• No results found

convenios se han

tomado criterios

cuantitativos y

cualitativos.

• La financiación del conjunto del ciclo del proyecto, incluida la formulación y la identificación.

• La importancia que se da a la evalua- ción de todo el sistema, con evalua- ciones intermedias obligatorias.

• El reconocimiento de la actividad glo- bal de las ONGD, mediante el incre- mento del reconocimiento de gastos

indirectos entre un 9% y un 12%, de forma inversamente proporcional al volumen de la subvención.

• El reconocimiento de una amplia gama de gastos direc- tos del proyecto con el objeto de facilitar la ejecución y la eficacia de los mismos.

• La ampliación de las formas de justificación de las sub- venciones, que permite utilizar toda la gama contemplada por la Ley de Subvenciones, y la especificidad de lo que supone la cooperación al desarrollo en países terceros.

• Una especial relevancia del seguimiento técnico, lo cual re- duce la carga burocrática de la gestión de la financiación.

No obstante, permanecen todavía algunas dudas, como la definitiva concreción de los sistemas de justificación, el procedimiento conjunto de las comisiones de seguimiento, las relaciones con las OTC en proyectos transnacionales, o los formularios anuales que contienen algunos desgloses presupuestarios claramente innecesarios o reiterativos. Se- ría de esperar que la inflexibilidad demostrada por la Agen- cia en la ya publicada normativa de justificación de proyec- tos, no se reprodujera en la de convenios, pues los dos últi- mos elementos positivos sobre justificación antes mencio- nados, perderían su sentido y se regresaría a un sistema burocrático en la gestión de la financiación. Otra vez sería conveniente recordar que negociación no es imposición.

1.3. La resolución y sus resultados.

Aun cuando la Resolución publicada en el B.O.E. de 22 de agosto de 2006 debe considerarse como legalmente definitiva, al estar aún pendiente la firma de varios con- venios, este análisis es todavía provisional. Se centra fundamentalmente en porcentajes por zonas geográfi- cas y sectores de actuación.

Veintiséis ONGD han recibido financiación para un total de 101 convenios, con períodos de ejecución entre tres y cuatro años.

En esta convocatoria se reafirma el compromiso de apuesta por África y por los países menos adelant ados (PMA), superando incluso los objeti- vos marcados por el Plan Director:

• Al continente africano se le destina el 40,74% del total del presupuesto y, dentro de ello, para el África subsaharia- na, el 30,12%, y para el Magreb, el 10,62%. Conviene resaltar el desarrollo de actuaciones en países y zonas donde, hasta el momento, o no se es- taba presente, o se había hecho de forma muy esporádi- ca, como producto de emergencias humanitarias como Malí, Níger, Guinea Bissau, Sudán o Santo Tomé. En este marco son de especial interés las intervenciones de de- sarrollo y de co-desarrollo en todo el arco de la pobreza: Malí, Níger, Guinea, Mauritania, Marruecos, etc. El total de presupuesto destinado a África, Asia, Oriente Medio y los Balcanes alcanza el 57,18%.

• En relación a los 49 países considerados por Naciones Unidas como PMA, donde se encuentran 600 millones de personas que viven en las peores condiciones del pla- neta, y donde tradicionalmente la cooperación española ha tenido una muy débil presencia, la financiación que se les otorga en esta convocatoria supone el 39,91% de los presupuestos destinados a las diversas áreas geográfi- cas. Ello implica un giro profundo en la orientación de los fondos.

• La presencia en América Latina tiene un fuerte reflejo en la convocatoria, en la que se le destina el 42,82% de los fondos. La mayor incidencia recae en los países con me- nor desarrollo como Haití, el istmo centroamericano y los países andinos. Dentro de estas prioridades se ha dedi- cado una parte importante de los presupuestos a los paí- ses afectados recientemente por el huracán Stan (Guate- mala y El Salvador) u otras catástrofes naturales, como las recientes inundaciones (Honduras, Nicaragua y Repú- blica Dominicana).

• Sectorialmente el trabajo primordial se dedica a los servicios sociales básicos (salud, educación básica, ha- bitabilidad) con el 33,37%, seguido por actuaciones de proyectos productivos con el 22,83%, y temas de agua y medio ambiente con el 22,03%.

• Se ha hecho una apuesta específica hacia los convenios vinculados al fortalecimiento de la autonomía y derechos de la mujer, a los que se ha destinado el 13,85% del pre- supuesto.

Junto a interesantes

intercambios de

opiniones, prácticas y

experiencias, también

ha habido puestas en

común de apariencia

participativa, pero

ficticias en el fondo.

• Por primera vez se aprueban tres convenios-marco vinculados a las ac- tividades de ayuda de emergencia y humanitaria, así como en la preven- ción de catástrofes, estableciendo un sistema flexible, algo más ade- cuado a las características de estas intervenciones.

• En relación a la educación para el desarrollo y la sensibili- zación de la ciudadanía española, se han articulado tres propuestas orientadas hacia: la movilización y sensibiliza- ción de jóvenes en los espacios de la justicia, la paz y la solidaridad; la mujer como factor clave del desarrollo; y el impulso de los Objetivos de Desarrollo del Milenio de Na- ciones Unidas entre diferentes colectivos de la sociedad española: delegados sindicales, medios de comunicación, universidad, asociaciones de vecinos, organizaciones de mujeres, administraciones públicas y grupos parlamenta- rios.

2. Proyectos: la mejora de la herramienta y la

evolución de los fondos.

2.1. La convocatoria y las mejoras introducidas.

La Orden de Bases de 27 de abril de 2005 introduce ade- más nuevas tendencias en el mecanismo destinado a la fi- nanciación de proyectos de cooperación, que continúa sien- do una convocatoria de libre concurrencia, única y anual.

Junto a mejoras de tipo técnico ya señaladas para la convo- catoria de convenios, como son el incremento de la gama de costes directos, la financiación del ciclo completo del proyecto, el fortalecimiento del sistema de evaluación, el aumento de los costes indirectos, o la ampliación del abani- co de valoraciones locales; se introducen además otras va- riaciones de tipo estratégico, coincidentes con propuestas repetidamente solicitadas por las ONGD. Cabe destacar en- tre éstas las que siguen:

• Los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) cobran una importancia referencial, especialmente la cobertura de servicios básicos y el impulso de las capacidades y la autonomía de las mujeres.

• Se abren a su vez dos nuevas líneas específicas: cultura y desarrollo, y forta- lecimiento de la presencia de ONGD es- pañolas en foros e iniciativas transna- cionales. Por otro lado se refuerza de manera significativa otra línea práctica- mente desaparecida: la educación para el desarrollo y la sensibilización.

2.2. La resolución y sus resultados.

Por fin se ha invertido la tendencia a la estabilización o dis- minución de los fondos destinados por la AECI a las ONGD. En 2005 estos fondos crecieron en su conjunto en un 17,4%, lo cual alcanzó los 49.598.053,98 millones de euros en la resolución de proyectos. En 2006 el crecimiento, te- niendo en cuenta la resolución de convenios, fue del 43,8%, se invirtieron 130 millones de euros en la resolución de pro- yectos. Esta cantidad, aún insuficiente, no deja de ser una mejora sustancial que, una vez confirmadas las previsiones presupuestarias, significaría un imprescindible cambio de rumbo.

También puede observarse, especialmente en 2006, una mayor concentración geográfica y mejor adecuación al Plan Director, sobre todo a causa del despegue de los fondos de- dicados a África, y a la consolidación de las subvenciones a proyectos en los países prioritarios y en los PMA.

Por último, destacar el incremento de la financiación desti- nada a la línea de sensibilización que pasa de los 41.000 eu- ros en 2004, a 1.000.000 euros en 2005, y a 1.148.000 en 2006 sólo en la convocatoria de proyectos.

Consideramos 2006 como el año de consolidación real de las nuevas estrategias en las relaciones entre AECI y ONGD, superado el proceso de transición lógico. Es por ello que de- dicamos el último espacio de este artículo a analizar más de- talladamente la resolución de proyectos de 2006, atendien- do a zonas geográficas y prioridades del Plan Director.

Se ha invertido la

tendencia a la

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