CHAPTER 8 APPENDICES
8.4 Appendix 5: Informed Consent
De lo expuesto en los Capítulos anteriores ha quedado claro que el Reino Unido actúa de mala fe en la resolución del conflicto argentino-británico en el área del Atlántico Sur, que aprovechando su supremacía política, económica y militar y su relación estratégica con los Estados Unidos de América, desconoce el mandato de la Asamblea General de las Naciones Unidas para que ambos países comiencen negociaciones bilaterales con el objeto de llegar a un acuerdo pacífico y definitivo de este diferendo, cque lamentablemente la dirigencia política argentina no había logrado leer las claves de la realidad internacional, cuando creyó que la sola legalidad democrática interna colocaba a ambos países en una situación de igualdad relativa, que lograría cambiar la dinámica histórica de una situación colonial que se prolonga desde hace ciento setenta y ocho años. Hoy, a más de veinte años de la firma de los acuerdos de Madrid, reiteramos una vez más lo que venimos advirtiendo desde el mismo momento en que estos se conocieron: que dichos instrumentos no iban a tener mayor suerte que los Acuerdos de Comunicaciones de 1971.
Hay un momento histórico de inflexión en este conflicto, que ubicamos en el año 1976, cuando el Reino Unido -que se encontraba desembarazándose de los restos de su imperio colonial- envía al área del Atlántico Sur la “Misión Shackleton” con el objetivo de realizar un relevamiento de los archipiélagos en
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disputa y sus mares circundantes, a efectos de obtener un mejor conocimiento de sus riquezas naturales y de sus potencialidades económicas. Coincidentemente, la diplomacia británica comenzaba a introducir un elemento extraño en la negociación: la autorización previa de los isleños; para derivar luego a la pretensión de sustituir lisa y llanamente la negociación misma -que se realizaba por mandato de la Asamblea General de las Naciones Unidas- por una mera discusión sobre la llamada “cooperación económica”. En algún momento, estos gestos espasmódicos de la diplomacia británica la llevaron a hablar de algún tipo de solución “leaseback” junto a un programa de cooperación económica conjunta, y hasta hoy, prestigiosos expertos argentinos creen que fueron expresiones de buena fe, por la existencia de ciertos documentos de trabajo que en realidad nunca fueron avalados por el Parlamento Británico.253
Lo cierto, es que es dudoso que una potencia colonial que se encuentre en negociaciones diplomáticas para devolver un territorio se preocupe por tener un mejor conocimiento previo de sus potencialidades económicas, si realmente se encuentra actuando de buena fe. Debemos recordar, que ya en la ronda de negociaciones de Lima de 1978, la República Argentina se negó a las pretensiones británicas de incorporar a la discusión los territorios denominados por el Reino Unido “plataforma continental de la Falkland I slands y sus Dependencias”, por integrar los mismos parte de la plataforma continental argentina y no ser objeto de la disputa original. A más de treinta años de este episodio, el Reino Unido ha realizado una presentación formal ante la Comisión de Límites de la Plataforma Continental de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar, reclamando los mismos territorios, como proyección de la ocupación material de facto que detenta sobre las I slas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur.
Consideramos que ha llegado el momento de evaluar seriamente un cambio de rumbo, si bien hemos advertido a partir de 2005, una nueva actitud de los gobiernos argentinos con respecto al área del Atlántico Sur, que pareciera ser el resultado de una toma de conciencia algo tardía de la dirigencia política argentina, que las pretendidas afinidades ideológicas de sus gobernantes no convierten en pares a países de distinto desarrollo económico e importancia política y militar relativa y que los europeos -cualquiera sea su signo ideológico- no han olvidado que alguna vez sus países fueron metrópoli de grandes imperios coloniales.254 También es cierto que los gobernantes de estos países
253 Nos hemos referido a este tema en el Capítulo I , citando a las fuentes documentales
producidas por el mismo gobierno británico, que demuestran que lo que generalmente se buscaba era, al decir del secretario de Relaciones Exteriores y del Commonwealth en julio de 1977: ”mantener entretenidos a los argentinos” (FRANKS: Ob. cit.Capítulo I, ap. 61, pág. 42)
254 No podemos olvidar la fascinación que manifestó en su momento la dirigencia política
argentina con la llegada de Tony Blair al poder y su concepción del “nuevo laborismo”, lo benevolente que fue con el primer ministro británico que al poco tiempo de asumir nos advirtiera que “la soberanía sobre Malvinas no se negocia”, y lo difícil que era hacer entender
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se han preocupado por transparentarlo, respondiendo en forma contundente a cada demostración de vigor de la política exterior argentina.
Así, al traslado del Comando Naval del Atlántico Sur desde la I sla Ascensión a la base de Monte Agradable (I sla Soledad) en 2004, le siguió en 2007 la aceptación en el anexo dos del Tratado de Lisboa de la inclusión por el Reino Unido de los archipiélagos de las I slas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y del denominado “Territorio Antártico Británico”, en carácter de territorios de ultramar de la Unión Europea (inclusión ya aceptada en documentos anteriores, lo que le permite a la administración colonial percibir las remesas del Fondo de Desarrollo Europeo) hasta la presentación británica ante la Comisión de Límites de la Plataforma Continental de la CONVEMAR de 2009, reclamando como propios territorios de la plataforma continental argentina, con la única argumentación de la posesión material de facto de los archipiélagos usurpados a nuestro país. Concluyendo con las declaraciones del ministro de Defensa británico del 26 de junio de 2011, con respecto a los reclamos de los distintos foros regionales en los que participa la República Argentina para que el Reino Unido cumpla con la resolución 2065 de la Asamblea General de la ONU: ”Los políticos del otro lado del mundo pueden cansarse lo que quieran pero no cambiarán nuestra resolución política de …mantener la disuasión lo mejor que podamos. Tenemos ya aviones Typhoons estacionados en la zona y enviamos un mensaje claro que tenemos poder naval, si fuera necesario”.255
Debemos reconocer que la administración del presidente Néstor Kirchner produjo un quiebre en la implementación de los Acuerdos de Madrid y hoy las actividades de la Comisión de Pesca del Atlántico Sur están prácticamente congeladas; se prohibió la realización de los vuelos charter de la empresa Lan- Chile sobre el espacio aéreo argentino; se denunció la Declaración Conjunta sobre la exploración y explotación de hidrocarburos; y se ha desplegado una exitosa e ininterrumpida acción internacional aprovechando todas las reuniones periódicas o especiales de organismos internacionales, bloques regionales, y aún encuentros de mandatarios, para fijar la posición de la República Argentina con respecto al conflicto, poniendo especial énfasis en la Organización de las Naciones Unidas, tanto en la Asamblea General como en el Comité Especial de Descolonización y los seminarios anuales organizados por el mismo, la Organización de los Estados Americanos, el Mercosur y la Unasur.
Esta nueva estrategia de Política Exterior ha sido acompañada en el ámbito interno por el reconocimiento de nuestros Veteranos de Guerra –que era una asignatura pendiente desde 1982- y la incorporación de la Guerra del Atlántico Sur a la visión histórica oficial de la República Argentina, incluyendo la misma en los programas de estudios.
Para los que desde aquellos aciagos días de 1982 venimos expresando nuestra solidaridad con los Veteranos de Guerra, aquellas palabras que el
en la Argentina que su política exterior era nada menos que el rescate de la tradición imperial británica. La formación intelectual eurocentrista era más fuerte que el sentido común.
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presidente Kirchner les dijera en sus primeros encuentros -“que Malvinas es una causa nacional, es causa de la Patria y es una bandera irrenunciable que nunca habremos de bajar, la defenderemos en todos los foros que tengamos que defenderla. Y la llama viva de Malvinas son ustedes”- nos pareció una ruptura con la corriente desmalvinizadora que en lo interno había fomentado el lobby pro-británico que existe desde siempre en nuestro país.
Por su parte, el Congreso de la Nación, con la creación del Observatorio Parlamentario sobre la Cuestión Malvinas, ha cubierto un vacío importantísimo y demuestra su vocación de convertir a esta problemática en una verdadera Política de Estado.
Tuve oportunidad de hacer contacto durante el año 2004 y en febrero de 2007 con el ex presidente Néstor Kirchner –a quien conocía de la época de estudiante en la Universidad Nacional de La Plata- y le acerqué una selección de los artículos que venía publicando sobre la problemática del Atlántico Sur. Desconozco si los habrá leído y la suerte de los mismos, pero había notado que sorprendentemente existía coincidencia entre muchas de estas propuestas y las medidas que venía tomando su gobierno y continuó la nueva administración. En especial, recuerdo haber escuchado en el acto central del Día del Veterano y de los Caídos en la Guerra de Malvinas realizado el 2 de abril de 2010, en la ciudad de Ushuaia, decir a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner: que la Cuestión Malvinas era una cuestión a instalar en el ámbito cultural, tema sobre el que venimos insistiendo desde hace mucho tiempo.256
Sin embargo, este camino que parecía el correcto se fue oradando poco a poco y fuimos comprobando que se vaciaba de contenido real, convirtiéndose en poco menos que una cáscara declamatoria.
En la Cumbre de Países de América Latina y el Caribe realizada en Cancún durante el mes de febrero de 2010, la República Argentina había recibido el apoyo unánime de sus 32 miembros, que reconocieron públicamente los legítimos derechos de nuestro país en la disputa con el Reino Unido por la soberanía de las I slas Malvinas y los espacios marítimos circundantes, emitiéndose también un comunicado especial sobre el conflicto diplomático que en esos días había suscitado la nueva campaña de exploración de hidrocarburos decidida por el Reino Unido en la plataforma submarina circundante al archipiélago, documento en el que la Cumbre recuerda que la resolución 31/ 49 de la Asamblea General de las Naciones Unidas insta a que ninguna de las partes adopten decisiones unilaterales.
256 El acto se realizó el 2 de abril de 2010 en la Plaza I slas Malvinas de la ciudad de
Ushuaia y durante el mismo la presidenta argentina expresó su reconocimiento a los veteranos de guerra y realizó una crítica a la clase política por haberlos olvidado durante la postguerra, consideró a la Causa de Malvinas una Cuestión Cultural, y diferenció la Causa de Malvinas de la dictadura militar. El autor participó del mismo, así como de la tradicional vigilia de la noche anterior –que se repite todos los 1º de abril a la medianoche- en la que el pueblo de Ushuaia acompaña a las delegaciones de Veteranos de Guerra de Malvinas que se hacen presente para esa fecha desde las distintas provincias del país.
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La Comunidad Internacional observaba por primera vez, que los países del área del Caribe, que fueran colonias británicas y que integran el Commonwealth, comenzaban a privilegiar su pertenencia regional a los vínculos histórico-culturales con la ex metrópoli, apoyando por unanimidad los reclamos de la República Argentina y repudiado públicamente al Reino Unido por las exploraciones petroleras en las aguas circundantes al archipiélago. Así lo registra la prensa europea -y muy especialmente la de Londres- calificándolo como un logro de la diplomacia argentina. De la misma manera lo percibió el Departamento de Estado de los Estados Unidos de América, que al día siguiente marcó su diferencia con las declaraciones de la Cumbre, manifestando su vocero Philip Croweley, la “neutralidad” de la diplomacia estadounidense en cuanto al tema de la soberanía, pero que los EE.UU. reconocían el gobierno del Reino Unido sobre las islas.257
Por primera vez, una sensación de orfandad afectó a la diplomacia británica, que solo pudo oponer a la razón de las manifestaciones de la Comunidad I nternacional, la fuerza de su mayor capacidad económica y militar relativa: el mismo día que la Cumbre de Países de América Latina y el Caribe manifestara su apoyo a los reclamos de la República Argentina, Londres envía un submarino nuclear rumbo al archipiélago de las I slas Malvinas. El que se sumaría a un grupo de comandos del SAS que habría llegado preventivamente durante los últimos días: “para proteger las instalaciones petroleras”.
Aquellos que durante los últimos treinta años venimos estudiando con pasión el conflicto del Atlántico Sur, creíamos ver coronado el éxito de una estrategia coherente mantenida por la República Argentina durante el período 2005-2010, la cual tuvo por principales ejes: el incremento de la presión diplomática, el reconocimiento social de los Veteranos de Guerra y de la existencia histórica de los hechos bélicos de 1982, y el dictado de normas internas que condicionaban el desempeño en el territorio continental argentino de las empresas británicas que operaran en Malvinas.258
Cuando las circunstancias indicaban que por primera vez –aparentemente- estábamos en el buen camino, todo se contaminó con la reaparición de un fantasma que nos acompaña y nos vincula estrechamente a la Corona británica desde los momentos fundacionales de nuestra nacionalidad: la deuda externa y su matriz de corrupción que nace con el empréstito “Baring Brothers” de 1824 y reapareciera en 2010 con la irrupción de la banca Barclays como socia del gobierno nacional.
El antecedente de estos hechos lo podemos encontrar el 20 de noviembre de 2009, cuando el ministro de Economía y Finanzas Públicas argentino, Amado Boudou, anunció el canje de los 20.000 millones de dólares de deuda en default, para los bonistas que no aceptaron la propuesta de reestructuración de la deuda lanzada en 2005.
257 Diario Clarín. Buenos Aires, 24 de febrero de 2010.
258 Especialmente la Resolución 407/ 2007 de la Secretaría de Energía y el Decreto
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Luego de que el premio Nobel de economía Joseph E. Stiglitz considerara la experiencia argentina como la renegociación de deuda en default más exitosa de la historia, del proceso de desendeudamiento con el FMI que le permitiera a nuestro país manejar discrecionalmente sus variables económicas y recuperarse de la crisis socio-económica que estallara en 2001, sin sujetarse a las condicionalidades que establece este organismo financiero internacional. Proceso de recuperación que el mismo Joseph Stiglitz considera ejemplar y continúa difundiendo en sus conferencias por el mundo. De que el Congreso Nacional dictara una “Ley Cerrojo” para impedir que el poder ejecutivo pudiera volver a negociar la deuda con aquellos acreedores que no habían aceptado la oferta de reestructuración de 2005. De pronto, el 18 de noviembre de 2009, los parlamentarios argentinos dan vuelta atrás con sus convicciones y dictan una ley que “suspende temporariamente la Ley Cerrojo” y habilita la reapertura del canje de la deuda. La excusa, es que es la única forma de volver a los mercados financieros internacionales. El parlamento y el poder ejecutivo estaban dispuestos a crear las condiciones para poder fabricar nueva deuda y así volver a hipotecar el futuro de las próximas generaciones de argentinos.
Recordemos que en 1824 se entregó en garantía a la casa Baring Brothers de Londres la totalidad de las tierras de la Provincia de Buenos Aires y en 1826 el presidente Bernardino Rivadavia extendió esta garantía a la totalidad de la tierra pública de la Nación. Durante el siglo XX, como lo henos visto en el Capítulo I I I , el presidente Carlos Saúl Menem permitió que mediante la instrumentación del Plan Brady, los sectores estratégicos de la economía argentina fueran transferidos al capital extranjero, en parte británico. Ahora, el gobierno argentino elegía como operador del proceso global de reestructuración de la deuda en default al banco inglés Barclays, principal accionista institucional de la empresa Desire Petroleum, que había comenzado a realizar ilegalmente prospección de hidrocarburos en aguas circundantes al archipiélago de las I slas Malvinas que se encuentran bajo control militar del Reino Unido.
Existía una incompatibilidad legal para que dicha entidad financiera operara en la República Argentina –y era inverosímil que se la designara su representante en el exterior- ya que la misma estaba violando la Resolución 407/ 2007 de la Secretaría de Energía, que prohíbe la actividad en nuestro país de empresas, socios o accionistas que se dediquen a la explotación de petróleo en la plataforma continental argentina sin la debida autorización de las autoridades nacionales.
Ante esta irregularidad, un ciudadano argentino promovió una acción penal contra el ministro de Economía y Finanzas y el ministro de Relaciones Exteriores, Comercio I nternacional y Culto de la República Argentina, ya que aparentemente la Cancillería tampoco habría enviado a dicho banco las notas de desaliento y advertencia de no poder operar en la República Argentina, como es usual en estos casos;259 aunque parece que el Banco Barclays, como empresa no operadora inversora de Desire Petroleum, habría eludido
259 El 12 de febrero de 2010 el señor Ricardo Monner Sans radicó dicha denuncia ante el
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manifestar esta condición ante el Registro de Empresas Petroleras creado por la citada Resolución 407/ 2007. El ministro de Economía y Finanzas Públicas, Amado Boudou, consideró que después de analizar el tema habría llegado a la conclusión que “no habría ninguna conexión directa” entre la división del “Banco Barclays” que es accionista de la empresa Desire Petroleum y la que participaría en el canje de la deuda soberana de la República Argentina.
Es indudable que el canje fue un gran negocio para los bancos y los bonistas por el alto nivel de ganancias de las entidades bancarias y los grupos que compraron bonos a bajo precio y por las comisiones que cobraron los intermediarios, especialmente el “operador global”. Pero lo más sorprendente es que el banco inglés “Barclays” fue quien tomó la iniciativa de “ofrecer” al gobierno argentino una propuesta de términos y condiciones para la reapertura del canje de la deuda en default, un mes después de haberse convertido en el mayor accionista institucional de le empresa Desire Petroleum y que en solo seis días el Ministerio de Economía y Finanzas Públicas aprobó una carta convenio por la que lo designó “coordinador global” del proceso de esta reestructuración de la deuda. Lo que trae a la memoria a aquellos hábiles banqueros británicos que peregrinaban por Buenos Aires desde 1818 y que ya en 1822 lograron empezar las conversaciones que dos años después concretaron con el empréstito de la casa Baring Brothers.
Algunos informes técnicos estiman que existirían aproximadamente 18.000 millones de barriles de petróleo de reserva en la Cuenca de Malvinas, aunque otras fuentes los hacen llegar hasta los 60.000, de cualquier manera el cálculo