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5.   Numerical evaluation of airflow, heat transfer, and effects of vertical flow inside

5.4.   Result and discussion 115

5.4.2.   Analysis of the airflow distribution inside the reefer 117

Las violaciones de derechos humanos producen pérdidas humanas, materiales y sociales. Los procesos de duelo hacen referencia a cómo las personas hacen frente a las pérdidas de seres queridos y vínculos significativos. Es importante mencionar que, en el caso del duelo, existen diferencias culturales y de género que hay que tener en cuenta, como en la cultura islámica en la que los hombres tienen una actitud más estoica frente al duelo mientras las mujeres son más expresivas. Estos procesos, en el caso de la desaparición forzada, se encuentran afectados por la incertidumbre sobre el destino de la persona.

Lo que sentí espero que no le pase a ningún otro ser humano porque es muy pro- fundo cuando veo sus fotos, y solo Dios sabe de él, gracias a Dios que a causa de este impacto no me he vuelto loca. No puedo expresar lo que siento en palabras, ya que es muy profundo. La pena que me pesa mucho es no saber nada de él, si está vivo o está muerto. Maiziza Nayem Mohamed.

La desaparición conlleva una pérdida incierta, que se siente profundamente debido a la au- sencia de la persona y sus consecuencias en sus familiares, pero de la que no se tiene ninguna

información ni evidencia, con lo cual no puede darse el proceso. Ese impacto es descrito todavía hoy en día como un dolor fresco o una herida abierta.

Estamos muy afectados por la desaparición de su padre, yo misma. Siempre esta- mos angustiados por la cuestión de no saber exactamente qué pasó. Fatma Bachir. En el caso del Sáhara Occidental, dado que se trata de hechos de carácter político y en un contexto de ocupación militar por parte del responsable de las mismas, los familiares no pudieron prácticamente buscar a los desaparecidos debido a la situación y el riesgo de que otras personas fueran a su vez detenidas o desaparecidas.

El último día que lo vi, era un señor creyente, no tenía ningún problema con nadie. Nacimos en el desierto, nos criamos en él y la mayor parte de nuestros recursos económicos provenían de la ganadería. Nos educamos en una familia simple y sencilla. En aquel tiempo nosotros no estudiábamos, solo el Corán. Nos acorda- mos, que descanse en paz, nos dio una educación. No pudimos devolverle lo que hizo por nosotros. Embarec Mohamed.

Las desapariciones tienen además causa humana y son hechos súbitos y sin sentido. Todo ello son factores que agravan el dolor y el sufrimiento de los familiares.

Cuando pienso en ella me impacta mucho. Estoy muy afectada. Siempre recuerdo que estaba junto a mi hermana y en un momento ha desaparecido de esta forma dra- mática, sin saber cómo, dónde. Las dos estábamos en el colegio. Para mi familia, mi mamá... siempre en las fiestas, en noches y en días, diariamente pensaba en mi herma- na. No puedo olvidarla. A pesar de que lo intento, pero no puedo. Mariam Lahmadi. Además, estos procesos fueron masivos, dado que afectaron a numerosas familias saharauis, y se dieron en medio de operativos militares, detenciones y la práctica de torturas en centros clandestinos de detención, lo que aumentó el sentimiento de impotencia, miedo y aislamien- to de los supervivientes. Asimismo, la propia situación de violencia y el contexto social represivo impidieron cualquier proceso de búsqueda que resultaba imposible frente al poder y control militar marroquí.

Ha cambiado mi vida claro, en primer lugar, por la entrada de los marroquíes tuve que salir de mi casa. Y, en segundo lugar, porque cuando cogen a tu hermano sabes que no está en buenas manos, que está en manos del enemigo que quiere matarlo. Moralmente me puse mal, sufrí mucho, pensaba mucho, no solo por mi hermano sino por la patria, por lo que dejamos atrás, los demás mártires, lo que hemos perdido. Aichatu Sidi.

El proceso del duelo conlleva tareas complejas que adquieren sentido dentro de su propio marco cultural, en este caso de la cultura saharaui e islámica. Lo que normalmente en todas las culturas se hace en los casos de pérdida de vidas humanas, quedó totalmente imposi- bilitado durante décadas. Desde el punto de vista psicológico, las tareas para enfrentar los

procesos de duelo quedaron suspendidas en el tiempo y hasta la actualidad están alteradas, además de tener un enorme impacto negativo en los familiares.

Es muy difícil y muy complicado describir el impacto psicológico o delimitar la reper- cusión que ha tenido, ya que siguen los efectos hasta hoy en día. El dolor es continuo ya que es muy duro perder a una persona tan necesaria y tan amada y que ni siquiera puedas preguntar por ella. El impacto sigue porque la situación persiste. A parte del sufrimiento y de la necesidad hay una cosa que está por encima: se llevaron a una persona tan querida y tú no sabes nada de ella. Es muy difícil vivir con esta angustia diariamente, sobre todo, cuando se trata de alguien que tanto añoras y tanto echas de menos. Después de esto no paras de imaginar cuál podría ser su destino. Imaginacio- nes muy crueles de las que todavía no he hablado, pero es muy duro.Además, ves a los responsables del crimen o los verdugos paseando por tus calles y viviendo en plena impunidad y, peor aún, son premiados, subiendo de rangos precisamente por hacer este tipo de acciones. Elhartani Mohamed Salem Hamdi.

El dolor de los familiares de los desaparecidos suma al impacto emocional las consecuencias familiares que todo ello conlleva.

Lloré al principio mucho, no me acordaba bien de ellos, pero al recordar me sentía mal, la gente que estaba al lado mío me mimaba para que me olvidase del tema. No ha cambiado mi vida, pero me ha pesado mucho, he llorado mucho y cuando dormía recuerdo hablar con ellos en sueños. He sufrido mucho, me dolía recordar que mi padre fue detenido y llevado a la cárcel, donde lo maltrataron. Me he sentido muy mal por mucho tiempo, me estuve tratando con una terapia religiosa. Mariam Ahmed. Muchas veces ese malestar emocional se ha manifestado también en problemas de salud y enfermedades que aquejan a numerosos familiares.

Yo tuve a mi hija y te puedes imaginar el sufrimiento, no tenía ninguna fuente… sola con dos niñas, sin marido, mi padre también muerto, mis hermanos peque- ños… He sufrido mucho, viví el sentimiento de dos huérfanas que son mis hijas, me puse enferma hasta ahora sigo enferma, no he encontrado el tratamiento, me duele la espalda y las rodillas. No puedo olvidar como tuve a mis hijas sin padre, sin alimentación adecuada, sin ropa. F.M. Mujer.

La incertidumbre sobre los familiares además impide en muchos casos la alegría de otras celebraciones. Los motivos de encuentro o alegría que normalmente están asociados a la familia se vuelven así situaciones que reactualizan el sentimiento de pérdida.

Sí, en el momento que me casé sufrí y no estaba festejando como los demás, por la pérdida de mis padres y de mis abuelos que me criaron. Mariam Ahmed.

En muchos casos el momento de la liberación de quienes estaban en los centros clandes- tinos generó una gran alegría y una nueva esperanza. Los familiares fueron buscando en

las presentaciones públicas o lugares a los que fueron llevadas las personas ex detenidas, y preguntaron a estas sobre sus propios familiares, tratando de buscar informaciones que les permitieran saber el destino de los que no habían sido liberados. En algunos casos tuvieron detalles de la muerte cuando las personas ex detenidas supieron de ello. En otros, obtuvieron solamente relatos fragmentados sobre momentos o circunstancias en que los vieron, muchas veces en medio de la tortura. También para quienes fueron liberados el impacto de la pérdida de sus desaparecidos se hizo mucho más evidente. La conciencia de la pérdida a la salida y las mayores necesidades sociales generaron un impacto psicosocial aún mayor.

Cuando hemos salido venía mucha gente para expresar su apoyo. Venía la gente de todos los lados, los familiares, los amigos, toda la gente solidaria. Había gente que gritaba, que lloraba. Nosotras también, no habíamos tenido nada qué hacer... nada de nada, ni siquiera para que viniera la gente. No tenían qué dar para co- mer. No tenían nada, nada. Solamente el marido de su hija les trajo una cabra para sacrificar. Mi marido había muerto y no tenemos nadie que nos apoye, ni financie, nada de nada. No tenemos nada de nada. El único hijo que había tenido fue el desaparecido. Salka Ayach.

Por una parte, la aceptación de la pérdida con realización de rituales y ceremonias se con- virtió en una tarea imposible. La desaparición forzada produjo en los familiares muchos impactos traumáticos por la imposibilidad de saber qué pasó y los tratos de que la persona posiblemente fue objeto.

Como cada civilización y cada pueblo, nosotros también tenemos nuestra cultura. Por ejemplo, cuando muere alguien hacemos los rituales religiosos, en nuestro caso ¿Qué hacemos? Estamos pendientes de cumplir esto hasta ahora, está retra- sado hasta el momento. Estamos pendientes de que el Estado marroquí nos aclare su paradero, porque es el Estado el que le detuvo y sabe dónde está y si está vivo o muerto. Entonces, si está muerto, que nos den el certificado de defunción y es cuando podemos ejercer nuestros deberes religiosos y culturales. Aminetu Omar. Los familiares no pudieron durante décadas siquiera decir que sus seres queridos estaban desaparecidos. La posibilidad de hablar sobre el desaparecido y expresarse sobre la pérdida tuvo que ser reprimida. Muchas veces solo se ha podido hablar en el marco de la familia, y en muchos casos ni siquiera, eso porque evocar el recuerdo o preguntar por el familiar desa- parecido suponía generar un malestar emocional.

Cuando se acordaba de él o alguien decía el nombre de mi hermano ella cambia- ba su forma de hablar, se le notaba. Incluso le costaba hablar y decir las palabras. Él era quien cuidaba de ella y de la familia. Mumen Mohamed Embarec Zaidan. En cuanto al impacto afectó mucho en nuestras almas, especialmente yo sufría mucho la ausencia de mi padre. Hasta ahora, cuando veo un hombre llevando a sus hijos lloro mucho. Siempre pienso en él, en los días de Eid, nuestros días festi- vos. Mi único sueño es que mi padre esté con nosotros. También hubo consecuen-

cias materiales como la pobreza, la privación de la enseñanza, porque robaron todo el dinero de mi padre. Minatou Sid Ahmed.

Tampoco los familiares han podido tener formas de recuerdo positivas de sus seres que- ridos, dado que el recuerdo sin condiciones de reconocimiento de su destino, se volvió la mayor parte de las veces un nuevo impacto. No han contado con un marco social de reconocimiento ni información clara y completa por parte del Estado sobre la suerte y el paradero de sus seres queridos.

Cualquier golpe fuerte, y mi memoria vuelve a esos días. Recuerdo a mi esposo, tengo alguna foto de él y cuando lo veo recuerdo todo lo que he pasado. Si fueras un hombre te explicaría todo lo que siento, pero como eres mujer creo que entien- des. Embarcalina Brahim Mustafa.

Mientras, las familias han tenido que seguir adelante y tratar de reconstruir sus vidas con la ausencia del desaparecido como una parte más de la familia.

Mi sufrimiento, y el de todas las personas en mi misma situación es evidente. Sufrimos diariamente al no saber nada de nuestros seres queridos. Nos casamos, tenemos hijos, pero nos falta el abuelo, el padre o la madre, el tío o la tía o el amigo, que de momento no nos pueden dar su bendición, que de momento no van a poder conocer a sus nietos y nietas, a sus hijos/as, a sus primos/as… Este no es un sufrimiento físico, no se ve, no se siente si no eres víctima, pero está ahí. Es una herida abierta en el tiempo que nunca cicatriza. Muy al contrario, el tiempo hace que la herida se abra cada vez más. Mi único hermano Brahim falleció en 1987 en los campamentos de refugiados, sin poder conocer qué fue lo que pasó con mi padre. Fatimetou Mustafa Def.

Esta adaptación se ha hecho en condiciones muy negativas y estresantes, dado el estigma de las víctimas saharauis, la falta de apoyo económico o social, la ausencia de reconocimiento o incluso la represión de algunas de las manifestaciones colectivas para la búsqueda de los desaparecidos. Ni siquiera las formas positivas de organizarse y apoyarse colectivamente han contado con el reconocimiento legal del Estado, dado la prohibición y/o la obstaculización del trabajo todavía de las organizaciones de derechos humanos saharauis11. Dichos obstáculos no

solo suponen violaciones de la libertad de expresión o asociación, también han limitado las formas de apoyo mutuo que proporcionan esas experiencias organizativas de los familiares.

Imagínate, en realidad todo el mundo creció como si estuviéramos acostumbrados unos de otros, pero hay afecto, cariño, ilusión y sobre todo el impacto de haber llegado a esta edad, pensando que está vivo y que de repente te digan que está muerto. Sas Mohamed Bahia.

11 Véase introducción, apartado: Papel de las organizaciones de derechos humanos y de víctimas. Capítulo 7, tomo II.

Las consecuencias de la pérdida del padre, que fueron las más frecuentes, se manifestaron en el sentimiento de vacío, la pérdida del rol de padre en el desarrollo de los niños y niñas, y la ausencia de oportunidades de estudio, además del aislamiento social y del estigma con el que crecieron los niños y niñas.

Mi vida cambió totalmente y ya no pude contar con una vida normal, no tenía a mi padre ni una familia unida, pero era nuestro destino y a mí me afectó mucho el hecho de que otros niños decían que estaban con su padre y yo no sabía nada de él. Es una situación que crea un vacío en tu vida porque te priva de tener sentimiento de sentir la presencia de un padre como el resto de las personas, poder sentirlo, abrazarlo, poder contar con él para tus proyectos de vida. Ihidih Hassena.

La pérdida de mi marido formó un gran vacío en mi vida y en la de nuestros hijos que se criaron sin tener a su verdadero padre, esto quiere decir que es una pérdida y un sufrimiento, mucho más una pérdida moral. Porque el niño al nacer se cría y se pone grande sin su padre. Una falta total. Fatimetu Mohamed Abderrahman.

Al ser mi padre desaparecido, no teníamos una casa propia, ni mi madre tenía una profesión con la que conseguir para comer y vivir, nosotros no pudimos estudiar, no tuvimos ni riqueza, ni nada. Hemos perdido la asistencia y el acompañamiento del padre. Fuimos obligados a ser familia así, no pudimos tener más hermanos. Mi madre tuvo que enfrentar a la pobreza, tuvo que tra- bajar duramente para vivir y con pocas cosas. No sé si se puede explicar cómo es perder a tu padre, crecer sin tenerlo. A veces veíamos los otros niños alegres de ver a sus padres, orgullosos de ellos y nosotros no teníamos. Todos esos años son largos y no se pueden contar en un momento. Safia Mrabih Mo- hamed Bennou.

Hasta la actualidad el único apoyo que han tenido ha sido el apoyo familiar y el apoyo mutuo con otros familiares. Las respuestas institucionales del Estado marroquí como el Comité de Arbitraje y la IER, treinta años después, se centraron solamente en una indem- nización económica. Dicha indemnización por el daño sufrido ha sido un apoyo económi- co parcial frente a las enormes pérdidas sufridas, pero también una fuente de victimiza- ción secundaria dado que sus necesidades de salud como consecuencia de las torturas no fueron en general atendidas o se han hecho después de muchas demandas y presión de los familiares, mientras sus demandas de verdad, reconocimiento, exhumaciones, devolución de los restos y justicia siguen sin ser atendidas.

¿Qué hacíamos cuando veíamos a nuestra madre deprimida? Intentamos ayu- darla en lo que podíamos y aliviar su dolor. Le cogíamos de la mano, la abra- zábamos y la acompañamos en todo momento, no podíamos hacer otra cosa. Slama Saad Ali.

Yo como todos los huérfanos y lactantes, viudas y viudos, pertenecemos al pueblo saharaui, el que nos educó. Nuestra sociedad se caracteriza por una solidaridad muy fuerte y especial. Nadie puede describir nuestro daño. Said Sid Emmu. Por lo referente a las consecuencias nadie puede imaginarlas, es suficiente se- ñalar el abandono forzado de los vecinos, en estos momentos me quedé sola, tenía solo veinte años, y mi embarazo, el primero en mi vida. Suelma Ali El Bachir.

Los familiares de desaparecidos necesitan atención y apoyo, pero también una respuesta efectiva del Estado marroquí responsable de las desapariciones de sus seres queridos. Entre estas respuestas están la investigación efectiva y la verdad sobre lo sucedido, la entrega de los restos de sus familiares y el dar a conocer su destino, así como someter a la justicia a los responsable de tales atrocidades.

Estamos todo el tiempo afectados pero tenemos que tener la certeza de poner fin a nuestro interminable duelo. Fatma Bachir.

Reintegración social

Una parte de las consecuencias de las víctimas de derechos humanos tiene que ver con el impacto social y la necesidad de reintegración y apoyo. Sin embargo, en el caso del Sáhara Occidental especialmente los ex detenidos que salían de los centros clandestinos de detención tuvieron que sufrir nuevas consecuencias negativas tras su liberación. Por su parte, los refugiados tuvieron que reintegrarse en un contexto precario y de pobreza de la que todavía no han podido salir por las condiciones de vida en el desierto, el impacto de las pérdidas y el exilio prolongado.