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2.12 A Dynamic Problem

a) Enseñando las Ciencias para democratizar el conocimiento y la investigación:

Este contexto, implica como deber ineludible, enseñar las ciencias en el sentido amplio del término, sin discriminación alguna, a todos los niveles y por todos los medios, esto constituye una condición esencial de la democracia y el desarrollo duradero, así como es indispensable reconocer plenamente el papel fundamental que juegan las mujeres en este proceso, tras siglos en los que las ciencias han construido su saber desde una posición machista. Es sobre esta base que conviene edificar la enseñanza científica y los programas de difusión y de divulgación de la ciencia. Los grupos marginados requieren además una particular atención, ya que a la alfabetización de la lectoescritura debemos añadir una alfabetización científica de base, en todas las culturas y en todos los sectores de la sociedad, y una capacidad para el razonamiento y para las competencias prácticas, así como una sensibilidad hacia los valores éticos, para que participen mejor en la toma de decisiones concernientes a los programas de investigación y a la aplicación de los nuevos conocimientos.

Desde la Declaración sobre la Ciencia, el progreso científico confiere una importancia fundamental al papel que desempeñan las universidades en la promoción y la modernización de la enseñanza de las ciencias a todos los niveles del sistema educativo. Es por eso que en nuestro país en desarrollo, es necesario reforzar la investigación de carácter científico dentro de los programas de enseñanza superior, y de los estudios universitarios, teniendo en cuenta las prioridades del país. La UCA está comprometida, no sólo en que la ciencia se haga presente en la sociedad, sino que la ciencia esté destinada al desarrollo de esta sociedad. Nuestra práctica de la investigación científica y la utilización del conocimiento deberían siempre orientarse al bienestar de la sociedad, especialmente a la lucha contra la pobreza, respetando en todo momento la dignidad y los derechos de los seres humanos, así como el entorno medioambiental, no perdiendo nunca de vista la responsabilidad que tenemos con las generaciones presentes y futuras. Pero ello requiere Enseñar las Ciencias desde una perspectiva diferente: La urgencia de la educación científica apremia en el país, mientras en otros países de la región el tema ya ocupa las primeras páginas de las agendas educativas desde hace años. Cada vez, en muchos países y en el nuestro aún más, la juventud “huye de la ciencia”, y me atrevo a decir, huyen de los mitos que propiciamos con una enseñanza de las ciencias

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dogmática. Mikulinski diría que “hoy enseñamos las ciencias como se enseñaban los

dogmas en la Edad Media”.

Algunos factores que están incidiendo en este miedo y alejamiento de las ciencias y la investigación en nuestro país son, entre otros, los siguientes: la ausencia de una política

nacional de desarrollo científico y tecnológico, inexistencia de un auténtico Consejo Superior de Ciencia y Tecnología. Ausencia de una Academia de Ciencia y Tecnología; currículos de formación débiles, desactualizados, descontextualizados y fracturados, contenidos desintegrados y desprovistos de una visión interdisciplinaria, metodología de enseñanza interesada en repetir y memorizar más que reflexionar, argumentar, comprender y aplicar; deficiencias en la preparación del profesorado en el plano investigativo, pedagógico y didáctico; falta de Presupuesto Oficial para I + D; inexistencia de fondos públicos para equipamiento de laboratorios educativos y científicos; amplios niveles de analfabetismo científico, tecnológico y biotecnológico; y total ausencia de programas de popularización de la ciencia.

b) Una cultura científica investigativa cimentada en una perspectiva innovadora del conocimiento científico investigativo: El pensamiento científico representa la más alta

expresión del desarrollo de la capacidad humana para interpretarse a si misma y a su entorno. Las concepciones que tenemos en torno a la ciencia y su desarrollo, son factor clave movilizador de las políticas y prácticas científicas y tecnológicas. Tanto la Filosofía de la Ciencia, como la Sociología de la Ciencia y las Ciencias Cognitivas, desde la década de los años 60, han contribuido a que la ciencia se conozca más a sí misma, y a que la actividad científica reflexione y desentrañe los procesos e intereses que la mueven. Este afán de sobreponerse a los mitos y creencias en todo tiempo, ha propiciado un acercamiento cada vez mayor al conocimiento científico, aunque nuevas creencias y mitos modernos parecen haberlos reemplazado, pues como atestigua Giordan, “lejos de conseguir la muerte de las creencias, continuamente resurgen en la

vida cotidiana, a su vez engendrando otras que crean sus propios mitos”.

Desde una Perspectiva Tradicional de la Ciencia el Inductivismo parte de la objetividad dela observación y del razonamiento. Para los empiristas, la percepción es la fuente y prueba última del conocimiento. El Racionalismo cartesiano parte del poder absoluto de la razón para determinar el conocimiento verdadero. De forma parecida, el

positivismo actual sigue presentando una imagen de la ciencia cargada de eficiencia a toda prueba, como sistema autónomo aislado del mundo, un conocimiento intrínseco, puro y absoluto.

Para la Nueva Filosofía de la Ciencia, presidida por el pensamiento de Thomas Jun y otros, la ciencia produce conocimientos válidos y útiles que están sujetos al cambio y desarrollo permanente. Se trata de una ciencia e investigación abierta al mundo a la sociedad, en la que convergen múltiples contextos e interacciones. Desde aquí, asistimos a un panorama científico con certezas derrumbadas que rechaza o pone en cuestión lo absoluto y la exactitud. La ciencia, en este sentido, es una construcción histórica condicionada por su época y por proyectos específicos. Un paso adelante en estas perspectivas presenta la Nueva Filosofía dela Ciencia del Giro Cognitivo, desde la cual se explica de qué manera los científicos e investigadores utilizan sus capacidades psíquicas para interactuar y construir la ciencia. La ciencia se desarrolla sobre factores primordialmente cognitivos y socioculturales, a través de procesos complejos no reducibles a reglas. Desde esta nueva visión la investigación científica cobra una fuerza

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emprendedora y relativizadora, siempre sujeta a la demanda social, pero también impregnada del potencial cognitivo de los investigadores.

c) Una Cultura Científica que transite de una visión determinista del conocimiento a una perspectiva de Complejidad: Habituados a una ciencia precisa y

cierta no es fácil cambiar de paradigma hacia una visión de complejidad, no linealidad y caos. Isabelle Stenger e llia Progogine nos llaman la atención sobre un cambio radical de perspectiva científico-investigativa, cuando afirman, “lo que siempre nos impresiona

es que en la Naturaleza se encuentra estabilidad donde se espera encontrar variedad, y se encuentra variedad allí donde, en cambio, se espera estabilidad”. En el mismo orden lanzan el reto de complejidad, interdisciplinario y transdisciplinario afirmando que “ha llegado el monto de NUEVAS ALIANZAS, ligadas desde siempre, durante

mucho tiempo desconocidas, entre la historia de los hombres, la historia de la sociedad, de sus conocimientos y la aventura exploradora de la naturaleza”. De forma parecida Edgard Morin nos cuestiona al afirmar que “el reto más importante para el conocimiento, la educación y el pensamiento es el conflicto entre los problemas globales, interdependientes y mundiales, por una parte, y nuestra forma de conocer cada vez más fragmentada, inconexa y compartimentada”, lo que desde su óptica, requerirá de nosotros como universidad una “reforma del pensamiento”. Desde que los fenómenos de la naturaleza, sabemos hoy, no suelen evolucionar linealmente como lo establecen las ciencias básicas, por el contrario, en la medida que varían sus condiciones iniciales, evolucionan de manera compleja, caótica y probabilística, ello contrae profundos retos para nuestras visiones clásicas parciales, deterministas, animándonos a examinar los problemas del país desde una perspectiva de complejidad y no de simplicidad. Quizás sean estas visiones parciales, unidisciplinares, muy en boga en universidades e instituciones del país, las culpables de que los problemas ecológicos, sociales y del desarrollo hayan contado con soluciones unidisciplinares fracasadas, cuando, por el contrario, son de naturaleza interdisciplinaria y requieren ser abordados desde una perspectiva de complejidad. De hecho, ya hace siglos Blaise Pascal lo dejaba establecido como una ley al decir, desde un punto de vista físico, “creo que es

imposible conocer las partes si no conozco el conjunto, y conocer el conjunto si no conozco las partes individuales”.

II. UNA RESPUESTA INSTITUCIONAL RELEVANTE AUNQUE INSUFICIENTE.