Hay otros elementos menos visibles en torno a las antologías. En sen- tido riguroso, no hubo una textualidad crítica que abordara la serie al mismo tiempo que se estaba desarrollando. Ante esta circunstancia, dos textos revelan algunos indicios que echan luz sobre el modo en que la recepción especializada aborda estos fenómenos literarios atravesados por el signo de la industria editorial transnacionalizada. Me refiero al
_______________
21El trabajo de Sebastián Hernaiz (2007) ofrece por extenso las disquisiciones referidas a la relación entre literatura y política en virtud de los años ‘90:
Mientras que la rearticulación del Estado post-2002 se ampara en la crítica a la dictadura y al menemismo como fuertes líneas de su constitución discursiva, en simultáneo, en lo literario aparece la necesidad de una relectura de los ‘90 que sea menos autocomplacien- te con el hoy al no buscar construirse en una rápida oposición descalificadora de un ayer nefasto, sino que pide una efectiva relectura de ese ayer para poder practicar realmente una conciencia de la diferenciación.
22Cuando digo “circuito de recepción” doy un nombre simplificado a los tres circuitos que propone Ítalo Moriconi en Circuitos contemporáneos de lo literario (Apuntes de investi-
gación). Allí distingue: “el circuito mediático (el del mercado mayor), el circuito crítico
(universitario o académico) y el circuito de la vida literaria propiamente dicha” (189), entendiendo este última como el encuentro entre escritor, libro y público –librerías, bares, universidad- que a partir de los ‘90 se da en Internet (192). Un cuarto circuito, que llama “alternativo” es aquel generado a partir de la emergencia de ONGs y talleres de escritu- ra creados en cárceles por ejemplo, de dónde surgen “escrituras no profesionales” que han logrado notoriedad en el marco de “los estudios culturales”(193).
“ellos mismos formadores de barrios” (8). La expresión del antólogo con- densa las dos problemáticas que atraviesan el prólogo de la antología Bue-
nos Aires/Escala 1:1: por un lado, la temática del barrio20 como principio
organizador de la antología y, por otro, la figuración del modo de creación y circulación de la escritura en el mundo virtual cuya cartografía puede seguir- se mediante los enlaces y los comentarios que intercambian sus visitantes tal como lo harían en el banco de una plaza, parafraseando a Terranova.
Se comprende así que, más allá de cuestiones referidas a nuevos modos de establecer relaciones, se trata además de una nueva concepción del espa- cio, de los lazos afectivos, de los modos de resistencia y de inclusión que subvierten el avance tecnológico y las políticas de mercado, utilizándolos para crear un cuarto propio.
Los prólogos también tienen en común breves reflexiones próximas a los problemas específicos de la política literaria como el debate acerca del rol del intelectual a partir de los años ‘90. Como ya mencioné res- pecto del cuento policial, ofrecen indagaciones acerca de las cuestiones del género literario que implica una escueta mención de filiaciones para luego identificar consonancias y disonancias entre ellas, y la práctica escrituraria de los narradores publicados.
La reflexión acerca del canon literario es la ocasión para introducir la referencia a los procesos históricos ocurridos en los años de formación de los jóvenes escritores es constante, ya sea en la descripción de la indus- tria editorial en el marco neoliberal, en el debate acerca de la transfor- mación del rol del escritor en ese contexto o en relación al auge de los medios de comunicación en el espacio público.
_______________
20En una entrevista realizada por Patricio Zunini, Juan Terranova establece la relación de los textos seleccionados con obras recientes como Las noches de Flores (Mondadori: Bar- celona, 2004) de César Aira, Cosa de negros de Washington Cucurto dedicada al barrio de Constitución (Buenos Aires: Interzona editora, 2003), Los lemmings y otros de Fabián Casas sobre Boedo (Buenos Aires: Santiago Arcos editor, 2005) y Montserrat de Daniel Link (Buenos Aires: Mansalva, 2006).
Disponible en: http://www.hablandodelasunto.com.ar/labels/Juan%20Terranova.html
En cuanto al impacto en la escritura inserta en la dinámica web, basta pensar en los plie- gues y despliegues que Daniel Link convierte en material narrativo a partir de la relación con su propio blog, declarada en la “Advertencia” con que inicia la “novelita” Monserrat. Por un lado, el pliegue de entregas vía blog en un texto publicado en el formato tradicio- nal de libro; el despliegue de las fronteras entre ficción y realidad a partir de la irónica declaración de que “los hechos y personajes son ficcionales”.
para una narrativa joven, parece comenzar creando las condiciones bási- cas para la escritura. El proceso fue lento, persistente y variado, más así respondió la textualidad a él referida: trabajos esporádicos, insistentes en la falta de atención por parte de los lectores especializados o no, cuya diversidad parece haber tenido lugar allí donde quedó el vacío crítico. Así como Woolf advertía que el reclamo por “una habitación tranquila” abría cierta discusión y dejaba pendientes los debates más específicos acerca de la literatura,2el lugar que todavía hoy ocupan las antologías de narra-
dores argentinos nacidos a partir de 1970 nos interpela acerca de qué cuestiones suscita un objeto literario carente de reconocimiento crítico.
En las siguientes páginas, intento hacer visibles dos problemas: el pri- mero surge al analizar cómo fue interpretada la transformación editorial producida a lo largo de los años ‘90. En ese contexto se manifiestan varias problemáticas que repercuten en la recepción de los jóvenes y del cuento en la década siguiente. El segundo, en cambio, revela coinciden- cias entre las antologías y artículos teórico-críticos que les son contem- poráneos no sólo en la fecha de publicación sino también porque están incluidas en la periodización que esos artículos permiten visualizar.
En la primera parte, mi propósito es confeccionar una trama de ope- raciones y géneros con un objeto de estudio en común, que da cuenta de los conflictos en la relación entre la tradición crítica y la construcción del “valor” de objetos nuevos pensados en su tiempo presente. En la obser- vación de este vínculo, me detengo en el análisis del sentido que adquie- re el formato de la antología después de 2001 cuando los modos colecti- vos de trabajo se constituyen en modalidades frecuentes en el mundo del arte y en el ámbito de la política.
El segundo tramo lo dedico a analizar los prólogos de las antologías como textos performáticos, partiendo de la hipótesis de que no se trata de textos programáticos sino de escrituras que se desarrollan simultánea- mente con el fenómeno de las antologías.
_______________
2Woolf se refiere concretamente a “la verdadera naturaleza de la mujer y la verdadera naturaleza de la novela” (10).