Asociados a los problemas propiamente económicos de la economía de mercado, sometida a una extensa división del trabajo, que como hemos desarrollado en los dos apartados anteriores son el problema de los ciclos económico y el problema de la limitación de la competencia por la regulación o la concentración económica, Röpke veía una serie de cuestiones que se relacionaban con la cuestión económico-social, y que tenían una importancia central en su visión de la economía de mercado.
En primer lugar existe una relación muy directa entre el problema de los ciclos económicos, en particular con los períodos recesivos del mismo, con el desempleo masivo. Según Röpke durante la fase de la crisis económica que denomina ‘crisis secundaria’ el desempleo masivo que se produce hace que las condiciones de la economía para generar el equilibrio se vean seriamente afectadas, puesto que si bien se realizan finalmente, esto pone en grave presión el sistema socio-político. Especialmente el problema está en el factor humano cuando el desempleo trepa.
“En un primer plano de estos efectos desfavorables se encuentra el efecto del desempleo... El ciclo económico es, sino el único, al menos la mayor fuente del desempleo, que socava a las naciones industriales modernas. Cuan pernicioso esto es, puede ser visto con claridad cuando observamos que no es el promedio de salario sino el desempleo y la incertidumbre que proyecta en el futuro económico del asalariado, el que constituye el verdadero problema social de nuestro tiempo.”302
Las depresiones económicas, asociadas a la fase recesiva del ciclo económico, no sólo causan el problema del desempleo sino que están asociadas a una serie de problemas concomitantes como aumento de la capacidad ociosa industrial, crisis financieras, abruptos y arbitrarios cambios en la distribución del ingreso, y, finalmente lo que más nos interesa en relación a este apartado, una serie de problemas que repercuten sobre la sociedad como tal.303
302
“In the forefront of these unfavourable effects of cyclical fluctuations comes the effect on unemployment… The trade cycle is, if not the sole, at least the main source of unemployment, that scourge of modern industrial countries. How pernicious this is, is only recognized to the full when we realize that it is not so much the average level of wages as the danger of unemployment and the uncertainty that it introduces into the economic future of the wage-earner, which is the real social problem of our time.” C&C, pg.140.
303
Unemployment is a reflection of the monetary and material losses and the general contraction of economic activity which characterize the crisis and depression. Corresponding to the dismissed workmen, there are the closed workshops, the rusting machines, a mass of failures and bankruptcies with all the human tragedies bound up with them, the redistributions of incomes and wealth (in proportion to the
Por otra parte Röpke, asimismo, sostiene que, en las circunstancias en que escribe sus obras, existe efectivamente un problema de distribución del ingreso importante. En particular la economía de mercado es muy susceptible con respecto a este punt, puesto que precisamente su capacidad de asignar correctamente los recursos y de orientar la remuneración de los factores que intervienen en la producción no sólo depende de que el principio de la ‘soberanía del consumidor’ reine por sobre el del ‘dominio,’ sino que también requiere de una cierta distribución del ingreso para poder ser efectiva. Es conocido que en la demanda del mercado sólo se representan los deseos y las necesidades de los que tienen poder adquisitivo para expresarlas.304
En palabras del propio Röpke: “Es cierto que el mecanismo de nuestro sistema económico está constituido de tal manera que una y otra vez ajusta la producción a los deseos de los consumidores... Pero como quiera que en ello sólo se tienen en cuenta los deseos respaldados por el dinero, no tenemos derecho a considerar el resultado del plebiscito de los consumidores como una operación absolutamente satisfactoria y perfecta. Condenar por ello a nuestro sistema económico es cosa en que muchos caen con extraordinaria facilidad.”305
Pero el problema de la distribución del ingreso, en el pensamiento de Röpke, no se reduce a la desigualdad cuantitativa, siempre que haya condiciones de vida razonables para todos, sino que el núcleo reside en la justicia o injusticia en el origen de la desigualdad. El núcleo de la divisoria de aguas con respecto a la distribución del ingreso en el pensamiento de Röpke no se encuentra en la desigualdad, puesto que esta existe en todos los sistemas económico-políticos (incluyendo al propio sistema de planificación central sin propiedad privada, hasta los sistemas cuasi-feudales subdesarrollados) sino más bien en el origen de la diferencia, si esta se ha hecho realizando una contribución a los semejantes, o por el contrario, se ha realizado usando de privilegios de posición económica o política:
“La distribución de la renta es en todas partes desigual en el sentido de que existe un gran número de pequeñas rentas frente a un pequeño número de grandes rentas. Aunque no parece que nunca ni en ninguna parte –y menos en la Rusia soviética– haya excepciones a esta ley, la desigualdad está atenuada en algunos países por la existencia de una amplia clase media. Por el contrario, en otros países –que no son de ningún modo los países ‘capitalistas’ muy desarrollados– se pasa sin transición de la pobreza más miserable a la riqueza más insolente. Pero no sólo la diversa cuantía, sino también la diversidad de origen y
dimensions of the boom) which take place irrespective of guilt or merit. Finally, there is a series of more remote effects among which special attention may be drawn to the decline in the figures of marriages and births, the rise in the death-rate, the fall in the standard of living, the increase in criminality, and, lastly, the intensification of social and political unrest.” C&C, pg. 140-41.
304
“…no es lícito en modo alguno inferir de esto que nuestra ordenación económica, basada esencialmente en el sistema de precios, sea insuperable; pues es sabido que sólo cuentan para el sistema de precios aquellas necesidades individuales que van respaldadas por la necesaria capacidad adquisitiva... Pero, a su vez, nadie pretenderá afirmar en serio que esta distribución de la renta sea la mejor posible... Hay que precaverse mucho, pues, de entender como glorificación del sistema de precios y de sus funciones la explicación del mismo y, repitiendo el error de la escuela clásica, sacar de ello precipitadas conclusiones económico-políticas (liberalismo vulgar).”IEP, pg. 49.
305
naturaleza de las rentas es lo que una y otra vez hace dudar de la justicia del orden social establecido. Mientras una renta procede de trabajo tangible, que revela visiblemente el esfuerzo realizado para conseguirla, yendo por tanto en detrimento de la salud y la vida del que la ha creado, otra se compone de intereses, dividendos, rentas, beneficios y bonificaciones que no reflejan ningún trabajo visible, y a menudo ni siquiera invisible, y que son independientes de la salud del propietario. Por último, las grandes rentas no sólo confieren mayor poder de disposición sobre cosas, sino también mayor dominio sobre los hombres, consideración, influencia y cultura.306
Finalmente concluye fijando su orientación fundamental con respecto a las soluciones de este problema de la distribución alegando que esta no se resuelve por medio de la planificación central, en la que se intenta eliminarla artificialmente al precio de una concentración aún más contraproducente del poder económico y político, sino que en la economía de mercado, sometida a las deformaciones del ‘capitalismo histórico’ hay lugar para un juicio prudencial acerca de el grado de inequidad:307 “El problema a discutir no radica, pues, en si la suerte de los pobres mejoraría considerablemente en una sociedad en que no hubiese ricos; consiste, en realidad, en decidir si convendría más sustituir a los empresarios por funcionarios retribuidos y transformar las empresas privadas en explotaciones del Estado y, además, en determinar si los ricos han llegado ya a poseer en la sociedad actual un poder económico, político y social difícilmente tolerable y socialmente injusto.”308
Llegados a este punto es importante desarrollar un concepto fundamental del pensamiento de Röpke en cuanto a las consecuencias socio-económicas contraproducentes que generó la economía de mercado moderna que hemos introducido en el capítulo 13. Estructura Social y Economía de la parte IV. EL MARCO
EXTRA-ECONÓMICO. El mismo está constituido por el fenómeno que denomina
‘proletarización’. A diferencia de los que centraban el principal problema socio- económico de la economía moderna en la pobreza, la inequidad o la explotación, Röpke ponía énfasis en el grado de dependencia o independencia que generaba el sistema. Por eso el rasgo o característica esencial de la proletarización para Röpke consistía en la dependencia económico-social del individuo:
“...una parte menor o mayor de la población ha desembocado por doquier –en virtud de un proceso que puede denominarse de
proletarización, siempre que se dé la suficiente amplitud al concepto– en una situación sociológica y antropológica caracterizada por la dependencia económico-social...”309
De este modo queda de manifiesto que Röpke caracteriza a la proletarización como un fenómeno, al mismo tempo, espiritual y material-económico. En primer lugar es moral-
306
IEP, pg. 190.
307
La solución como veremos, en el capítulo 18. La Constitución Económica de esta misma parte de la tesis, está supeditada a la limitación de la concentración económica y al programa descenralizador de la economía y la sociedad en el pensamiento del autor.
308
IEP, pg. 26.
309
CSNT, pg. 19. A este respecto es importante señalar que la tendencia continúa. Según F. Fukuyama: “En contraste con el siglo xix, en que cuatro de cada cinco americanos eran sus propios patronos, sólo uno de cada diez está hoy en esta categoría.” El fin de la historia y el último hombre, pg.125.
espiritual en tanto la proletarización no sólo tiene que ver con recibir o no un salario, o en el monto del mismo: “Seguramente creen muchos todavía que la miseria del proletariado sólo radica en un salario insuficiente y en un horario de trabajo demasiado extenso. De esto sacan la conclusión de que se trata de una simple cuestión de nivel de vida material, que sólo puede ser resuelta mediante salarios más altos y jornadas de trabajo más cortas… Pero esta concepción explica simplemente la ceguera con que algunos círculos toman lo material como lo esencial y pasan por alto el problema más hondo de la naturaleza humana universal.”310
El problema socio-económico fundamental, para Röpke, va más allá, entonces, de las cuestiones materialistas, y reside, por el contrario, en que se ha llevado a una parte excesivamente grande de la población a una dependencia exclusiva de los ingresos monetarios, población que cada vez más se ve privada de la propiedad, lo que lleva a una dependencia que pone en riesgo los balances internos necesarios para una economía y una sociedad sanas: “…tales masas… se hayan acostumbrado a pensar exclusivamente en ingresos de dinero, y con la propiedad, hayan perdido incluso su concepto de categoría esencial y necesaria para el hombre, de que con una energía demasiado comprensible se busque un sustitutivo para la seguridad y solidez de la existencia, que anteriormente habían proporcionado las relaciones laborales a largo plazo, propiedad, reservas, autoayuda, solidaridad profesional y familiar… Al mismo tiempo, el trabajo se convierte de un fin de la satisfacción íntima de la vida en un simple medio, y las horas pasadas en el trabajo en un puro pasivo… Con tanta mayor vehemencia se busca una compensación al esfuerzo que indemnice el vacío interno del trabajo, pero, con demasiada frecuencia, esta compensación consiste en diversiones y distracciones que no son menos mecanizadas y vacuas que el trabajo mismo.”311
Este fenómeno se producía, según nuestro autor, en las naciones más adelantadas económicamente, debido a que en ellas había avanzado más la industrialización y la concentración económico-social: “Como proletarizadas en alto grado tenemos que considerar aquellas naciones en las que la decadencia del campesinado y del artesanado, la difusión de la gran industria y de las empresas gigantes, y la concentración de la propiedad han conducido a que una gran parte de la población se haya convertido en asalariados dependientes desprovistos de propiedad y urbanizados, que se encuentran encasillados en la jerarquía de las empresas gigantes-industriales-comerciales. No olvidemos que todo exterminio de una existencia independiente, por bajo que pueda ser su nivel de vida, fomenta la proletarización…”312
En concreto la falta de independencia está vinculada a una serie de intangibles como la autonomía que brinda la propiedad, la familia, la pertenencia a una profesión y a alguna asociación, la falta de tradición, etc. Así se va perdiendo poco a poco la misma imagen de una existencia adecuada a la naturaleza humana, que proporcionan continuidad y libertad e identidad. Produciéndose por consecuencia una ‘desvitalización’ y ‘despersonalización’ general: “Cabalmente, falta a los proletarios lo que caracteriza a los campesinos y artesanos, independientemente del tenor de vida material: la independencia y autonomía de la existencia plena, el arraigo en el hogar, la propiedad, el medio, la familia y la profesión, el carácter personal del trabajo, la tradición… La proletarización significa que los hombres entran en una situación sociológica y 310 CH, pg. 168. 311 CH, pg. 170-71. 312 CH, pg. 170.
antropológica peligrosa, que se caracteriza por la falta de propiedad, la carencia de reservas de toda clase (incluso los lazos de familia y vecindad), de la dependencia económica, el desarraigo, los barrios de viviendas hacinadas, la militarización del trabajo, el alejamiento de la naturaleza y la mecanización de la actividad productiva, en suma, por una desvitalización y despersonalización general.”313
Este fenómeno, como vimos en el capítulo 13. Estructura Social y Economía, de la parte IV. EL MARCO EXTRA-ECONÓMICO, estaba conectado con ese fenómeno social que denominaba ‘masificación’ y que consideraba característico de la sociedad y de la cultura modernas: “Estrechamente unido a la masificación, pero en manera alguna idéntico a ella, está aquel proceso patológico que designamos con el nombre de proletarización y, por cierto, en el más amplio sentido, tanto material como inmaterial, del desarraigo, de la ausencia de reservas, de la nomadización y, finalmente, de la tutela colectiva mecánico anónima.”314 De este modo Röpke caracterizaba los problemas socio-económicos de la economía industrial moderna sometida a la división racional del trabajo.