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4.1. Analyzing the Workflow

tante (16). Una sesión vigorosa de actividad física mejora la sensibi- lidad a la insulina durante un período de unas 15 horas. Además del riesgo de hipoglucemia durante el ejercicio, un diabético que prac- tique ejercicio vigoroso puede responder más a la dosis habitual de insulina durante las 15 horas posteriores a la actividad y ser más pro-

penso a una hipoglucemia preocupante durante ese período. Muchos padres de niños diabéticos han regresado a casa contentos tras un acontecimiento deportivo, tras lograr evitar la hipo o hiperglucemia durante el día, pero se llevan un disgusto cuando sus hijos manifies- tan una intensa reacción hipoglucémica a las 2 de la mañana.

Actividades físicas vigorosas y muy prolongadas

Las personas con diabetes de tipo I que participan en deportes de fondo como maratones, triatlones, etc., tal vez precisen una reducción espec- tacular de su dosis de insulina el día en que compiten, hasta un 15-25% o menos de su dosis habitual (17, 10). Por suerte, son personas que han practicado de antemano largos entrenamientos; con una vigilancia cui- dadosa de su respuesta a la glucosa en sangre durante las sesiones de entrenamiento suele ser posible establecer la dosis apropiada de insuli- na para estas competiciones.

Agentes hipoglucemiantes orales

Como se señala arriba, las personas con diabetes de tipo II suelen mos- trar una fluctuación menor en el nivel de glucosa en sangre si hacen deporte que las personas con diabetes de tipo I. Sin embargo, los diabé- ticos de tipo II que toman pastillas de insulina o sulfonilurea pueden lle- gar a ser hipoglucémicos (no debería ocurrir con un tratamiento exclusi- vo de metformina). Por tanto, las personas que siguen una terapia con sulfonilurea pueden necesitar CHO suplementarios o una reducción de la dosis de sulfonilurea los días que hagan ejercicio (18).

Responsabilidad de entrenadores, preparadores físicos y supervisores

Es muy importante que las personas que entrenen o supervisen a los deportistas con diabetes de tipo I entiendan lo necesario que es que éstos tengan acceso a alimentos o bebidas azucaradas; deben ser cons- cientes de la posibilidad de que haya una reacción hipoglucémica, y de la necesidad de dar azúcar a estos deportistas si muestran algún signo de confusión mental.

Actividades deportivas que pueden ser peligrosas (9) Hay cierto número de deportes que suponen un riesgo sustancial para estas personas u otras si la confusión mental se produce por culpa de una hipoglucemia. Estas actividades son carreras de coches, submarinismo, surfing en áreas remotas, montañismo, parapente, etc. Dependiendo de las circunstancias, tal vez resulte demasiado peligroso para los diabéti- cos de tipo I realizar tales actividades deportivas. En otros casos el ries-

go puede ser aceptable si al diabético le acompaña algún compañero de equipo que conozca bien su estado y las medidas apropiadas para tratar una hipoglucemia.

Riesgo cardiovascular

Debido al triple riesgo cardiovascular (CV) de los diabéticos, algunos expertos recomiendan una prueba de esfuerzo CV para todo diabético con más de 35 años de edad si está pensando en desarrollar una activi- dad deportiva agotadora. Debido al gasto y al índice predictivo relati- vamente malo de las pruebas de esfuerzo en personas sin dolor torácico, tal vez no sea razonable realizar una prueba de esfuerzo a un diabético si su propósito es una actividad de nivel bajo a moderado y va progre- sando de forma gradual, siempre y cuando se trate a esas personas como si tuvieran una enfermedad coronaria diagnosticada, imponiéndoles la obligación de informar de inmediato si experimentan dolor torácico o disnea excesiva.

Cuidado de los pies

Uno de los grandes peligros para los diabéticos de edad mediana o ancianos son las lesiones y ulceraciones en los pies. Esta preocupación concierne más a personas con neuropatía periférica o enfermedad vascu- lar periférica (10), pero siempre hay que recordar que los diabéticos sin complicaciones pueden adquirir una infección por una ampolla en los pies. Los diabéticos con un buen control del nivel de glucosa en la san- gre no corren mayor riesgo de infección, si bien, cuando se produce una infección, el proceso inflamatorio genera resistencia a la insulina y pro- voca hiperglucemia. Un nivel alto de glucosa en sangre, al trastornar la función de los neutrófilos y la actividad complementaria, reduce la res- puesta inmunitaria a la infección y ésta se hace a veces grave o persis- tente. Por tanto, todo diabético, sobre todo si es mayor, debe prestar mucha atención a los pies y asegurarse de que llevan un calzado óptimo para la actividad que desarrolla. La ayuda de un podólogo será muy valiosa.

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