionalidad, inapropiada sin duda a fines educativos. Hoy en día se vuelve a usar, adaptada a los enfoques textuales actuales, como soporte de la didáctica de L2.
consideran un continuum38: “entre lenguaje literario y lenguaje cotidiano o, mejor, entre uso literario de la lengua y uso comunicativo no hay ruptura, sino que hay contigüidad y continuidad lingüística y pragmática que se manifiestan en el modo de exponer el contenido, el significado” (Mendoza, 2007: 20).
Y es que, si lo pensamos, nos resultaría muy difícil aislar hechos que fueran exclusivos de la lengua literaria. En palabras de Hatim y Mason (1995: 12), “el límite entre lo literario y no literario es artificial”, ya que muchos textos no literarios se valen de los mismos artificios creativos, con similares finalidades (como el lenguaje publicitario o el de la política, que hacen amplio uso de la retórica con fines persuasivos). Sí es verdad que “la literatura es el más estudiado, el más discutido y sin duda el más fascinante de los usos del lenguaje” (Reyes, 1994: 57), y que a través de él el sistema de la lengua se manifiesta en todas sus potencialidades. Pero, sobre todo, la literatura nos ofrece un análisis del lenguaje mismo, ya que “muestra” sus palabras al comunicar algo39. Esto es esencial para nuestros objetivos, ya que el texto literario se presenta como el lugar de observación ideal de los aspectos comunicativos, pragmáticos y culturales que configuran el modelo de contexto de Hatim y Mason (1995) que aplicaremos en los próximos capítulos. En concreto, resultará especialmente útil como recreación del registro oral, y de hecho, los ejemplos que encontremos, aunque no lleguen a ser una muestra “real” de lengua, pueden servirnos para reproducir situaciones ordinarias que se alejen muy poco de la realidad y exhiban los más variados ejemplos lingüísticos40.
38
La idea viene de lejos. Como afirma Reyes (1994: 76), está ya en los discípulos de Saussure, y en el ámbito español, en Dámaso Alonso y Amado Alonso.Vid. también
Mendoza (2007: 57).
39
“En la literatura se ve con letra grande, en exposición deliberada, lo que en los usos
ordinarios, corrientes, queda embebido en contextos e intenciones generalmente más
complejas y efímeras” (Reyes, 1994: 57).
40
Marie Louise Pratt (1977; consultado en Reyes, 1994) demuestra que existen semejanzas formales y funcionales entre las narraciones orales espontáneas y la narración literaria, ya que ambas se constituyen como discursos asertivos que tratan de atraer el interés del oyente. Por tal motivo intentan que lo narrado, al margen de todo principio de relevancia, esté fuera de lo común, sea problemático y original, y ponen más interés en los efectos lingüísticos que en la información transmitida (aunque, lógicamente, el discurso literario sea susceptible de una detenida elaboración
El texto literario es contenedor de numerosas referencias culturales. Este hecho ofrece en sí mismo una excelente posibilidad didáctica para la L2 ya que, por un lado, facilita el conocimiento de ciertos convencionalismos socio-lingüísticos y culturales pertenecientes a un entorno concreto; por otro, pone en juego una importante faceta cognitiva del aprendizaje al hacer que el alumno relacione la información que posee con la adquirida a través del texto, para construir un conocimiento intercultural (Mendoza, 2007: 30)41. Además, la multiplicidad de niveles de significado exigirá del lector una intervención activa para “desenmascarar” implicaciones y presupuestos pragmáticos. Éste deberá observar la información particularizada de cada término, y la sucesión de discursos para llegar a una interpretación general. En otras palabras, deberá “reorganizar sus esquemas y conocimientos para re-construir la coherencia significativa del texto y para reconocer el juego de ficción y metalingüístico en que se basa” (Mendoza, 2007: 37).
Por último, queremos destacar que la lectura e interpretación del texto literario puede ser una actividad motivadora y lúdica a partir del momento en que el lector percibe que es capaz de comprender textos de creación en L2. La literatura siempre es capaz de sorprender, y para el estudiante de traducción será, por un lado, un reto de cariz formativo que le incitará a agudizar sus sentidos y a poner en marcha complejos mecanismos de descodificación; por otro, una forma de involucrarse y tener la oportunidad de expresar opiniones, reacciones y sentimientos. Por no hablar del goce estético que produce la lectura.
verbal de la que, por motivos contextuales - la espontaneidad, la rapidez -, la narración espontánea carece).
41
“El discurso literario se configura como un sistema semiótico en el que se codifican informaciones no primarias [que] proyectan su significación desde la perspectiva artístico-cultural para asumir valores literarios” (Mendoza, 2007: 56).
4. LA DIDÁCTICA DE LA TRADUCCIÓN