La interacción cara a cara en la cual se centra la obra de Goffman, no es un intento de estudio psicológico de la manera en la cual las personas se relacionan entre sí. Por el contrario, independientemente de quién sea el individuo, existe mecanismos autoreguladores que mantiene el orden de interacción. Para que este orden se mantenga, es indispensable que existan ciertas reglas de conducta que son: “…una guía para la acción, recomendada, no porque sea agradable, fácil o eficaz, sino porque es adecuada o justa. Es característico que las infracciones lleven a sentimiento de inquietud y a sanciones sociales negativas” (Goffman, 1970, pág. 49). Éstas hacen impacto sobre la persona de formas distintas: de una manera directa “como las obligaciones, que establecen cómo está moralmente obligado a conducirse”. Y de una forma indirecta, “como expectativas, que establecen cómo otros están moralmente obligados a actuar en relación con él (…) La obligación de un hombre será a menudo expectativa de otro” (pág. 49). Las personas frente a un auditorio determinado, deben comportarse de una manera específica y espera lo mismo de este.
26 El estigma con el cual se encuentran relacionados los enfermos mentales (locura), se presenta, también, como un desvío de las expectativas que los individuos esperan de una persona, en otras palabras una ruptura con las reglas de conducta imperantes. Los manuales de psiquiatría tienden a presentar como característica de varios trastornos algún desvío o infracción respecto de las mismas. Un acto se encuentra sometido a una regla de conducta, lo que para Goffman (1970), se trata de comunicación ya que representa:
“…una forma en que los yo son confirmados, tanto el yo para el cual la regla es una obligación como aquél para quien es una expectativa. Un acto que está sometido a reglas de conducta pero no concuerda con ellas es también una comunicación –a menudo en mayor medida-, pues las infracciones producen noticias, y con frecuencia en tal forma, que anulan la confirmación del yo de los participantes” (págs. 51-52).
Los internos de instituciones psiquiátricas han trasgredido las reglas de conducta, y tiene problemas en la relación que entablan con otros. Lo cual no quiere decir que estando dentro del lugar no existan reglas de conductas vigentes y orden de interacción establecido. Las personas tienen una expectativa de la manera en la cual se van a comportar otros, y su propio actuar, confirma su cara. La conducta y las acciones que no se encuentran acorde a lo que la sociedad considera como bueno o malo, se convierten en desviaciones. Los internos son desviaciones, de manera que su comportamiento puede reafirmar su situación de loco.
Entre las reglas de conducta, Goffman menciona la regla sustantiva que es: “…la que orienta la conducta en relación con asuntos acerca de los cuales se siente que tiene importancia por derecho propio, aparte de lo que la infracción o el mantenimiento de la regla expresen sobre el yo de las personas involucradas” (pág. 53). Esta abarca la legislación, de manera que se presenta con mayor frecuencia en la interacción entre los pacientes y el personal. Los internos esperan que el personal actúe con ellos de manera que respecte las reglas internas y externas de la institución, así como los principios éticos y morales que rigen la interacción. Por su parte, el personal si bien presiona para que los internos actúen en base de reglas sustantivas, su infracción puede ser considerada como un síntoma más del trastorno que posee.
27
La regla ceremonial, es aquella que: “…orienta la conducta en asuntos respecto a los
cuales se siente que tiene una significación secundaria, o inclusive ninguna, por derecho propio, y que su importancia principal –por lo menos en términos oficiales- es la de un medio convencionalizado de comunicación por el cual el individuo expresa su carácter o trasmite su apreciación de los demás participantes en la situación” (pág. 54). Para poder comprender a las reglas ceremoniales, es preciso explicar los componentes básicos que posee que son la deferencia y el proceder.
La deferencia se refiere a un componente de la actividad de las personas, por el cual: “…se transmite generalmente una apreciación a un destinatario de ese destinatario, o de algo de lo cual ese destinatario es tomado como símbolo, extensión o agente. Estas marcas de devoción representan formas en que un actor celebra y confirma su relación con un destinatario” (pág. 56). Esto se puede observar en cosas tan pequeñas como una sonrisa, un saludo, pedir disculpas, invitaciones, elogios, un cruce de miradas y hasta palabras y frases sueltas entre dos personas, que pueden o no conocerse, pero que comparte un momento y lugar específico. Es lo que Goffman denomina como rituales de presentación, donde el actor muestra a la otra persona que lo respeta. Empero, existen rituales de evitación, que llevan a la persona a mantenerse a distancia de otro, evitando una conversación o cualquier encuentro cercano (pág. 61).
El proceder se entiende como el: “…elemento de la conducta ceremonial del individuo que en general se demuestra por medio del porte, la vestimenta y las manera, que sirven para expresar a quienes se encuentran en su presencia inmediata que es una persona con ciertas cualidades deseables o indeseables” (pág. 63). Son las cualidades específicas del individuo con las cuales éste muestra su posición social y rango respecto de los otros. Este aspecto, es muy deficiente en los hospitales psiquiátricos, porque no le permite de manera abierta mostrar estas cualidades.
La actuación de los individuos se encuentra regida por reglas de conducta, su infracción tiene como consecuencia castigos. Los internos pueden no seguir ciertas reglas, pues frente al personal será un síntoma más de su enfermedad. Sin embargo, en la interacción interno- interno muchas de éstas se cumplen, especialmente las ceremoniales, como es la deferencia. Con lo que respecta al proceder, es más difícil el cumplimiento debido a la restricción de
28 objetos personales y vestimenta. Es por medio de éstas que los individuos confirmaran la cara que presentan hacia la otra persona, en este caso hacia el otro interno.