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Una vez aclarados algunos aspectos que hacen de la vida corporal un elemento esencial en la constitución del sentido de la percepción y de la concreción del propio yo, avancemos ahora a la relación de los temples de ánimo con la corporalidad viva. Desde las primeras presentaciones de la cuestión de los sentimientos en la obra de Husserl el tema del cuerpo aparece como un asunto ineludible en la aclaración de la naturaleza de los senti- mientos, no obstante, no es una cuestión exenta de ciertos problemas. Parece una obviedad que la vida afectiva en general involucra la vida corporal pero el carácter intencional que Husserl atribuye a la vida afectiva parece, en algunos contextos, incompatible con la necesaria referencia corporal más o menos

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evidente en todos ellos. La distinción husserliana entre sentimientos inten- cionales y no intencionales,16 corre el riesgo de interpretarse sin más como sentimientos suscitados corporalmente y sentimientos que no depende de esa suscitación. Uno de los problemas de esta consideración es el tema de la localización corporal de los sentimientos sensibles y con ello la relación entre la intencionalidad del sentimiento y la aprehensión de ciertos conteni- dos emotivos de carácter sensible, en estricto paralelismo con la aprehensión, por parte de la percepción, de momentos o contenidos meramente sensibles captados como exhibición de las cualidades físicas del objeto percibido.

En Ideas III Husserl sugiere que forma parte de la esencia de toda sensación ofrecerse mediata o inmediatamente en la forma de la extensión, así mismo a toda sensación corresponde algún modo de localización corporal.17 De no ser así y de acuerdo con su propia definición, no a toda sensación tendría que corresponderle la localización. No obstante, y en concordancia con Ideas II la localización y la consecuente extensión requerida para que sea localización en un plano espacial es la que constituye en su inmediatez y duración el campo extenso. Sostener lo contrario correría el riesgo de la “espacialización” de la conciencia. La conciencia siente, es decir, capta sin mediación y la viven- cia intuitiva sensible, dura y es ella misma conciencia de sí como duración. El bebé es ya un complejo de sensaciones inmediatas antes de reconocer su propia corporalidad como dotada de extensión realizada. El argumento, más bien paradójico y por lo demás poco claro de Ideas III es el siguiente: “Las sensaciones visuales se extienden en un campo, son por principio localizables, bien que en el tipo esencial de la corporalidad que se comprue- ba en el cuerpo humano está excluida la posibilidad de percepción de una sensación visual localizada o dicho empíricamente, esa posibilidad nos falta a los humanos”.18 Según Husserl, como hemos dicho antes, a toda sensa- ción corresponde extensión y por tanto localización. Pero ¿no corresponde a la esencia de la visión esa distancia necesaria entre el ver y lo visto? Esta distancia no tiene que ser real-física y por tanto, en estricta correspondencia con las ubiestesias del tacto, no resulta en una parificación simultánea de las sensaciones del objeto sentido y la corporalidad sentida a su vez en las mis- mas sensaciones. Los efectos de perspectiva en superficies irregulares como los frescos de la Capilla Sixtina es un caso claro donde la figura captada no corresponde a la extensión y distribución físico-real de las formas en la superficie percibida. Un poco más adelante dice Husserl: “El cuerpo humano, sin embargo, es esencialmente una particularización del cuerpo en general y tomado en esa generalidad, es evidente que en la extensión radica la condi- ción fundamental de la posibilidad de la localización y que, por consiguiente,

16 Hua XIX, pp. 405-406. 17 Hua V, pp. 5-7. 18 Ibíd., p. 6 ss.

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todo género de sensación que se ofrece mediata o inmediatamente en forma de extensión podría ser perceptible de modo localizado”.19 En realidad es la sensación y no la idea de extensión la que funda la localización y con ella, es la sensación localizada la que funda la extensión y los puntos localizables en el cuerpo. No es por tanto un contrasentido, como Husserl parece sugerir aquí, hablar de sensaciones inextensas, lo cual no quiere decir que no intervengan en la corporalidad, pero intervienen como constituyentes del cuerpo vivo/ex- tenso (Leibkörper) empíricamente determinado.

En este respecto podríamos sugerir la siguiente hipótesis: dado que es la corporalidad viva como centro cero de orientación la que funda el espacio, por así decir, extenso, funda con él la dimensión extensional que le da sentido a la localización como localización en un cuerpo (Leibkörper) ya constituido en el espacio físico, y lo propio de las sensaciones no es en principio la localización sino su carácter temporal, hay una anterioridad lógica que permite hablar sin contradicción de la afectividad sensible en general como referida siempre a la corporalidad viva “Leiblickheit” sin que ello nos compro- meta a una localización específica en el cuerpo constituido ya como “Leibkör- per”. De acuerdo con esta hipótesis descriptiva, podemos distinguir entre senti- mientos de sensación entrelazados directamente con sensaciones localizadas y sensaciones, que sin dejar de ser sensaciones de la conciencia en su cuerpo vivo, no requieren en principio una localización precisa. El conjunto de sensa- ciones localizadas concomitantes: opresión en el pecho, sensación de vacío en el estómago, son en cierto modo la manifestación corporal localizada de esos sentimientos sensibles pero el vínculo causal que los asocia corresponde a un orden de explicación que no es fenomenológico, toda vez que remiten a la conformación fisiológica de ciertos sujetos fácticos humanos afectados con sensaciones localizadas de acuerdo a su constitución física fáctica.

Desde el punto de vista fenomenológico-reflexivo lo único que se puede hacer es declarar o señalar la ocasión de su presencia, mas no hay necesidad esencial de la relación entre la opresión en el pecho y el sentimiento de tristeza. No obstante, la tristeza se siente, y se siente en el cuerpo, además, muchas veces hay la opresión en el pecho asociada a ciertas formas de tristeza que son tan comunes que no resultará extraño al lector, así sea de forma intuitiva y casi informal, que se haga referencia a ello. Las metáforas corporales de pesadez, opresión y oscurecimiento tienen su fundamento en la forma en la que sentimos nuestro cuerpo vivo en el estado de ánimo de la tristeza. Cuando Husserl se refiere a la corriente de sentimiento sensible duradera que es el modo de manifestación noética del temple de ánimo o “Stimmung” lo hace en alusión al cuerpo.20 Si agregamos que corresponde un correlato noemático de la corriente de sentimientos sensibles de un estado de ánimo tal como “la

19 Ibíd., p.7.

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tonalidad afectiva del entorno” como “iluminación”, hay buenas razones para pensar que la concreción del ahí de la “iluminación” forma parte del horizonte cinestésico que abre el cuerpo vivo. El mundo es un entorno concreto, a mí como realidad incorporada en un mundo concreto que, no obstante, constituyo constantemente, el que es “coloreado” o “iluminado”, en cierto modo, por mi temple o estado de ánimo.

En uno de los fragmentos del tratado inédito conocido como Estudios sobre la estructura de la conciencia, encontramos otra importante referencia al temple de ánimo en relación al cuerpo vivo.21 Aquí Husserl vuelve a su consideración sobre la diferencia entre el valorar (Werten) y lo que aquí llama la entrega al valor (Hingabe an Werte). Cuando veo algo bello, me regodeo en su contempla- ción y luego pienso, eso es bello. En este movimiento no hay, al menos no necesariamente, una modificación del sentimiento de agrado ante la belleza. En cualquier caso es necesario distinguir entre la belleza en el objeto, que es correlato de la conciencia de la belleza, y por otro lado la reacción emotiva del agrado, la alegría provocada por el sentimiento de agrado ante la belleza. La suscitación de la alegría por la belleza se caracteriza por ser una “corriente de alegría” (Freundenstrom) en la que se pueden encontrar también momentos sensibles, el sentimiento de alegría sensible que “baña” mi cuerpo de felicidad (Seligkeit).22

Aquí Husserl se refiere una vez más a la localización de la alegría: “el senti- miento de dicha que siento en el pecho como un sentimiento de plenitud está ahí localizado. Con ello la diferencia sin embargo no está clara”. En efecto, la alegría no es la excitación en el pecho de cuando me encuentro feliz, pero si planteamos la cuestión desde otra perspectiva hay que recordar que es la sensación la que funda la localización y no la preexistencia del cuerpo con sus puntos, por así decir pre-localizados. El problema de la localización de los sentimientos sensibles depende de la asunción de la vida corporal que suponga la explicación. La propia teoría de la constitución originaria de la corporalidad viva que desarrolló Husserl permite la resolución de la aparente aporía. Dicha teoría, no obstante, requiere un replanteamiento del esquema que presentó en Investigaciones Lógicas sobre la relación entre los contenidos sensibles y su aprehensión. Desde un punto de vista estático naturalmente las sensaciones son aprehendidas como exhibición corporal del sentimiento, pero desde la perspectiva genética se exhibe que esa unión es coherente con

21 Ms. M III 3 II /2 “Affektive Gefühlsausbreitung und motivierte Gemütsreaktion auf Grund

von Wertapperzeptionen”. El texto que aquí citamos corresponde justo al parágrafo sexto que comienza en la página 89 del Typoskript (M III 3 II 1/90).

22 Aquí Husserl se refiere una vez más a la localización de la alegría: “das Gefühl der Se-

ligkeit, das ich in der Brust fühle als ein Wohlgefühl, das dort lokaliziert ist. Damit ist aber der Unterscheid noch nicht geklärt”. En el segundo capítulo hemos llamado la atención sobre esta diferencia, que a Husserl le parece todavía no aclarada, en torno a la localización de la mani- festación sensible de la alegría.

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los sentimientos sensibles mismos, los cuales, anticipan el sentido por el cual pueden ser aprehendidos por actos de sentimiento como tales.

Uno de los lugares donde podemos encontrar sugerencias más significati- vas para esta temática en la obra de Husserl es sus lecciones de ética de 1920. En este periodo Husserl aprovecha los resultados de sus investigaciones ge- néticas en el terreno de la fundamentación de la razón axiológica.23 El Ms. A VI 22 relativo a los apuntes de dichas lecciones contiene el excurso a la lección de dicho semestre con el tema “Naturaleza y Espíritu”. Aquí Husserl traza los lineamientos de una genética de la esfera afectiva (§§ 5, 6 y 9) y vuelve sobre la temática de la coloración afectiva.24 También del mismo semestre de verano son los anexos III y XIII del mismo volumen XXXVII de la colección de obras completas Husserliana.

El anexo III lleva el título “Los sentimientos sensibles (sinnliche Gefühle). Sobre la constitución de apercepciones del valor (Wertapperzeption) y temples de ánimo (Stimmungen)”. El tema de este pasaje es precisamente la relación entre la sus- citación sensible de los sentimientos, la apercepción de los valores y el lugar del temple de ánimo en dicha relación. Una vez más la cuestión aquí es determinar qué tipo de relación existe entre los sentimientos sensibles y las sensaciones. Aquí Husserl señala que los sentimientos sensibles forman un horizonte constante de excitabilidad afectiva vinculado a la corporalidad viva (Leiblichkeit). Es así que toda nueva incitación emotiva a través de los datos de sensación (Empfindungsdaten) encuentra su resonancia (Resonanz) e influye en todo el ambiente afectivo (Gefühlsmilieu)25 completo, el cual, dice Husserl, se encuentra conjugado con la unidad del temple del ánimo (Stimmung). Esta descripción, dice más adelante, vale también para lo que ocurre con las aper-

23 Los textos más importantes de este periodo, de acuerdo a la nomenclatura de los archi-

vos Husserl, son los manuscritos A VI 22, F I 28 y F I 24, todos ellos del semestre de verano de 1920.

24 Hua XXXVII, p. 294.

25 En sus notas a la obra de Scheler El formalismo en la ética Husserl usa la misma expresión

“Milieu” para referirse al entorno o ambiente, en este caso, de valor. Véase las notas de Husserl a las páginas 153-155. En la línea 35 a la página 153 dice “Milieudinge, anschaulich gegeben und unanschaulich für mich da sind, als praktisch wirksame Gegenstände der Umwelt” y más ade- lante, en la línea 29 de la página 156 dice “Milieu ist nicht die bloss dingliche (Natur-) Umwelt, sondern die praktische Wertewelt”. HUSSERL, Edmund. “Les annotations dans le Formalisme de Max Scheler/ Randbemerkungen zu Schelers Formalismus”. En: LEONARDY, Heinz (Ed). Études Phénomenologiques, VII, No. 13/14, 1991, p.18. Los números de página corresponden a Der

Formalismus in der Ethik und ide Materiale Wertethik. (Gesammelte Werke, Band 2). De acuerdo con la

información que brinda el propio editor, Husserl leyó por primera vez el texto en Abril de 1921 y releyó pasajes en julio de 1929 (p.4). El tema en Scheler tiene su interés propio que merecería una consideración aparte, pero justo lo que describe Scheler entre las páginas 153 y 172 es una consideración detallada de la idea de “ambiente” o “Milieu” como entorno de valor. La expresión, que es importante para el tema que nos ocupa, no es frecuente en Husserl. En el Ms. A VI 12 II/70 (Ay “87”) encontramos precisamente la expresión “Gefühlsmilieu” en relación con la unidad sensible del sentimiento.

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cepciones de valor. La organización de la unidad de los sentimientos tiene una resonancia en el temple de ánimo, de este sentimiento de valor irradian líneas de sentimiento sensible y a través de ellas la afectación emotiva se empareja con la unidad del temple del ánimo.

Se trata de un pasaje muy sugerente pero al mismo tiempo de cierta oscuridad. ¿Qué significa la resonancia de los datos de sensación sobre el ambiente o atmósfera afectiva? Una posibilidad de interpretar este apunte de Husserl es el mismo pasaje de las Investigaciones Lógicas al que nos referimos antes. Ahí Husserl señala que los sentimientos sensibles vividos y localizados por el sujeto psíquico en su vida corporal, aparecen en el objeto a la manera de un “resplandor”.26

Aquí la clave parece ser entender las consecuencias del término “reso- nancia”. ¿Qué significa que hay resonancia entre las cualidades de senti- miento sensible y el temple de ánimo completo? En ocasiones Husserl utiliza la noción de “ritmo” para referirse a la corriente afectiva.27 Hay una suerte de cadencia, un ritmo, un patrón advertible de regularidad en el movimiento del ánimo; el sentimiento tiene su ritmo, sus grados de intensidad, y con ellos, la gradación ascendente y descendente, por ejemplo, en la suscitación del placer. A menudo Husserl se refiere a los sentimientos sensibles como más o menos suscitados, más o menos calmos, casi como si describiera el cau- dal irregular de un río. En este contexto la idea de una resonancia “afectiva” sugiere el efecto de concordancia entre el ritmo de ese trasfondo de senti- miento sensible vinculado a la corporalidad viva y su irritabilidad, así como su influencia en la configuración de una atmósfera afectiva que ilumina o colorea el medio circundante del sujeto emotivamente templado. El temple de ánimo o Stimmung no es una mera determinación psíquico-empírica sino el efecto del “resonar” del trasfondo del campo inmanente de mi vida afectada emo- tivamente sobre el entorno. Mi propia disposición emotiva resuena sobre mi apercepción del mundo en torno produciendo una iluminación o atmósfera emotiva.

El tema de la “resonancia” puede ser una de las claves para resolver la apa- rente aporía que presentamos un poco antes en torno a la localización de los sentimientos sensibles. Así, cuando Husserl dice que los mismos contenidos de sentimiento que el sujeto experimenta y localiza en sí son apercibidos en la forma de un resplandor, podríamos agregar, que tales contenidos apercibidos “en” el objeto son producidos por un efecto de resonancia de mis sentimientos.

Los sentimientos sensibles están entrelazados con contenidos de sensación y encuentran en ellos su localización corporal; no obstante, evidentemente el dolor en el pecho de la tristeza no es ni la tristeza misma ni el “ensombre- cimiento” del entorno de quien está triste. No obstante hay una unidad que

26 Hua XIX, p. 406.

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integra la apercepción sensible de mi tristeza, en mi pecho,28 y la unidad de sentimiento del transcurrir de mi vida en ese momento, “el tono de mis días”, con el entorno circundante ensombrecido por mi tristeza. Los sentimientos tienen una cualidad sensible, a la manera de un ritmo, un tono, que entra en resonancia con la forma en que apercibimos emotivamente el entorno.29 Es una resonancia que evidentemente no es de tipo mecánico y por ende no puede ser explicada en términos causales; pero de acuerdo al propio Husserl, podría explicarse en términos de motivaciones.30

De igual forma la apercepción del valor que antecede al juicio de valor, es una apercepción sentimental del valor que manifiesta en formas como el “agrado” o el “desagrado”, las cuales forman parte del volverse valorativo al objeto determinado de acuerdo con sus caracteres de valor. Esta apercepción sentimental del valor tiene su expansión o propagación (Ausbreitung) afectiva sobre el entorno, pero no su localización corporal sensible, sino su “ritmo”, el cual entra en resonancia con la forma en que comparece sensiblemente el entorno. A pesar de que Husserl se refiere constantemente a estos fenómenos con metáforas como resplandores, luces, iluminaciones o tonos, justo la unidad semántica de todas estas expresiones coincide en la cualidad de todos los fenómenos sensibles, la variación en sus grados de intensidad. Toda la esfera del sentimiento y el valor se presenta para Husserl de forma sensible y en ella permanece, pero su manifestación sensible no debe confundirse con su localización física. Hay una coherencia entre el sentimiento de malestar gene- ralizado de un dolor agudo en el pie, y la localización del dolor.31

28 En un manuscrito todavía más tardío, Husserl reitera la afinidad entre la corriente de

sentimientos sensibles concomitantes con la unidad del temple de ánimo. Cf., Ms. C 16, Texto No. 72 en Hua Mat. 8 p.330 ss.

29 En el Ms. A VI 12 II/26 a “3” Husserl vuelve sobre el tema de los predicados de valor y en

este contexto habla de la apercepción emotiva (Gemütsapperzeption). Una característica de la apercepción emotiva frente a la apercepción empírica de tipo meramente sensible es que el objeto apercibido emotivamente “aparece” con una “coloración afectiva” (Gemütsfärbung). El Ms. A VI 30/220 a “7” destaca abiertamente la necesidad de distinguir entre las sensaciones empíri- cas, que aquí también llama “teóricas” de las apercepciones emotivas. La apercepción emotiva está fundada en la apercepción meramente sensible de lo que aparece y en su aparición nos complace, nos agrada. Lo que queremos aquí señalar es que hay una efectiva constatación de ciertos caracteres emotivos apercibidos que constituyen la confirmación sensible del agrado por el objeto. La resonancia se da gracias a la coherencia entre la unidad de los caracteres emotivos apercibidos y la corriente de sentimientos que vivo en mí y que identifico con cierta disposición en mi cuerpo.

30 Véase: VONGEHR, Thomas. “Husserls Studien über Gemüt und Wille”. En: Mayer, Verena

et. Al. Die Aktualität Husserls. Freiburg: Karl Alber, 2011, p. 352. Ver también Ms. A VI 8 I/60a. ss.

Sobre “motivación” y “Stimmung”.

31 Un riesgo frecuente en las descripciones de los sentimientos es la multiplicación de las

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