El SFC es un síndrome que comprende una constelación de manifesta- ciones clínicas (tabla 4.11). El rasgo primario de esta enfermedad es la fatiga. No hay rasgos patognomónicos de esta enfermedad y al diag- nóstico se llega esencialmente por exclusión. Etiología. No hay prue- bas sólidas que apunten a una causa específica del síndrome. Hay algu- nas pruebas que apuntan a una etiología vírica, así como a un defecto
Tabla 4.11 Diagnóstico de presunción del síndrome de fatiga crónica Criterios principales
● Fatiga persistente o intermitente o facilidad para cansarse que: –no desaparece con el reposo en cama
–tiene la gravedad suficiente para reducir la actividad diaria >50%
● Exclusión de otras enfermedades crónicas (entre otras, las enfermedades psi- quiátricas)
Criterios secundarios
● Síntomas
● Pirexia
● Faringitis
● Dolor de los ganglios linfáticos cervicales anteriores y posteriores o las cade- nas axilares
● Debilidad muscular generalizada sin explicación
● Malestar muscular
● Fatiga generalizada y prolongada después de un ejercicio que el paciente toleraba con anterioridad
● Cefaleas generalizadas
● Artralgia migratoria no inflamatoria
● Síntomas neuropsiquiátricos como fotofobia, irritabilidad, confusión, depre- siones, incapacidad para concentrarse
● Trastornos del sueño
● Crisis agudas o subagudas Datos físicos
(documentados durante más de 1 mes)
● Pirexia (leve 37,6-38,6ºC)
● Faringitis sin exudados
del sistema inmunitario. Se sugiere la hipótesis vírica por la observa- ción de que muchos casos de SFC se han diagnosticado después de una infección por VEB. Además se ha demostrado que los títulos de anti- cuerpos de varios virus están elevados en el SFC. También se han iden- tificado daños en el sistema activador reticular (SAR) de la parte supe- rior del tronco cerebral como una posible causa del síndrome.9Se ha postulado una base molecular en el SFC por el descubrimiento de un aumento de la aminohidroxi-N-metilpirrolidina (marcador urinario 1 del síntoma de fatiga crónica o CFSUM1), tirosina, β-alanina y ácido aconítico y ácido succínico en las muestras de orina.10También se ha sugerido que hay indicios de una anomalía endocrina por el hallazgo de que los pacientes con SFC tienden a presentar niveles reducidos de la hormona liberadora de la corticotropina y, en consecuencia, niveles altos de ACTH.
Epidemiología. El síndrome se presenta con mayor frecuencia en
mujeres entre 25 y 45 años. Las mujeres tienen el doble de posibilida- des que los hombres de tener SFC. Criterios diagnósticos. El Center for Disease Control (EE.UU.) estableció unos criterios diagnósticos11 para normalizar las bases del diagnóstico. Se distinguen criterios prin- cipales, criterios secundarios y datos obtenidos en la exploración física. Para establecer el diagnóstico hay que documentar los criterios princi- pales y seis o más criterios secundarios, así como al menos dos criterios físicos. Estudios. No hay estudios definitivos sobre esta enfermedad. No es aconsejable emprender un diagnóstico diferencial exhaustivo y detallado.
Tratamiento. Hay varios enfoques que pueden adoptarse para el
tratamiento del SFC:
● Es importante un examen periódico que detecte un trastorno subya- cente que haya escapado hasta el momento al diagnóstico. ● El tratamiento sintomático con antipiréticos, AINE para las cefa-
leas, antihistamínicos y descongestivos para la rinitis y la sinusitis. ● Es necesario plantearse el empleo de antidepresivos no sedantes si se informa de un estado de ánimo depresivo o patrones de sueño al- terados.
● Evitar ejercicios agotadores o evitar por completo el ejercicio (que tal vez haga perder la condición física).
9. CJ Dickinson. 1997. Eur J Clin Invest 27, 257-67. 10. NR McGregor. 1996. Biochem Mol Med 57, 73-80.
● Los tratamientos médicos, que no han demostrado tener éxito, utili- zan entre otros aciclovir, inyecciones de cianocobalamina-ácido fólico y dosis elevadas de inmunoglobulina.
● Se ha empleado terapia conductista/cognitiva y se ha llegado a la conclusión de que tiene éxito si se compara con los métodos de rela- jación. Las respuestas se midieron en términos de una mejora de la fatiga, el estado de ánimo y el deterioro funcional.
Factores nutricionales
No es infrecuente que una mala nutrición sea la causa de la fatiga de los deportistas. Puede haber un consumo insuficiente de calorías/ CHO/ hie- rro o tal vez la absorción de hierro sea deficiente (ver capítulo 16).
Anemia
En los deportistas se observa una anemia falsa (llamada «anemia depor- tiva») que deriva de la expansión del volumen de plasma con la resul- tante dconcentración de hemoglobina. Se produce por el ejercicio aero- bio y es un signo de buena condición física. La anemia verdadera se produce en los deportistas por ferropenia (las deportistas son propensas por la reducción del consumo alimentario) y por hemorragias GI. Se corrige con suplementos dietéticos (ver capítulo 16).
Los casos de hemólisis por daño mecánico o por «golpeo del pie con- tra el suelo» se dan en los corredores pesados (por correr sobre superficies duras con calzado de suela fina), nadadores y remeros. Hay dhaptoglobi- na sérica con un hemograma normal.
SEUDONEFRITIS (HEMATURIA POR ESFUERZO)
Se encuentran eritrocitos y leucocitos, junto con hemoglobina, mioglo- bina, proteínas y cilindros, en la orina después del ejercicio (sobre todo en pruebas >10.000 m). Por lo general es microscópica. Desaparece tras 24-48 horas de reposo (por lo que no es importante).