Chapter 6. Conclusions and Future Work
6.4 Work published
Por eso decíamos en nuestro anterior artículo que para conquistar el reino hastinapurano hay que tomar la espada (símbolo de la voluntad), convertirse en guerrero y avanzar con paso decidido hacia el campo de batalla. Solamente así podrá ser alcanzada la “paz profunda” citada por los rosacruces o la “pax triumphalis” de los olímpicos.
La máxima latina “Si vis pacem, para bellum” (“si quieres la paz, prepárate para la guerra”, atribuida al escritor Flavio Vegecio Renato) fue tomada por los gobiernos profanos del Kali- yuga (la edad de hierro) como una excusa para la promoción de una loca carrera armamen- tística que fue crucial en la segunda mitad del siglo XX y que alcanzó su clímax durante la crisis de los misiles (1962) en el marco del “Equilibrio del Terror” entre los Estados Unidos y la Unión soviética.
En un contexto iniciático la misma frase se interpreta desde una perspectiva diferente: “si quieres la paz (interna), prepárate para la guerra (interna)”. (AM 2)
“Retomar Hastinapura significa alcanzar un estado de conciencia superior, volver al origen, al centro, para restaurar el estado edénico de la humanidad primigenia, que tradicionalmen- te ha sido llamada “Hiperbórea” y que la Teosofía blavatskiana relaciona con las dos primeras razas-raíces. (AM 2)
Al aceptar nuestra naturaleza guerrera, deberíamos preguntarnos como punto de partida: ¿Qué hace un guerrero espiritual? Combate. ¿Y en dónde está exactamente nuestro frente de combate? Podemos situar nuestra guerra en las antípodas de toda guerra profana, sin vincu- lación alguna con fusiles, bombas, balas y todas las aberraciones a las que nos ha acostum- brado el mundo moderno. Nuestra guerra se fundamenta en la Paz y el Amor, en la armonía de los opuestos, no en la violencia ni el odio.
Nuestra guerra es doble: interna y externa, es decir que debemos hacer frente a un doble frente de batalla: uno adentro de nosotros, combatiendo a los dragones y las fuerzas hostiles que no nos permiten alcanzar la paz profunda y otro exterior: nuestra acción cotidiana para conquistar un mundo mejor. Este frente externo, ciertamente no queda muy lejos: podemos hallarlo en nuestro trabajo, en nuestra escuela, en nuestra casa, en la calle, es decir que nues- tro campo de batalla es el “aquí y ahora”, presente en todo momento. ¿Y por qué luchamos? Por la conquista de Hastinapura, lo cual significa: la construcción de un mundo nuevo y mejor, la restauración de la sociedad primordial.
Al referirse a la “yihad” o “guerra santa” promovida por el Islam, Antonio Medrano explica que ésta “reposa sobre la afirmación de la milicia y el combate como palancas para la ele- vación del mundo, como medios para asegurar la soberanía de la Divinidad sobre la tierra, como armas para hacer retornar a ésta a la ley celestial y, a través de ello, devolverle el orden y la unidad perdidos. (AM 3)
Recordemos en esta hora a los viejos maestros de la Tradición Perenne que, como parte del entrenamiento espiritual, ordenaban a sus discípulos antes de las prácticas de meditación: “Cierren los ojos y prepárense para el combate”. (AM 9)
La guerra interior –de naturaleza alquímica– se fundamenta en la identificación de [los] “yoes negativos” o “demonios” a fin de derrotarlos a través de la transmutación. El axioma “Solve et Coagula” (“Disuelve y coagula”) postulado por los viejos alquimistas describe este proceso: “disolver” significa matar nuestros demonios internos y “coagular” implica reen-
de una operación será el fundamento de la reacción a la siguiente. Piobb lo resumía de este modo: “Analiza todo lo que eres, disuelve todo lo inferior que hay en ti, aunque te rompas al hacerlo; coagúlate luego con la fuerza adquirida en la operación anterior”, mientras que Ni- colás Flamel decía: “Nuestra Obra es la conversión y el cambio de un ser en otro ser, como de una cosa en otra cosa, de la debilidad en fuerza, de la corporeidad en espiritualidad. (AM 14) La verdadera Yihad está ocurriendo –aquí y ahora– dentro de cada uno de nosotros. Y es absolutamente necesario que triunfemos en esa guerra santa para que en el mundo exterior reine de una vez por todas la verdadera paz, la PAZ PROFUNDA. (AM 15)
GUNAS
En los eventos pretéritos y en las personalidades históricas es posible descubrir la interac- ción de tres tendencias o cualidades de la materia que en la tradición oriental se denomi- nan “gunas”. Estas tres modalidades, presentes en todos los individuos, formas y fenómenos constituyentes de la manifestación, predominando una u otra según cada caso, son llamadas: Sattva: Armonía, claridad, equilibrio. Inteligencia. Color blanco. Impulso ascendente. Ser. Rajas: Pasión, anhelo, inquietud, deseo. Ardor combativo. Color rojo. Impulso horizontal y expansivo. Hacer.
Tamas: Inercia, apatía, pasividad, dejadez. Estupidez. Color negro. Impulso descendente. Tener.
Aunque la nueva civilización que anhelamos construir deberá cimentarse en sattva, es bueno recordar que la palabra sánscrita “guna” en su acepción original significa “lo que ata”, por lo cual en la liberación y reintegración última deberán ser trascendidas todas las gunas, incluso sattva. (AM 2)
De acuerdo a la filosofía inda, la Naturaleza (o la materia) posee tres cualidades primarias llamadas “Gunas” (en sánscrito: “lo que ata”), las cuales están presentes también en el ser humano y en toda criatura manifestada. Las tres gunas son conocidas como Rajas (lo activo, pasión), Tamas (lo pesado, inerte) y Sattva (lo puro, armonioso).
Rajas es el “Hacer” y Tamas el “Tener” y Sattva el “Ser”.
Sattva es el impulso que nos conduce hacia lo alto, mientras que Tamas nos tira hacia abajo, nos paraliza y nos hunde en la materia. Rajas –por su parte– significa la horizontalidad, la excitación y la expansión.
En toda manifestación material están presentes las tres gunas, pero siempre predomina una de ellas sobre las demás, por lo cual es posible hablar de una naturaleza rajásica, tamásica o sátvica. (AM 6)
te– es productora de hombres tamásicos que con su inacción perpetúan un sistema insano, mediante su conducta conformista, tibia y no comprometida. Una sociedad sin rumbo, des- centrada y sin propósito siempre será tamásica o rajásica, y sus integrantes estarán regidos por estas dos gunas ligadas a los dos primeros estados de conciencia: sueño-tamas y vigilia relativa-rajas.
Una vida con propósito y rumbo hacia lo alto es una vida sátvica, y tan sólo individuos equi- librados en Sattva podrán gestar un mundo nuevo y mejor, un planeta con seres humanos despiertos regidos por los cánones trascendentes: lo Bueno, lo Bello, lo Justo y lo Verdadero. Lo que nace de Sattva se denomina “Sâttvikâ” y está vinculado a las tendencias que nos llevan a la armonía y al despertar. (AM 6)
GURÚ
Véase: Maestros
HASTINAPURA
El nombre de esta ciudad proviene del sánscrito: “Hastin” (elefante) + “puram” (ciudad). Al asociarse tradicionalmente al elefante con la más pura sabiduría, entonces también podemos determinar que Hastinapura es “la ciudad de la sabiduría”. (AM 2)
Con relación a Hastinapura, esta ciudad no está construida en algún lugar remoto sino que únicamente puede ser ubicada en nuestro interior, más precisamente en nuestro corazón. No obstante, para que nosotros mismos podamos conquistar la ciudad sagrada se hace necesario
el abandono de la actitud comodona y apática que nos ofrece la sociedad moderna con su lema “seguridad ante todo”. Por eso decíamos en nuestro anterior artículo que para conquis- tar el reino hastinapurano hay que tomar la espada (símbolo de la voluntad), convertirse en guerrero y avanzar con paso decidido hacia el campo de batalla. Solamente así podrá ser alcanzada la “paz profunda” citada por los rosacruces o la “pax triumphalis” de los olímpicos. (AM 2)
HINDUISMO
Usualmente, el hinduismo es mostrado en occidente como una religión politeísta y atrasada, la cual da cabida a innumerables dioses y deidades. En primer lugar, es importante aclarar que el hinduismo NO ES una religión sino una tradición espiritual que acoge en su seno a varias religiones distintas. Aunque el nombre “hinduismo” –puesto por los extranjeros– ha terminado por imponerse, los mismos indos llaman a su espiritualidad universalista “Sana- tana Dharma”, esto es: “el Orden Eterno”. De acuerdo con Raimon Panikkar: “El hinduismo quiere ser la Verdad, pero no pretende darle un contenido esencial a esta verdad. La gran intuición del hinduismo es que cualquier verdad del orden del intelecto exige una limitación y con ello la exclusión de otras verdades. Por respeto a la Verdad las admite todas en el orden lógico. De ahí que donde el pensamiento lógico ve una contradicción el pensamiento del creyente hindú ve una diversidad más o menos armónica e incluso complementaria. (AM 5)
HISTORIA
La historia interpretada esotéricamente no es otra cosa que una “historia de la concien- cia”. Mientras que un historiador profano observará individuos y registrará hechos aislados, un historiador con una visión trascendental contemplará almas espirituales encarnadas en cuerpos temporales, enfrentando diferentes desafíos y tomando decisiones, al mismo tiempo que se desencadenan fuerzas metafísicas que actúan como el motor de la historia. (AM 2) La historia registrada en los libros es generalmente engañosa, parcial y escrita por los más fuertes y poderosos (los vencedores en las guerras o las clases dominantes). Teniendo en cuenta que la psicología sabe que la percepción a través de los sentidos es incompleta e inexacta, debería admitirse que la percepción de los historiadores también debe ser parcial y deficiente. Además, el registro de los eventos históricos suele estar supeditado a intereses particulares de naciones, clases sociales, grupos de poder, religiones e incluso sociedades secretas. No obstante, generalmente damos por válida la crónica histórica edulcorada y ma- niquea que cuentan los libros, las películas y los medios de comunicación sin tener en cuenta todos estos factores. Pero la “historia oficial” no es otra cosa que una simplificación de los eventos del pasado, por conveniencia, para justificar alguna acción de algunos grupos de poder o para el mantenimiento del “statu quo”. (AM 2)
Todos los eventos históricos poseen causas de naturaleza metafísica: fuerzas y energías suti- les en pugna que actúan como el verdadero “motor de la historia”. En este sentido, es nece-
sario comprender la acción de los egrégores e interpretar la historia universal como la punta del iceberg de un fenómeno espiritual cuyas raíces se encuentran en otros planos. (AM 2) La historia registrada en los libros generalmente es uniforme y se centra en los hechos po- líticos, militares y económicos, desplazando a un segundo plano los acontecimientos rela- cionados al Arte, la Ciencia y la Religión. Una interpretación holística de la Historia debe ser necesariamente cuadriforme, en la que las cuatro caras de la pirámide sean tenidas en cuenta. De este modo será posible acceder a una historia integral: política, científica, artística y religiosa, que será un registro más completo del desarrollo de la humanidad. (AM 2)