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Entre los años 1980 al 2000 el Perú vivió una época de violencia política, la cual fue iniciada por el Partido Comunista Peruano Sendero Luminoso (PCP-SL). Pero, ¿Cuál era el contexto nacional que permitió que Sendero Luminoso emergiera en el país?

Mansilla Hugo (2002) señala que el contexto nacional estaba conformado por:

“ (…) a) la destrucción acelerada del tejido social tradicional, b) por el surgimiento de expectativas de progreso colectivo e individual (que no pueden ser satisfechas a corto plazo), c) por el acelerado crecimiento demográfico de la población peruana en un lapso temporal muy breve y d) por el desencanto generado por una modernización imitativa de segunda clase, que ha estado tradicionalmente asociada al régimen de propiedad privada y las marcadas diferencias sociales que ha prevalecido en el Perú a lo largo del S. XX, régimen que no fue en lo básico, atenuado por el experimento del reformismo militar izquierdista de 1968 a1980.”

(p.152)

Este planteamiento coincide con el realizado por Carmen Saucedo (2012), quien además señala que, a inicios del siglo XX: a) se daban movilizaciones políticas de la clase media y los trabajadores y b) la política dejó de ser exclusividad de la aristocracia y surgieron nuevos partidos, sindicatos, dirigentes políticos populistas, intelectuales y juventudes universitarias, el APRA (Alianza Popular

80 Revolucionaria Americana) y el Partido Comunista.44 En 1980 después de doce años de gobiernos militares, tanto por el gobierno de Juan Francisco Velasco Alvarado (1968-1975) y Francisco Morales Bermúdez (1975-1980) se vuelve a la democracia con Fernando Belaúnde Terry. Sin embargo, en el momento de retorno a la democracia conviven conflictivamente distintas fuerzas políticas en el país: revolucionarios maoístas, sectores populistas de izquierda y centro- izquierda, fuerzas guerrilleras. En ese entonces la vida política en el país dialoga con conceptos como clase económica, movilidad social, nivel de educación.45 Carlos Ivan Degregori (2011) señala que el predominio capitalista habría desgarrado aún más nuestra nación en formación sin forjar un Estado nacional que se exprese bajo formas democráticas:

“El predominio capitalista se abrió paso en el país como producto de sucesivas transacciones entre industriales, oligarcas y gamonales. La evolución burguesa que hoy tiñe todo el edificio social no puso fin a los problemas surgidos con la conquista y continuados bajo la república. Nuestro capitalismo se alimenta más bien de acumulación

44 Saucedo; 2012: p.18

Al respecto Ivan Degregori (2011) nos da los siguientes datos: a) Previo a 1980 había escasa presencia de la violencia social y política como tema en los trabajos de investigación, b) entre 1958 y 1964 se desarrolló el movimiento campesino, invadieron o rescataron miles de hectáreas en manos de latifundios e hirieron de muerte a la gran propiedad terrateniente tradicional, c) en la década de 1970 se da la segunda oleada de toma de tierras en plena aplicación de la reforma agraria, d) reorganización de la Confederación Campesina del Perú (CCP) y la creación, por iniciativa del régimen militar, de la Confederación Nacional Agraria (CNA), e) adquirieron mayor importancia organizaciones y movimientos obreros, trabajadores estatales, especialmente maestros, organizaciones vecinales, femeninas y sobre todo regionales: los denominados Frentes de Defensa, f) paros nacionales realmente dignos de ese nombre en julio de 1977 y mayo de 1978, convocados por la Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP) y el SUTEP respectivamente, que contribuyeron de modo importante y casi sin costo en vidas humanas al repliegue del régimen militar y la subsiguiente transición democrática, y g) evolución del propio Estado y los partidos políticos peruanos. Horacio Zevallos postuló como candidato presidencial de la Unión de Izquierda Revolucionaria, cuya columna vertebral la constituía el PCP- Patria Roja, de inspiración maoísta, dirigente del Sindicato Único de Trabajadores de la Educación Peruana (SUTEP), quien en el mitin de cierre de campaña se dirigió a la multitud empuñando un fusil de palo y reiterando el slogan de su partido: “El poder nace del fusil”. Sin embargo, a pesar de dichas tensiones era muy difícil presagiar el estallido de 1980. (p. 28)

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sin saldar cuentas con el atraso agrario, parasitando el campo y

profundizando las desigualdades regionales.” (p. 118)

Además, considera que este capitalismo fue y sigue siendo: a) centralista y limeño: ahonda en las desigualdades regionales y el saqueo de las provincias, y b) empobrece el campo y arrincona la economía natural: el mercado genera pobreza a su paso.46 En este proceso de democratización ambiguo es que aparece Sendero Luminoso:

“(…) como producto de esos desfases que se producen entre la capital y las provincias, entre la ciudad y el campo, entre andinos y criollos; y representaría la reacción defensiva y autoritaria de una estrecha franja ubicada en el polo más golpeado y desarticulado por este

desarrollo específico: provincias-campo-andes.” (Degregori; 2011:

p.119)

“(…) Los desgarramientos del país sientan la base objetiva para su existencia; la incapacidad de una alternativa política popular hacia 1980 le ofrecen la brecha por la cual irrumpir con fuerza. La crisis económica, al profundizarse, le da el aliento y la posibilidad de reproducir una cierta base entre una franja especialmente juvenil

crecientemente “marginada”. (Degregori; 2011: p.120)

Entonces si bien el PCP-SL no había ejercido hasta 1980 violencia y se había opuesto a participar en los paros nacionales de 1977 y 1978, porque los consideraban revisionistas o servicores del socialemperialismo. Como grupo maoísta pregonaba la necesidad de la “guerra popular prolongada” para el triunfo

82 de la revolución. Pero como hemos visto, muchos otros pequeños grupos radicales pregonaban lo mismo durante la década de 1970.47 Es decir, hubieron grupos de izquierda que ya habían hecho un trabajo previo, además nos encontrábamos en un contexto de crisis económica, social, cultural y política, que supo aprovechar Sendero Luminoso para entrar en acción en 1980.

Hugo Mansilla (2002) manifiesta que las causas de esta violencia política son múltiples: la destrucción del tejido social tradicional, la presión demográfica, las grandes migraciones internas, las expectativas de progreso individual, la debilidad de las instituciones y la democratización incompleta, bajo grado de organización de la sociedad civil, las formas clientelísticas y patrimonialísticas del ejercicio del poder, el comportamiento predominantemente represivo del aparato estatal, así como una administración pública incapaz de brindar servicios básicos a la población y una política ineficaz, altamente militarizada y corrupta.48 Si bien Sendero Luminoso fue el que inició la violencia política en el Perú y el mayor responsable de las consecuencias desastrosas de dicha violencia, también tienen responsabilidad: Las Fuerzas Policiales, las Fuerzas Armadas, el Movimiento Revolucionario Tupac Amaru, los Comités de Autodefensa, así como los gobiernos de turno: Acción Popular, Partido Aprista Peruano y Alberto Fujimori.

Antes de pasar a explicar lo que pasó entre los años 1980 al 2000, es importante, primero, entender los fundamentos ideológicos del proyecto que desarrolló el Partido Comunista Peruano Sendero Luminoso (PCP-SL).

47 Degregori; 2011: p.29 48 Mansilla; 2002: p.149-161

83 El PCP-SL surgió en el contexto de las depuraciones ideológicas de la tradición revolucionaria marxistaleninista, en la que se alineó con las versiones de carácter dogmático y sectario que privilegian la noción de vanguardia como agente de la revolución y preconizan la vía de la violencia para realizarla. Se definían así mismos como marxista-leninista-maoísta. El PCP-SL tomó de Lenin la tesis de la construcción de «un partido de cuadros, selectos y secretos», una vanguardia organizada que impone por la vía de las armas la «dictadura del proletariado». De Stalin, figura menor entre los hitos históricos que reconoce el PCP-SL, heredó, sin embargo, la simplificación del marxismo como materialismo dialéctico y materialismo histórico y, además, la tesis del partido único y el culto a la personalidad. De Mao Zedong recogió la forma que la conquista del poder habría de adoptar en los países denominados semifeudales: una guerra popular prolongada del campo a la ciudad. Pero, tanto o más que la caracterización de la revolución en países agrarios atrasados, el PCP-SL tomó de Mao los siguientes conceptos: la inevitabilidad de la «guerra popular» para alcanzar el socialismo y la necesidad de «revoluciones culturales», después del triunfo de la revolución. En el Libro Rojo de Mao se pregonaba la gran revolución cultural proletaria, luchas contra la burguesía y el enemigo de clase, que trataban de impedir la restauración del capitalismo. 49

Estos temas marcaron la historia del PCP-SL y el encumbramiento de Abimael Guzmán50 como «cuarta espada del marxismo» (después de Marx, Lenin y Mao)

49CVR, 2003, tomo IV, p. 24

50 Abimael Guzmán Guzmán había entrado al PCP a los veinte años, en su tierra natal, Arequipa, en 1953 y fue siempre un hombre «de aparato», es decir, preocupado por la organización interna del partido. Graduado en Derecho y Filosofía en la Universidad San Agustín de Arequipa, llegó en 1962 a la recién reabierta Universidad de Huamanga como profesor de Filosofía. fue nombrado miembro de la Comisión Militar del PCP-Bandera Roja, se encargó de consolidar el Comité Regional José Carlos Mariátegui y conformar, en 1963, la «fracción roja». En 1970, sobre la base del Comité Regional José Carlos Mariátegui de Ayacucho, pero contando desde un principio con pequeños núcleos en otras partes del país, surgió el PCP-SL, llamado así por

84 y encarnación del denominado «pensamiento Gonzalo», como el propio Guzmán y sus seguidores llaman a la línea y la estrategia del PCP-SL. El denominado «pensamiento Gonzalo» hace «especificaciones» al maoísmo, todas ellas con el fin de simplificarlo o volverlo más violento: a) la unificación de las leyes de la dialéctica en una sola: la ley de la contradicción; b) la universalidad de la guerra popular; c) la necesidad de que la guerra se despliegue desde un inicio en el campo y la ciudad; d) la militarización del Partido Comunista y de la sociedad resultante del triunfo de su revolución; e) la necesidad de revoluciones culturales permanentes después de dicho triunfo.51

El PCP-SL consideró de importancia trabajar en estas dos cuestiones: a) su construcción como proyecto ideológico y pedagógico y b) su concepción absolutamente vertical y opresiva de la relación entre partido y sociedad, o entre partido y «masas», para usar su terminología. Los mecanismos de conexión52 del PCP-SL con el campesinado fue: PCP-SL->profesores universitarios- >estudiantes universitarios->maestros rurales->estudiantes secundarios- >campesinado. En cambio, los mecanismos de conexión de otros partidos de izquierda fueron: otros partidos de izquierda->profesionales/intelectuales- >estudiantes universitarios->dirigentes campesinos->gremios campesinos. 53

el eslogan del frente estudiantil huamanguino sobre el cual tenía influencia: «Por el sendero luminoso de Mariátegui». Sobre el origen partidario (ideología de José Carlos Mariátegui, la escición entre el Partido Comunista de la Unión Soviética y Mao y su influencia en la división del Partido Comunista Peruano) y los inicios del PCP-SL consultar el tomo IV del Informe Final de la CVR, p. 25 y 26.

51 CVR, 2003, tomo IV, p. 25

52 Al respecto Hugo Mansilla (2002) señala que la dirigencia y las masas de los combatientes provienen de dos mundos diferentes, tanto social como culturalmente: los expulsados de las capas medias han constituido los cuadros directivos y medios de Sendero, y los marginalizados de las clases populares han configurado la masa de los luchadores y creyentes. Además, manifiesta que por ello es los dirigentes suponen a priori que tienen un derecho histórico superior para mandar, mientras que militantes “simples” son como soldados que pueden ser manipulados fácilmente. (p. 154 y 165)

53CVR, 2003, tomo IV, p. 25-29

Sobre la concepción de Mariátegui, los congresos, el trabajo del PCP-SL en otras universidades del Perú (Universidad Nacional de Educación Enrique Guzmán y Valle, La Cantuta, y la Universidad del Centro), núcleos militantes en Lima y otras ciudades, reunión del Inicio de la Lucha Armada (ILA), el Comité

85 Para explicar la forma en como procedió la violencia política me he basado en la información contenida en la revista “Un pasado de violencia, un futuro de paz” de la CVR, basada en el Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación. Información que pasaremos a detallar a continuación.

El accionar de Sendero Luminoso empezó en 1980 en el momento en que retornaba la democracia al Perú con la elección de Fernando Belaunde Terry. Cuando se inició la guerra de guerrillas, el Estado peruano no ejercía un control efectivo y completo de su territorio: tenía presencia permanente sólo en los espacios más poblados y estratégicamente más relevantes, con lo cual dejaba una porción importante del país, de modo tácito, en manos de agentes privados, como eran antaño los grandes terratenientes. Y cuando el Estado aparecía en escena, lo hacía a menudo de forma represiva, y no como un agente de desarrollo y asistencia social.54

El 17 de mayo de 1980 Sedero Luminoso quema 11 ánforas electorales55 en la localidad de Chuschi, en Ayacucho. Al inicio el gobierno de Belaúnde creyó que se trataba de un juego político de la oposición o de un grupo de abigeos y no les dio mayor importancia a los subversivos. En agosto de 1982 se declara estado de emergencia en todo el país. Es entonces que se el gobierno se da cuenta que la policía no podía controlar la subversión y el 27 de diciembre el presidente Belaunde solicitó a las Fuerzas Armadas que se encargaran del orden en

permanente (Abimael Guzmán, Augusta La Torre, llamada Nora, su esposa; y su futura compañera Elena Iparraguirre, llamada Miriam), así como sus planes militares consultar el IV tomo del Informe Final de la CVR, p. 29-33

54 Mansilla; 2002: p.161

55 “Este comienzo no fue el símbolo de una lucha proletaria contra una tiranía antipopular, sino la expresión de repulsa a todo sistema democrático pluralista y un retorno, bajo barniz socialista, de la tradición autoritaria de antaño.” (Mansilla, 2002: p.170)

86 Ayacucho. Para entonces ya se contaban cientos de campesinos muertos, con autoridades locales entre las víctimas.

Ante tanta violencia la población empieza acciones aisladas, locales y no coordinadas. En enero de 1983 los iquichanos en las alturas de Huanta mataron a siete subversivos en la comunidad de Huaychao y a cinco en Uchuraccay. En febrero de 1983 se produce la sublevación de Sacsamarca cuando los comuneros, hartos de los abusos de los mandos del PCP-SL, los emborrachan y los matan a puñaladas y pedradas. En venganza más de cien comuneros en Uchuraccay fueron victimados por senderistas y mataron a 69 comuneros en Lucanamarca. Ante estas represalias, los campesinos deciden mantenerse al margen. Sin embargo, esto no duraría para siempre dado a que luego los Comités de Autodefensa y las Rondas Campesinas son las que luchan fuertemente para defender a la población y permitieron el fin del conflicto. Pero, algunos Comités cometieron violaciones de los derechos humanos.56

A partir de 1983 el gobierno instaló comandos político-militares en varios departamentos del centro y del sur del país. Por su parte Sendero Luminoso organizó su Ejército Guerrillero Popular. Llevó a cabo ataques contra puestos policiales, emboscadas a patrullas militares, asesinatos a los dirigentes y autoridades y persecuciones contra campesinos. El ejército no estaba bien preparado, no conocía el pensamiento maoísta de Sendero Luminoso ni su forma de lucha. Ellos asumieron como un costo necesario las muertes, desapariciones y otras violaciones a los derechos humanos. El ejército calificó algunos lugares como “zona roja”, donde entraba a matar a cualquier sospechoso sin averiguar si

87 era subversivo o no lo era. Producto de ello se tiene: la ejecución extrajudicial a campesinos en Chuschi, el asesinato de 32 campesinos en Socos-Ayacucho, el asesinato de 62 campesinos de Accomarca, entre otros. En síntesis, tal y como manifiesta Hugo Mansilla (2002) la expansión de la justicia militar fue funesta: los tribunales militares-sin posibilidades de apelación-se distinguieron por la aplicación de la tortura, el fusilamiento sumario de sospechosos, por detenciones prolongadas indebidas, la expropiación ilegal de los bienes de los presos y por la abierta discriminación de la población indígena y campesina.57

En 1984 surgió una nueva organización subversiva: el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), sus miembros empleaban distintivos para diferenciarse de la población civil. Su estructuración interna y algunos lineamientos ideológicos, el objetivo supremo de un socialismo radical, son similares a Sendero.58 El MRTA incurrió también en acciones criminales, comenzó su accionar disparando contra una comisaría de Villa el Salvador, Lima, recurrió a asesinatos, como en el caso del general Enrique López Albújar, a la toma de rehenes y a la práctica sistemática del secuestro (secuestraba empresarios, a quienes exigían dinero para financiar sus acciones), crímenes que violan no sólo la libertad de las personas sino el derecho internacional humanitario que el MRTA afirmaba respetar. Cabe resaltar también que el MRTA asesinó a disidentes de sus propias filas. En la década de 1990, especialmente a partir de su frustrada toma del Congreso y de la toma de la residencia del embajador japonés en diciembre de 1996, el MRTA favoreció la

57 p. 162

88 legitimación de la política contrasubversiva autoritaria y militarizada del gobierno de Alberto Fujimori.59

Con la llegada de Alan García a la presidencia, en 1985, el gobierno cambió de estrategia. En un primer momento, se criticó por primera vez las violaciones a los derechos humanos cometidas por las Fuerzas Armadas. Se creó una Comisión de Paz. Trató de derrotar la subversión mediante políticas de desarrollo dirigidas a las regiones más pobres y a los campesinos. Las Fuerzas Armadas tuvieron algunos éxitos y parecía que la subversión estaba controlada. Sin embargo, a lo largo de 1986 las acciones de Sendero Luminoso se intensificaron y se ampliaron a otras zonas del país. Las políticas sociales y de desarrollo del gobierno fueron acompañadas por políticas de militarización del conflicto armado. Esto llegó a un punto extremo con la masacre de los penales60 por parte de las Fuerzas Armadas, debido a un amotinamiento de los presos subversivos. El 18 de junio de 1986 se mataron 200 presos en los penales El Frontón, Lurigancho y Santa Bárbara en Lima.

Se instaló una crisis social y económica en el país. Los precios de los productos subían cada día. Los atentados eran cada vez más violentos y las calles cada vez más peligrosas. Sendero Luminoso expande su accionar en los departamentos de Junín, Pasco y Puno, en el norte de Huancavelica y en el Huallaga, San Martín, Ucayali y parte de Loreto. También tuvo accionar en los departamentos: La Libertad y Cajamarca. También expande su accionar en las zonas urbanas,

59 CVR, 2003, Tomo IV, p. 247 y 248

60 Sobre el trabajo de Sendero Luminoso en los penales, las masacres y las negociaciones con los gobiernos de turno, la corrupción, se pude consultar a Rénique (2003): La voluntad encarcelada: las luminosas trincheras de combate de Sendero luminoso del Perú. A continuación, una cita de la estrategia de Sendero Luminoso para actuar desde los penales: “(…) el liderazgo subversivo determinaría que la conquista desde dentro de las prisiones, más que el asalto desde fuera exitosamente probado en Ayacucho, era el camino a seguir. Que --en el peculiar lenguaje senderista-- las “mazmorras de la reacción” debían ser convertidas en “luminosas trincheras de combate.” (p. 4)

89 principalmente, en Lima. A la par el MRTA creó un frente guerrillero en el departamento de San Martín.

Empezaron los asesinatos selectivos de personalidades y dirigentes, entre ellos el Presidente del Jurado Nacional de Elecciones y el dirigente Aprista Rodrigo Franco. Comandos paramilitares organizaron varios atentados selectivos contra personas que supuestamente apoyaban la subversión. En marzo de 1989 Sendero Luminoso ataca la base policial de Uchiza, lo cual realizó en alianza con narcotraficantes.

En 1989 las Fuerzas Armadas elaboraron una estrategia contrasubversiva, distinguiendo tres tipos de población: los amigos, los neutrales y los enemigos. Se crearon “escuadrones de la muerte”, lo cual trajo más violencia. El 3 de febrero de 1989 es capturado en Huancayo el máximo dirigente de MRTA, Víctor Polay Campos. El 29 de abril de 1989 el MRTA se traslada a Tarma con la finalidad de tomar la ciudad, pero fue emboscada por miembros del Ejército. Meses después asesinan al general López Albujar.

En 1989 se dan las elecciones, el pueblo exigía democracia y paz. Alberto