Será abordada en este apartado la temática del otro. Para tal fin se recorrerán dos caminos diversos y opuestos, por los cuales se arribará lógicamente a conclusiones divergentes.
El primer camino posible puede transitarse como un recorrido desde el yo hacia el otro. Allí, el sujeto individual será el punto de partida para alcanzar al otro y así volver a replegarse sobre la propia individualidad. I. Zizioulas identifica este camino con aquellos filósofos que hicieron de la conciencia el factor dominante de la
antropología, donde “la prioridad del yo sobre todo lo demás ha dominado la filosofía de Occidente casi desde sus inicios”.199
A modo de simple pincelada se mencionarán algunos pensadores que transitaron este camino. Se limitará a exponer a aquellos autores que el teólogo ortodoxo refiere en su obra y, por tanto, las ideas aquí expuestas corresponden a las manifestadas por el citado autor.
Parménides, como representante de la filosofía griega antigua, diseñó una antropología donde el ser es idéntico al conocer, obteniendo como resultado de este postulado una dependencia mutua entre ontología y epistemología bajo la idea de ipseidad.
Por varios siglos, los hombres, no sintieron ninguna necesidad de dar cuenta de la realidad de los otros hombres ya que su existencia aparecía como algo incuestionable y, por lo tanto, de ninguna forma problemática. Tanto para Platón como para la filosofía neoplatónica, el cosmos era entendido como una totalidad. A partir de dicha unidad lo plural surge como procesión o emanación y, por lo tanto, el hombre era identificado con el alma. Esto muestra que en el cosmos, la persona era considerada como una participación de lo Uno, excluyendo así toda pluralidad concebida como individuo o sujeto distinto uno de otro.
Ya en el siglo V, Boecio instaló una perspectiva individualista y de corte sustancialista al identificar a la persona con lo individual, con su tradicional definición: “la persona es una sustancia individual de naturaleza racional”.200 Aquí su punto de partida queda establecido en el marco de una “ontología de la esencia”201 y por lo tanto, la persona queda reducida a la individualidad de una naturaleza racional siendo el principio de individuación el factor constitutivo del ser personal.
En su reflexión San Agustín concibe a la persona como un ser absoluto, es decir, con un marcado acento en una unidad consistente y en la relación del hombre consigo mismo. Queda fuera de su comprensión de la persona la dimensión relacional. Para el santo de Hipona persona designa el en-sí y para-sí del ejercicio de la propia subjetividad.202
En el pensamiento moderno occidental varias voces representan esta tendencia de la primacía del yo sobre el otro. Hegel sitúa la comprensión del otro desde el
199 Cf. CA, 63.
200 BOECIO,Liber de persona et duabus naturas Contra Eutychen et Nestorium, 3.
201 G.GRESHAKE, El Dios uno y trino. Una teología de la Trinidad,Barcelona, Herder, 133. 202 Cf. Ibíd., 126.
movimiento de negación y asimilación, donde la negación de la alteridad es necesaria para alcanzar la autoconciencia.
Para Husserl, el otro es un instrumento de autodescubrimiento, el alter ego del yo. “Aún admitiendo incluso que el otro me constituye, lo entiende en el sentido de que me constituye sólo en tanto que es constituido por mí como mi propio constitutivo”.203
“El yo es primario, el otro existe porque yo existo y existe para mí”.204
Heidegger con su postulado del Mitsein205 avanza en el camino de la
comprensión del yo desde la perspectiva del otro. El Dasein206 incluye la comprensión
del otro, ya que el ser-con-otros refiere a la constitución ontológica del propio ser.207 Si
bien en esta propuesta, el filósofo da un paso importante, sin embargo al hacer del mundo el lugar indispensable para el encuentro con el otro, priva a éste de un papel constitutivo en ontología.
Una última muestra de la primacía del yo la encontramos en la filosofía nihilista. Entre los autores que la representan, Sartre dirá que “el otro es mi enemigo y mi pecado original” del cual hay que protegerse ante la amenaza de su presencia.
A la luz de las diversas perspectivas ofrecidas por los autores estudiados por I. Zizioulas y recorridos en este primer camino puede encontrarse una constante: todos parten del yo hacia el otro, pero para regresar finalmente al yo inicial.
El segundo camino a recorrer será el inverso, desde el otro hacia el yo, así sólo es posible acceder al yo tomando como punto de partida el ser del otro, siendo éste un concepto primordial.
Entre quienes se han comprometido en este caminar se hará referencia a dos representantes, conocidos en el ambiente intelectual como filósofos de la relación,208
ellos son Martín Buber y Emmanuel Lévinas, con quienes el teólogo griego se sienta a la mesa del diálogo crítico entablando con ambos un coloquio enriquecedor a través sus obras. Para ponderar mejor sus postulados se presentará sintéticamente la propuesta antropológica de dichos pensadores del siglo XX.
203 CA, 64.
204 E.HUSSERL,Formale und Traszendentale, 1974, 239s y 244s, citado en: CA, 64. 205 “ser-con”.
206 “ser-ahí” como ser arrojado a la existencia.
207 C.ROBERTS,El otro en la perspectiva de Heidegger y Lévinas [en línea], Buenos Aires, Universidad
Católica Argentina, 2013, http://bibliotecadigital.uca.edu.ar/greenstone/cgi- bin/library.cgi?a=d&c=Revistas&d=otro-perspectiva-heidegger-levinas, [consulta: 15 de agosto 2015], 106.
208 Cf. M. URE, El diálogo Yo-Tú como teoría hermenéutica en Martin Buber, Buenos Aires, Eudeba,