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5.2 Waveguide loss measurement

5.5.4 Measuring the microscopic loss of a waveguide

5.5.4.2 Wavelength modulation

los objetos.

Cuando observamos la relación de Elvira con los objetos podemos evidenciar dos aspectos relacionados entre si. La posición esquizoparanoide los progresos que se dan en el yo, en las relaciones con los objetos y en los mecanismos que usa como defensas. Klein (1952) describe así:

[…] b) Relaciones de objeto, moldeadas por la libido y la agresión, por

el amor y el odio, y penetradas por una parte por la ansiedad persecutoria y por la otra por el corolario de ésta: el reaseguramiento omnipotente que deriva de la idealización del objeto. (Klein, 1952, p. 80)

Esta persecución de sus objetos internos se evidencia en la tiranía de los mismos, en la severidad con la que debe aguantar el maltrato para poder trabajar, comer y cuidar se sus hijos. En la quinta y sexta sesión Elvira afirma que:

Pero eso de trabajar en la calle es muy duro, eso le dan duro a uno, eso si uno quiere vender donde uno quiera, eso tiene que aguantar pata.

Pues así, si uno llega al semáforo y si hay gente ya vendiendo ahí, pues no les gusta. Entonces le dan a uno duro, pero uno tiene que aguantar. Y volver al día

siguiente y así se impone uno, porque si ellos tienen que comer, yo también. Si ellos tienen que trabajar, yo también. Así que uno tiene que aguantar, mucho. Si uno quiere vender y si uno quiere comer. Uno tiene que aguantar, no dejarse. Porque la calle no es de nadie. Uno se puede hacer donde quiera, mejor dicho uno tiene que aguantar, porque hay días en que la policía le quita a uno las cosas así que trabajar en eso es muy duro, la calle es muy dura. Por eso es que quiero para mis hijos otra vida.

Klein (1946) amplía el marco de incidencia de las ansiedades tempranas y sus defensas cuando afirma que estas “ejercen una profunda influencia en todos los aspectos

del desarrollo, incluyendo el desarrollo del yo, superyó y relaciones de objeto.” (Klein,

1946, p. 10-11). Pero es Meltzer (1978/1990) quien en el quinto capítulo del segundo volumen de Desarrollos Kleinianos describe las seis formas típicas de la ansiedad

persecutoria que se encuentran en la obra de Klein:

Primero, se puede estar perseguido internamente o en forma externalizada

por proyección, por una parte mala del self que puede tiranizar, corromper, asustar, seducir, amenazar y hacer propaganda para magnificar los celos y la

desconfianza y así atacar la relación con el objeto bueno […] Segundo,

perseguido por objetos malos que parecen estar primariamente dedicados al

control tiránico, la frustración, el avasallamiento […] En cuarto lugar,

encontramos una ansiedad persecutoria muy severa que surge de la formación de un objeto bastante maligno mediante la identificación proyectiva y consiguiente

fusión entre las partes malas del self y del objeto […] es el tirano, o el tirano

realmente sádico que debe distinguirse del padre puritano y severo o Superyó. (Meltzer, 1978/1990, pp.40-41)

Elvira se encuentra en posición depresiva, donde la seguridad, el bienestar y la felicidad de los objetos constituyen la preocupación principal.

Además este bebé que va a nacer, me va a dar más fuerzas para seguir adelante, yo sé que Dios me lo mandó por algo. Es que va a ser el reemplazo de mi marido, porque lo que le daba a él, se lo voy a dar a mi hijo, que la comida que le daba a él, se la voy a dar a mi hijo, este bebé va a ser la fuerza que me va a dar para salir adelante.

A mi me ha tocado hacer muchas cosas, y ahora tengo que empezar de nuevo. Yo les voy a demostrar que sí puedo a todos, a mi marido y a la familia de él. Es que ellos me dijeron que yo había hecho todo por salir adelante, que yo había hecho por mi marido, lo que ellos no hicieron por él. Yo estuve con él 9 años, viviendo con él, teniéndole todo listo, que si la ropa, que si la comida, que si la casa arreglada, en fin todo listo para él, para mi familia.

Es que yo no quiero que mis hijos digan que los abandoné, que no luché por ellos. Así que les demostraré que yo puedo, que podré salir de esta. Sí, es que yo ya lo he hecho. Además donde estoy trabajando me ha ido mejor, ya le cogí el tiro. Es duro pero ya empecé a ahorrar para poder tener algo cuando salga

de aquí. Ya me empezó a dar resultado, lo que estoy vendiendo así que podré ahorrar algo y salir con algo de plata para volver a empezar.

Es que a mis hijos me toca decirles que no tienen papá, que no les interesa. Que no va a ver por ellos. Yo no quiero que digan de mí que los dejé, que los abandoné, que no me interesaba por ellos. Porque además yo quiero que ellos sean mi apoyo cuando yo no pueda. Cuando esté enferma o esté en el hospital. Porque yo les estoy enseñando para cuando yo no pueda, puedan ellos hacer las cosas, para que sean mi apoyo cuando lo necesite. No que sea como mi mamá que nunca se interesó por nosotros.

Yo también quiero decirle a mis hijas que ellas no deben dejarse maltratar, por nadie. Porque eso que yo viví con él, en todos estos años fue terrible, y no quiero que ellas se dejen hacer lo mismo que yo. Es que no está bien que uno se aguante eso. Como tampoco que uno deje de tener contacto con su familia, porque eso es muy difícil. Es que yo quiero que ellos tengan eso que yo no tuve.

Mis cuñadas me dijeron que ellos también se hacían cargo del bebé que estoy esperando pero no, con papeles no, si este hijo es el que me va a traer más fuerza para trabajar, para sacar a mis hijos adelante. Yo no quiero que más adelante mis hijos me digan que yo los abandoné. Así que les voy a decir que no, que si me quieren ayudar mientras salgo adelante, sí. Pero si quieren que les dé papeles de mis hijos, no. Sí, es que no quiero que mis hijos sientan lo que es el abandono. Eso de que la mamá se olvide de uno, de hacer las cosas, de estar pendiente de los hijos. Que después tengan que pensar que los abandoné, que no hice lo posible por mantenerlos. Así que no estoy dispuesta a eso. Y cuando vuelva a hablar con ellos, se los diré. Si me quieren ayudar con las cosas de la casa y el arriendo y el estudio de las niñas está bien, pero sin papeles.

Es que la gente también se aprovecha de uno, de la situación en que uno está. Y creen que porque uno está mal uno va a regalar a sus hijos, que uno va a dejárselos a la gente. Pero no, yo no, yo saldré adelante con mis hijos, no será fácil pero de alguna forma lo hago. Como cuando nació mi hijo, que yo no tenía ni ropa ni nada, pero las cosas fueron saliendo cuando nació. Y así será con este bebé, las cosas resultarán. De la misma forma me ha salido todo lo demás.

[...] yo no puedo regalar a mis hijos, porque ellos son mi fuerza. Si no los tengo a ellos no tengo fuerza. Es que por ellos es por lo que trabajo, por los que hago todo esto. Para salir adelante, juntos. Para que después de unos años, ellos vean que me esforcé por ellos hasta en los peores momentos. Que me ocupé de ellos, para que cuando yo ya no pueda trabajar ellos puedan hacer las cosas de la casa. Con eso cuando yo no pueda trabajar tanto sean ellos los que me ayuden a mi. No como mi mamá, que nunca vió por nosotros.

Yo lo que quiero es poder estar con mis hijos y que mi hijo, encuentre el buen camino. Porque yo le he rezado mucho a Dios para que me lo aleje de la calle, del vicio. Porque la verdad yo lo veía perdido. Ahora está haciendo una clase de música y está feliz. El quiere continuar y yo lo voy a apoyar, para que

piense en otras cosas, y como está animado yo lo voy a apoyar. Él esta muy contento con eso, y yo sé que viviendo más tranquilos la cosa va a mejorar, con la ayuda de Dios. Todo mejora. Ahora sé que puedo ir a familias en acción para lo del colegio, para que coman en un comedor cuando no hay. Pero antes yo no sabía nada de eso, así que doctora eso es lo que quiero.

El predominio del superyó en Elvira la sume en la compulsión a la repetición. Ya que no hay espacio para el aprendizaje por la experiencia o por sus consecuencias. En la cuarta y séptima sesión afirma:

[…] es que al principio él responde y eso, pero eso le dura poco. Porque

cuando no quiere ir a trabajar, se queda en la casa, no se baña, no se arregla, no sale, vende la ropa que tiene buena y se queda con lo peor. Y yo le digo que se afeite, que se bañe, que salga a trabajar, pero él no quiere. Es que a veces se queda tanto tiempo sucio que huele a indigente. Yo le decía que hiciera algo por él, pero no sé qué era lo que le pasaba. Entonces eso es lo que pasa cuando vivimos juntos. Y es que yo sé que si me quedo con él no progreso. Es que cuando él volvió a vivir conmigo las cosas como que empezaron para atrás, la plata no me rendía, y yo le exigía que me dejara la plata que eran veinte mil pesos diarios y a veces no llegaba con eso, es que ni siquiera con ocho mil, a veces con menos o con nada. Y yo no entendía, él salía a trabajar y yo sé que uno se hace eso. Pero es que cuando no quería trabajar no hacía nada. Y eso me hacía sentir a veces deprimida, a veces no me daban ganas de trabajar. Iba a donde mis cuñadas y ellas me decían que me habían dicho que si volvía con él, él no iba a cambiar, que siempre ha sido así. Entonces eso no se va a mejorar. Así que lo que yo quisiera es él allá y yo acá.

[…] yo no sé si es cierto o no, me han dicho algunas cosas y no sé si es cierto o no que mi esposo ya tiene otra mujer. (Llora) Es que es muy difícil; aquí dicen que los odian, a los maridos, pero la verdad los quieren. Lo de mi marido que tiene otra, pues yo hasta no ver, no creo. La verdad es muy duro. Uno aquí y él allá sin importarle nada. Sin importarle sus hijos y además viviendo en la casa donde yo vivía con otra mujer; con las cosas de uno. Es que me siento como utilizada.

¿Yo me pregunto cómo hacer para que mis hijas no se dejen maltratar?; porque yo tanto que no quería que me maltrataran en mi casa y me maltrató otra persona, yo no quiero que mis hijas pasen por eso. Así que lo que quiero es que ellas no pasen por eso, porque es muy difícil así, vivir así es muy duro.

Considera la culpa como una forma grave de remordimiento y arrepentimiento ,

que encierra “el miedo de haber producido un daño irreparable al objeto” (Meltzer, 1998, p.27). Culpa persecutoria que en Freud se relaciona con la “crueldad del Superyó”, producto de la “crueldad del desplazamiento sobre éste de una cantidad de

[…] es que yo creo que estoy pagando eso de dejar a mi mamá sin volver

nunca, por haberla abandonado, por irme y no volver. Es que ahora estoy pagando eso; el haberme ido y no haber vuelto nunca, que ella me buscara y que no me encontrara nunca más. Eso lo estoy pagando ahora, con ese olvido.

9. El suicidio se convierte en la única salida de Elvira frente al maltrato del