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4.4 Power Management

5.2.1 Adaptive Differential Pulse Code Modulation and Rice-Encoding

Como regla general, el hexámetro se regulariza y simplifica progresivamente desde su forma homérica hasta su forma imperial. NOTEREF _Ref460397528 \h \* MERGEFORMAT La

variabilidad se reduce y ciertos principios que en Homero son tendenciales o ni siquiera eso se fijan como normas compositivas.Desde el punto de vista de la métrica externa, el dato más relevante es la reducción de los tipos de verso. Aunque el número de dáctilos por línea permanece aproximadamente constante hasta Nono (donde aumenta considerablemente; cf. van Raalte 1986: 32), la cantidad de tipos de verso que aparecen en cada autor sufre un proceso de disminución. NOTEREF _Ref460397528 \h \* MERGEFORMAT Esto

puede ilustrarse con el siguiente gráfico:

NOTEREF _Ref460397528 \h \* MERGEFORMAT NOTEREF _Ref460397528 \h \* MERGEFORMAT

0 10 20 30 40 50 60 Abritta Van Raalte

Gráfico 2.3.1. Cantidad de tipos de verso por autor. La línea de datos “Abritta” incluye la distinción entre sexto pie trocaico y espondaico (es decir, que la cantidad de hexámetros posibles es 64), mientras que la línea de datos “van Raalte” no toma en cuenta esa diferencia (por lo que la cantidad de hexámetros posibles es 32).

La discontinuidad de las líneas, obviamente, es producto de la diferencia en los corpora. “van Raalte” está basada sobre van Raalte (1986: 58), que a su vez se basa en los datos de diversos autores (citados en la p. 41), particularmente Jaeckel (1902). Lo importante es notar que las tendencias que se observan son básicamente las mismas, excepto en la época clásica donde los datos de van Raalte sugieren un hexámetro menos variado que en la época helenística y los míos no registran esa diferencia, fundamentalmente por el hecho de que la muestra de ese periodo es muy limitada. Dicho eso, los cambios más significativos se dan en este aspecto en dos grandes saltos: uno entre la época arcaica y la clásica y otro entre la imperial temprana (Opiano, quizás también los Himnos

Órficos) y la tardía (Nono y Proclo). La consideración o no del sexto pie no hace mayor

diferencia con respecto a esto.

En Homero mi muestra registra 57 tipos de verso, mientras que los datos de van Raalte observan que se dan todos los hexámetros posibles. Es muy probable que si la cantidad de versos analizados para este trabajo abarcara la totalidad de los poemas se habrían hallado las 64 posibles variaciones. Sin embargo, en el caso de Nono, van Raalte da una cifra de 9 tipos de verso y mis datos una de 18, es decir, exactamente el doble, que es lo que se esperaría si la única diferencia entre las cuentas fuera la consideración de los dos tipos posibles de sexto pie. Dado que la cifra que da van Raalte es la que aparece en

todos los trabajos especializados, es posible concluir a partir de mi muestra que el hexámetro noniano efectivamente está limitado a 18 variaciones (es decir, todas las combinaciones aparecen tanto con un sexto pie trocaico como con un sexto pie espondaico), esto es, cerca de un 70% menos que en Homero. Si se toma en cuenta que de éste a Calímaco hay una pérdida de cerca de 35% de las formas disponibles (de 57 a 36 en mis datos, de 32 a 21 en los de van Raalte), se da el fascinante resultado de que casi exactamente la misma proporción de formas del metro original desaparece en cada cambio en la técnica compositiva.

Por qué sucede esta simplificación es difícil de estimar. En buena medida está influida por la regularización de ciertas tendencias en la composición poética, en parte quizás por el largo de los textos (aunque esto, naturalmente, no juega ningún papel en Nono, dado que la Dionisíaca es por mucho el poema más largo de toda la tradición hexamétrica). Debe notarse también que la variación no es uniforme: no sólo hay menos cantidad de tipos de verso conforme avanza la historia del metro, sino que los más comunes se utilizan cada vez más. NOTEREF _Ref460397528 \h \* MERGEFORMAT En todo caso,

especular sobre los motivos de este proceso de desarrollo está por fuera del alcance de este trabajo, al menos hasta estudiar su relación con la evolución de las tendencias métrico-prosódicas.Un proceso similar se da en la métrica interna, en particular en la distribución de las formas de palabras. Como ha demostrado O’Neill (1942, esp. 114- 20), las preferencias de colocación de cada una de ellas se mantienen constantes en la historia del metro, y de hecho lo que tiende a suceder es que se exacerban. Así, por ejemplo, mientras que en Homero, según O’Neill (1942: 140 [tabla 4]), entre el 83,7% (en Ilíada) y 85,8% (en Odisea) de los yambos se concentran en las dos ubicaciones donde estos son más frecuentes (T2 y T4), en Calímaco este número sube a 95% y en Nono, de acuerdo a mis propios datos, al 97,55%. NOTEREF _Ref460397528 \h \* MERGEFORMAT Esta

regularización va de la mano con el establecimiento de nuevas leyes y el refuerzo de algunas que pueden rastrearse aunque sea en forma tendencial hasta Homero. NOTEREF _Ref460397528 \h \* MERGEFORMAT Así, por ejemplo, la ley de Meyer (cf. sec.

2.1.3), que en hexámetro arcaico indica la presencia de un puente sintáctico en A2a, NOTEREF _Ref460397528 \h \* MERGEFORMAT

NOTEREF _Ref460397528 \h \* MERGEFORMAT NOTEREF _Ref460397528 \h \* MERGEFORMAT

pasa a ser en la época helenística un puente rítmico casi tan marcado como el de Hermann, en el que a su vez no se registran violaciones reales y las aparentes (con enclíticos en A4b, etc.) se reducen sustancialmente. Los zeugmas espondaicos del segundo y del cuarto pie se refuerzan, lo mismo que la prohibición de final de palabra en A2b. Dos reglas nuevas se incorporan limitando combinaciones de pausas: la evasión de final de palabra simultáneo en T4 y T5 y el “puente de Bulloch”, NOTEREF _Ref460397528 \h \* MERGEFORMAT que indica que en el hexámetro de Calímaco

no puede haber final de palabra en A3(b) sin cesura central y diéresis bucólica, más una pausa sintáctica fuerte en alguna de las dos. En general estas reglas sugieren un hexámetro cada vez más estricto y de estilo más elevado, que muestra un respeto progresivamente mayor por sus principios rítmicos al punto de convertir lo que al comienzo era tendencia (y aún tendencia leve) en ley compositiva. Como se ha notado, este proceso se da tanto en la métrica interna como en la externa.

En el caso de las cesuras, las variaciones se mantienen, pero hay un aumento, en las tipo B, en la preferencia por la cesura trocaica sobre la heptemímera, particularmente en Calímaco y Nono. El porcentaje de diéresis bucólica, en el caso de las tipo C, por otro lado, varía notablemente: aunque muestra un aumento significativo en la época helenística, vuelve a disminuir en la época imperial. De acuerdo con Maas (1962: §93), sin embargo, una cesura en el cuarto pie es obligatoria en los versos con pentemímera a partir de la primera.

Asimismo, en el grupo de cesuras tipo A, como se ha mencionado ya (cf. sec. 2.1.2 y 2.1.4), se observa una estabilización a favor de la trihemímera y la diéresis primera. Mientras que en Homero éstas aparecen en 77,9% de los versos en mi muestra, ese número sube a 83,74% en Calímaco y a 87,07% en Nono. Dentro de este grupo, sin embargo, las preferencias fluctúan: los tres prefieren más la diéresis primera que la trihemímera, pero Calímaco lo hace más marcadamente que los otros, al igual que Apolonio y Teócrito. En el caso de las tipo A se observa simultáneamente un proceso de regularización y una variación estilística que no es constante, es decir, en parte lo que sucede con las cesuras tipo B, en parte lo que sucede con las cesuras tipo C.

El cambio más notable en la historia del metro, sin embargo, es el que produce Nono con respecto a la fijación de la cantidad de la sílaba final y la posición del acento. En la métrica noniana, la vocal final es larga la inmensa mayoría de las veces (87,64% NOTEREF _Ref460397528 \h \* MERGEFORMAT

en mi muestra). Este fenómeno, sin embargo, es probablemente subsidiario de otro: la fijación de los acentos en ciertas ubicaciones del metro. Hoy es una postura completamente establecida en la disciplina que Nono inicia (o por lo menos perfecciona) la “métrica acentual” en el hexámetro, y que probablemente lo hace ante los cambios fonéticos que caracterizan al griego de su época. NOTEREF _Ref460397528 \h \* MERGEFORMAT Así, por ejemplo, la paroxitonesis o fijación del

acento en la penúltima sílaba indicaría una preferencia por hacer coincidir acento e ictus en el cierre del verso. Esto, por supuesto, toca de cerca el asunto del que trata este trabajo, por lo que será discutido más adelante. Es evidente, sin embargo, que la idea de que la fijación de la sílaba final es nada más que el subproducto de la evasión de proparoxítonas no parece conciliarse bien con la admisibilidad de perispómenas (pero no de properispómenas) y oxítonas en la sílaba final. NOTEREF _Ref460397528 \h \* MERGEFORMAT

¿Por qué no se observa en absoluto una tendencia a hacer coincidir agudo o circunflejo con la tesis en el tercer pie (de hecho, todo lo contrario con respecto a los agudos), como uno esperaría en esta “métrica acentual”? La respuesta es absolutamente obvia, pero será formulada más abajo, tras la presentación de los datos.En líneas generales, este breve resumen de la evolución del metro desde la época arcaica hasta Nono ha permitido corroborar la afirmación que se formuló al principio: el hexámetro se regulariza y simplifica progresivamente. Menos tipos de verso, más restricciones a la colocación de palabras, más estabilidad en las preferencias de las cesuras (aunque con variaciones estilísticas de época a época). La pregunta que surge es si este proceso también puede observarse en la distribución de los acentos, y en qué medida.