En este capítulo nos hemos ocupado de la partícula sí y, en particular, de uno de los valores que posee cuando no es una proforma oracional. Se trata de aquel en que refuta una negación previa, cambiando, en consecuencia, la polaridad del enunciado anterior. Los objetivos que hemos perseguido han sido varios, aunque cabe destacar la propuesta de un análisis formal que recoge de forma adecuada las propiedades semánticas y sintácticas del adverbio sí.
El primer asunto que hemos abordado ha sido el de determinar si la partícula
sí es un adverbio de modalidad o una partícula de polaridad, dado que la bibliografía
presenta opiniones divergentes a este respecto. La expresión de una afirmación enfática ha sido asociada a la modalidad epistémica debido a que, intuitivamente, ambas nociones parecen estar relacionadas con el grado de compromiso que el hablante contrae con respecto a la verdad del enunciado que emite. Sin embargo, si se atiende de forma más detenida a la denotación de estos elementos, es posible establecer una distinción entre los adverbios de modalidad y el adverbio sí. Los primeros modifican a proposiciones, expresando la posibilidad que existe de que se cumplan sus condiciones de verdad; el segundo no incide sobre proposiciones, sino sobre oraciones, contribuyendo a establecer las condiciones de verdad que habrá de cumplir la proposición resultante. Los adverbios de modalidad sí están relacionados con el valor de verdad de una proposición, pero la partícula sí no. Esta no detona que una determinada proposición sea verdadera, sino que una oración es afirmativa. Hemos ofrecido, además, pruebas sintácticas que impiden tratar a sí como un adverbio de modalidad.
Hemos considerado, por tanto, que la partícula sí es un operador que liga la variable de polaridad de la oración en la que aparece. Dicho adverbio es responsable de que las oraciones que lo contienen sean afirmativas enfáticas, frente a las afirmativas neutras, cuyo operador de polaridad es nulo, y las negativas, en donde la variable es ligada por no. Pero sí posee una propiedad particular que lo aleja de los otros dos operadores de polaridad: la necesidad de estar relacionada con el discurso previo. Mientras que el operador nulo de afirmación y el negativo ligan la variable de polaridad sin asociarla al discurso previo, la afirmación enfática se caracteriza, precisamente, por cambiar el valor de polaridad de un enunciado negativo anterior. Esta propiedad la posee también la negación externa, dado que refuta una afirmación
LA PARTÍCULA DE POLARIDAD SÍ
previa. Ello nos ha llevado a replantearnos la oposición de las partículas de polaridad que ha sido propuesta en la bibliografía previa, donde se sostiene que la contrapartida positiva de la negación es la afirmación enfática. Sin embargo, en nuestra opinión, la oposición entre operadores de polaridad debe establecerse teniendo en cuenta la distinción entre negación interna y externa. Así, la contrapartida de una negación interna es una afirmación neutra, mientras que la de una externa la constituye la afirmación enfática. Esta oposición se fundamenta, en consecuencia, en si un operador requiere o no estar asociado al discurso, esto es, si tiene naturaleza presuposicional. Los que la tienen, la afirmación enfática y la negación externa, forman una oposición de polaridad, los que no, la afirmación neutra y la negación interna, forman otra.
La correlación entre los operadores de polaridad que hemos establecido nos ha permitido proponer que su análisis no es exactamente el mismo. Por una parte, la afirmación neutra y la negación interna, como suele asumirse, se generan en el SSigma, sin experimentar ningún ensamble interno posterior. Por otra, la afirmación enfática y la negación externa se ensamblan en el SSigma, al igual que los otros operadores, pero, a diferencia de ellos, se desplazan al especificador del SFoco. Dicho desplazamiento permite explicar las propiedades sintácticas y semánticas que poseen los operadores de polaridad presuposicionales, frente a los no presuposicionales, mientras que estas no quedan recogidas si asumimos que no hay movimiento alguno, como suele ser habitual. Desde un punto de vista semántico, la vinculación discursiva de ambos elementos es paralela a la de los focos contrastivos. De acuerdo con la semántica de las alternativas (cf. Rooth 1985, 1992), las oraciones con focos contrastivos presuponen la existencia de otras oraciones en las que se cambia el valor asignado a la variable introducida por el foco. Así, el foco contrastivo selecciona de las alternativas relevantes en el discurso una diferente a la que se había introducido en el enunciado previo, cambiando su valor. Los operadores de polaridad presupuestos desempeñan idéntica función, solo que el valor que se cambia es el correspondiente a la polaridad oracional, seleccionando la alternativa afirmativa frente a la negativa (o viceversa). Desde un punto de vista sintáctico, el ascenso de la afirmación enfática y de la negación externa al SFoco explica un buen número de fenómenos sintácticos que las diferencian de los operadores no presuposicionales y las acercan a los elementos focales, como, por ejemplo, su imposibilidad de aparecer en cláusulas con una periferia izquierda defectiva.
Finalmente, hemos estudiado otras dos cuestiones relacionadas con la partícula sí: sobre qué elementos recae su valor afirmativo y por qué puede concurrir con la negación en construcciones del tipo A ese sí que no se lo cuento. En lo que respecta a la primera cuestión, nuestra propuesta ha sido defender que la afirmación expresada por sí recae sobre el elemento que era negado en el enunciado previo. En otras palabras, hemos mostrado que el foco de la afirmación enfática es el mismo que el de la negación a la que refuta, lo que puede probarse mediante el uso de las perífrasis de relativo. De ello se sigue, además, que esos elementos tengan siempre naturaleza presuposicional, esto es, que contengan información dada. En cuanto a la construcción sí que no, hemos sostenido que la concurrencia de ambos operadores de polaridad responde a que sí, en esos casos, no liga la variable de polaridad de la oración, sino que señala que se está produciendo un contraste con respecto a la presuposición introducida por el valor conferido a una de las variables del enunciado previo.
Capítulo 3
Oraciones exclamativas, interrogativas y relativas enfáticas
3.1. Introducción
En este capítulo iniciaremos el estudio de la polaridad positiva, esto es, de la sensibilidad que presentan los TPPs, lo que, como señalamos en la introducción de esta tesis, constituye el principal objetivo de nuestra investigación. A ello dedicaremos lo que queda de ella, de forma que en cada uno de los capítulos que siguen, incluyendo este, analizaremos una de las clases de TPPs que son expresiones cuantificadas (cf. capítulo 1 § 1.1.). A partir del estudio de los distintos TPPs analizados, desarrollaremos una teoría semántica de la polaridad positiva, según la cual la limitada distribución de estos elementos responde a que su semántica léxica es incompatible con la de los contextos a los que son sensibles, como señalamos en el capítulo 1 § 1.3. Comencemos con los cuantificadores exclamativos y los interrogativos.
En los últimos años han proliferado los trabajos que estudian las oraciones exclamativas como consecuencia del desarrollo previo de la estructura de la denominada periferia oracional1. La mayoría de esos tratados abordan cuestiones relacionadas con la sintaxis y la semántica de esas construcciones, como la posición que ocupan los cuantificadores exclamativos en la periferia oracional, la naturaleza factiva de las exclamativas, su relación con las oraciones interrogativas, etc. Estos estudios han contribuido a mejorar nuestro conocimiento sobre este tipo de oraciones y, por tanto, sobre los cuantificadores exclamativos que otorgan dicha modalidad a las oraciones en las que aparecen. Sin embargo, hay un aspecto de las oraciones exclamativas que apenas ha recibido atención en la bibliografía: la restricciones existentes a la hora de negar una oración perteneciente a dicha modalidad oracional (cf. Masullo 2003, 2005, Villalba 2004). A lo largo de este capítulo mostraremos que la existencia de esas restricciones debe ser explicada, al menos en parte, en el ámbito
1 Los primeros trabajos sintácticos sobre las oraciones exclamativas son los de Radford (1982) y Bosque (1984b). En los últimos años han tratado esa clase de oraciones, entre otros, Benincà (1996), Portner y Zanuttini (2000), (2004), Gutiérrez-Rexach (2001), Villalba (2001), (2003), Masullo (2003), (2005) y Zanuttini y Portner (2003).
de la polaridad y, de forma más concreta, en el de la polaridad positiva. Por una parte, pondremos de manifiesto que los cuantificadores exclamativos son TPPs, dado que no pueden quedar bajo el alcance de la negación; por otra, derivaremos su sensibilidad de sus propiedades léxicas, lo que nos permitirá explicar su distribución. Nótese que la primera de esas propuestas, la adscripción de los cuantificadores exclamativos a la clase de los TPPs, no resulta incompatible con su naturaleza de operadores (cf. Zanutini y Portner 2003). Como señalamos en el capítulo 1 § 1.2.1., los TPPs no son elementos que requieran ser legitimados, por lo que no se comportan como variables de un inductor de polaridad. Se trata de elementos antilegitimados, en el sentido de Giannakidou (1998: 19), es decir, la restricción a la que están sometidos los TPPs es la de no estar en el ámbito de un determinado operador. Desarrollaremos esta cuestión en el apartado § 4.2.2. del próximo capítulo.
Las oraciones exclamativas no presentan, como hemos señalado, un comportamiento uniforme en lo que respecta a su posibilidad de ser negadas: mientras que ciertas exclamativas admiten la presencia de la negación (cf. (1)), otras la rechazan (cf. (2)):
(1) a. ¡Cuántos regalos (no) ha comprado! b. ¡Qué de material (no) ha recogido! (2) a. ¡Qué clara (*no) fue su exposición!
b. ¡Cómo (*no) estaba de contento!
Obsérvese, además, que, en los ejemplos de (1), la partícula negativa contribuye a la semántica de la oración, confiriendo valor negativo a esas exclamativas. No se trata, por tanto, de un caso de negación expletiva, como la estudiada en Espinal (1997), (2000), Etxepare (1997) y Zanuttini y Portner (2003). Como nota Villalba (2004: 4), esto queda probado por la posibilidad de que la negación legitime TPNs, como los elementos en cursiva de (3)2:
2 Villalba (2004: 4) basa esta prueba en la asunción de que la negación expletiva no legitima TPNs, como señala Espinal (1997) (*¡La de tonterías que no habrá dicho nunca!). Cabe señalar, no obstante, que, como Ricardo Etxepare nos hace notar, la negación expletiva puede también aparecer acompañada de TPNs, como muestra la buena formación de ¡No es guapo ni nada ese chico! , donde, a pesar de la naturaleza expletiva de la negación, la presencia del TPN ni nada no desencadena la mala formación de la oración. La presencia de aún en los ejemplos de (3) no constituye, en consecuencia, una prueba inequívoca del valor negativo que posee no, aunque el significado negativo de la proposición sí lo es.
ORACIONES EXCLAMATIVAS, INTERROGATIVAS Y RELATIVAS ENFÁTICAS
(3) a. ¡Cuántos regalos no ha comprado aún! b. ¡Qué de material no ha recogido aún!
El contraste presentado en (1) y (2) surge también en las oraciones interrogativas, esto es, algunas interrogativas pueden ser negadas (cf. (4)), mientras que otras no (cf. (5)):
(4) a. ¿Cuántos regalos (no) ha comprado? b. ¿Cuánto material (no) ha recogido? (5) a. ¿Cómo de clara (*no) fue su exposición?
b. ¿Cómo (*no) estaba de contento?
Pero, a diferencia de lo que ocurre con las exclamativas, existe abundante bibliografía que aborda las restricciones que existen en lo que respecta a la posibilidad de negar una oración interrogativa. Esos trabajos se enmarcan dentro de las investigaciones sobre las islas sintácticas, es decir, sobre aquellas construcciones o elementos que constituyen una barrera, impidiendo la extracción de un sintagma- Cu a través de ellos. La negación es considerada un tipo de isla débil, dado que bloquea la extracción de ciertos constituyentes3. Los estudios mencionados intentan, en consecuencia, explicar por qué el operador negativo crea una barrera para la extracción del sintagma-Cu en (5), pero no en (4).
Nosotros nos centraremos, por el contrario, en la posibilidad de introducir una negación no expletiva en una oración exclamativa, extendiendo, en un segundo lugar, nuestro análisis a las oraciones interrogativas y a las relativas enfáticas, que presentan restricciones similares. Nuestro objetivo es mostrar que el contraste entre (1) y (2) se explica a partir de las relaciones de alcance que se establecen entre el cuantificador exclamativo y la negación4. En el apartado § 3.2. caracterizaremos a los cuantificadores exclamativos y, por ende, a las oraciones que los contienen. Realizaremos una clasificación de las oraciones exclamativas basada en el tipo de cuantificación que realizan, lo que nos permitirá distinguir las que pueden ser
3 Sobre la diferencia entre islas fuertes y débiles, véase el apartado § 3.5.1. y la bibliografía allí citada. En esa sección se expondrán también los distintos acercamientos que existen respecto a las islas débiles.
4 No analizaremos, por tanto, aquellas oraciones que poseen fuerza exclamativa, pero no la sintaxis característica de estas construcciones. Nos centraremos únicamente en las denominadas exclamativas
negadas de las que no. En el apartado § 3.3. presentaremos los análisis previos que han sido propuestos en la bibliografía para explicar la (im)posibilidad de negar una oración exclamativa, realizando una revisión crítica de los mismos. En el apartado § 3.4. ofreceremos datos empíricos que pondrán de manifiesto que la relación de alcance en que el sintagma-Cu tiene abarque amplio es posible en las exclamativas cuantitativas, pero no en las cualitativas. Los datos ejemplificarán, además, que la relación inversa, aquella en que el sintagma-Cu está en el alcance de la negación, no se puede establecer ni en las exclamativas cuantitativas ni en las cualitativas. En el apartado § 3.5. explicaremos, por una parte, que los sintagmas-Cu exclamativos puedan tener ámbito mayor que la negación únicamente en las exclamativas cuantitativas y, por otra, el que la negación no pueda tener alcance sobre ningún cuantificador exclamativo. La primera de esas cuestiones será explicada de acuerdo con el análisis propuesto por Szabolcsi y Zwarts (1997) para dar cuenta de las posibilidades de extraer un sintagma-Cu a través de la negación. En lo que respecta a la segunda, pondremos de manifiesto que los cuantificadores exclamativos son TPPs, ya que no pueden estar ni en el alcance de la negación ni en el de otros contextos decrecientes. Propondremos, además, una teoría de la polaridad positiva que explique la sensibilidad de dichos cuantificadores. En el apartado § 3.6. mostraremos que nuestro análisis puede extenderse a otras construcciones relacionadas con las exclamativas, como son las interrogativas y las denominadas relativas enfáticas. El apartado § 3.7. recogerá las conclusiones del capítulo.