5. Numerical evaluation of airflow, heat transfer, and effects of vertical flow inside
5.4. Result and discussion 115
5.4.3. Analysis of the temperature distribution and the cooling rate 123
Después de un hecho traumático, las personas van a tratar de retomar sus vidas. En el caso del Sáhara Occidental este tratar de rehacer sus vidas ha tenido diferentes escenarios. Para la población refugiada consistió en centrarse en las tareas cotidianas y prepararse para un futuro retorno mientras buscaba oportunidades de desarrollo en un lugar imposible: la condición de refugiado en el desierto.
Para los familiares de personas desaparecidas, el duelo permanente abierto ha seguido marcando sus vidas, sin posibilidad de dar un cierre psicológico a su situación, en tanto que no les ha quedado más remedio que adaptarse a la pérdida y rehacer sus vidas con ese lastre individual y colectivo. Para las personas que estuvieron detenidas en centros
clandestinos de detención, las dificultades de reintegración a su salida de dichos centros fueron enormes. La mayor parte de ellas había pasado toda su juventud y una buena parte de la edad adulta en dichos centros. Las dificultades de ese proceso han tenido que ver no solo con la ausencia de programas de reintegración, sino con el rechazo abierto, cuando no el hostigamiento y el control posterior.
El Estado me ha rechazado en cualquier trabajo. Después de unos años sin traba- jo y sin nada, un saharaui que trabajaba de responsable en una fábrica de azúcar, hizo presión para que me metieran como trabajador y empecé a trabajar y me quedé allí hasta que salí como pensionista. El Batal Lahbib.
Durante mucho tiempo los ex detenidos han sufrido una actitud hostil por parte del régi- men marroquí, y la extensión de un estigma que limitaba las formas de solidaridad y apo- yo hacia ellos, más allá del círculo familiar. La mayor parte de las personas ex detenidas fueron relegadas a la condición de extraños en su propia tierra.
Había una recomendación de las autoridades marroquíes de que los saharauis no podían tener un puesto de trabajo. Entonces comenzó una nueva lucha de cómo ibas a iniciar tu vida como el resto del mundo que no era para realizar un sueño sino para sobrevivir, y si te va a quedar dignidad un día y si vas a poder salir y entrar sin que nadie te pregunte. Eso ha significado un cambio radical con cicatrices muy profundas, eso fue un cambio indescriptible. Soy otra per- sona con muchas vidas, tengo que adaptarme otra vez en la sociedad. Algunos amigos han terminado una carrera, han ido a la universidad, unos están a punto de terminarla, otros se han casado y tú te quedas como un loco, una persona que viene de otro sistema, de otra estrella, de algo muy lejos, que vienes de otro mundo. Brahim Dahane.
La mayor parte de ellos salían enfermos por la tortura y tratos crueles y degradantes de que habían sido objeto durante largos años, y se encontraban un contexto social nada favorable. Asimismo, el miedo seguía siendo parte del clima social, y la persecución a los que habían sido liberados siguió después.
Cuando salimos, nos enfrentamos con otra realidad, que preferíamos volver a la cárcel. La gente se quejaba de nosotros, éramos perseguidos constantemente, na- die quería que entráramos en su casa, para no tener problemas. Nos convertimos en un peso inaguantable para nuestras familias, hasta los familiares cercanos que nos querían ayudar económicamente, no podían, por el miedo de ser perseguidos por haberse contactado con nosotros. Hemos vivido en esta situación diez años, de pobreza y soledad. Elghali Ahmed Lehsen.
Para quienes habían permanecido detenidos y desaparecidos durante años, sin ningún contacto con el exterior y sometidos a prácticas aberrantes, la excarcelación supuso un nuevo aprender a vivir.
Cuando nos liberaron del PCCMI tuvimos que aprender de nuevo el arte de vivir. Habíamos perdido la noción del tiempo. Fatma Ayach.
Las dificultades de reintegración El caso de los 26
Cuando salí de la cárcel yo volví al primer año de facultad a estudiar. Yo era antes un joven de veinte años y cinco años después volví a la Facultad. Todo el tiempo se perdió y con él los amigos y la gente con la que estaba estudiando. Eso rompe la continuidad de tu vida. Atraía la atención de todos porque era mayor que todos los demás y me decían: ¿Por qué estás en primer año? Cada vez tenía que dar explicaciones a los profesores, a los estudiantes. No era fácil soportar esto. Además los saharauis éramos muy pocos…
Cuando salimos nos encontramos con el abrazo de la familia, pero no era posible tener una vida normal. Por la situación la gente no nos podía acoger, la gente tenía miedo y algunos llegaban en la noche solo para verte. En esa época, cuando salimos estábamos obligados a reconstruir toda una vida porque todo ha sido destruido. Con los colegas de estudios, con tus amigos... solo la víctima puede entender eso. Por ejemplo, pensar que si vas a ver a un amigo eso le va a traer problemas. Tie- nes eso constantemente en la cabeza. Es muy duro. Después del recorrido en el Instituto o la Facultad te encuentras solo con los que has estado en prisión. Esa es tu familia. Gaoudi Mohamed.
Además, el estigma de ex presos impedía cualquier reintegración social. No tenían traba- jo ni oportunidades de tenerlo. No podían estudiar por la falta de medios y condiciones para ello. Las necesidades sociales de sus familias eran perentorias, con familias enve- jecidas y pobreza que se encontraron a su salida que contrastaba en muchos casos con la situación cuando ellos fueron detenidos.
Tenía dos opciones, seguir mis estudios o bien conseguir trabajo para ayudar a mi pa- dre que casi tenía ochenta años. Así que no tuve que elegir, pasé un concurso en comu- nicaciones de Marruecos y obtuve el puesto de ayudante técnico. Saadi Mohamed B. En ese tiempo lo peleaba como fuera, algunas veces con trabajos duros y tempo- rales desde 1991 hasta el 2008. Siempre trabajé con saharauis, los marroquíes no confían en los saharauis y menos si eres un ex preso político. Naama Eluali. Sin embargo, incluso para la realización de trabajos de personas plenamente integradas en sus respectivas áreas de trabajo, los límites puestos a los saharauis muestran una descon- fianza del régimen respecto a esa parte de la población. Estos territorios de exclusión son un ejercicio de discriminación como ciudadano y muestran el sesgo político en el trato de la identidad saharaui.
Por el momento yo soy responsable de un grupo que se encarga de la instalación telefónica, en el grupo hay saharauis, pero hay lugares en la ciudad de El Aaiún que los saharauis no pueden entrar. Por ejemplo, en las oficinas de la MINURSO, solo entran los marroquíes; lo mismo sucede en las instituciones de seguridad, la gendarmería. Saadi Mohamed.
Estas experiencias de exclusión social de las víctimas no solo se dieron en los casos de ex detenidos en la época de los centros clandestinos, sino que también se han seguido dando hasta la actualidad. La posibilidad de ser expulsados de sus estudios o de su trabajo y de perder ayudas del Estado para población de escasos recursos, u otros programas de asistencia de ca- rácter general, están siempre presentes para las víctimas de violaciones de derechos humanos saharauis.
Después de eso nos cortaron un sueldo que cobramos las dos, que es una ayuda a la gente desempleada que se llama Promoción Nacional. Eran del valor de sesen- ta euros para las mujeres y cincuenta euros para los hombres. Bota Jaya.
El siguiente testimonio corresponde a uno de los pocos enfermeros que trabajó de forma voluntaria en el campamento de Gdem Izik, y que resultó con una fractura completa de tibia durante el desalojo violento y con secuelas importantes de salud. La reintegración no pasa solo por tener recursos económicos sino por retomar el papel activo en la sociedad y en su propio desarrollo personal.
Yo era enfermero y en la sanidad me dijeron después del campamento que me quedara en mi casa y seguiría cobrando, que me quedara allí hasta que me llamaran. Nunca me han vuelto a llamar. Ya no trabajo, y eso es malo, porque si trabajo es una evolu- ción para mí, tener más experiencia. No me dieron ninguna explicación. Cuando me quitaron el yeso fui al director de la delegación y me dijo que me quedara en mi casa hasta que me llamasen y nunca me han llamado, pero no me importa, porque desde Gdem Izik hasta ahora ha sido un desarrollo, yo observo la disminución del tribalis- mo, de lo que Marruecos quiere de los saharauis. Yaddassi Mohameddou.