En Zanuttini (1997) se aborda el estudio de la posición sintáctica que ocupan las marcas posverbales negativas en distintos dialectos del italiano. Algunos de ellos poseen dos realizaciones morfológicas de la negación posverbal, mientras que otros tienen una única forma de expresar esa negación. La hipótesis de esta autora es que existen dos posiciones distintas para la negación posverbal, de forma que, en los dialectos con dos marcas de negación, cada una de ellas ocupa una de esas posiciones sintácticas, mientras que, en aquellos con una única realización morfológica de la negación, esta puede situarse en una u otra de las posiciones disponibles. Esta lingüista defiende que esas dos posiciones disponibles para la negación desencadenan distintas interpretaciones. Si una marca de negación se encuentra en la posición jerárquicamente superior, tendrá una lectura presuposicional, esto es, la presuposición introducida por la contrapartida afirmativa de la oración forma parte del contexto discursivo. En cambio, cuando la partícula negativa se sitúa en la
posición más incrustada en la estructura, recibe una interpretación no presuposicional, de manera que su variante afirmativa no forma parte del discurso previo.
Las asunciones realizadas por esta lingüista en su análisis son dos: por una parte, considera que las marcas de negación están en el especificador de una proyección funcional a la que denomina, siguiendo los trabajos previos, Sintagma
Negación (SNeg)58; por otra parte, adopta la propuesta de Cinque (1999) acerca de cuál es el orden relativo que presentan los adverbios que aparecen en el interior de los sintagmas verbales59. Siguiendo a ese lingüista, el orden fijo que presentan esos adverbios se deriva de que se encuentran en el especificador de distintas proyecciones funcionales, con cuyo núcleo comparten ciertas propiedades semánticas. El orden de esos adverbios es el de (111):
(111) già (‘ya’) > più (‘no más’) > sempre (‘siempre’) > completamente (‘completamente’) > tutto (‘todo’) > bene (‘bien’)
(Zanuttini 1997: 61)
Atendiendo a la posición que ocupan las distintas marcas de negación respecto a esos adverbios, Zanuttini determina el lugar en el que se sitúan. Uno de los dialectos a los que presta atención es el piamontés, que presenta dos partículas negativas posverbales: pa y nen. La primera posee generalmente naturaleza presuposicional60, mientras que la segunda no. La marca pa precede tanto al adverbio
gia (‘ya’) como a pi (‘más’), por lo que el nudo funcional que la contiene, dándole
valor presuposicional, debe situarse en la posición superior, esto es, por encima de
gia:
(112) a. A l’ha pa gia ciamà, che mi i sapia. s.cl s.cl’ha neg ya llamado que yo s.cl sepa
‘No ha llamado aún, que yo sepa.’
58 Zanuttini menciona que la afirmación ocupa el mismo nudo funcional, al que podría denominarse Sintagma Polaridad, siguiendo a Belletti (1990) y Culicover (1992). No obstante, como solo va a
estudiar fenómenos relacionados con la negación, no adopta esa terminología.
59 Como puede observarse, la fecha de publicación del trabajo de Cinque es posterior a la del de Zanuttini. No obstante, el último se basa en trabajos previos y manuscritos de Cinque en los que ya se proponía la existencia de una jerarquía en el orden de esos adverbios.
60 Cinque (1976) realiza la misma descripción de la marca negativa mica. Según este autor, su uso está limitado a los contextos en los que se presupone la correspondiente oración afirmativa.
LA PARTÍCULA DE POLARIDAD SÍ
b. A l’ha pa pi telefuna, da `ntlura. s.cl s.cl’han neg más telefoneado desde entonces
‘No han vuelto a llamar desde entonces.’ (Zanuttini 1997: 69)
La partícula nen presenta el comportamiento opuesto, ya que dichos
adverbios aparecen delante de esa negación (cf. (113a) y (113b)), mientras que
sempre (‘siempre’) aparece pospuesto a la negación (cf. (113c)):
(113) a. A l’avia gia nen salumati cul di la. s.cl s.cl’ha ya neg saludado-a-mí ese día allí
‘No me ha saludado aún.’
b. A l’han pi nen ricevu gnente.
s.cl s.cl’han más no recibido nada ‘No han vuelto a recibir nada nunca más.’
c. A l’ha nen sempre dine tut.
s.cl s.cl’ha neg siempre dicho-a –nosotros todo ‘No siempre nos ha dicho todo.’
(Zanuttini 1997: 70, 71)
A pesar de que estos datos parecen indicar que nen se sitúa entre pi y sempre, la situación no es tan simple. La razón es que existen argumentos, según Zanuttini, para analizar pi nen como una unidad sintáctica, y no como una secuencia de dos unidades léxicas. Por tanto, para determinar la posición de nen es necesario atender a nuevas relaciones lineales. En este sentido, el orden que presenta respecto a los infinitivos resulta crucial. Esta marca de negación debe preceder a esas formas verbales no finitas (cf. (114)), mientras que pi nen puede estar delante o detrás del infinitivo (cf. (115)), lo que indica que nen es jerárquicamente superior. El que dicha partícula aparezca pospuesta al adverbio gia y, a su vez, se sitúe por encima de pi
nen conduce a Zanuttini a proponer que la proyección funcional que ocupa está entre
(114) a. A l’è mej nen parlé. s.cl. s.cl’es mejor neg hablar
‘Es mejor no hablar.’
b. *A l’è mej parlé nen. s.cl s.cl’es mejor hablar neg
‘Es mejor no hablar.’
(115) a. A l’è mej pi nen parlé. s.cl. s.cl’es mejor no más hablar
‘Es mejor no hablar más.’
b. ?A l’è mej parlé pi nen. s.cl s.cl’es mejor hablar no más
‘Es mejor no hablar más.’ (Zanuttini 1997: 72, 73) La estructura resultante es la de (116): (116) SNeg ru pa Neg’ ru Negº ST2 ru gia T’ ru Tº SNeg ru nen Neg’ ru Negº SAspperf
ru
pi nen Asp’
ru Aspº Aspge/prog
ru
sempre
LA PARTÍCULA DE POLARIDAD SÍ
Como refleja esta estructura, las marcas negativas posverbales que posee el piamontés se sitúan en nudos funcionales distintos, siendo esta divergencia en su posición la que determina que su interpretación sea diferente. Cuando una partícula negativa ocupa la proyección jerárquicamente superior, recibe una interpretación presuposicional; si se sitúa en el nudo inferior, carece de ese valor. Según Zanuttini, el hecho de que sea la posición la que imponga una u otra lectura explica que las marcas pa y nen puedan recibir la interpretación opuesta, es decir, que pa pueda no tener valor presuposicional y nen sí tenerlo. Aunque estos casos son muy marginales, su existencia evidencia que la presuposicionalidad no es un rasgo intrínseco de esas partículas, sino que es propio del SNeg superior. Además, esta lingüista atiende a otros dialectos, como el hablado en Milán, que poseen dos marcas de negación posverbal, una que generalmente es presuposicional (minga) y otra que no suele serlo
(no). Lo relevante de dialectos como este es que las partículas obtienen la lectura
opuesta a la que poseen por defecto mucho más frecuentemente61.
En la segunda clase de dialectos estudiada por Zanuttini, existe una única marca de negación posverbal, la cual posee dos usos: uno presuposicional y otro que no lo es. Esta situación es la que presenta el italiano hablado en el Valle de Cogne. Esta lingüista propone que, de forma paralela a lo que sucede en los anteriores, ese dialecto presenta dos proyecciones funcionales en las que situar la marca de negación
pa. Dependiendo de si esta se encuentra en la jerárquicamente superior o en la
inferior, tendrá valor presuposicional o no, respectivamente. Los dos usos de pa se ponen de manifiesto si se atiende a su distribución con el adverbio dza (‘ya’). Cuando su empleo está relacionado con el discurso previo lo precede (cf. (117a)); en los casos en que esto no sucede, aparece pospuesta a dicho adverbio (cf. (117b)): (117) a. L’e pa dza parti?
s.cl’ha neg ya partido
‘No se ha ido aún.’
b. I m’a dza pa saluià ce dzor lai.
s.cl a-mí’ha ya neg saludado ese día allí ‘No me había saludado aún.’
(Zanuttini 1997: 80)
61 La partícula no, cuando no tiene valor presuposicional, ocupa una proyección jerárquicamente inferior a la postulada para nen en piamontés. Zanuttini sostiene que se encuentra por debajo del adverbio semper (‘siempre’).
En conclusión, la propuesta de Zanuttini asocia la negación presuposicional, esto es, la que está relacionada con el discurso previo, con una proyección sintáctica distinta de aquella en que se sitúa el operador negativo cuando carece de dicho valor. Aunque la propuesta de esta autora difiere en diversos aspectos de la nuestra y, además, su análisis no se centra en las marcas de negación preverbales, sino en las posverbales, consideramos que los argumentos que esgrime contribuyen a establecer un análisis sintáctico distinto de ambas clases de negación.