Cuestionario para el estudio de la red social
De la Revilla (2005) ha ideado un nuevo cuestionario que per- mite conocer tanto aspectos estructurales como interrelacionales de la red. Al cumplimentarlo obtenemos información sobre el número de personas que conforman la red (tamaño), la relación de parentesco o amistad (composición), la edad y el género de los miembros de la red (homogeneidad), si viven o no en la misma ciudad del demandante de apoyo (dispersión geográfica), el lugar que ocupa cada componente de la red de acuerdo con el grado de apoyo que ofrece (intensidad), el tipo de apoyo que recibe (densidad) y las relaciones afectivas que mantiene con cada componente de la red (relación).
En la figura 5-9 se muestran la configuración del cuestionario y las instrucciones para cumplimentarlo.
Evaluación del apoyo social
Atendiendo al modelo explicativo, se comprende la necesidad de evaluar, junto a los acontecimientos vitales estresantes, los recursos de que disponen el paciente y su familia.
Podemos definir la red social como el entramado de personas que rodean a un individuo y que aporta los recursos necesarios. Bowling define el apoyo social como un proceso interactivo por el que el individuo obtiene ayuda emocional, instrumental o afectiva de su red social. El apoyo social tiene dos componentes claramente diferenciados: por un lado, el apoyo cuantitativo o es- tructural, entendido como cantidad de apoyo que efectivamente se percibe, y, por el otro, el cuantitativo o funcional, es decir, la percepción de la calidad del apoyo que se recibe y la sensación de tener apoyo cuando se precisa.
El cuestionario MOS expuesto en la figura 5-10 fue desa- rrollado por Sherbourne y Stewart para su utilización en Atención Primaria y validado en España por De la Revilla et al. (2005). Consta de 20 ítems, el primero de los cuales informa sobre el tamaño de la red social. El cuestionario está confor- mado por cuatro subescalas que miden el apoyo emocional/ informacional (ítems 3, 4, 8, 9, 13, 16, 17 y 19); el apoyo ins- trumental o ayuda material (2, 3, 12 y 15); la interacción social positiva o relaciones sociales de ocio y distracción (7, 11, 14 y 18), y el apoyo afectivo, referido a expresiones de amor y cariño (6, 10 y 20).
Para cada una de las subescalas los valores máximos, medio y mínimo son: 40, 24 y 8 para el emocional/informacional; 20, 12 y 4 tanto para el instrumental como para la interacción social positiva, y 15, 9 y 3 para el afectivo.
El estudio del tamaño y composición de la red social y de las dimensiones del apoyo social es imprescindible para la práctica de la atención familiar en la consulta.
Evaluación de la función familiar
El concepto de función familiar es múltiple, lo que hace que la evaluación del grado de normofunción o disfunción de un sis- tema familiar sea más compleja que la de otros aspectos de esta y que no existan, en realidad, técnicas que permitan catalogar su función de forma absoluta, sino que solamente miden aspectos parciales de su función.
La evaluación de la función familiar tiene en Atención Prima- ria características específicas que la diferencian de la que puede realizarse en otros sectores, ya que tiene el propósito fundamental de comprender mejor el contexto en que se producen los pro- blemas de cada paciente que acude a la consulta con problemas individuales, y permite reorientar su manejo hacia soluciones distintas a las que se ofrecen tradicionalmente, aportando ele- mentos a la visión biopsicosocial que caracteriza a la atención en este nivel.
El modelo circunflejo de Olson y el Apgar familiar son dos de los instrumentos que más se han empleado para evaluar la función familiar en el espacio de la Atención Primaria.
El modelo circunflejo de Olson
En este modelo se utiliza una escala (FACE III) compuesta de 20 ítems que mide la adaptación y cohesión familiar. Para cada uno de los ítems se obtienen dos respuestas: una, la que refleja las expectativas del encuestado, y otra, la que recoge su percepción de la realidad. Las dimensiones que se emplean para definir la función familiar son la adaptabilidad, que se define como la capacidad para permitir cambios en la estructura del poder, en sus relaciones y en sus roles; y la cohesión, entendida
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como el grado de dependencia emocional existente entre sus miembros.
En la adaptabilidad se reconocen cuatro tipos: rigidez, es- tructuración, flexibilidad y caos; y en la cohesión, otras cuatro variables: desvinculación, separación, conexión y fusión.
El estudio del tamaño, composición e intensidad de la red social y de las dimensiones del apoyo social son imprescindibles para evaluar a los pacientes sospechosos de sufrir un problema psicosocial. Se distinguen 16 tipos de funcionalismo familiar, destacando cuatro tipos de disfunción grave: desvinculación caótica y desvinculación rígida, y fusión caótica y fusión rígida. Cuestionario Apgar familiar
El Apgar familiar es un cuestionario autoadministrado, desa- rrollado por Smilkestein en 1978, que consta de cinco preguntas cerradas y con el que se puede obtener, de forma rápida y sencilla, la evaluación de la función familiar. Cada pregunta se puntúa de 0 a 2 sobre una escala de Likert de tres posiciones. Se acepta que puntuaciones iguales o superiores a 7 corresponden a familias normofuncionales, entre 4 y 6 indican disfunción familiar leve, y entre 0 y 3 disfunción familiar grave (fig. 5-11).
Conviene recordar que este cuestionario no evalúa realmente la función familiar, sino el grado de satisfacción que tiene el encuestado con respecto al funcionamiento familiar. Conviene no olvidar tampoco que el Apgar familiar sirve para poner al médico sobre la pista de una posible disfunción familiar, no para diagnosticarla.
Cuestionario para detectar problemas psicosociales El GHQ-28 de Goldberg es un cuestionario que ha sido validado en nuestro país por Lobo y se ha utilizado para la detección de problemas psicosociales en la consulta del médico de familia (De la Revilla et al, 2004).
El cuestionario está subdividido en cuatro subescalas con siete preguntas cada una, que se refieren a síntomas somáticos, angustia/ansiedad, disfunción social y depresión. Cada pregunta tiene cuatro respuestas, puntuando solo las dos de la derecha.
Figura 5-10 Cuestionario MOS.
Se considera sospechoso de padecer un problema psicosocial cuando el número de respuestas señaladas en dichas columnas sea de ocho o más.