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apartado § 3.7. recogerá las conclusiones del capítulo.

3.2. Caracterización y clasificación de los cuantificadores exclamativos

3.2.1. Caracterización de los cuantificadores exclamativos y la modalidad exclamativa

Los cuantificadores de grado son “elementos que dicen qué cantidad de individuos u objetos de un dominio dado tienen una determinada propiedad, o en qué medida una propiedad es poseída por un individuo u objeto” (cf. Sánchez López 1999a: 1027). Existen numerosas clases de cuantificadores que pueden variar dependiendo del criterio que establezcamos a la hora de realizar la clasificación. Como ya hemos dicho, en este capítulo nos ocuparemos principalmente de los cuantificadores exclamativos que se caracterizan, frente al resto, por ser operadores

ORACIONES EXCLAMATIVAS, INTERROGATIVAS Y RELATIVAS ENFÁTICAS

que ligan una variable, dando lugar a una implicatura escalar (cf. Gutiérrez-Rexach 1996, Zanuttini y Portner 2003). Estos elementos expresan que se ha superado un determinado punto en la escala sobre la que se cuantifica, que era el que cumplía las expectativas del hablante, de lo que se deriva su valor expresivo, de sorpresa, etc.5 En las oraciones de (6), el cuantificador no solo expresa el grado de la escala en el que se sitúa el sujeto de predicación, sino que, además, denota que dicho grado supera a otro que era el esperado por el hablante. Por ejemplo, en (6a) se expresa que el precio del billete ha superado las expectativas previstas por el hablante; quizá, este consideraba que el precio de un billete a Boston rondaría los 600 euros y ha tenido que pagar 1200 euros por él:

(6) a. ¡Qué caro ha sido el billete a Boston!

b. ¡Cuántos coches se han visto implicados en el accidente! c. ¡Cómo está de preocupado por ese asunto!

Zanuttini y Portner (2003), basándose en Kadmon y Landman (1993), denominan a esta propiedad extensión (widening), porque el valor asignado a la variable ligada se encuentra fuera del dominio de cuantificación esperado por el hablante, dando lugar a una ampliación de dicho dominio. En (6a), el dominio esperado en lo que respecta a los precios de un billete de avión a Boston sería, por ejemplo, el de D1, y la exclamativa amplía el dominio al de D2:

(7) D1 : {400, 500, 600}

D2: {400, 500, 600, 700, 800, 900, 1000, 1100, 1200}

De esta propiedad se sigue, según Zanuttini y Portner, que los cuantificadores exclamativos siempre sitúen el elemento modificado en el punto más alto de la escala, es decir, que denoten gradación extrema. La denotación de un grado extremo por parte de los cuantificadores exclamativos explica que puedan ir acompañados por otros términos gradativos que, al igual que ellos, sitúan el elemento modificado en el punto más alto de la escala, como extremadamente, increíblemente, etc., y no por

5 Los cuantificadores de exceso (demasiado, desmedido, etc.) también expresan que se ha superado un determinado grado de la escala, pero no se trata de aquel esperado por el hablante, sino de uno que debe ser alcanzado de acuerdo con una determinada norma. Sobre esta clase de cuantificación, véanse Bosque (1994a), (1996a).

aquellos que no denotan grado sumo (bastante, muy, etc.), como han señalado Gutiérrez-Rexach (1999) y Villalba (2003)6:

(8) a. ¡Qué {extremadamente/ increíblemente} simpática es Yolanda! b. *¡Qué {bastante/ muy}desastroso es Javier!

Otra prueba a favor de que las exclamativas sitúan el sujeto de predicación en el grado más alto de la escala reside en la imposibilidad de que esas oraciones sean seguidas por secuencias como aunque menos que, aunque no tanto como, ya que estas introducen una comparación en la que se implica la existencia de un grado mayor en la escala:

(9) a. ¡Qué caro ha sido el billete a Boston!, #aunque no tanto como el de Toronto.

b. ¡Cuántos coches se han visto implicados en el accidente!, #aunque menos que en el que se produjo la semana pasada.

c. ¡Cómo está de preocupado por ese asunto!, #aunque no tanto como tú. Castroviejo (2006) considera, en cambio, que las exclamativas sitúan el sujeto en un grado alto de la escala. Según esta autora, la anomalía que surge al continuar una oración exclamativa con secuencias como aunque menos o aunque no

tanto no obedece a que los cuantificadores exclamativos denoten grado sumo, sino a

que no resulta adecuado que esa clase de oraciones sean seguidas por una declarativa, como ilustran los ejemplos de (10), en donde la secuencia que sigue a la exclamativa no es incompatible con su supuesto valor de grado extremo:

(10) a. ??How very cute he is! – though I shoudn’t say it so loud. ‘¡Qué guapo es! – aunque no debería decir eso tan alto.’ b. ??How very cute he is! – but he lives a thousand miles away. ‘¡Qué guapo es! – pero vive a miles de millas de aquí.’

(Castroviejo 2006: 27)

6 Sobre la cuantificación en grado sumo, véase el capítulo 4, donde estudiaremos el comportamiento de esa clase de modificadores como TPPs.

ORACIONES EXCLAMATIVAS, INTERROGATIVAS Y RELATIVAS ENFÁTICAS

A pesar de la argumentación ofrecida por Castroviejo, vamos a asumir, siguiendo a la mayor parte de los autores, que los cuantificadores exclamativos denotan grado sumo (cf. Gutiérrez-Rexach 1996, Zanuttini y Portner 2003, Villalba 2004), puesto que no afecta a nuestro análisis, el cual podría mantenerse igualmente si dichos cuantificadores situaran el sujeto en la parte alta de la escala.

La diferencia que existe entre los cuantificadores exclamativos y el resto de expresiones que denotan grado sumo es que solo los primeros introducen una implicatura escalar; en otras palabras, mientras que los cuantificadores exclamativos expresan que se han superado las expectativas del hablante, el resto de elementos que denotan gradación extrema carecen de dicho valor. Pero aunque esta diferencia es la que suele señalarse en la bibliografía para distinguir a los exclamativos del resto de modificadores que denotan grado sumo, en el capítulo 4 § 4.4.1. mostraremos que ciertos elativos comparten con los cuantificadores exclamativos la propiedad de ampliar un dominio de cuantificación.

La implicatura escalar introducida por los cuantificadores exclamativos está estrechamente relacionada con otra propiedad de las oraciones exclamativas: su naturaleza factiva7. La modalidad exclamativa presupone la verdad de la proposición que denota, lo que impide que pueda subordinarse a predicados incompatibles con esta propiedad semántica. Compárense las oraciones de (11) y (12):

(11) a. Es lamentable cuántos obreros se han quedado sin trabajo.

b. Es sorprendente cuánto tiempo tardó la comisión en aprobar la propuesta. c. Es indignante cuántas renuncias ha habido en el último momento.

(12) a. Se preguntan cuántos obreros se han quedado sin trabajo.

b. Es un misterio cuánto tiempo tardó la comisión en aprobar la propuesta. c. Me preguntó cuántas renuncias ha habido en el último momento.

En las oraciones de (11), el predicado matriz es un factivo y, como tal, presupone la verdad de su complemento proposicional. Por ello, las subordinadas se interpretan como exclamativas y no se produce ninguna incompatibilidad semántica entre el verbo selector y la cláusula incrustada. Por el contrario, los verbos matrices de (12) solo pueden seleccionar subordinadas interrogativas, lo que hace que la

7 El primer autor que señaló el carácter factivo de las exclamativas fue Elliot (1974). Posteriormente, esta propiedad ha sido apuntada y demostrada, entre otros, por Grimshaw (1979), Bosque (1984b), Portner y Zanuttini (2000), Villalba (2003) y Zanuttini y Portner (2003).

interpretación que reciben las cláusulas incrustadas de (12) no sea la de una exclamativa, como sucedía en (11), sino la de una interrogativa8. La imposibilidad de interpretar las subordinadas de (12) como exclamativas se debe, precisamente, a que los verbos del tipo preguntarse inquieren información, lo que impide que se presuponga la verdad de su complemento.

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