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Existen dos teorías dominantes sobre la informalidad: la estructuralista y la institucionalista. Por un lado, el enfoque estructuralista define la informalidad como primordialmente involuntaria. Responde a variables de carácter estructural de la economía como son la estructura sectorial, las características del mercado laboral, la dotación de capital físico y humano y el hecho de que generan ganancia y están relacionadas con la formalidad, pero no están reguladas por el Estado. Se asocia con la marginalidad, la falta de formación, la pobreza, el subempleo y la baja productividad y es una condición derivada de la precariedad. (Portes, Castells, and Benton 1989); (Portes 1995); (Flórez 2002); (Ribero 2003);(Camacho, Conover, and Hoyos 2014). Y Por otro lado, el enfoque institucionalista, asocia la informalidad a la contravención voluntaria de las normas estatales de carácter económico, pues depende de la decisión que tomen los agentes sobre asumir o no el costo de institucionalizarse. Esta visión relaciona la informalidad con la existencia de barreras legales para la formación y funcionamiento de las empresas y la ineficiencia del Estado para proveer sus servicios. Para los institucionalistas, la informalidad es primordialmente un fenómeno jurídico-legal, que se encuentra la pobreza en su camino. (Mincer 1976); (Soto, H. D., Ghersi, E., Ghibellini, M., & Vargas Llosa 1986); (Castells et al.1989); (Garcia Cruz 2011).

Algunos cambios de comportamiento del buscador de empleo beneficiario de prestaciones por desempleo están asociados al grado de incertidumbre que le genera la naturaleza de la informalidad predominante de su estado de mercado laboral, en el sentido en que una estructura social y económica con estándares de pobreza considerables, aumenta las probabilidades de incurrir en trabajo informal para mantener el consumo mínimo, mientras se disfruta del beneficio. Esto sucede, porque el número de ofertas de trabajo formal son limitadas. Sin embargo como no todos los informales son pobres (Rosenbluth 1994), prescindir de la pobreza como fundamento de la informalidad, no es garantía de que el agente no incurra en riesgo moral.

Por otro lado, el buscador de empleo en quien la pobreza no ejerce presión durante la estrategia de búsqueda puede evadir la ley incurriendo en trabajo informal, mientras disfruta del beneficio por desempleo, pues una de las condiciones de asignación es estar desempleado. Aunque la elección del individuo no está condicionada a su grado de vulnerabilidad, si lo está, a la maximización de la utilidad esperada, entonces, con la información suficiente, el agente podría introducir ingresos de trabajo informal, cuando en su escenario de incertidumbre, conoce vacíos en la ley o deficiencias en la capacidad de regulación de la asignación y control del beneficio, que le permiten sortear la norma y elevar su salario de reserva. Sin embargo, este incumplimiento no es exclusivo del sector económico informal, pues en ocasiones las grandes empresas también evaden los estatutos. (Uribe, J. I., Ortiz, C. H., & Castro 2006).

Establecer un sistema de beneficios por desempleo, con el único objetivo de impactar la informalidad laboral, puede ser ineficiente, debido a que la informalidad abarca fenómenos como la pobreza y la ilegalidad (Uribe, J. I., Ortiz, C. H., & Castro 2006), que claramente se relacionan con factores económicos estructurales que superan la voluntad de los agentes, pero también se relaciona con decisiones voluntarias que toman los agentes,

ajustados a la estructura económica y regulación estatal existente.7 Por lo tanto, en

7 Ambas visiones de informalidad están asociadas a factores históricos que le dan alcance a su explicación, en el sentido que no es indiferente para un país tener un sistema de gobierno reciente o uno con muchos años de funcionamiento; o

economías con un sector informal considerable, y capacidades administrativas insuficientes, la utilidad de un seguro de desempleo puede ser socavada, pues es difícil asegurar que los receptores del beneficio están buscando nuevos trabajos y por tanto el papel del seguro se distorsiona y puede ofrecer incentivos perversos para aumentar más el sector informal (Mazza 2000); (Alvarez-Parra, F., & Sanchez 2012).

El nivel de asociación del concepto, con el sistema social y económico del país, permite entender las relaciones de determinación y causalidad de la informalidad. La informalidad es una variable de mercado laboral, que puede responder al aplicar acciones en objetivos distintos a ella misma. Por ejemplo: las políticas de reducción de la vulnerabilidad de las poblaciones, la ampliación de las oportunidades académicas y laborales de los jóvenes, el fortalecimiento empresarial y la promoción del empleo entre otras, se ejecutan con fines distintos a impactar la informalidad, pero sus resultados se pueden ver reflejados en cambios de preferencia hacia el mercado laboral formal.

El concepto de informalidad puede diferir de acuerdo con la corriente teórica aplicada, debido a cambios en la definición a través del tiempo y en relación con el desarrollo de la literatura sobre los determinantes y consecuencias de esta. Algunos autores plantean dividir el sector informal desde la lógica estructuralista por grupos ocupacionales en subsectores como subsector de subsistencia, subsector de asalariados informales y subsector de propietarios (Nuñez 2002).

El enfoque más comúnmente utilizado del lado empírico es el estructuralista; asociado con el tamaño de la empresa y la posición ocupacional (Garcia Cruz 2011). El presente estudio hará uso de la definición de informalidad acordada por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística DANE, que sigue las sugerencias de la OIT, los lineamientos de

experimentar un proceso temprano o tardío de industrialización a la hora de explicar su nivel de informalidad (Uribe, J. I., Ortiz, C. H., & Castro 2006).

la XV Conferencia Internacional de Estadísticos del Trabajo y las recomendaciones del Grupo DELHI; las características son:

• Los empleados particulares y los obreros que laboran en establecimientos, negocios o empresas que ocupen hasta cinco personas en todas sus agencias y

sucursales, incluyendo al patrono y/o socio8

• Los trabajadores familiares sin remuneración, Los trabajadores sin remuneración en empresas o negocios de otros hogares, Los empleados domésticos, Los patrones y empleados en empresas de cinco trabajadores o menos, Los jornaleros o peones, Los trabajadores por cuenta propia que laboran en establecimientos hasta cinco personas, excepto los independientes profesionales, Se excluyen los

obreros o empleados del gobierno.9

Dadas las características de la informalidad estructural, la estimación de cualquier efecto de la variable, tendrá implícito el hecho que siempre habrán desempleados de familias pobres, que frecuentemente se ubican en empleos con remuneraciones relativamente más bajos respecto a individuos igualmente calificados de familias con ingresos altos; por lo tanto los salarios de reserva pueden aumentar en función de la capacitación del individuo pero disminuir en función de la presión de la oferta de mano de obra.

8 A partir de diciembre de 2009, se comienza a hacer uso de la resolución de 1993 de la OIT, la cual cambia el límite de escala de personal ocupado en las empresas, pasando de 10 a 5 trabajadores. Acorde con el principio de la ONU sobre la utilización de normas internacionales, el DANE realizó la actualización de parámetros con la revisión estadística correspondiente, sustentada a través de la encuesta de micro establecimientos, donde se encontró evidencia de que las empresas que ocupan entre 6 y 9 empleados generan empleo formal.

9 Dirección de Metodología y Producción Estadística – DIMPE METODOLOGIA INFORMALIDAD GRAN ENCUESTA INTEGRADA DE HOGARES – GEIH

3. CONTEXTO INSTITUCIONAL PARA EL