Dé las por los alimentos que recibe. Los alimentos nos llegan como regalo del «Dador de la Vida». Recíbalos con humildad y gratitud. Se nos dan para mantener la vida en la Tierra y para ayudarnos a hacer realidad nuestros más acariciados sueños. Por suerte o por des- gracia, nací durante la Segunda Guerra Mundial y me crié en Hiroshi- ma, de modo que mi estómago experimentó la verdad de lo que estoy Cuando recibimos el alimento, nos llega con amor, como una bendición del mundo.
2. Coma alimentos completos. Los seres humanos somos productos de la naturaleza al igual que lo son las estrellas, los árboles y las plantas. So- mos uno con la Tierra: sus minerales circulan por nuestra sangre; somos uno con las plantas: sus elementos nutritivos hacen funcionar nuestras cé- lulas y su fibra nos ayuda a eliminar los desechos indeseados; somos uno con la lluvia: nuestros cuerpos se componen en su mayor parte de agua; somos uno con el Sol: sus rayos dan vida a todo lo que hay en el planeta. Evite los alimentos que han sido despojados de su contenido nutritivo o que han sido tan procesados que son más productos de laboratorio que de la naturaleza. Coma alimentos completos, frescos, no procesados y, siem- pre que sea posible, que sean cultivados orgánica o biológicamente. Estos alimentos le proporcionarán cantidades óptimas de nutrición y poder. También le ayudarán a evitar substancias químicas dañinas que conducen a la enfermedad y la desdicha. Lo conducirán a una vida armoniosa.
Coma sobre todo cereales completos, como arroz, mijo, cebada, avena y maíz integrales, y verduras frescas, particularmente de la variedad de hoja verde, como son por ejemplo las coles y la lechuga verde. Los cereales in- tegrales proporcionan energía en abundancia (los hidratos de carbo- no complejos son el combustible más eficiente y potente del planeta), así como proteínas, vitaminas, minerales y fibra. Las verduras frescas son mi- nas de vitaminas, minerales y fibra. Estos alimentos estimulan el sistema in- munitario y los órganos excretores y nos proporcionan energía duradera. 3. Mastique bien. La masticación es un paso esencial de la digestión. Los seres humanos podemos comer cualquier cosa, pero primero debe- mos masticarla. El alimento que ha sido bien masticado, puede ser bien digerido y eliminado. Los alimentos que se han masticado sólo parcial- mente no pueden ser digeridos en su totalidad, producen todo tipo de trastornos gástricos e intestinales y conducen a la enfermedad e infelici- dad. Mastique cada bocado entre 35 y 50 veces; con ello obtendrá una buena salud, pensamiento claro y digestión feliz. Masticar bien ejercita los músculos de la boca, mandíbula y cuello, lo cual aumenta la irriga- ción sanguínea del cerebro, que necesita treinta veces más oxígeno que el resto del cuerpo. Por eso, cuanto más se mastica, más inteligente se es.
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4. Evite el exceso de grasa. La parte más peligrosa de la dieta actual es la grasa. Está demostrado que es cancerígena. Obstaculiza la provisión de oxígeno y sangre a los tejidos de todo el cuerpo. Sin sangre ni oxíge- no las células mueren: el cuerpo envejece prematuramente y hacen su aparición las enfermedades degenerativas. El consumo excesivo de gra- sa es causa de cáncer, enfermedades cardiacas, hipertensión, diabetes mellitus no dependiente de insulina, demencia senil precoz y apoplejía. Los alimentos de origen animal, especialmente la carne roja, los pro- ductos lácteos y los huevos, están cargados de grasa. Si consume estos alimentos, cómalos con moderación.
5. Coma alimentos propios de la región y la estación. Vivimos en con- diciones climáticas específicas, igual como las plantas que crecen a nuestro alrededor. Deberíamos comer los alimentos que viven en las mismas condiciones que nosotros. A las personas que viven en
les va mejor comer pescado y grasa de ballena que comer los alimentos y frutas propios de Brasil, y viceversa. Lo mismo vale para todos los otros climas. Cuando comemos los productos de la naturaleza, consu- mimos la energía que entró en la creación de esas plantas. Consumimos nuestro clima y todas las energías que influyen en nosotros diariamente. Esto facilita la adaptación del cuerpo a las estaciones, al tiempo atmos- férico y a los retos que enfrentamos en nuestra vida cotidiana. Si no pue- de comer alimentos cultivados en su región, coma alimentos que se pro- duzcan más o menos en la misma latitud. Trate de evitar los alimentos que no crecen en su propio clima.
6. No coma en exceso. Comer en exceso sobrecarga el organismo, aña- de kilos y dificulta la digestión. Esto favorece las enfermedades cardia- cas, los problemas intestinales y hepáticos y entorpece el pensamiento. En Japón decimos que cuando el estómago está un poquitín vacío, la mente está ávida de conocimiento. Pero cuando el estómago está lleno, la mente también está llena. Yo creo que si comiéramos menos, tendría- mos menos problemas de salud.
7. No coma inmediatamente antes de acostarse. Es un hecho bien do- cumentado que durante el sueño el cuerpo se cura a sí mismo. Sin em- bargo, esto no ocurre si el estómago está lleno al irnos a dormir. La ener- gía que debería dedicarse a sanar se dedica a la digestión. Un estómago lleno impide el sueño profundo y el adecuado descanso. También pienso que un estómago lleno nos hace soñar en exceso y hace desagradables nuestros pensamientos. Esto nos afecta al día siguiente, causándonos le- targo y mal humor.
Estos son mis consejos para comer sano. No son demasiado rígidos. Cualquiera los puede seguir, y obtener mucho provecho de ellos.
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