peligro de
'oenegización'.
20LEÓN I.; FSM: grandes medidas para graves problemas. Memoria del FSM. En http://www.forumsocialmundial.org.br.
de la expresión geográfica (realizar lecturas profundas de la aportación de Mumbai, Bamako o Karachi). Sin embargo, no fueron los debates sobre la articulación de las diversas ex- presiones organizativas y las luchas lo que atrajo la atención mayoritaria, sino el contenido del Manifiesto de Bamako, es decir, el debate sobre la identidad del FSM y la propuesta de ser actor en la “lucha por otro poder político”21. Ello con-
tó con dos momentos, claramente mediáticos, promovidos por los firmantes del manifiesto y otros compañeros latinoa- mericanos: el mitin de Hugo Chávez frente a miles de per- sonas, y otro, más restringido, la reunión del presidente de Venezuela con la Asamblea de Movimientos Sociales.
5. Mirando al futuro: los debates pendientes.
Frente a la polémica sobre el futuro del FSM que, sin duda, permeabilizará todo el debate en Nairobi, querría reflexionar sobre algunos aspectos. Las dinámicas y desarrollo de los di- versos foros han puesto de manifiesto que los ritmos locales, nacionales o regionales son distintos y que las prioridades son cambiantes. Gran parte del énfasis que animó y dio vida a los primeros foros provenía de altas dosis de vivacidad y energía del Norte. Tiempos de grandes movilizaciones en América del Norte y Europa, tiempos en los que los movimientos europe- os estaban en su punto más álgido y los foros eran espacios catalizadores, puntos de encuentro, momentos de intercam- bio y dinamización de ideas. Tiempos de euforia colectiva que nos empujaba a identificarnos y reconocernos… Hoy el Sur del continente americano vive su “momento álgido”, disfruta de éxitos nada deleznables y proyecta nuevos retos frente a las políticas neoliberales.Sus tiempos son otros22, sus necesidades, obviamente,
también. Se vive la integración latinoamericana -la relación Sur/Sur- como un reto imprescindible para conseguir que descarrilen los planes del imperio de los EEUU y si, como afirmó el presidente Chávez, “derrocamos al imperio (EEUU) en este siglo23”, no hay tiempo que perder. Aquí hay
esta mezcla de resistencias, cada una con sus grados y sus contradicciones, limitaciones e, incluso, claudicaciones. Po- dremos tener opiniones bien contrastadas, pero no puede obviarse que la situación política, por este dispar y contra- dictorio amalgama de gobernantes (Chávez, Kirchner, Taba- ré, Morales, Michelle Bachelet y ahora Daniel Ortega) son, a la vez, punto de llegada de innumerables resistencias de sus pueblos, y punto de partida hacia un nuevo momento y tiempo, que convoca esperanzas y abre una posibilidad de avanzar. Para los que hemos tenido el privilegio de compar- tir luchas con los pueblos centroamericanos, no podemos dejar de mirar con aliento el ascenso político que se produ- ce en el Sur del continente americano, aunque sólo sirva pa-
ra consolidar espacios de libertad desde los que seguir re- construyendo los anti-valores impuestos por el mundo-mer- cado, y seguir construyendo resistencias.
Por todo ello, sostengo que tiempos diferentes reclaman me- didas diferentes. Estamos en pleno debate sobre el futuro del Foro Social Mundial. A grandes rasgos -no exentos de simpli- cidad-, dos serían las posiciones latentes. Una, la de aquéllos que desearían un foro convertido en instrumento político pro- gramático, capaz de acceder al escenario de la política formal, como insistentemente reclamaba Chávez junto a algunos miembros del Consejo Internacional del FSM y reconocidos intelectuales de la izquierda en el mencionado mitin de Cara- cas: Ignacio Ramonet, Bernard Cassen, Samir Amin, Waldem Bello… La otra, la de aquéllos que perseveran para que el fo- ro continúe manteniendo su formato original, como espacio de encuentro, diálogo, articulación, canalización de energías y voluntades. Aquí hallamos a buena parte de los miembros del Comité Internacional: Antonio Martins, Chico Whitaker, Gus- tavo Codas... Con tal disparidad de opiniones respecto a la estrategia a seguir, se intuyen peligros.
Si nos dejáramos llevar por el entusiasmo y el clamor del “tiempo” latinoamericano y sus palpables prioridades, ca- bría pensar que, realmente se puede refundar el Foro Social Mundial para que sea un instrumento políticamente operati- vo, un instrumento transformador, capaz de hacer retroce- der y ganarle bases al neoliberalismo. Sin duda, podría ser eficaz, porqué negarlo. Pero opino que debemos enfocar la reflexión desde otra óptica: ¿realmente creemos que ya he- mos conseguido articular un movimiento de resistencia glo- bal? ¿No estamos aún en el proceso de integrar e identifi- carnos con los pueblos de otros continentes, con sus pecu- liaridades, expresiones organizativas diferentes y urgencias propias? ¿No existen exclusiones de clase, etnia, raza, edad, orientación sexual, género, que todavía necesitan apropiarse del Foro? Tal vez Mumbai, Bamako, Karachi (y ahora Nairobi) ¿no son la muestra del largo camino que nos queda por recorrer?
Querría acabar este recorrido por los Foros Sociales Mun- diales con la pertinente y oportuna propuesta de Antonio Martins :24“…al menos cinco tipos diferentes y coordinados
21Llamamiento de Bamako.
22LEÓN I.; El futuro del Foro Social Mundial. En Movimiento, núm. 404-405, febrero del 2006.
23Míting del Presidente Chávez durante el FSM de Caracas 2006. 24MARTINS, A.; op. cit.
de acciones innovadoras parecen esenciales para que el al- termundismo dé un nuevo paso:
“(…) al menos cinco tipos diferentes y coordinados de ac- ciones innovadoras parecen esenciales para que el alter- mundismo dé un nuevo paso:
> Estimular la coordinación horizontal y no jerárquica, y la generación de sinergias entre las acciones transformado- ras.
> Construir, a partir de los valores contra-hegemónicos y de la experiencia de las acciones locales, propuestas concretas de transformación social a escala planetaria. > Crear mecanismos horizontales de comunicación que
permitan que el Foro Social Mundial supere la fase de acontecimiento y pase a la de proceso permanente. > Estimular la aparición de múltiples centros de análisis de
la coyuntura mundial que ofrezcan pistas sobre temas, alrededor de los cuales es muy urgente la formulación de alternativas sobre regiones del mundo y saberes socia- les, entre los que el altermundismo tiene mejores condi- ciones de expandirse.
> Consolidar la identidad de la propuesta altermundista y presentarla claramente como alternativa para un planeta amenazado por la miseria, la barbarie y la devastación, diferenciando, al mismo tiempo, un proyecto emancipa- dor anterior.”