• No results found

7 OTHER ACTIVITIES GENERATED BY ULF

Etapa 1

En estos encuentros y visitas iniciales , buscamos conocer aspectos de la institución, las dificultades o problemáticas que habían identificado y la posible apertura a un proceso de trabajo conjunto con todos los miembros de la comunidad educativa, que era parte de nuestro interés tanto en la intervención como en la investigación.

En esta etapa preliminar, privilegiamos la observación participante con el fin de conocer las características y particularidades del contexto social en el que se encontraba la institución en la que se desarrolló la investigación, la cual se realizó a partir de la interacción con alumnos directivas u algunos padres de familia.

Se realizaron entrevistas informales con preguntas exploratorias y circulares que permitieron tener una aproximación a las dinámicas de interacción entre los diferentes subsistemas de la comunidad educativa. Los interrogantes planteados tenían el objetivo de esclarecer los patrones de relación existentes entre padres, docentes y alumnos, en el contexto de la convivencia cotidiana. Estas preguntas resultaron de gran utilidad, pues permitieron por un lado, comprender el patrón de relación mas común entre los subsistemas y por otro facilito la formulación de algunas hipótesis sobre las problemáticas de la comunidad de las cuales la mayoría se confirmaron en las diversas sesiones.

Se realizaron preguntas encaminadas a identificar las necesidades de la comunidad en torno a la institución escolar, las soluciones que han intentado y los recursos que perciben que tienen. Para conocer sobre este tema y en especial los recursos con que cuenta la comunidad, fueron mas útiles las preguntas que buscaban identificar algunos logros en el pasado que como comunidad habían tenido, al enfrentar situaciones difíciles en el marco de la educación de los alumnos.

Igualmente, a través de conversaciones informales buscamos reconocer las narrativas dominantes de los diferentes miembros de la comunidad educativa, con el fin de tener una idea más clara del punto de partida para realizar el proceso investigativo

Etapa 2

En esta etapa se privilegió el uso de preguntas exploratorias que permitieron identificar y comprender las manifestaciones de violencia más comunes en la comunidad.

¿Han escuchado hablar de la violencia escolar? ¿Qué es para ustedes la violencia escolar?

¿Cuáles podrían ser ejemplos de violencia escolar que ustedes hayan visto o vivido?

Además de esto se introdujeron preguntas circulares que permitieron identificar las pautas de relación más comunes entre los diferentes miembros de los subsistemas, preguntas que resultaron muy útiles, en razón a que en esta etapa cada sesión se trabajó con un subsistema, lo que genero confianza y tranquilidad en los participantes al hablar de los otros subsistemas, sin temor a ser criticados o castigados por expresar sus opiniones.

¿Creen que sus compañeros también creen que estas situaciones son violencia escolar?

¿Si su compañero estuviera aquí, cuáles creen que serían los motivos que nos daría para explicar las cosas que les ha hecho?

Este tipo de preguntas resulto de gran utilidad, especialmente en los momentos en que se pedía a los participantes dar ejemplos de la interacción cotidiana, que ilustraran las problemáticas.

Ante las respuestas de los miembros de los subsistemas y teniendo en cuenta la presencia de ideas dominantes de pesimismo y desesperanza, se utilizó la connotación positiva ante las soluciones intentadas con el fin de promover ideas de cambio y fortalecimiento de acciones en pro del manejo de la violencia escolar.

Eso indica que han tenido grandes logros, que utilizaron o que les sirvio para lograr esto?

Nos llama la atención todas las acciones que ustedes han llevado cabo para trabajar en este tema, no es tan común encontrar directivas tan comprometidas. Cuáles han sido los resultados que más les han llamado la atención de estos procesos? Los que ustedes denominarían como exitosos?

Las preguntas hipotéticas a futuro permitieron de forma evidente, hacer visibles posibilidades de cambio en los discursos y las interacciones de los jóvenes y los diferentes actores de los subsistemas. Igualmente facilitaron el jalonar procesos de autogestión, haciendo evidentes los recursos y los logros que habían tenido previamente como comunidad educativa frente a las situaciones difíciles a las que se habían enfrentado.

Si pensáramos que todas estas propuestas resultaran exitosas, ¿cómo se imaginan ustedes las relaciones entre padres e hijos, entre alumnos y docente y entre los mismos alumnos?

Si pensamos que estas actitudes de los maestros, generan mas violencia, como podríamos ayudar a los docentes a trasformarlas en actitudes mas positivas que generen unión y dialogo?

Este fue otro tipo de pregunta que generó buenos resultados, porque invitaba al desarrollo y uso de estrategias creativas que los participantes debían desarrollar para facilitar el cambio en los otros. . Los participantes se sintieron atraídos y preocupados por ideas de futuro, sus posibilidades y logros en etapas posteriores. Se observo que este tipo de preguntas despertaron la creatividad y curiosidad en los subsistemas llevándolos a construir a través de ellas, algunas de las estrategias de acción que permitieron plantear las llamadas “acciones concretas”.

Etapa 3

Para lograr los objetivos de esta etapa, se utilizaron en principio, varias intervenciones dirigidas a develar los sistemas de creencias de los participantes con relación a los comportamientos violentos, origen y posibles manejos, pues aunque ya se había trabajado el tema en sesiones anteriores, esta sería la primera vez que trabajaron juntos los tres subsistemas.

“¿qué es lo que hace que los jóvenes presenten estos comportamientos violentos?”

”¿qué otros factores podrían influir en estos?” “¿y esos casos excepcionales, que nos indican?”.

Lo encontrado paso luego a ser objeto de análisis con el fin de relativizar su carácter de “verdad absoluta”, que ha hecho que cualquier forma de intervención

pierda el impacto que puede tener con preguntas como “¿Qué implica para nosotros pensar que es algo genético, que soluciones podríamos implementar?” , “¿por otro lado si seguimos la idea de Don Jorge y pensamos que las relaciones y lo que hacemos puede influir en el comportamiento de los jóvenes y la violencia, como podríamos abordar el problema?”

Estas preguntas fueron muy potentes pues generaron duda en los participantes sobre la concepción determinista del comportamiento que algunos tenían y que ya venía relativizandose en sesiones anteriores. . La comunidad definió la posición de las investigadoras como de “expertas” en el tema lo que facilito cuestionar, poner en duda y discusión algunas explicaciones que se daba sobre la violencia, a partir de nuestras intervenciones, permitiendo construir otras nuevas que dieran mas posibilidades de cambio.

Con el fin de hacer evidentes los recursos de la comunidad y fortalezas disponibles que podrían ayudarnos a lograr un abordaje de la problemática, se hicieron intervenciones dirigidas a transformar el lenguaje de “resignación e incapacidad”, a través de la identificación de aspectos positivos de los subsistemas, dándoles potencia al demostrar que en otras ocasiones han sido de utilidad y provecho, constituyéndose en excepciones potencializadoras del cambio.

Ante narrativas de frustración y fracaso se plantearon preguntas dirigidas a identificar logros únicos que nos permitieran ver como en algunas ocasiones se han podido establecer vínculos de comunicación y respeto, examinando cuidadosamente la manera en que estas fueron posibles.

“entendemos que no ha sido fácil trabajar en equipo en el pasado, en alguna ocasión lo han hecho con buenos resultados?”, “que facilito el logro de ese objetivo a pesar de las dificultades?”, “¿qué otros logros han tenido como comunidad?”.

A partir de los hallazgos en las encuestas, se utilizaron preguntas circulares para develar y deconstruir algunas ideas y creencias de los participantes que permitieron construir otras formas de relación y nuevas estrategias.

Pregunta dirigida a los alumnos”¿cómo podríamos definir la forma en que sus padres y maestros los tratan?”, “¿cuáles son los momentos en que se sienten mejor con sus padres, ….haciendo que actividades juntos?”, “¿Por qué creen ustedes que sus padres y maestros los tratan y corrigen de esta manera?”, “¿Qué ajustes harían a la actitud de sus padres en estos casos?”, “¿Qué ajustes harían a la actitud de sus maestros en estos casos?”, “¿Qué pensarán sus padres cuando ustedes se comportan asi…que sentirán ellos?”, “¿Qué creen que les gustaría cambiar a sus padres y maestros de sus actitudes frente a ellos?”.

Así mismo se utilizaron preguntas circulares similares dirigidas a padres y docentes con el fin de identificar los patrones de relación actuales y la posibilidad de construir nuevos patrones.

Las preguntas hipotéticas a futuro fueron nuevamente muy potentes para generar el surgimiento de las estrategias que fueron el resultados de la sesión: 3 padres de familia actuarían como multiplicadores para los padres que no asistieron y 4 alumnos serian facilitadores que motivan a la comunidad durante 1 semana para adoptar conductas desde las ideas de “buen trato”, encontradas en la encuesta.

Etapa 4

Durante las dos últimas sesiones del proceso, que además buscaban facilitar la evaluación y percepción de utilidad de la intervención en red, se hizo uso de una encuesta y las anotaciones de las investigadoras realizadas durante las diferentes sesiones.