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In document Hacking Exposed (Laxxuss) pdf (Page 142-145)

La identificación de las relaciones estratigráficas conlleva necesariamente a que se realicen agrupaciones entre las unidades (como la del ejemplo del muro) con relación a los diferentes tipos de eventos que han ocurrido y su correspondencia.

Esta ordenación o agrupación significativa entre unidades relacionadas estratigráficamente entre sí, es lo que se conoce como fase, un proceso que conduce a elaborar posteriormente una periodización o secuencia de fases y que sólo puede culminarse una vez se tenga información con respecto al análisis de la materialidad de las unidades estratigráficas (más adelante en la interpretación se tocará este tema).

A pesar de que el análisis de materiales sea indispensable para completar la delimitación de las fases (y entre otras cosas para establecer fechas absolutas que permitan la datación de las unidades) los est atos de ada pe íodo puede o de a se a pa ti de las ela io es est atig áfi as si ha e efe e ia a los datos de ultu a ate ial (Harris. 1989, p.151).

El punto central de esta etapa del proceso, yace en poder establecer con claridad qué

ha e ue u a ag upa ió sea sig ifi ati a o espe to a ot a. Pa a ello, esulta de g a ele a ia, de a ue do o Ha is í id, p. , esta le e hitos est u tu ales o o st u ti os

que marquen diferencias entre diferentes momentos (o fases).

Evidentemente para el caso de la arqueología de la arquitectura, todas las unidades identificadas (o al menos la mayoría de ellas), corresponden a eventos estructurales en el sentido de Harris, aunque no necesariamente a eventos constructivos.

Al analizar las unidades presentes en un mismo sector, la función que cumple cada una de las unidades como soportes, preparaciones, pañetes, pinturas, daños, alteraciones, interfacies, etc., constituye un indicador, en conjunto con el estudio de las relaciones estratigráficas, que permite establecer o al menos suponer en este punto, la existencia de diferentes fases.

Esto conduce a que en cada sector se puedan ubicar unidades que resultan fundamentales, destacadas o notables (en el sentido de tener una mayor visibilidad) que pueden constituirse en hitos; identificar estos hitos o las posibles fases en cada sector por separado y diferenciar además de que tipo de hito se trata, será necesario para darle relevancia a ciertas unidades con respecto a otras.

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106 Algunas unidades corresponden a eventos o hitos de construcción, como los muros portantes y divisorios o las cubiertas, mientras que otras como por ejemplo los primeros acabados o decoraciones perceptibles (hitos decorativos) pueden relacionarse (por su posición estratigráfica) con la construcción de la casa, o con momentos específicos posteriores que se correspondan en distintos sectores o espacios del inmueble, en tanto que, como pautas decorativas seguramente involucrarán más de un elemento arquitectónico y guarden una cierta homogeneidad estilística (y material) en su apariencia.

Algo muy distinto ocurre con aquellos cambios puntuales o relacionados con el mantenimiento por ejemplo, que se verán limitados a un solo sector o a un solo elemento (o incluso a una fracción localizada de él).

Otros cambios, que tienen que ver con modificaciones de los espacios como

de oli io es, adi io es o su di isio es, puede o espo de a hitos t a sfo ado es del

inmueble en los que, seguramente al igual que como sucede con los hitos decorativos, se verán involucrados varios elementos, sectores y espacios del edificio.

Lo más importante de la identificación temprana de estas fases, dado que solo podrá finalizarse con la periodización, es que permite pensar cada una de las unidades en niveles diferentes de relevancia, lo que será fundamental en el establecimiento de comparaciones transversales a toda la casa y en la selección de las muestras que se vayan a analizar.

La agrupación de unidades permitirá en este punto ir estableciendo cómo fueron los diferentes momentos de la casa, información que deberá traducirse en términos espaciales para poder ver las transformaciones que se dieron, pero también, los cambios en la permeabilidad espacial de las diferentes habitaciones.

Así mismo la identificación de estos momentos, permitirá dar cuenta de cambios en las pautas culturales de los habitantes de la casa (como por ejemplo un cambio de un estilo barroco a uno neoclásico), o en las relaciones de jerarquía, uso o función del edificio (como una subdivisión del inmueble para albergar varias familias, o la construcción de locales comerciales, o de una segunda planta, etc.), lo que será relevante para poder realizar la interpretación socio- cultural.

IV.2.3. Correlaciones

Como ya se ha mencionado, una correlación consiste en establecer una relación entre dos unidades que no están físicamente (topográficamente) interactuando entre sí, pero que se puede suponer a partir de dos sentidos distintos (Harris. 1989, p. 147): o bien a partir de las relaciones estratigráficas que mantienen, o bien a partir de equivalencias en su materialidad (lo que requerirá en la mayoría de casos el uso de análisis arqueométricos).

Algunas de las correlaciones resultan ser más directas, como por ejemplo el mencionado caso de un papel tapiz presente en dos muros opuestos de una misma habitación y cuya equivalencia obvia puede conducir a identificarlos como una sola unidad que se repite, o

107 como una correlación del tipo igual a, mientras que otras, corresponden a correlaciones que Carandini denomina interpretativas y que son mucho más complejas, como por ejemplo establecer si dos papeles de colgadura en dos espacios distintos, pueden corresponder a un mismo momento.

El proceso de correlación, estará entonces marcado en primera instancia, por la comparación de unidades estratigráficas entre un mismo sector de una habitación determinada; así por ejemplo, establecer correlaciones entre las unidades de una puerta y las presentes en el muro en el que se ubica, permitirá saber cuáles correspondencias decorativas existían, para cada una de las fases identificadas, en cada uno de los elementos. Para ponerlo en otros términos, se trata de reconstruir las combinaciones: cuando la carpintería de la puerta estuvo pintada de blanco, que color (o que diferentes colores tuvo el muro) y cuál es su correspondencia decorativa cuando la puerta se pintó de dorado o se dejó con la madera a la vista, etc.

Evidentemente las combinaciones pueden ser múltiples y seguramente no exista evidencia física suficiente para poder establecer todas las correlaciones posibles, aunque seguramente también, los indicios faltantes se encontrarán en otros sectores de la habitación.

Esto conduce a la necesidad de comparar los diferentes sectores de un mismo espacio para intentar articular la posición estratigráfica de las diferentes unidades, identificando momentos o fases de cambio para la totalidad del espacio. Un buen punto de referencia para llevar a cabo esta tarea, además de identificar cuáles unidades son equivalentes (correlación del tipo igual a) y cuál es su posición dentro de la secuencia estratigráfica, consiste en comparar el número total de unidades (por ejemplo de pintura) entre un sector y otro, para poder establecer si los cambios han sido homogéneos para toda la habitación, o si por el contrario existen sectores que muestran un comportamiento distinto.

Una vez se logre tener una imagen de cada habitación, expresada en una SE, el paso siguiente corresponde a su comparación con las demás habitaciones de la casa. Los procedimientos seguirán siendo los mismos, aunque en este caso el cambio en la escala implica revisar cuáles son los elementos que se comparten entre dos habitaciones, es decir, las relaciones espaciales de continuidad/discontinuidad e interioridad/exterioridad (ver figuras 6 a 9 y 17).

Un mismo muro que divida dos habitaciones contiguas (tanto vertical como horizontalmente) o una habitación y un corredor por ejemplo, tendrá varias unidades constructivas equivalentes entre las secuencias de sus dos caras (o de sus dos sectores arriba/abajo para el caso de continuidades verticales), por lo que estas serán las primeras correlaciones que deberán establecerse.

Algo similar ocurre con los hitos decorativos o con eventos de transformación del edificio, que si bien pueden ser exclusivos de una habitación en particular, seguramente se encuentren también en otros espacios de la casa (especialmente cuando se trata de habitaciones contiguas).

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110 El proceso de correlación de unidades y en general de construcción de las SE en diferentes escalas, implica tener en cuenta que ciertas secuencias no podrán ubicarse de una única manera dentro de toda la matriz de la casa, debido a que las secuencias estratigráficas pueden ser multilineales y desarrollar líneas de secuencias paralelas (que únicamente mantienen fijas las relaciones estratigráficas entre sus unidades).

Harris define a las secuencias multilineales como se ue ias ue tie e luga ua do la

posición de algunas de las unidades de estratificación en un yacimiento no pueden ser determinadas a partir de la superposición. Por tanto, la secuencia estratigráfica del yacimiento desarrolla líneas separadas de evolución encuadradas en un tiempo relativo íde , p. .

Este tiempo relativo, implica que una misma línea (o secuencia unilineal) puede ocupar diversas posiciones con respecto a las demás líneas dentro de un cierto marco de tiempo, sin que pueda situarse su posición de manera unívoca, a menos que existan UE, que permitan identificar correlaciones equivalentes (iguales a) en algunas de las secuencias unilineales, o a menos que el análisis de los materiales se complete y la información obtenida limite el número de permutaciones (o posiciones que puede ocupar una secuencia unilineal dentro de la matriz general).

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