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WBL programmes: quality, demand, and marketing

El proceso de neoliberalización ha acarreado un acusado proceso

de ”destrucción creativa”.

HARVEY, David.

En la década de 1980 se marcó el inicio de un nuevo periodo en la economía y la política mundial

debido al históricamente conocido maridaje entre Reagan-Tatcher quienes, a ambos lados del Atlántico planteaban una estrategia política de apoyo a

la industria privada que pretendía transferir

el dominio de los sectores económicos públicos- como la industria eléctrica, los acueductos, las

comunicaciones y la cultura- a la esfera privada

liberándolos “de toda forma de interferencia estatal”

(HARVEY: 2007), asegurando que la mejor manera de

erradicar la pobreza en el mundo era mediante el libre desarrollo de la competencia en un terreno

institucional que promoviera la privatización y

defendiera los derechos de propiedad intelectual bajo los escenarios de “<Gobierno limitado>,

<desregulación>, <privatización> y <cultura de empresa>”(WU: 2007, 13)

En este proceso el neoliberalismo se ha tornado

hegemónico a través de su forma de discurso al punto

que, como airma Harvey (2007), tiene una fuerte inluencia en los modos de pensamiento de la sociedad

actual hasta llegar a hacer que ésta sea la manera “natural” en que muchos de nosotros “interpretamos,

vivimos y entendemos el mundo” (HARVEY: 2007, 7) mediante la instalación en nuestra subjetividad

de lo que se llaman las políticas del deseo11. Con

11 Este concepto se encuentra en “Micropolítica. Cartografías del deseo” de Félix Guattari y Suely Rolnik. http://www.rebelion.org/noticia.

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esto quiero decir que el sistema ha penetrado tan profundamente en nosotros- en nuestra singularidad

y en la construcción de nuestra subjetividad- que con

cada acción diaria consumimos productos, ya sean del

capital industrial, del inanciero o del cognitivo.

Productos que cumplen la función de ofrecernos “mundos mejores” que el actual. El neoliberalismo

visto en estos términos, es “la dictadura ideológica

de la era democrática” (ZIZEK: 2012)

L a p r o m e s a d e l p a r a i s o Suely Rolnik, esquizoanalista brasileña con investigaciones en crítica cultural, hablaba en una entrevista sobre capitalismo y arte, acerca de cómo

el neoliberalismo se basa en el sistema económico e ideológico que se conoce como “capitalismo

cognitivo”12, para de esta forma no producir exclusivamente mercancías, como se sabía del capitalismo arcaico (industrial), sino que se vale de

la autonomía que le otorga el control de esas fuerzas

creativas-afectivas, mediante la política del deseo,

para fabricar mundos (LAZZARATTO, citado por Rolnik: 2006, ). Control que comenzó con la aplicación que Bernays tomó de las teorías psicoanalíticas

freudianas sobre las masas por medio de las campañas

publicitarias que “recrean mundos con los que el

consumidor se va a identiicar y luego va a desear”

(ROLNIK: 2006, ). Este es el terreno sobre el que estas

mercancías van a ser producidas, como ya lo expliqué

anteriormente.

Estos mundos de signos publicitarios son portadores de la idea de que existen paraísos que podemos alcanzar

mediante la ruta que la cultura de masas nos señala, es

decir, lo que Rolnik (2006) nos quiere mostrar, es que

12 Que es aquel que usa las capacidades creativas del “cognitariado” y ya no sólo las fuerzas mecánicas del proletariado (ROLNIK, 2006).

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el modo en que esto funciona es haciéndonos creer,

al cognitariado, que debemos invertir toda nuestro potencial afectivo13 para acceder a lo que ella llama

los VIP’s que son totalmente inalcanzables. De allí, la paradójica comparación con el paraíso, que como

la religión judeo-cristiana lo conirma, su único

enraice con la realidad es mediante la fe14.

13 Jimena Andrade (2013), en un texto en donde revisa el contenido de una entrevista a Suely Rolnik acota la siguiente aclaración acerca del afecto: “No hay que confundir el afecto con la emoción o el

cariño, es importante deinir esta noción desde la

afección. Para Rolnik, las afecciones o el afecto, son los trazos de los otros cuerpos en nuestros cuerpos, es el efecto vivo de las afecciones de otro cuerpo en la propia experiencia vital; es nuestra voluntad de potencia como sinónimo de deseo”.

14 A la luz de esta idea quisiera pedirle al lector que mantenga en su mente la coyuntura del

Mito de Ronald Barthes que expongo en la página 19, para ir esclareciendo la forma en la que el mito se va transformando en arma a favor de los “desencantad(oa)s”.

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Una de las cuestiones fundamentales de mi crítica

es la metodología macabra que usan quienes están al mando del sistema para imponer mediante la fuerza física- y la sugestión y sujeción psicológica- su

voluntad de homogenizar las sociedades a lo largo

del planeta mediante las economías de libre mercado. Este fenómeno, que todos conocemos más que bien y que se llama globalización, ha sido indagado múltiples

veces por profesionales de distintas materias. Todo

esto, para introducir a una periodista canadiense

que basa su investigación en la urgencia de revelar

estas estrategias a partir de la recuperación de la memoria histórica. Naomi Klein, escritora de “The Shock Doctrine: The rise of the disaster

capitalism”, en español “La doctrina del shock: El auge del capitalismo del desastre”, hace un recorrido histórico a lo que fueron los precursores de la economía del shock. Los Chigago boys, estudiantes

de la facultad de economía de la Universidad de

Chicago y alumnos de Milton Friedman, conocido por

ser Premio Nobel de economía en 1976, basaban sus

estudios en los experimentos con el electroshock que se hacían en el campo de la psicología y la psiquiatría. Lo que Friedman quería replicar en las masas era la capacidad que tenía el electroshock para borrar los recuerdos y regresar al sujeto a un estado infantil, para así reescribir su historia. La teoría de la economía del shock buscaba hacer esto mismo en las masas, y la forma de crear shock fue mediante guerras, crisis económicas, culturales- religiosas o

políticas, e incluso aprovechar el devastamiento que

resulta de las catástrofes naturales como en el caso

del huracán Katrina. Klein revela la intervención

de las teorías económicas de los Chicago Boys en las dictaduras de Chile y Argentina, la crisis económica

del Wall Street, La guerra de las Malvinas y el famoso 11S en EE.UU.

37 M u s e o s - m u l t i n a c i o n a l e s

Una de las primeras inversiones que se hicieron para fomentar esta nueva manera de sustentar la

economía global, usó el sector cultural, que antes estaba en potestad del gobierno, como elemento

airmativo, o más bien constitutivo del status social de una multitud de empresas emergentes durante este periodo histórico, que además consiguieron “transformar los museos y las galerías de arte en sus

propios vehículos de relaciones públicas” (WU: 2007, 18). Adjunto a esto se producía una réplica durante

la década de los 90 en respuesta a estas metodologías, que afectaban desde dentro la mecánica del arte, abriendo camino a fenómenos como la Fundación Guggenheim15 que comenzaron a tomar fuerza en

manos de empresarios. Estos poco a poco comenzaron

a introducir el vocabulario de los negocios y el

“ethos de las prácticas multinacionales” (ibídem) al

interior del campo artístico. “¿Sirven los museos

multinacionales simplemente para fomentar las estrategias políticas y económicas globales de los negocios multinacionales?” (ibídem) Esta es una cuestión importante para examinar la razón de este maridaje entre las instituciones capitalistas y el arte.

Acorde con lo dicho quisiera ejempliicar de manera

casuística cómo este fenómeno de la privatización masiva y la apertura de mercados, no omitió a la esfera

del arte y de esta misma manera, se evidenciará por

qué podemos hablar de “institución-arte”, ya no desde

supuestos teóricos o relexiones políticas, sino

desde casos reales que demuestran la presencia de lo

privado, por ejemplo, en el órgano principal del medio cultural plástico: el museo.

Thomas Krens, director de la Fundación Guggenheim, fue quien planeó y reorganizó la estructura

15 http://www.guggenheim.org/guggenheim- foundation

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burocrática del museo tal como la conocemos, buscó apoyo empresarial creando un programa de socios globales dentro de los que estaban el Deutsche Bank,

Hugo Boss y Samsung (WU cita a KRENS: 2007). Como Wu nos cuenta en su libro sobre la privatización de

la cultura en la era empresarial, ambos (los museos multinacionales y las empresas multinacionales):

Comparten un apetito insaciable por mejorar su cuota dentro de un mercado global competitivo y esta ambición les lanza a la expansión física y la ocupación de espacio en otros países. Asimismo, implica hacer acuerdos agresivos en un mercado libre y de manejar capital (dinero y/o arte) a través de diferentes fronteras. (WU, 2007, 329)

Con esta ultima cita se revela un conlicto al

interior del mundo del arte que para mi se hace urgente resaltar. En la institución-arte, así como

en el resto de instituciones, hay una evidente

relación colonial (poscolonial) por parte de los distribuidores hacia los productores (e incluso los espectadores), en donde se nos imponen unas condiciones determinadas de comportamiento y pensamiento acordes con el ethos del mercado16 del

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arte. Su función se respalda en la construcción de un

“sentido” que justiique su modus operandi y, como

ya lo he explicado antes, su herramienta es la esfera de las afecciones de los “colonizados”. Desde esta

perspectiva recordemos cómo en el capítulo anterior

expongo el uso de estas herramientas mediante la

doctrina del shock que propone Klein; no podríamos hacernos los ciegos ante el maniiesto interés de

la esfera económica-política en abarcar todos los campos de la creación humana, y siendo así, qué mejor territorio para esto que el arte y la estética.

Es muy importante anotar que el cuerpo, al igual que el arte y la estética, es uno de los lugares más instrumentalizados por el neoliberalismo, no obstante sea allí donde se activa esa capacidad de lo sensible. (ANDRADE, 2013, inédito)17

acuña para nombrar el modo de producción del sistema, entendiendo esta serie de prácticas como un ethos, o comportamiento, de las empresas privadas.

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A partir de los datos históricos suscitados en el

texto sobre la privatización de la cultura18, también

se podría ejempliicar cómo el Shock ha sido la

manera en que han impuesto estos nuevos estatutos

comerciales en el arte, al preguntarse rápidamente el por qué del eminente éxito de la “sucursal” del

Guggenheim Museum Bilbao en España en comparación

a la poca acogida que el pueblo berlinés le dio al Deustche Guggenheim Museum Berlin en Alemania. Esto se deduce acorde con la descripción que Klein hace sobre la función del shock en el documental homónimo a su libro, que parafraseando consiste en anular la memoria histórica para implantar una

nueva que no contravenga con los intereses de las

prácticas de las multinacionales, también llamadas

ethos mercantil.

A esto se refería Milton Friedman cuando hablaba en su teoría práctica de la Economía del Shock en donde se debía aprovechar la debilidad que enmarca

a una sociedad en crisis para implantar de manera

reiterada una serie ininita de privatizaciones. Bilbao y en general el país vasco, es pues un

territorio ideal para garantizar el éxito de un museo-empresa multinacional ya que es acogido por sus habitantes como una imagen emblemática que los distrae de pensar en las tragedias que acontecieron en su historia. A diferencia de Berlín, que como consecuencia de la guerra fría, fortaleció “desde creación, o la creatividad es uno de los sustratos perfectos para poder instaurar una política del deseo, que se instala en la capacidad creadora y desde ahí vende mundos idealizados, su poder se da mediante mecanismos de seducción y hechizo, para someter a los cuerpos y las mentes con la promesa de pertenecer a estos mundos ilusorios e idealizados” (ANDRADE, 2013)

18 En el capítulo titulado “Una imagen para la capital vasca” del libro de Chin Tao Wu, pagina 332 de la edición añadida en la lista de referentes.

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abajo” su cultura usándola como medio de resistencia, por ejemplo usando el lado este del muro de Berlín,

motivo icónico de la guerra como también de la unión

del pueblo, como “la mayor galería al aire libre del mundo”

El problema para el sujeto- artista comienza cuando los mecanismos operacionales del capitalismo

cognitivo, este que usa las fuerzas creativas de los

seres humanos como fuerza de trabajo, es aprehendido por los mismos y, lo que resulta más problemático aún, es aprobado como la manera más fácil, de conseguir sus

logros profesionales. Operación que al convertirse

en parte fundamental de la estructura psicológica de estos sujetos- artistas resulta responsable del “ego narcisista” que persigue con ahínco a los profesionales de esta área. Y sobre todo, aunque

pareciera que se les enaltece por su elevada función

en el sistema actual, ¡que no es nada más que la de

“producir cultura”! lo cierto es que la gran mayoría

de ellos somos la apretada clase media que sostiene y hace posible con nuestro esfuerzo reiterado el éxito de unos pocos artistas estelares19.

La industria del arte “debe” güetizar la mayoría de sus participantes cualiicados con el in de generar valor artístico […] el ejercito de trabajadores culturales sub y semi-empleados, realiza la función de aumentar precios de obras realizadas por un número selecto de artistas, cuya labor es a su vez lujosamente recompensada. (SHOLETTE: 2009)

19 Gregory Sholette (2009) realizó una investigación mucho más a fondo de esta circunstancia que acaece en el mundo artístico, que incluye estadísticas e información puntual que señala las consecuencias de esta metodología de la privatización.

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Quiero concluir este capítulo esperando que en la cabeza del lector ya se hallen estructurados los argumentos de ésta crítica. Con esto no pretendo persuadir a nadie sino confrontar la realidad política y económica mundial con la esfera artística,

que se ve relejada en la creación de la Industria de la cultura. Para terminar dejo a su consideración esta cita abierta para que la tenga presente en los capítulos siguientes.

Lejos de limitarse a una cuestión académica, la posibilidad de una colaboración histórica entre arte y capital, conlleva serias consecuencias para todo el que cree que la producción artística debe mantener cierta autonomía del mercado, o que el trabajo cultural es algo más que una simple labor instrumental, o más urgente que lo anterior, está la misión histórica del arte para comprometerse sin temor con la disidencia social. (SHOLETTE: 2009)

A lo que Wu responde:

El arte ya no representa la expresión humana sino las instancias de poder. El circuito contemporáneo del arte es el espejo de las políticas neoliberales. (WU: 2007, 13)

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45

S e g u n d a

P a r t e

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La crítica es el arte del gobierno de los hombres

FOUCAULT, Michel

A pesar de que el tono del texto ha sido

incisivamente ideológico, quisiera aprovechar esta

segunda parte para expresar de qué forma para mi la construcción del “sujeto político” está ligada a la

igura del artista. Y para esto debo aclarar que ya

no hablo necesariamente del artista que ha entrado

en la academia y/o que vive de la producción manual

o intelectual para el campo del arte, sino visto

más ampliamente, quiero esbozar a un artista que independientemente de su entrenamiento empírico o académico, está comprometido consigo mismo en la medida en que sus acciones repercuten en la

colectividad, ya que comprende la potencia creativa

que reside en él o ella. Desde este lugar argumento por qué me parecía indispensable ajustar el texto

primeramente con investigaciones que aportaran al terreno de la relexión crítica, bajo la premisa de

que mediante la reconstrucción de los factos no-

hegemónicos de la historia se haya un dispositivo

de cambio potentísimo, ejercicio en el que se basan

las investigaciones de prácticamente todos autores

que menciono en el texto20; para luego esclarecer el 20 Fals Borda, Foucault, Raunig, Sholette,

L (OA) S

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enunciado con el que comencé este proceso: ¿Pueden la estética y la ética retroalimentarse mediante el acto de creación?

Por acto de creación no solamente se debe entender

la actividad de un artista profesional o empírico,

es decir, que así como pido al lector que amplíe su marco de referencias del término artista, también debo pedirle que expanda los límites de este concepto.

Para ello, valdría la pena retomar a Suely Rolnik junto a su noción de “cuerpo vibrátil” o “el-cuerpo-

que-sabe”. Esta unión la ampliaré más a profundidad en la segunda parte de esté capítulo.

El capítulo de L(oa)s desencantad(oa)s se dividirá en dos partes provenientes de distintas ramas de la

investigación que, por supuesto no son tan distintas a la luz de este ejercicio; hablo de la política y el

esquizoanálisis ya que ambos se ocupan del ethos

del artista tanto lo colectivo como la subjetividad: al nivel de la macro y la micropolítica. Aunque con éste proyecto no puedo airmar que haya habido una subjetivación colectiva, si puedo contar que

hubo una transformación de mi práctica y un primer

acercamiento a la experiencia de la colectividad.

La primera parte se abordará desde en el principio de

la actitud crítica “en tanto que máquina discursiva y textual” (RAUNIG: 2008)- y pretende argumentar que

la acción inaugural de mi práctica artística, ésta

que toma forma de investigación en la primera parte

del texto- es en sí una actitud creadora, que se complementa con las luchas sociales (en mi caso con el

deseo de resistir) marcada por el inicio de una nueva práctica en mi producción artística: la colectividad.

Y en la segunda parte expondré la continuación de la crítica en tanto que máquina social tejiendo una red a partir de las nociones dislocadas de artista Wu, Rolnik, Klein, Zizek, Mesquita Y Buchloh, este ultimo quien se propone justamente esto con la historia de arte.

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y acto de creación, que menciono anteriormente, para sustentar la premisa que supone una relación intrínseca entre un componente estético y otro ético

M á q u i n a s d i s c u r s i v a s

La teoría se torna en violencia material tan pronto como prende en las masas. MARX, Karl

La Nueva Ola de la Crítica, escuela impulsada por los integrantes de eiPCP airma a partir de la teoría

kantiana que la crítica ya no es una cuestión del juicio, sino que precisamente se propone excederlo hasta el punto en que debe terminar en la producción, o sea debe producir un efecto en la realidad concreta y ya no sólo generar una aclaración teórica

sobre un escrito especíico, como se proponía anteriormente. La crítica – vista en estos términos-

es un instrumento para los que luchan, resisten y ya no soportan por más tiempo lo existente. Es a

través de una “rasgadura en el tejido de nuestra red epistemológica” (RAUNIG: 2008) que la práctica de la

crítica surge, es decir que allí en donde “la teoría

se torna en violencia material” (RAUNIG cita a MARX: 2008) es donde se gesta la transformación de sí. Luego a partir de la gestación de esta misma relexión en distintos sujetos, devienen acciones disidentes