6. Numerical and experimental study of energy consumption in apple packed
6.3. Result and discussion 149
6.3.1. Total and component-specific electricity usage of the refrigeration
Los problemas de salud se dan prácticamente en la totalidad de las personas que estuvie- ron desaparecidas durante años, y permanecieron en condiciones infrahumanas en cár- celes marroquíes. Muchos detenidos en centros clandestinos tuvieron tuberculosis como consecuencia de la desnutrición y el hacinamiento.
Todos los presos tienen alguna enfermedad, problemas de ojos porque pasamos mucho tiempo sin condiciones de higiene. Yo tengo secuelas a causa de la tu- 14 El entrevistado, que es un ex prisionero de guerra, muestra su pie atravesado por una bala durante la entrevista.
berculosis. No puedo respirar profundamente, no puedo correr, no puedo hacer esfuerzo. Dah Mustafa Ali Bachir.
Las condiciones de reclusión y detención, tales como hacinamiento, mala alimentación, falta de ventilación conllevaron una enorme frecuencia de enfermedades infecciosas e infestaciones parasitarias. Hay que tener en cuenta que estas condiciones se mantuvie- ron durante años. Además, en ningún momento se proporcionó una mínima atención médica a estas afectaciones, con lo cual se fueron prolongando y agravando con el tiempo.
La prisión ha tenido considerables consecuencias para mi salud, sufro cefalea crónica, pérdida de visión, pérdida de audición, mis dientes se han caído casi todos a raíz de las palizas que me dieron en la boca. Elgalia Baba Sidi.
Yo me quedé casi ciego, perdí un ojo mientras que la vista del otro es muy débil. Said Sid Emmu Brahim Said.
Muchos quedaron con secuelas importantes tanto físicas como psicológicas. Las conse- cuencias del encierro en condiciones infrahumanas, el aislamiento y encierro en condi- ciones de hacinamiento, se suman muchas veces a las consecuencias de la torturas físicas usadas en los interrogatorios. También las personas que estuvieron desaparecidas quince años, mostraron numerosos problemas graves de salud a su salida de los centros clandes- tinos en 1991.
Yo salí enferma porque tuve una úlcera, también una operación, una hemorragia grave y fue por culpa de ellos y de la atención que recibimos. Demaha Hmaidat. Las secuelas en la salud la mayor parte de las veces tienen un carácter múltiple, y no han tenido ninguna respuesta efectiva por parte del Estado de Marruecos.
Físicamente tengo hemorroides, reuma, y padezco de los pulmones. Bazeid Salek. Tengo la tensión alta, infección en los intestinos, y dolores musculares. Los médi- cos me dijeron que la infección es la causante de los dolores musculares y por eso se me hinchan los pies. F.M. Mujer.
Numerosas personas ancianas murieron en los centros clandestinos de detención como consecuencia del maltrato. Otras quedaron afectadas con graves problemas de salud para el resto de sus vidas.
No, solo que había salido de la cárcel y que le dolían las rodillas y las muñecas. El suegro que había recibido un gran golpe en la cabeza estaba muy grave y le causó la muerte, pero mi padre solo tenía los dolores. Esos dolores fueron al entrar en la cár- cel y de pasar mucho frío. Tuvo reumatismo, era viejo y dormía en el suelo y pasaba mucho frío, por eso salió de la cárcel con reumatismo. Sukeina Bachir Mohamed.
Los muertos como consecuencia del maltrato y denegación de asistencia médica
Las veintinueve personas que murieron en el centro clandestino de Agdez y las dieci- séis que fallecieron en Kalaat M’gouna, lo hicieron debido a las condiciones extremas del encarcelamiento y la desnutrición y la denegación de asistencia en salud. Según los testimonios de muchos sobrevivientes, las órdenes que los captores dieron a los dete- nidos eran no avisar de que alguien estaba en muy malas condiciones de salud hasta que la persona estaría muerta, para después sacarla y enterrarla. Por ejemplo, en Agdez algunas de las personas fallecidas fueron Haboub Ould Mailid Ould Sidi, Baira Ould Mbarek Ould Hsaina Ould Mandour. En Kalaat M’gouna algunas fueron Mohamed Ould Abdellahi Ould Larossi, Najem Ould Ahmed Lahsen, Abdelali Ould Abdelmajid. Abdelali Magidi murió sufriendo día y noche al lado mío. Un día murió por la tarde, su sobrino y yo estábamos pendientes de él y de repente murió. Se puso en- fermo y pasó tres meses sin moverse, sufriendo comenzó a adelgazar, a perder el pelo, perdió la vista, los ojos se quedaron blancos, le salieron llagas en el cuerpo. Tenía treinta y cinco años, le detuvieron en Tarfaya, trabajaba en la sanidad, lo detuvieron en 1981 y murió en 28 marzo de 1987 en Kalaat M’gouna. Eso fue muy terrible, murió en mi celda. Eso me ha dejado un recuerdo muy difícil. Era joven y fuerte, tenía muchas aspiraciones, dejó a su mujer embarazada, él murió sin conocer a su hijo. Naama Eluali.
Otros murieron nada más ser liberados, especialmente en casos de personas de avanzada edad.
Mi esposa y las de mis dos hermanos, han pasado dos años y medio detenidas y les liberaron, pero mis padres se quedaron en la cárcel, les llevaron con nosotros, pero estaban separados. A él lo llevaron a Sidi Ifni junto con mi tío maternal. Mi madre, que estaba apartada de todos los demás desde el primer día, no se sabía dónde estaba. Cuando estuvo a punto de morir, la llevaron has- ta mi casa y la abandonaron delante de la puerta, en la noche, tapada con una manta. Nadie la vio hasta la mañana, falleció siete u ocho horas después. Esto fue meses después que fueron liberadas las mujeres de mis hermanos, mi mujer y mi padre. Elghali Ahmed Lehsen.